Monday, Mar. 25, 2019

La realidad filtrada por algoritmos

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14/09/2015


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La realidad filtrada por algoritmos

Preparada para trabajar.No cabe duda de que hoy las redes sociales en Internet representan una forma natural de comunicación entre la gente, más aún entre jóvenes. Por eso es tan relevante sacar a la luz que ese gigante omnipresente llamado Facebook no muestra la realidad sino aquella que ha decidido que debemos ver. Todo a mayor gloria de sernos útil y de generar una experiencia de consumo e interacción agradable. Si alguna vez te preguntaste si un Gran Hermano podría aparecer en nuestras vidas, hoy ya tienes la respuesta: Facebook. Y parece que no pasa nada. Al menos si miramos los datos que Amalio Rey nos facilitaba en un post que publicó hace unos días: ¿Cómo nos afectan los algoritmos de personalización de sitios como Google o Facebook? Puede que a una gran parte de la población no le importe lo más mínimo. Tremendo.

¿Manipulación? Llámalo como quieras pero la realidad que ves en Facebook no es la realidad. Es una mezcla de intereses comerciales, aprovechamiento de la pereza del ser humano por conocer lo diferente y una cuidada puesta en escena para que  no se note que somos el producto. Nunca como ahora fue tan claro el modelo de negocio: necesito datos de quién eres para construir mi oferta irrechazable. Cuanto más te conozco, mejor te sirvo me sirves. Todo construido desde la economía de la gratuidad mal entendida. Te creías que todo esto a lo que accedes es gratis, pero no. Me estás pagando con tu información. Firmaste el documento contractual por el cual las dos partes aceptamos: yo como usuario no pago en dinero contante y sonante sino que te pago en especie, con lo que soy y lo que me gusta, con lo que siento, lo que compro y lo que digo. Y lo que callo. Con todo esto te pago.

Hoy la sociedad exige transparencia. A quienes gobiernan, a quienes amasan fortunas, a las empresas, a las organizaciones sin ánimo de lucro. Transparencia y más transparencia. Conviene, por cierto, no creer que transparencia es sinónimo de verdad. Hoy la transparencia se fabrica, no se da en sí misma. Es objeto de elaboración. Y de manipulación, por supuesto. Pero esta transparencia, tan típica de nuestro tiempo, ¿por qué no se exige a quienes manejan los algoritmos? ¿Por qué esa obsesión por guardarlo cual fórmula secreta de la Coca-Cola? Más y más desconfianza. No puede haber otra consecuencia. Si no me dices qué realidad me muestras, voy a pensar que tus intenciones ocultan algo. Pienso mal y acierto, ¿verdad?

Es hora de prohibir la ocultación de estos modernos filtros de la realidad. O ponen las cartas boca arriba o el juego debería terminar. Por su mala fe. ¿O tenemos que aceptar que esos filtros son buenos para nuestra salud mental? La consecuencia es un ser humano empequeñecido porque alguien lo manipula enseñándole solo esa parte de la realidad que le conviene. Un ser humano no ya condenado a trabajos forzados sino a hacer y deshacer lo que los algoritmos manejan. Ya vale de aceptar vivir en el engaño como norma, ¿no? En este extracto de un artículo al respecto en Trece Bits lo deberíamos tener claro:

Según la compañía, cuando un usuario se conecta a Facebook, tiene una media de 1.500 actualizaciones de sus amigos y de las empresas a las que sigue. Si las mostrase en orden cronológico, el usuario se perdería las más importantes, por eso establece unas reglas (ese algoritmo) para ordenar la información y mostrarle la que le resulte más relevante. Sin embargo, los criterios por los que se rige su algoritmo suelen cambiar, en función de las necesidades de la compañía.

No quiero que tú decidas lo que es más relevante para mí. No quiero que lo hagas en función de tus necesidades como compañía. Abominable.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(22) comentarios

  1. Juanjo Brizuela
    14/09/2015 at 08:27

    Me sigue pareciendo "espantoso" que sea así, como ya comenté en el post de Amalio.
    Lo que más me preocupa es la poca "atención" que mostramos nosotros como seres individuales, como ese supuesto "homo sapiens", para conformarnos con lo que tenemos y no ser capaces de mirar más allá ni siquiera hacernos dudar a nosotros mismos.
    Eso no quita para que efectivamente, la actuación de Facebook sea (no sé muy bien cómo calificarla)…
    Duda de estas cosas cada día más. Pero dudo mucho más de nosotr=s. ¿A qué estamos jugando?

  2. Alfonso Romay
    14/09/2015 at 10:44

    Vaya, parece que otra vez nos alineamos en tratar el mismo tema el mismo día :-)

    Es preocupante, sí, pero no tanto que ocurra (que se podría calificar de "esperable" visto el historial) como que al usuario medio no le preocupe en absoluto. Volvemos otra vez a Carr y sus ideas de cómo Internet erosiona nuestra capacidad de pensar de forma autónoma, nos volvemos facilones y cómodos.

    Y me asusta más el hecho de extrapolar esos algoritmos a los medios de comunicación, como herramientas de filtrado selectivo y manipulación de opinión. Otra vez el pensamiento crítico, y que cada uno decida si quiere informarse o dejar que le informen.

  3. Carlos Bezos Daleske
    14/09/2015 at 14:21

    Solución sencilla con Facebook: no usarlo. Con Google más complicado porque los buscadores alternativos no son tan buenos.

  4. Amalio Rey
    15/09/2015 at 20:29

    Ya sabes que coincidimos en las mismas dudas y paranoias. Solo comentarte algo que ya dije en mi post, y es que no veo factible (incluso, ni conveniente) que se publiquen o transparenten esos filtros porque serían "carne de cañon" de SEOs, hackers, crackers, spammers, etc. Si esta "mala hierba" sabe cómo filtran estas plataformas, entonces adoptarían estrategias para colocarse de primeros al priorizar contenidos. La medicina sería peor que la enfermedad. La solución, a mi juicio, puede ser de dos tipos (incluso, combinada): 1) Que el usuario pueda poner en ON/OFF el filtro, sabiendo que "pierde" personalización, pero lo prefiere para recuperar el control de lo que lee (o sea, que la "personalización" sea opcional, a criterio del usuario (esto, como alguien decía, debería ser exigido por ley de protección al consumidor), 2) "Auditorias de algoritmos de filtrado", realizadas con agentes independientes y bajo acuerdo de confidencialidad.

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