Thursday, Jul. 19, 2018

Turismo abierto, ¿amenaza u oportunidad?

Turismo abierto, ¿amenaza u oportunidad?

AmenazaMuy interesantes las dos horas que compartimos ayer en la sede de Bilbao Metrópoli 30 dentro del programa sobre Profesionalidad en el Ámbito Turístico de Bizkaia. Desde que me comentaron para dar esta ponencia, siempre estuvo revoloteando en mi cabeza que el turismo es, por definición, un sector abierto. Al menos en lo que tiene que ver con las opiniones sobre la calidad del servicio que se ofrece. La reputación viaja de la mano no tanto de lo que diga, por ejemplo, el propio establecimiento, sino más de lo que digan clientes y usuarios en general.

Por otra parte, la explosión de la economía colaborativa (también llamada por algunos economía directa) abre el melón de una nueva y desconcertante competencia. Compartir vehículo para desplazarse o alojarse en un sofá -que alguien te cede porque sí- son prácticas que hacen ruido en el sector. ¿Competencia desleal?, ¿amenaza que hay que extgerminar? Desde luego que son prácticas que alteran el ecosistema y que conviene observar de cerca en lo que -también- pueden aportar para que la tarta sea más grande.

Desde la perspectiva de innovación de usuario siempre andamos buscando personas con un extra de conexión con el servicio/producto de que se trate. La gente de Couchsurfing o Travbuddy suelen ser perfiles muy interesantes. Gente que viaja, con inquietudes de relación, en busca de una experiencia diferente y muy humana. Prefiero pensar que son potenciales “lead users”, que diríamos en la jerga. Con esta gente se puede hablar, buscar nuevos modelos de negocio, hurgar en cómo encontrar valor añadido en la oferta. No tengo duda.

Es algo parecido a lo que pasa con la descarga ilegal de música. Es ilegal pero sirve al mismo tiempo para la promoción. Puedes ver lo que pierdes, pero también lo que ganas. Cambia el modelo de negocio porque las prácticas sociales evolucionan. Nace un Airbnb como punto de encuentro entre oferta y demanda entre particulares. Son modelos que hay que ver cómo evolucionan. Pero todas estas nuevas dinámicas abren horizontes alternativos de negocio.

La explosión de opiniones e información acerca de servicios turísticos (alojamientos y restaurantes sobre todo, pero también otras líneas) puede abrumar. Incluso cabe pensar en que es tal la mezcolanza que no hay manera de extraer valor de ella. Y, encima, lo que sí suele quedar claro es el mal que pueden hacerte. No tanto el bien, pero sí el mal. Pero, si la conversación ya está ahí, ¿no podemos adelantarnos y ofrecer ciertas orientaciones para aprovechar ese caudal? ¿No podemos proponer, por ejemplo, el uso de etiquetas en twitter a nuestros clientes para canalizar determinadas opiniones? Meter la cabeza bajo tierra no evita el tsunami. Lo único que provoca es que no lo veas cuando llega.

No soy ningún experto en el sector turístico y mis colaboraciones han sido puntuales en este ámbito. Pero desde luego que es una actividad que vive sobreexpuesta a la opinión de clientes y usuarios. ¿Cómo canalizar ese conocimiento para co-construir nuevos productos y servicios y nuevos modelos de negocio? Ahí está la gracia… y la gran oportunidad.

Dejo aquí enlazada la presentación que utilicé ayer martes para quien quiera descargársela y echarle un vistazo. Comentarios bienvenidos, que para eso estamos por aqui, para conversar sobre esta compleja realidad en la que vivimos. Ah… y un detalle que viniera el amigo Joan Gou desde Catalunya. Muy agradable esa conversación posterior con él y con Jaizki.

Share This Article

Related News

De falsos autónomos y buscarse la vida
Limpieza, Japón y el fútbol del mundial
Zugasti y Sanjuan, hombres anuncio y youtubización de las marcas

Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(5) comentarios

  1. Joan Gou
    26/11/2013 at 18:57

    Muchas gracias por tu tiempo y mencion, un fuerte abrazo, pasame lo de Barcelona cuando tengas tiempo, un abrazo.

    • Julen
      26/11/2013 at 19:58

      Joan, ya te he enviado correo con lo de Barcelona, ¿no has recibido? La asistencia es abierta. Mi conferencia es el martes a las 9:15. Se celebra en:
      Centre d’Estudis Jurídics
      i Formació Especialitzada
      Carrer Ausiàs Marc, 40
      08010 Barcelona

  2. Iván
    27/11/2013 at 11:52

    Creo que Airbnb ha permitido que mucha gente se abra y vaya buscando esas nuevas experiencias. Algunas de las motivaciones no son solamente precio, creo que tratan de alojarse en entornos + humanos, queramos o no hay que ver el que para muchas personas( entre las que me encuentro) los hoteles son espacios con muy poca alma. El conocer a gente local cuando viajas es algo que va ligado a muchos viajes, aunque no es algo con lo que todo el mundo se siente a gusto. El sentimiento de pertenencia y de comunidad que hay en Couchsurfing y Travbuddy creo que es algo que Airbnb no consigue ni va a conseguir , y creo que quizá en ello radique como tantas veces el tema económico. La gente que desconoce comunidades como Couchsurfing o Travbuddy a veces me pregunta una cosa : ¿ Por qué alguien desconocido te ayuda, te enseña su ciudad o te aloja en su casa gratis?. Mi respuesta es siempre la misma: es algo humano eso de dar, independientemente del dinero. Y es que a veces nos olvidamos que eso de mostrarse generoso y ayudar a la gente va ligado al ser humano. Buenas reflexiones Julen.

    • Jaizki
      27/11/2013 at 23:53

      Estuvo muy interesante la charla, creo que hubiéramos podido seguir unas cuantas horas más.

      Me parece que el que se pregunta por qué un desconocido te ayuda, te enseña su ciudad y te aloja en su casa gratis, o busca oscuras razones ocultas, es mejor que no entre en CouchSurfing.

      Supongo que tiene que ver mucho con la forma de concebir el mundo de cada uno. Si vives en un mundo de gente egoísta, malvada y miserable, quizás es reflejo de algo. Yo con la gente que he conocido sólo he tenido experiencias positivas o, en el peor de los casos, neutras.

      Por otro lado, por mucho que desde las instituciones parezca que el único turista que vale es el de negocios y el de alto poder adquisitivo, el que se mueve por CS, no gasta en hotel, pero también consume en la ciudad.

      Además, el que viene a Bilbao, aunque sea en plan low cost, no es un turista de sol y borrachera en la playa. Es alguien que con ciertas inquietudes que se ha tomado la molestia de venir a conocernos, y que si se va con una buena impresión puede ser el mejor embajador. Y buena falta nos hace aquí un poquito de variedad..

  3. Pingback: Turismo abierto, ¿amenaza u oportunidad?...

¿Quieres comentar?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies