Saturday, Jul. 20, 2019

Uruguay, su competitividad como país y su peculiar presidente

Uruguay, su competitividad como país y su peculiar presidente

Tremendo el reportaje que Juan José Millás publica en El País: Retrato de Uruguay, el país que sorprende al mundo. Aunque siempre hay que andarse con cuidado con las alabanzas generalistas, no cabe duda de que lo que José Mujica, su presidente, parece liderar es una manera diferente de entender la política y el servicio público. Digo diferente si lo comparamos con lo que hace la mayor parte del primer mundo en esas sociedad que llamamos democráticas. Con sus claroscuros, como es evidente, pero merece la pena analizar el modelo de Uruguay.

Pepe Mujica

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Junto con el fotógrafo Jordi Socías, Millás relata en este extenso artículo su percepción de cómo ha encontrado Uruguay y a su peculiar presidente. Difícil catalogar a este hombre de pasado guerrillero que vive en una chacra humildísima, con sus perros y sin el más mínimo lujo ni ostentación. Suena increíble en este mundo de mandatarios pegados a sus escoltas y protegidos en sus búnkers. El Pepe, como lo conocen los uruguayos, es un hombre ya mayor, de 80 años, que tras pasar buena parte de su vida en prisión, parece estar avanzando para consolidar un cierto estado del bienestar en este país sudamericano: paro del 6,5%, salario mínimo en torno a 500 dólares, sistema nacional de salud, mutualidades, jubilación, sin apenas analfabetismo, con un 98% de la población que tiene agua potable y un 70% que dispone de una red de saneamientos públicos.

Cuando una publicación tan prestigiosa como la británica The Economist nombra País del Año a Uruguay “por su receta para la felicidad humana”, ¿es porque The Economist se ha vuelto gilipollas?

Millás presenta algunos datos del “milagro”uruguayo. Pero al tiempo deja ver un carácter que no se vuelca en la productividad máxima y la excelencia. No, no es el discurso del típico país europeo que solo ve competitividad global y capitalismo emocional. El video que incluyo en este artículo, tomado del artículo de El País, incluye algunas reflexiones de pensamiento lógico y sentido común. Reconoce el Pepe que sí, que allá en Uruguay a lo mejor no viven muy acelerados cuando Millás le pregunta por un par de operarios que se tomaban con tranquilidad lo de reparar un simple bache de la carretera.

Llama la atención este enfoque diferente de ver las cosas: mucha presencia del Estado en sectores estratégicos del país, incluyendo la banca. Y no parecen lamentar esta estrategia. El mismo José Mujica reconoce que esas empresas públicas podrían ser más eficientes en manos privadas, pero que eso provocaría que el dinero saliera del país y que no revirtiera en riqueza para la gente nativa. Esa historia en Sudamérica es bien conocida, ¿no?

–¿Quién manda entonces? –pregunté.
–Los grandes poderes financieros. Ya no es el perro el que mueve la cola, sino la cola la que mueve al perro.
–¿Y usted le dice esto a los jefes de Estado o los presidentes con los que se reúne?
–Sí.
–¿Y qué le dicen?
–Me dan la razón, pero miran para otro lado. Cultivan la ilusión de volver a ser presidentes, no se atreven a pegarle al enemigo más fuerte que existe. Disimulan, pero somos juguetes.
–¿Cómo ha logrado gobernar durante casi cinco años siendo consciente de esas limitaciones?
–Este es un paisito muy especial. Más del 50% del movimiento bancario está en manos del Estado. A los uruguayos nos educan en que, cuando tenemos un peso, tenemos que ir al Banco de la República, que es el banco del Estado. Y no es que nos trate bien, solo falta que nos peguen, pero tenemos confianza en él. La banca privada es débil.
–Todos los sectores estratégicos de Uruguay están nacionalizados.
–No me eche la culpa a mí. Cuando yo nací, ya estaba todo así, es una construcción de la historia.

Destacar por último otro dato que llama la atención: el interés por el modelo cooperativo como fórmula alternativa a las empresas multinacionales y para fortalecer el desarrollo comunitario. NO hace mucho, además de visitar Muxika, aquí en esta parte del sur de Islandia de donde es originario, se aproximó a Mondragón para conocer su experiencia cooperativa y firmar un acuerdo marco de colaboración.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(28) comentarios

  1. Germán Gómez
    26/03/2014 at 13:33

    Parece que hay otros caminos. Interesante.

  2. Manel [cumClavis]
    26/03/2014 at 14:12

    Pepe es mi presidente, Julen, mi presidente de adopción. La demostración palpable de que las cosas realmente pueden ser muy, muy distintas. :)

    • Julen
      26/03/2014 at 15:36

      Pues sí, un tipo diferente. No cabe duda.

  3. Juan Sobejano
    26/03/2014 at 14:20

    Yo he hablado muchas veces con Giselle de Pepe Mugica (ya sabes que es uruguaya) y me ha comentado cosas fantásticas de él. Ha estado en reuniones con él y es absolutamente sorprendente. Para bien.

    Ya lo contaré en una reunión de Redca :-)

    • Julen
      26/03/2014 at 15:36

      Pues si hace falta montamos un monográfico #redca con sede en tu pueblo para que lo cuentes jajajaja

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