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Tuesday, May. 23, 2017

Laporte, puerta abierta a la ilógica

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21/06/2016


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Laporte, puerta abierta a la ilógica

Forges AthleticYa sé que voy a ser solo uno más de los que escriba sobre Aymeric Laporte estos días, pero un ejemplo así conviene guardarlo como oro en paño. Porque en los tiempos actuales escasean, una pena. No sucede a menudo que un tipo decida ganar unos millones de euros menos al año. Tampoco sucede muy a menudo que elija una entidad de casa frente a la proyección a todos los niveles que ofrece un gigante del fútbol mundial como el Manchester City. No sucede a menudo que sea él quien se represente a sí mismo para negociar (parece que no hay agentes de por medio en su caso). No, por extraño y entrañable, conviene sacarlo a relucir. Laporte, una puerta abierta a la ilógica.

Quizá hoy el proyecto contracorriente del Athletic de Bilbao tenga más valor si cabe. Porque está jugando con valores arrinconados por la sociedad actual. Hasta cierto punto, claro. Porque un sueldo de 4,5 millones de euros por temporada no es estar fuera de juego respecto al estándar desmedido del fútbol moderno. Un pequeño detalle que hace que tengamos que interpretar esta decisión de Laporte también con precaución. Pero, aun con este matiz, lo que ha hecho este chaval es motivo de orgullo para cualquiera que sea athleticzaile.

El fútbol profesional de élite representa la hipérbole en que se mueven las empresas hoy en día. El ganado, en este caso personas, funciona como imanes, mitad mediático y mitad jugador de fútbol. Todo ha girado hacia el espectáculo y las liturgias del éxito priman sobre cualquier otro factor. Ganar títulos, ingresos económicos y al rival ni agua. ¿Valores del deporte? Por favor, en la ventanilla de al lado. Aquí estamos para hacer negocios.

Ponerse en el lugar de Laporte es complicado. Es fácil ensalzarlo porque se puede comparar con los casos recientes de Javi Martínez, Ander Herrera y Fernando Llorente. ¿Por qué no ha seguido, de momento, el mismo camino? Quizá entiende que podrá dar ese salto más tarde. Quizá quiere darse una oportunidad de hacer historia logrando algún título con el Athletic después de tantos años de sequía (excepción hecha de la Supercopa del año pasado). Sea lo que sea, tiene que ser algo que le sale de dentro a este chico nacido en Agen y llegado aquí con 15 años. Vamos, que ni jugó en alevines ni era de Larrabetzu, para que nos entendamos.

Quizá es una cuestión de carácter, de madurez en su forma de pensar y actuar. Quizá piense que es mejor sentirse importante, querido y ensalzado en casa antes que dar el salto a las frías cifras del éxito allá lejos en Inglaterra. Cuando este chico pise de nuevo el césped de San Mamés Barria para jugar un partido después de la lesión ya se puede preparar para escuchar una de las mayores ovaciones, si no la mayor, que haya recibido en su vida. Quizá ese momento sea mágico y sirva como satisfacción interna que te llena de plenitud. Quizá eso también cuente.

¿Laporte prefiere no salir de su zona de confort? Es la interpretación desde el paradigma del éxito. Se vende el ascenso rápido, el cambio, aprovechar el momento. Todo es para mañana o acaso para hoy por la tarde. Nadie espera. No hay futuro sino un presente continuo. Y ahí choca, vaya si choca, que un chaval de 22 años diga que no a un gigante del fútbol con dinero a quintales de por medio. Estoy por pensar que sí, que este club es realmente diferente. Esta decisión supone una dosis extraordinaria de autoestima para la masa social y también para el resto de los jugadores.

Quizá sea el principio de una especie de milagro. En Inglaterra esta temporada ha ocurrido un extraño fenómeno con el Leicester. Quién sabe. Aquellas dos últimas ligas no pueden ser el final. Se abre con este caso de Laporte una puerta a la ilógica. Bienvenida sea. Ya sirve para que Expansión publique artículos de sesuda reflexión sobre lealtades y cosas así y no me extrañaría que acabara como caso de estudio en las más prestigiosas escuelas de negocios. Por ilógico y sorprendente 😉

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(3) comentarios

  1. David Sánchez
    21/06/2016 at 06:42

    En muchas ocasiones la zona de confort se encuentra donde sería lógico ir, por mucho reto y exigencia que ello suponga. Salir de la zona de confort implica sensaciones personales y decisiones personales, y nada tiene que ver con que los demás vean que sales o no sales de una zona de la que no tienen ni idea.

    He vivido una experiencia similar profesional a la de Laporte (no en su sector) y entiendo que este tipo de decisiones, además de ilógicas no son fáciles. Precisamente por parecer ilógicas, muy probablemente sean las correctas.

    Un abrazo Julen

  2. Josu Orbe
    21/06/2016 at 07:06

    No te tenía por tan forofogoitia Julen. Jeje ;-)

  3. Amalio Rey
    21/06/2016 at 15:33

    Estupendo el post. Con todos los matices que pones, el Athletic es mucho Athletic. Todos mis respetos. Ya me gustaria tener unos cuantos Laportes en el Betis. Aunque tbn es verdad que nosotros no podemos pagar ni de coña 4,5 kilos al año, y eso tbn hace mucho para querer quedarse. Aun asi, no le quito merito.

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