Friday, Jul. 20, 2018

Economía directa, producción P2P y comunidad

Ciclo de realimentación del procomún

Estupenda la serie de tres artículos que podemos leer en El Correo de las Indias. Dos de ellos escritos por Natalia Fernández y el tercero por David de Ugarte. Son, respectivamente: La economía directa y la abundancia, Abundancia y producción P2P y De consumidores a comuneros. Merece la pena leerlos con pausa y reflexionar sobre lo que plantean en términos evolutivos. Porque argumentan el tránsito hacia una sociedad de pequeños núcleos productivos que hacen saltar por los aires la figura del consumidor para transformarla en productor. No eres tanto por lo que consumes sino por lo que produces.

Es evidente que los argumentos tensan la cuerda y se fijan en una de las posibles formas en que la efervescencia de economía colaborativa (uso el término para que nos entendamos aunque encierre enormes contradicciones) puede evolucionar. Natalia y David ponen el foco en las posibilidades que ofrece un procomún que crece exponencialmente y que nunca como ahora podía hacer tan fácil saltar del conocimiento a la producción. La revolución de las impresoras 3D, la cultura maker y esos inmensos repositorios con cada vez más conocimiento disponible hacen posible microescalas eficientes.

Aquí ya hablamos en su día de la economía directa, al hilo de anteriores escritos de Las Indias. Fue en 2013 y desde entonces el fenómeno se ha expandido, si bien usando el término “colaborativo” como apellido más comúnmente aceptado. Y los medios de masas se han fijado en las nuevas pautas de consumo que se introducen. En vez de usar la oferta tradicional -el hotel- se crea la ilusión de que nos dirigimos a una persona particular cuando en realidad alimentamos al monstruo de nuevo -Airbnb o quien sea- y reforzamos las dinámicas centralizadoras. No, no hay (casi) nada colaborativo en muchas de esas propuestas sino simples reintermediaciones de la mano de lo que ofrece Internet como mercado de información.

Sentirse productor colaborativo y no solo consumidor es algo que está por ver. Cierto que cada vez más las personas individuales dispondrán de más y más capacidades que antes pasaban por la interfaz empresa. Cierto que puede estar produciéndose una vuelta a la idea comunitaria de base de ayudarnos unas a otras ante la crisis de los gigantes financieros que nos aplastan. Cierto que surgen fórmulas cada vez más populares de banca ética. Pero también cierto que todos estos nuevos comportamientos pueden ser colonizados por la fuerza del olor a dinero que descubren las grandes empresas necesitadas de resultados económicos para sus accionistas.

Guillermo Dorronsoro suele insistir en presentarnos una realidad económica en la que capitalismo global y nuevos modelos emergentes comparten escena. ¿Qué poder posee cada parte? Hoy por hoy, el capitalismo global juega a lo grande y trasciende lo material. Lipovetsky habla de capitalismo estético y artístico. Se está jugando la partida no ya en la producción del objeto físico sino en lo espiritual transformado en medio de producción y consumo. Frente a la preeminencia de la necesidad material nuestra sociedad hoy se vertebra alrededor de una ¿falsa? espiritualidad presa de marcas que ocupan el lugar de las religiones. Dime qué marcas consumes y te diré quién eres y aspiras a ser.

En cualquier caso, los artículos de Natalia y David estimulan el pensamiento. Juegan en los límites y plantean otras formas de ser y estar. Producir para aumentar un procomún que se recrea constantemente. Una especie de gran cerebro/corazón que las comunidades mantienen vivo por el uso. No es mala propuesta, desde luego que no.

La foto para la página de inicio es de Camilo Rueda López en Flickr.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(28) comentarios

  1. David de Ugarte
    30/06/2015 at 10:18

    Gracias Julen! La verdad es que después de mucho investigar el «consumo colaborativo», lo distinguimos claramente de la Economía Directa y la producción p2p. El consumo colaborativo lo vemos, desde el punto de vista de la abundancia, en el mejor de los casos como un elemento de cambio cultural, como un «destello». Eso cuando no se trata de una nueva recentralización de la red como las plataformas que comentas tipo uber, airbnb, etc.

    No es que simplemente rechacemos el consumo colaborativo, sino que intentamos llevarlo hacia un compartir p2p real y fundamentalmente gratuito. En esa línea este septiembre haremos, dentro de Somero 2015 toda una parte de desarrollo de herramientas libres para compartir cosas usando GNUsocial como plataforma.

    Pero vamos, lo que nos interesa realmente, lo que vemos como cambio real, está en el lado de la producción, del cómo hacer más que del cómo compartir consumos.

    • Julen
      01/07/2015 at 05:44

      David, quizá haya que ver el momento actual como uno en el que conviven prácticas alternativas de consumo p2p y modos de producción p2p. El segundo, con más recorrido transformador de la sociedad pero el primero con más alcance en tanto que implica conductas menos "exigentes" (por llamarlo de alguna manera). Como le decía a Natalia, un placer leer vuestros artículos, como siempre :-)

  2. Pingback: Economía directa, producción P2P ...

  3. Natalia Fernández
    30/06/2015 at 11:10

    Muchas gracias Julen! me gustaría establecer una distinción clara entre la economía directa y el consumo colaborativo, ya que la explosión de la economía colaborativa no es una extensión de la economía directa. Atiende fuertemente al consumo, participas utilizando u ofertando excedentes para aumentar su rendimiento económico.

    Por contra, la ecomonía directa está fuertemente ligada a la crisis de las escalas que rebajan las barreras a la producción y permiten desarrollar y lanzar productos al mercado. Y ahí reside la diferencia entre ambos conceptos. La economía directa, con sus infinitos ejemplos de servicios, objetos de consumo de todo tipo, rompe con las limitaciones asociadas a la producción. La evolución de la economía directa desemboca en la producción p2p incorporando al ciclo (como refleja el gráfico) el conocimiento libre como punto de partida, permitiendo que las barreras para producir sean aún más bajas.

    Es decir, la economía directa y la producción p2p se mueven en el eje de la producción/conocimiento, y el consumo colaborativo, en el eje de cultura/consumo. Ambos son abordables por una persona, o un pequeño grupo. El primero conlleva una capacidad de transformación económica, una nueva relación con el trabajo, las relaciones sociales y el fin de la figura del consumidor. La segunda, la economía colaborativa optimiza la forma de consumo tradicional, y crea lazos sociales. Creo que establecer la distinción entre ambas es imprescindible.

    • Julen
      01/07/2015 at 05:42

      Sí, sí, creo que te entiendo, Natalia. Lo que también tenemos que tener en cuenta, no obstante, es que "consumir"es una realidad que hoy va paralela a la de "producir" y que buena parte del consumo puede tener que ver con elementos que uno no puede "fabricar". Piensa por ejemplo en alimentos que por la razón que fuera (clima u otras condiciones) aquí no se pueden plantar y que por tanto debes "consumir" adquiriéndolos en el mercado. Ese acto de consumo u otros que no impliquen producción es importante que también tenga en cuenta dinámicas de producción p2p. Ahí será importante la trazabilidad de los productos o certificaciones del estilo economía del bien común o similares.
      Creo que lo que proponéis, ese tránsito del consumo a la producción, es importante. Pero también veo que en la medida en que se siga consumiendo, ese consumo sigue teniendo mucho de opción política en su más amplio sentido de la palabra.
      Me han resultado fantásticos los tres artículos que habéis escrito últimamente. Muy inspiradores :-)

  4. Amalio Rey
    30/06/2015 at 14:32

    Jo, que bueno, pensando (y escribiendo) los dos a la vez sobre lo mismo. Esta mañana empecé a darle vueltas y a escribir un post con este titulo: "Ni Uber, ni AirBnB son economía colaborativa"; y de pronto me encuentro esta entrada tuya. A ver si lo publico en estos dias y seguimos la charleta :-)

  5. Pingback: Lecturas interesantes del 30/06/2015

  6. Pingback: Abundancia y producción p2p. Por Natalia Fernández | Texto casi Diario

  7. Pingback: 2015037. Economía colaborativa y libros de texto. La empresa Iddink. | Blog de Pere Losantos

  8. Pingback: Innovación en bicis de montaña | Consultoría artesana en red

  9. Pingback: ¿Qué tienen Uber o AirBnB de colaborativos? (post-463) |

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