Sunday, Jul. 22, 2018

La lógica coopetitiva del finisher: Bilbao-Bilbao 2015

La lógica coopetitiva del finisher: Bilbao-Bilbao 2015

Bilbao Bilbao 2015Este domingo pasado participé en la clásica cicloturista Bilbao-Bilbao 2015. Aunque lo mío es el monte y las ruedas gordas, me gusta participar en esta marcha de 115 kilómetros en la que se pedalea por los alrededores de Bilbao. Se ascienden varias tachuelas: Andrakas, Umbe, Artebakarra y por fin Gerekiz y Morga. La participación es masiva y se vive más como una fiesta que como una competición.

En realidad, al margen de que unas pocas personas vayan a “competir”, casi todo el mundo pedalea con la idea de terminarla y quizá, si acaso, de rebajar el tiempo que haya hecho en años anteriores. Es decir, lo que importa, como se dicen ahora, es ser un “finisher”. No es raro ver a gente que se va empujando a algún compañero o compañera en la subida final a Morga o incluso en el tramo final ascendiendo hacia Begoña. Para la gente habitual de la bici de carretera es una prueba sencilla, casi un paseo. Sin embargo, para mucha otra quizá suponga un reto importante: ser finisher en una marcha de más de cien kilómetros.

Esta lógica coopetitiva es muy interesante. No se compite tanto contra otras personas cuanto consigo mismo y si hace falta no hay inconveniente en ayudar a los demás a que sean capaces de terminar la prueba. Quizá no sea esta una marcha típica donde acabarla sea un pequeño (o gran) sufrimiento, pero entra más o menos en esta lógica alternativa a la competición pura y dura.

Ganar significa en este caso terminar la prueba y cuanta más gente lo haga mayor es la fiesta. La alegría de ver cómo hay una unión en torno a un hecho compartido coloca en sintonía a unas personas con otras. El colectivo importa, por cuanto el éxito de la organización tiene que ver con la cantidad de gente inscrita y con la que termina la prueba. Sí, hay otras miles de pruebas que suponen retos realmente muy duros y que quizá llevan demasiado al límite a la gente (al menos para mi gusto) pero es interesante constatar que ser finisher es el objetivo.

Comento lo anterior porque de esto estuvimos por ejemplo hablando en la conferencia de Vitoria-Gasteiz. La Bilbao-Bilbao un buen ejemplo coopetitivo al que conviene seguir la pista como alternativa a la pura competición, donde solo gana uno y los demás muerden el polvo. Lo dejo aquí como un ejemplo de dinámica coopetitiva evidente. Si queréis leer con más propiedad “técnica” os recomiendo el artículo de Amalio Rey publicado en Sintetia: Dos formas muy distintas de competir.

Share This Article

Related News

Por una humanización del dato
De falsos autónomos y buscarse la vida
Limpieza, Japón y el fútbol del mundial

Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

¿Quieres comentar?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies