Thursday, Oct. 2, 2014

Big Data y los neoluditas de cuello blanco

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09/06/2014


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Big Data y los neoluditas de cuello blanco

Destroyed Window - HD WallpaperLa robotización puso sobre aviso a quienes trabajaban en las cadenas de montaje de las grandes fábricas modernas. Los procesos operativos mejoraban sustituyendo “manos humanas” por “brazos articulados de robots”. Así que el enemigo era evidente: la tecnificación del trabajo en la fábrica. La inmisericorde presión por la productividad arrasó con la limitada capacidad de los humanos para mover piezas y apretar tornillos. ¡Aparta, humano! ¡Deja que lo haga una máquina! Y se encontró el gran argumento: “Humano, no aportas suficiente valor”. Estás muerto.

Se nos vendió la moto de que cambiaría el tipo de trabajo. De mono azul con manchas de grasa a batas blancas. De interactuar con la máquina en el campo de batalla del taller a subir las escaleras hasta la oficina técnica para desde allí “programar” las máquinas. Sustitución de la mecánica por la electrónica. Software de por medio, las manos ya no arrastrarían la suciedad del contacto directo con la máquina. Ahora era cuestión de ratón y teclado.

Los clásicos operarios de planta sintieron la presión. Las máquinas eran mejores. No había color. Y si lo había, siempre quedaba el recurso al humano de ojos rasgados, negro o de cualquier etnia que no fuera la caucásica del primer mundo. Si el caso es que las máquinas no conseguían ser mejores entonces lo eran otros humanos más baratos. Cruda realidad para el ejército de cuello azul.

Y llegó otra oleada de máquinas. No se trataba ya de mover brazos articulados sino de decidir mejor. Sí, la cuestión era analizar datos, descubrir por qué pasan las cosas qué correlacionaba con qué. Los humanos de nuevo empezaron a perder la batalla. Era la guerra del pensamiento, la guerra del cerebro. Ahora era la clase trabajadora de cuello blanco la que de repente veía cómo el software alimentado con millones de datos decidía mejor que ella. Sabía qué tecla apretar, dónde mover el ratón.

La clase trabajadora alejada de la taladrina de repente se dio cuenta de aquello que antes experimentaron sus congéneros de cuello azul. La oficina asaltada por software que reemplazaba al humano donde más le dolía: en su capacidad analítica, en su capacidad de tomar decisiones. De la robotización a la datificación, dos momentos evolutivos que chocaron contra los humanos. Progreso y peligro. Que cada cual se vaya posicionando. ¿Conoceremos un auge del neoludismo de cuello blanco?

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.