Saturday, Jul. 20, 2019

Mi primera inspección fiscal

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20/11/2015


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Mi primera inspección fiscal

Could it be the droid I´m looking for?No estoy acostumbrado porque en realidad, sí, en mis 51 años, no ha sido hasta este 2015 cuando he recibido la primera inspección fiscal en la empresa. Pero también ha sido la primera que como persona física he conocido. No debo ser objeto de deseo para Hacienda. La persona jurídica Consultoría Artesana en Red, S.L. es el vehículo, el medio, la plataforma, como lo queráis llamar. Como empresa no la tengo por ningún fin en sí mismo. Es solo algo que en un momento dado hacía falta. Y nació hace ya unos cuantos años. Goza de buena salud porque, la verdad, no lo exijo demasiado.

La inspección fiscal tenía que ver con el ejercicio 2010. Cuando me llegó el requerimiento me dije: Joder, pues ya bucean atrás en el tiempo, ¿habremos hecho algo mal? Solicitaban documentación adicional de una serie de facturas y la justificación detallada de ciertos gastos. Yo, la verdad, siempre he tenido la sensación de que la ley, para quienes trabajamos con un proyecto profesional que circula tan cerca de la persona que somos, es un auténtico anacronismo.

El gran problema es: ¿cuándo trabajas y cuándo no? Si estoy dando pedales con la bici y me vienen ideas sobre determinado proyecto, ¿estoy trabajando? Si compro un libro sobre cómo desarrolla su actividad un hayedo, ¿estoy adquiriendo ese libro sobre un parque natural para fines profesionales? La delgada línea que separa trabajar y no hacerlo es complicada de pintar con nitidez. Pero, claro, el sistema necesita normas que separan “lo que sí es” de “lo que no es” trabajar porque debe separar unos gastos y otros. Si escribo en mi blog -personal y profesional- sobre un viaje en bici, ¿estoy trabajando?

Así con este galimatías encima no tenía yo tan claro que no me dijeran que ciertos gastos y ciertas facturas no fueran a parar al apartado “no procede”. Conste que siempre he dicho que pagar impuestos es lo que toca y que debemos hacerlo con gusto: primero porque quiere decir que hemos ingresado dinero y segundo porque es la forma en que construimos servicios comunes. Hemos tenido que detallar los viajes implicados en cada proyecto de 2010. Un bonito ejercicio ese de recordar lo que estábamos haciendo entonces y a dónde nos condujo cada uno de ellos. Uno por uno, esta factura para tal asunto, este gasto para aquel otro y esta explicación adicional para intentar dejarlo claro.

Ayer, después de varios meses, me llegó un correo de la asesoría donde me decían que estaba todo en orden, que daban por buenas todas nuestras explicaciones. Y, como a un tonto, me invadió una sorprendente alegría. ¿Tan importante era? Si no hubieran aceptado algo de lo que justificábamos no hubiera pasado nada. Estaba claro que íbamos a pagar lo que que exigieran y tomar nota para el futuro. Pero cuando han aceptado todo -os aseguro que era una buena cantidad de justificantes- lo que he pensado es: han entendido el tipo de actividad profesional que desarrollamos.

En realidad, perfectamente puede no ser así. Pero dejadme, por favor, que viva engañado. Sí, ha terminado como una pequeña victoria. Un simple reconocimiento a que lo que estábamos imputando tenía su sentido. Conviene que paguemos impuestos. Creo que debemos contribuir al bien común también por la parte que nos corresponde como contribución al estado. Yo no quiero que los servicios públicos se debiliten. Y eso supone impuestos. Claro, que pediremos siempre que los redistribuyan bien y no caigan en corruptelas y todas esas tentaciones. Pero sí, debemos pagar impuestos. No me voy a quejar por la parte que nos toca. Los pagamos porque facturamos, así de claro.

En fin, toda una aventura el cruce de requerimientos y envíos que hemos realizado. Hasta en tres veces hemos tenido que explicarnos. Final feliz. No es lo más importante que uno hace, pero me sirve para sentirme bien con mis obligaciones. Así que he decidido escribir este post como azucarillo de autoestima. Quizá un poco ñoño, pero a mi edad creo que esto no va a cambiar. Nos leemos 😉

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(15) comentarios

  1. Manel
    20/11/2015 at 10:13

    Vete preparando los mismos papeles para el ejercicio de 2011, es muy probable que se repita la misma pregunta. En mi caso, pasó durante tres años seguidos y para los mismos conceptos...

    • Julen
      24/11/2015 at 07:17

      Manel, no me había parado a pensar de esa forma. A ver si voy a hacer amigos en Hacienda a base de inspección anual :-)

  2. Raúl Hernández González
    20/11/2015 at 10:15

    Lo penoso, desde mi punto de vista, es la cantidad de tiempo y de atención que absorben estos temas a un ciudadano normal, distrayéndote de cosas más relevantes. Y todo por un quitame allá un ticket, cuando sabes que la bolsa de fraude está donde está...

    • Julen
      24/11/2015 at 07:16

      Ya, Raúl. Pero, como le decía a Luis, también parece lógico que de vez en cuando nos toque. Eso sí, lo que saquen de aquí será una migaja comparado con lo que podrían obtener de otros contribuyentes.

  3. Luis Carrasco
    20/11/2015 at 11:39

    Bien está lo que bien acaba. Lo peor de esto, como dice Raúl es el tiempo que hacen perder.
    Me gustaría saber qué porcentaje del tiempo de inspección se dedica a autónomos y pequeños empresarios. Quiero creer que es mínimo, que se hace por muestras y sólo a efectos disuasorios.
    Y sí, hay que pagar impuestos, lo relevante es a qué se destinan y su proporcionalidad (de origen y de destino).

    Saludos
    Luis (aka tic616)

    PD. ¡Qué buena la foto!

    • Julen
      24/11/2015 at 07:15

      Hola, Luis. De acuerdo en que seguro que hay asuntos más importantes que perseguir, pero también es verdad que en mi caso, por ejemplo, en 12 años de actividad también parece lógico que alguna vez te toque, ¿no? Así que con buen ánimo :-)

  4. Alberto
    22/11/2015 at 18:53

    Jaja, cómo me alegro, jaja...

    • Julen
      24/11/2015 at 07:14

      Ya sabía yo que alguien se alegraría :-)))

  5. Isabel
    25/11/2015 at 21:14

    Pues mi doble enhorabuena, porque si ya es raro que nunca te hubiera tocado, más lo es el que todo saliera tan bien. Igual eres la excepción que confirma la regla y no te vuelven a llamar. ¡Ojala! ;)

    • Julen
      09/12/2015 at 07:37

      Isabel, comentaba Manel que lo mismo entramos en una dinámica recurrente y ahora que conocen mi cara, repiten ;-)
      Los esperaremos con las cuentas abiertas...

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