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Wednesday, Sep. 28, 2016

Etapa 4: Sagres-Marmelete #AlgarveRSS

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22/03/2016


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Etapa 4: Sagres-Marmelete #AlgarveRSS

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Sagres parece un sitio al que le falta un hervor. Por ningún lado encuentra uno algo parecido a un centro. Las casas se desperdigan por lo que parecen zonas de segunda residencia o algo parecido. Una calle hace de referencia con tiendas para surfers, bares modernos y algún que otro restaurante. En nuestro caso, por recomendación, elegimos el de Carlos, toda una institución por lo que se ve, tal era el ambiente que tenía. Comida muy a gusto: un arroz con pulpo al estilo de la casa. Estupendo.

La noche sirvió para escuchar cómo llovía fuera. Durante un buen rato se oía algo que parecía tormentón del bueno. Y sí, ha sido despertar y observar un cielo amenazante con un arco iris tremendo. Las fotos de rigor y a salir, esta vez con un poco de pereza porque lloviznea. ¿Lloviznea? Eso era al principio, porque de repente la cosa se pone seria. Menos mal que enseguida encontramos un bareto donde desayunar y cobijarnos de la lluvia, que arremete con fuerza. Una media tostada y un croissant mientras los lugareños se gritan en vez de hablar. Joder, cómo tira ahí fuera. Y la movida de Bruselas en la tele. Vaya cómo empieza el día.

Esperamos hasta que cede un poco la lluvia. En buena hora. Unas buenas rectas por carretera nos separan de Vila do Bispo. Y en esto que el cielo se desploma sobre nosotros. Lluvia que pasa a granizo, vuelta a llover y otra vez a granizar. No hay más alternativa: seguir pedaleando. Ningún sitio donde refugiarse. Los diez primeros kilómetros nos dejan hundidos en la miseria.

Pero no hay mal que cien años dure. Joder, ni refranes ni nada. Comienzan los relámpagos, una tormenta que nos pilla por una zona de aerogeneradores donde la pista se ha convertido en riachuelos improvisados. Pero todo puede empeorar. Barro arcilloso, sí, claro, no iba a ser menos. En fin, las tres primeras horas de pedaleo ha sido de hacérnoslo mirar. Frío, agua, granizo, relámpagos, barro. Cómo me gusta el mountain bike, oye.

Hemos llegado a Aljazur como unas Magdalenas. A la dueña del garito que hemos encontrado abierto no le ha hecho ninguna gracia que dejáramos un reguero de barrillo detrás. Así que nos hemos salido fuera a compartir el solete que pegaba a ratos entre nubarrón y nubarrón con una cuadrilla de guiris que conformaban la clientela.

Con algo más de ánimo hemos llegado bastante rápido a Bensafrim tras dejar atrás, por cierto, una jauría de perros rabiosos en una hacienda al lado del camino. Poco a poco tocaba empezar a subir con un ojo en la pista y otro en el cielo siempre amenazante. Todavía quedaba bastante para Marmelete donde habíamos pensado comer alguna cosa antes de llegar a Casa Horta Ze Miguel, donde nos hospedábamos. Un bar salido de la nada nos ha servido para aplacar un poco el hambre: bocadillín de pan con mantequilla, queso y fiambre. Comida de niños. Y sí, unos jubilados ingleses con sus cafés con leche bien grandes.

Ya sólo quedaba la subida final, bastante llevadera, entre eucaliptos. Suave suave hemos ido ganando altura hasta ver las primeras casas de Marmelete donde hemos hecho otra parada técnica para el té de las dos y media. A partir de aquí unos escasos cinco kilómetros para llegar a nuestro hospedaje de hoy. Ha habido que esperar una hora hasta que ha aparecido el padre del dueño a abrirnos la casa pero ha merecido la pena.

La casa está genial. Escribo esto junto a la chimenea de una cocina amplia que ocupa la planta baja mientras que arriba tenemos las dos habitaciones. El buen hombre nos ha explicado unas cuantas peculiaridades del lugar, lo que incluye matanza de cerdo y fabricación de alcoholes típicos de la zona a partir de madroños con alambique casero. Un personaje el padre del dueño.

En fin, lo dicho, etapa dantesca en su primera parte. Ya sé que suena a tópico, pero ha sido de verdad tremendo. A ver qué tal se porta el día de mañana. Peor no creo que sea. No hay fotos de la hecatombe porque a ver quién era el gracioso que sacaba un móvil en semejante situación.

Distancia recorrida: 76
km. Desnivel acumulado: 927 m (pero no le hagáis caso porque ha habido un fenómeno poltergeist que nos ha llevado a casi cien metros bajo el nivel del mar) . Tiempo de pedaleo: 5h 30min.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

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