Friday, Aug. 17, 2018

Los cuidados, ese gasto que no cesa

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28/05/2018


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Los cuidados, ese gasto que no cesa

Instinto maternal, su modo de estar en el mundo, cuidar de la familia, da igual que sean niñas, niños, parejas, gente mayor. Son ellas, las mujeres. Un rol que genética y cultura se han encargado de convertir en norma. El caso es que ahora la población ha envejecido. Y espera, que vienen curvas. Tercera y cuarta edad, una esperanza de vida que sigue creciendo merced a los avances de la medicina y ciencias aledañas. Vivimos más y viviremos más. Otra cosa es cómo, con qué recursos y a base de qué tipo de cuidados.

Algo tenemos que cambiar. Bueno, más que “algo”, hay que cambiar mucho. Y de forma radical. No puede ser que los cuidados sigan considerándose o bien un simple gasto o algo que ellas harán porque para eso están aquí. La economía productiva hace tiempo que avasalla con todo lo que el sistema entiende que no genera valor de mercado. Y ahí el daño ya está hecho. Tenemos demasiados ejemplos de la escasa valoración que los cuidados reciben. Solo hay que ver los salarios, las huelgas para reivindicar derechos y toda la economía sumergida se me mueve a su alrededor.

La población migrante que procedía de Latinoamérica fue la disculpa perfecta. Un desplazamiento de la oferta que vino de perlas. Pagas ocultas de cuantías mínimas para tapar el problema. Los cuidados bajo mínimos. Total, solo había que pasar tiempo al lado de las personas dependientes y satisfacer sus necesidades básicas; algo para lo que no hacía falta estudiar. Simplemente se espera que una suficiente dosis de necesidad, sentido común y confianza sea suficiente. Estar, más que hacer. Y hacer, lo que se ha hecho siempre: cuidar.

Corren tiempos de industria 4.0, de hipereficiencia, de robots e inteligencia artificial, de automatizaciones. Se adivina el comportamiento del cliente y se le agasaja con las dosis justas y a través de los medios adecuados. Correlaciones que llegan de la mano de los análisis masivos. Todo se sabe y todo se sabrá. Mientras, los cuidados siguen a su bola. El estado se retira de su papel generador de bienestar y nos dice que lo siente, que no hay dinero. Las cuentas no salen. Somos población envejecida y no llega para toda esa gente dependiente. En una sociedad competitiva ya se sabe, por selección natural, los más débiles deben rendirse.

Fuera de los focos, de puertas para dentro, en miles de hogares, los cuidados se suceden. Como no puede ser de otra forma. La gente se sigue queriendo, se ayuda. Echamos un cable en lo que podemos. A pesar del frío que hace ahí fuera, el calor humano sigue sirviendo. En la adversidad, ya se sabe, nos unimos. ¿Quién es el enemigo?, ¿quién lo está poniendo tan difícil? Los números no salen. Ingresos y gastos. Números y más números. Personas medidas por los mismos criterios que cualquier pieza que sale de una línea de montaje. Los cuidados como gasto. Algo profundo se está viniendo abajo. La sociedad.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

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