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Sunday, Jun. 25, 2017

Aprender de casos reales de empresas

Aprender de casos reales de empresas

mural 3dMañana viernes tengo el gusto de compartir reunión con colegas alrededor de una mesa para hablar de innovación organizacional. La disculpa perfecta nos la proporciona María Larraza y su tesis doctoral. Y en la base de su propuesta dos ejes: teoría acerca de innovación organizacional y un caso concreto. Y cuando digo un caso… ahí es donde me quiero parar un momento.

Ella ya advierte en la documentación que ha compartido de sesgos y otras limitaciones cuando te pones manos a la obra y te enfrentas ante el reto de ¿comprender? el caso de una organización. Pero no nos queda otra que desplegar orejas y prestar atención: la realidad está ahí enfrente. Y es una realidad de la que aprender. Suceden hechos que se traducen en éxitos y fracasos. Pero, como tantas otras veces, depende del color del cristal con que se miran y del periodo de tiempo en que los interpretas.

David, que también estará con nosotros, tiene recopilados una buena colección de casos en su blog. Yo mismo tengo también una categoría en este blog para “casos”. Entiendo que es higiene mental esto de andar hurgando en quién hace qué. El simple hecho de ponerte manos a la obra y “leer” lo que una empresa está haciendo -vaya bien o mal- es ya un aprendizaje en sí mismo. Aunque no seamos capaces de establecer relaciones lineales causa-efecto, aunque nos entre la bruma, que diría Eugenio Ibarzabal. Aunque no entendamos lo que sucede, documentarse sobre la realidad siempre ayuda.

Pero los casos tienen, para mí, un gran problema. Viven de una peligrosísima idealización. Este es para mí el sesgo que más enturbia el análisis. Me refiero a esa tendencia por verlo todo “con buenos ojos”, por quitar de en medio lo feo, conflictivo y oscuro. Parece que un caso debe relucir como el oro. Debe mostrar una realidad ideal en donde la magia se reparte por cada esquina y todo parecen éxitos.

Pero, claro, el mundo es imperfecto (y tiene sus beneficios), aunque para muchas empresas la excelencia sea un santo grial y marque el camino hacia una referencia absoluta, hacia la invulnerabilidad. Sin embargo, para la ciudadanía de a pie, para el mercado, para la competitividad del momento actual, todo viene más liado. Éxitos, fracasos, incertidumbre, novedades, sorpresas. Un plan que sirvió para aclararnos y profundizar pero que luego salió de otra forma. Sucede una y otra vez.

La narrativa del caso es importante. Contar y dejar que los hechos nos arropen, nos empapen y nos hagan pensar. Hasta ahí veo la potencia. Pues eso, un placer poder participar en esta reunión que nos ha propuesto María. Y una suerte que se haya acordado de servidora. Allá nos vamos con la ilusión de llenar el zurrón con ideas a partir de los hechos. Y con hechos a partir de las ideas. Mañana viernes toca A8, ida y vuelta. Además, por cierto, en buena compañía.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(2) comentarios

  1. Amalio Rey
    02/05/2013 at 13:56

    Julen:
    En cuanto a lo que comentas de la "peligrosísima idealización" de los casos, estoy de acuerdo, y para mí tiene una explicación muy sencilla: Cuando una empresa te deja meterse en sus tripas, en la mismisima cocina, para escribir un caso, no te queda más remedio que ser amable, generoso y tratarla bien. Creo que es ahí donde esta el circulo vicioso.
    Yo me he sentido atrapado por ese bucle en varias ocasiones, y creo que la literatura de casos en Management está terriblemente sesgada por ese hecho.
    Así que los mejores casos son los "no autorizados" (como las biografías), que se escriben desde fuera, recopilando información por tu cuenta y conectando piezas. Ahí no tienes que ser agradecido con nadie, y en esas circunstancias la objetividad y franqueza técnica afloran sin condicionamientos.
    Otro problema con los casos es que tienen un tiempo finito. Son más fotografías que películas. Lo que parece un "caso de éxito" escrito hoy, en plena ola de la moda en cuestión que se intenta promocionar con el caso, puede resultar ser un fiasco visto a más largo plazo. Esa es una de las críticas que se hacen al management, cuando se demuestra su naturaleza pseudo-científica.
    Por cierto, dale unos besos de mi parte a Maria Larraza, de cuya tesis intento mantenerme informado. También espero que esa barriguita vaya bien, que sé que está muy ilusionada.

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