Thursday, Jul. 18, 2019

Yo colaboro si tú también lo haces, pero ¿quién da el primer paso?

Yo colaboro si tú también lo haces, pero ¿quién da el primer paso?

THINK TogetherEn la literatura académica sobre colaboración hay un referente que se cita muy a menudo: Robert Axelrod. Este hombre fue quien escribió un clásico allá por 1984, La evolución de la cooperación, al que después siguió otro en 1997, La complejidad de la cooperación (en realidad una colección de siete artículos). Estos dos libros son referencias básicas para entender las dinámicas de cooperación/competición que están detrás de lo que hoy se conoce como “teoría de juegos“. Entre las estrategias de más éxito para afrontar el famoso dilema del prisionero cuando se va iterando el juego, una de las más analizadas es la denominada tit fot tat, en la que la táctica es, básicamente, hacer lo que hace la otra parte: si colabora, colaboro. Pero, claro, si no colabora, ¿entonces?

Me ha venido a la cabeza este asunto al leer From Crowds to Collaborators: Initiating Effort and Catalyzing Interactions Among Online Creative Workers, un artículo de la Harvard Business School con la firma entre otros, de Karim R. Lakhani. El documento presenta las conclusiones de una investigación realizada con 260 personas que trabajan en 50 equipos diferentes. Querían responder a esta pregunta: ¿Qué factores inspiran más a los equipos online para comenzar a colaborar y hacerlo de forma creativa y efectiva? Supongo que ahora entendéis la conexión con la teoría de juegos y el título del artículo: ¿cómo comienza alguien a dar el primer paso?

Pues bien, en la presentación del artículo muestran las dos conclusiones básicas a las que llegan:

An individual’s likelihood of being active in online collaboration increases by about 41 percent with each additional active teammate.
Management could provide communications channels to make the efforts of other members more visible. This is important in the design of systems for online work as it helps members to confirm that others are actively contributing.

O sea, que, como ya podíamos pensar, más conduce a más. Y esto es de aplicación tanto por el número de personas activas como por el número de canales de comunicación disponibles para hacerlo. Pura lógica. Hasta aquí nada nuevo bajo el sol, ¿no? Así que conviene profundizar un poco más porque lo que nos preguntamos es cómo se comienza a colaborar. Yo siempre he pensado que la clave está en asegurar buenas dinámicas al comienzo y mantenerlas durante suficiente tiempo para luego el sistema no necesite energía extra y se automantenga. La clave está al comienzo, aunque también es cierto que el tiempo suele sepultar muchas iniciativas que nacieron con brío.

En la investigación que citamos han usado incentivos económicos y otros de carácter social. En los resultados se distingue, por cierto, entre “esfuerzo” y “nivel” de colaboración:

We find that levels of effort are driven by cash incentives and the presence of other interacting teammates. The level of collaboration, by contrast, was not sensitive to cash incentives. Instead, individuals increased their communication if teammates were also actively participating. Additionally, team performance is uniquely driven by the level of emergent interdependence, as indexed by the diversity of topics discussed and the temporal coordination of activity in short focused time periods.

Entre los resultados de la investigación se habla también de la importancia de la diversidad de la información manejada (de ahí que se insista en la diversidad del propio equipo) y de la concentración en un tiempo determinado para incrementar tanto el esfuerzo (la dedicación) como el nivel de interacción con el resto de la gente. Lo que se viene a remarcar es que la percepción de interdependencia entre quienes conforman el equipo es pieza clave de dinámicas potentes de colaboración.

El artículo completo son 36 páginas y ando todavía leyéndolo por lo que seguro que algo más escribiré por aquí. Este asunto de los incentivos para colaborar online es algo que David Sánchez Bote ha analizado en más de una ocasión en su blog. Si os interesa el asunto, leedlo, que sacaréis un montón de ideas.

Pues eso, que ya contaré alguna cosa más de este artículo. Seguro que aprendemos algo útil sobre la trastienda de la colaboración online.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(5) comentarios

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  2. J.G. del Sol
    05/02/2014 at 20:03

    Supongo que en todos esos estudios se dará por sentado que el primer paso es pedir la colaboración, ¿no?

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