Monday, Jul. 16, 2018

#LaManada tiene muchas caras

Escrito por:

|

27/04/2018


Categorías:

Etiquetas:

#LaManada tiene muchas caras

No podía ser de otra manera. La sentencia contra los muchachotes que tanto se jactaban de sus actos frente a mujeres en evidente situación de inferioridad, fuera en Sanfermines o en Pozoblanco, le toca la fibra a cualquier persona de bien. Al margen de los tecnicismos que implica una resolución judicial, aquí lo que afloran son las muchas caras de #LaManada.

Hay una, muy concreta y salvaje, que es la que han conformado estos tipos para aprovecharse sexualmente de su víctima. Es una manada que actúa como punta de lanza. Es la que traspasa todos los límites imaginables y agrede como solo un animal sin posibilidad de empatía alguna podría hacerlo. Incluso puede que los animales no sean tan salvajes como lo que demuestran los actos de estos ciudadanos. Es una manada que juega en el límite a sabiendas de que otras manadas pueden, llegado el caso, cubrirles las espaldas.

La manada judicial, ya veis qué sorpresa, estaba ahí. No sé qué tanto por ciento del colectivo forma parte de ella. Uno quisiera pensar que son la excepción. Pero, claro, había una oportunidad para que no se hiciera visible y, de repente, aparece. Es una manada que se aferra a una interpretación concreta de los actos vinculada a unos arquetipos que operan en el fondo de sus almas. Por encima de la ley sus convicciones, su forma de entender lo que sucede, más allá de un marco normativa. En el fondo la sentencia refleja quiénes son y qué valores poseen. Había que interpretar. Y se interpretó en una determinada dirección.

Esta manada esconde miembros tan peligrosos como los de la que opera a pie de calle, en Sanfermines o en cualquier otro festejo de masas, alcohol y juerga generalizada. Por ejemplo, hay un miembro de esta manada judicial que pide la libre absolución. Un espécimen particularmente turbador. Un ciudadano de bien, con sus estudios, supongo que con su familia, con su cultura, con su urbanidad. Un ciudadano modelo escondido dentro de una manada terrorífica: la que legitima y considera que sí, que es posible que cinco tipos que chulean en el WhatsApp de sus hazañas machacando chicas lo puedan hacer porque ellas, en el fondo, se dejan.

El juez de la libre absolución pensó, más aún, que ella lo estaba deseando. Deseaba que cinco tipos le hicieran lo que le hicieron. Y el juez en cuestión pensó: se lo tiene merecido. Lo mismo ni llevaba bragas la muy puta. No soy capaz de entender otra cosa.

Pero, además de la manada judicial y de la manada ejecutiva, surgen otras manadas. No hay que ser juez para pensar lo mismo que el que proponía la libre absolución. Este pensamiento sigue aferrado a cierto tipo de ser humano. ¿Cuántos son?, ¿dónde están? En cualquier lugar donde un hombre se sienta con poder frente a una mujer: en el trabajo, en las aceras, en los polígonos industriales, en el hogar, en nuestras instituciones. Están por todas partes. Las manadas son ubicuas.

¿Cómo es posible que en 2018 sigan existiendo estas manadas? Ya veis. Cuando pensábamos que íbamos en la buena dirección, un mazazo de este estilo nos devuelve a la cruda realidad. No hablamos de violadores ni de asesinos sanguinolentos, no hablamos de sádicos ni de déspotas. Hablamos de gente culta, con su carrera en derecho, sus años para opositar y su visión del mundo. Hablamos de personas representativas de la sociedad en que vivimos.

Un día para marcar en el calendario. No hay duda. El día en el que una manada justificó a la otra a sabiendas de que, además, otras muchas están ahí para acudir en defensa de quien no viola sino solo abusa. Ella, la muy puta, en el fondo lo estaba deseando. Se lo buscó. Así que el señor juez pensó que de abuso nada, que aprenda para otra vez la puta esa. O como diría otro ciudadano de bien, ¡ojalá yo pudiera hacer esas cosas, pero uno ya no está para eso! Pena que no pueda ya el buen hombre.

Share This Article

Related News

El cadáver exquisito
#No_Sin_Mujeres
Llegó el 9 de marzo, el día después del 8 de marzo

Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

¿Quieres comentar?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies