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Otra muesca en la mochila: #MediTB15

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12/04/2015


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Otra muesca en la mochila: #MediTB15

Paseando por la playa en un día gris #MediTB15

Bueno, ya estamos aquí en Bilbao. Hace hoy quince días que salíamos en autobús para Murcia. Han sido trece etapas hasta Gibraltar. Las seis primeras con Alberto y las siguientes solo con mis circunstancias. Murcia-Gibraltar, un lugar de inicio de circunstancias y un final emblemático. Y eso que al llegar me enteré de que se podía subir en bici hasta la cumbre del Peñón. Si lo sé antes, hacemos la tontería de subir los 426 metros de desnivel. Nada, otra subida pendiente y otra razón para volver por aquellas latitudes.

Ha sido una experiencia bonita. El Mediterráneo ha estado ahí, muy plácido la mayor parte de las jornadas. Con unos primeros días de sol y calor. Como alguien de aquí se lo imagina. Luego, a partir de dejar la costa en Málaga, el tiempo cambió y eso hizo que la travesía por la Sierra de las Nieves tuviera otra perspectiva. El azul del mar cambió por el gris de las brumas y el verde de la vegetación.

La foto que todo el mundo del baby boom hará en Nerja ;-) #Chanquete #VeranoAzul #MediTB15

La primera parte, pegada a la costa excepto por la escaramuza a la Sierra Alhamilla, ha servido para disfrutar de profundos contrastes. Los invernaderos marcan buena parte de la ruta, presentes con estruendo a través de sus plásticos que esconden mucho de lo que consumimos de vegetales y hortalizas. No puedes evitar imaginar las duras condiciones de trabajo que sucederán allá dentro. Rodar pegado a ellos permite ver mierda en cantidades industriales. Eso también es geografía, geografía humana.

Frente a los invernaderos y a veces solo separado por un sendero y la playa, el mar. Inmenso, hipnótico y también caprichoso. Casi siempre tranquilo pero el levante puede cambiar las cosas. Sirve, no obstante, para relajar la vista. Sobre todo al contemplarlo a primera hora de la mañana con el sol aún bajo y pegando desde el este. Bueno, y los atardeceres tampoco desmerecen, claro está. Los pueblos, a su lado, sestean o se zambullen en el turismo asalvajado. De todo hay.

Níjar desde la atalaya #MediTB15

El tercer elemento de ese contraste es la costa en sí. A veces insistentemente llana e invitando a pedalear despacio por sus paseos marítimos y sus decenas de kilómetros de carriles bici. Pero otras en su pleno apogeo de formas volcánicas, más o menos bruscas, o de caídas verticales en forma de acantilados. La costa enseña obra humana, de la mejor y de la peor. Y enseña una orografía que todavía en ciertos lugares ha quedado preservada, escondida al supuesto progreso de la civilización.

Málaga capital marcó un antes y un después. Nerja fue un aviso de multitudes en los días centrales de la Semana Santa. Justo terminaba la procesión del Domingo de Resurrección en Málaga cuando llegaba pedaleando desde el Pedregalejo y ya se apreciaba parte del gentío que había invadido sus calles. A pesar de que cogí a esa marabunta en retirada, pude darme cuenta de lo diferente del rodar por pueblos y parajes más o menos olvidados  o de hacerlo atravesando estas urbes modernas.

Cortijo del Fraile #MediTB15

Digo que Málaga capital supuso un punto de inflexión porque desde allí abandonamos la línea de costa para pedalear por las serranías del interior. El escenario era la Sierra de las Nieves. Salvaje, en pura explosión primaveral, con verdes rabiosos y cielos plomizos cuando no cargados de lluvia. Viento en las alturas y pueblos blancos sujetos con alfileres a las laderas de los montes: Tolox, Jubrique, Genalguacil, Cartajima, Benabarrá… Y uno diferente: Júzcar, azul pitufo. Para gustos los colores.

De nuevo hemos ido ligeros de equipaje: una mochila ha sido suficiente para buscar ese rodar minimalista. Libera para poder transitar por senderos imposibles en bici. Si hay que andar, se anda. Con la bici al lado o con ella a cuestas. Frente al camino de la Transandalus desde Jimena de la Frontera hasta Ronda, la Sierra de las Nieves ofrece una ruta más salvaje y creo que también más dura. La esperaba menos agreste. Un buen sitio para caminar y dejar pasar el tiempo conversando con la gente en sus plazas, callejuelas y bares.

Tremenda la playa de los Muertos #MediTB15

En fin, 890 kilómetros y algo más de 62 horas pedaleando (o andando) con un desnivel acumulado total de 12.055 metros. Datos para otra muesca en la mochila, que diría nuestro buen amigo Fran, coordinador de la Transandalus. Pues eso, vendrán más. Cada cual aprovecha los momentos como puede. Elige bien y disfruta.

Un apunte final para agradecer a Miguel Ángel Baltanás que me haya proporcionado los tracks de la travesía por la Sierra de las Nieves. Y a Alberto por aportarme su ritmo rumbero, por supuesto. Como decía, hasta la próxima.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(15) comentarios

  1. Isabel
    12/04/2015 at 09:18

    Todo un recorrido, imagino que con múltiples capas. Curioso el monumento a quienes cruzaban la frontera para trabajar al otro lado en Gibraltar :-)

    • Julen
      12/04/2015 at 11:05

      Sí, esa frontera, Isabel, es digna de alguna tesis doctoral. Primero por lo que representa económicamente (para lo bueno y para lo malo) pero luego está el plano sociológico. Un mundo el trapicheo que se ve observa allí. Gente esperando para distribuir cartones de tabaco o lo que sea. No sé, me pareció que allí había encerrado mucha historia humana.

  2. Miguel Ángel
    12/04/2015 at 10:40

    Ya sabes que es un placer (y ya casi una "misión divina") esto de facilitar viajes a pedales al prójimo, que si además es a un amigo como tu ya se convierte en satisfacción ampliada.
    Enhorabuena, sobre todo por tus ganas de seguir viajando a pedales.

    • Julen
      12/04/2015 at 11:06

      Seguiremos bajando a esa parte del sur de Islandia, Miguel Ángel. No te quepa la menor duda. Hazta que no coha buen azento de Cái no paro :-))))

  3. Pingback: En homenaje al txirrindulari artesano | cambiando de tercio

  4. Alberto
    12/04/2015 at 22:11

    ya nos queda menos para la próxima, es lo (único) bueno de acabar ;-)

    • Julen
      13/04/2015 at 05:27

      Bueno, a mí me gusta volver a casa después de un tiempo pedaleando por ahí. En la variedad está el gusto, ¿no? Ya iremos pensando en la siguiente.

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