Thursday, Jul. 18, 2019

20.000 seguidores por 60 dólares

20.000 seguidores por 60 dólares

Zapatos de payasoEs lo que hay. El mercadeo tiene estas cosas. Día sí y día también llegan ofertas. ¿Humanos? Pudiera parecerlo, pero hace tiempo que tú yo sabemos que Internet es en gran parte, cosa de robots. Robots para conocer una dirección de correo electrónico, para spamear o para sentirte con respaldo mediático de mentiras. Las personas se hacen a un lado, pase usted, señor robot.

Pero detrás hay humanos. Bueno, y más robots. Robots que se replican. Aparatos que se replican. Un bucle que conduce a la sinrazón. Más pide más. ¿No querías que tu cuenta de Twitter luzca con números hermosos? Pues cada vez es más barato. ¿Lo prefieres en Instagram? No hay problema. Tienes de todo. Drogas baratas en un bazar inmenso.

¿Tienes pudor? Pero si todo el mundo lo hace. El gran argumento. Todo se compra, todo se vende. Hombres, mujeres y sus sucedáneos en Internet. Dicen que hay millones de personas en las redes sociales. Quizá haya más cuentas de usuario. Presumir de personas en esta marabunta llamada de Internet quizá sea excesivo. El lugar lo habitan muchas diferentes criaturas. Y una buena parte de ellas son solo artificio.

La guerra no da tregua. No hay bandera blanca ni se la espera. El bombardeo mediático exige cantidad. Es el último gran avance de la ciencia. Los números. Big Data. Los números nos dirán la verdad. Las cantidades servirán para predecir. Las correlaciones vencen a los razonamientos. No importa por qué, importa qué. Y en qué cantidad. Y cuando los números prevalecen, el destino está escrito.

¿Te parecen muchos 20.000 seguidores en Twitter? La tentación vive en el piso de arriba. Y son solo 60 dólares. Aunque, quién sabe, a lo mejor puedas regatear. No lo olvides. Todo se compra, todo se vende. Las redes sociales en Internet viven de la sobreexposición y el reconocimiento. Necesitas seguidores a cientos para que la autoestima no moleste. Y en este inmenso bazar inmensas son las ofertas. Me lo quitan de las manos. Compra, compra.

Dicho lo anterior, aquí seguimos, con la nariz de payaso en el circo de la comunicación. Maquillaje y a escena. Las lágrimas se quedan en el camerino.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(14) comentarios

  1. Isabel
    24/02/2015 at 10:16

    Leyendo empecé a tararear aquello de "ni contigo ni sin tí, tienen mis males remedio..."
    A quienes nos sobra con bajar de vez en cuando a las zonas de bullicio y copas nos pasan estas cosas. Las tentaciones y obsesiones que dice Manel son ubicuas y tienen ahora múltiples caras, o máscaras que debería decir...

    Me gustan los zapatos, igual se puede dar algún pisotón ;)

    • Julen
      24/02/2015 at 10:32

      Yo cuando miro esos zapatos pienso a veces si no somos parte de un circo en el que alguien nos ha dado a la vez el rol de espectador y artista. Luego se me suele pasar. Es como cuando alguien te convence de la im-propiedad del erario ;-)

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