Tuesday, Nov. 13, 2018

De nuevo, otoño en Villoslada de Cameros

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25/10/2013


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De nuevo, otoño en Villoslada de Cameros
La típica foto en Cerro Buey

Mi antigua Stumpjumper FSR en Cerro Buey 🙂

Es ya casi una tradición -aunque fallemos algunos años- acercarse en estas fechas a la Sierra Cebollera aquí en Cameros para disfrutar de su paisaje otoñal. Esta vez resulta algo extraño porque el viento sur que lleva varios días pegando por esta parte provoca unas temperaturas anormalmente elevadas. En fin, es una de las posibilidades esta de que el otoño no venga con puntualidad sino que o bien se adelante o se atrase. Y este año parece que se atrasa. Lo mismo no hay mucho hongo que recoger y habrá que sustituirlos por morcillas y chorizos de Montenegro. Vaya faena 😉

Este lugar es uno de esos que me atrapa. En realidad ya conozco buena parte de sus rutas porque, como decía, son varios años acercándome a esta zona a pedalear. Así que no es novedad. Es, simplemente, el placer de pensar que el tiempo pasará un poco más despacio por aquí y que cada pedalada es oxígeno extra que metemos en el zurrón de la vida que llevamos.

Reconozco que mis días preferidos son esos que amanecen gélidos con un cielo azul inmenso. Días en que uno se da cuenta de que estamos a más de mil metros de altitud y al fondo de un valle que allá arriba comenzó a escarbar el río Iregua hace una infinidad de años. El frío casi siempre aprieta a primera hora para luego ceder algo de su fuerza ante un sol que se empeña también en reivindicarse. Pero esta vez no es el caso. Lluvia y viento sur, tiempo revuelto.

Eso sí, esta es también época de cazadores y hay que andarse con cuidado porque esos sí que son legión cuando les llega su época. El paso de la paloma por la cumbres las llena de humanos en busca de trofeos. Nunca han sido santo de mi devoción esta gente, pero en fin, esto es lo que hay. Aunque, según me han contado, con viento sur no hay tanto pase de paloma por las cumbres.

Tengo pendiente acercarme algún año en primavera. El juego de colores de otoño siempre cautiva pero la primavera tiene que proporcionar otra experiencia. Tiempo habrá. De momento, aquí estamos viendo cómo el día amanece lluvioso y desapacible… pero sarna con gusto no pica. Por si acaso me animo con una foto de hace unos cuantos años arriba en Cerro Buey 🙂

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(2) comentarios

  1. Isabel
    25/10/2013 at 09:18

    Qué bien suena esa escapada a pesar del viento sur, que por aquí también anda pesadito. Los colores y matices del otoño son deliciosos :)

    • Julen
      05/11/2013 at 07:50

      Otoño son colores. Cada año me gustan más. Así que no perdonamos una escapada aquí y otra allí...

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