Tuesday, Oct. 17, 2017

Carrera profesional, sálvese quien pueda

Carrera profesional, sálvese quien pueda

_MG_7961Los puertos que acogían y daban seguridad a los barcos en apuros no aceptan ya nuevos atraques. Profesionales que se supone componían una fuerza de trabajo cualificada ya no encuentran otro refugio que no sea el que cada cual se fabrica. Esta parece ser una de las grandes consecuencias de los tiempos contemporáneos: todo depende de ti. De tus ahorros, de tu capacidad para autoemplearte, de cómo te lo montas para cautivar a clientes. Todo depende de ti. Los puertos seguros han desaparecido. Se los ha tragado la tierra.

Alicia Pomares comparte en su blog una reflexión interesante: Carreras profesionales líquidas. Interpreta los tiempos actuales como esos que “exigen que los profesionales sean flexibles, que estén dispuestos a cambiar de profesión, a reinventarse continuamente, a cambiar de país sin problemas, a abandonar compromisos y lealtades”. Bueno, ya nos dice que más que una carrera el asunto se parece más a un “viaje de aventura”. Claro que una cosa es decidir que emprendes un viaje y otra diferente que los demás decidan por ti que debes emprenderlo… porque no hay alternativa.

¿Esto es así? ¿Hemos desembocado en la ley de la jungla? ¿Las empresas van a seguir rompiendo contratos y compromisos a largo plazo con sus profesionales para abrazar la precariedad de una relación fundamentada en beneficios cortoplacistas? Me temo que la crisis también lo está siendo de confianza en nuestras instituciones. No parece que nos den otra opción.

De mis reuniones con gente de Bilbao Metrópoli 30 en torno a su proyecto de Bilbao como ciudad de profesionales, he acabado argumentado un concepto: el de la profesionalidad abierta. Precisamente por la decadencia de la interfaz empresa y por las posibilidades de configurar una red a nuestro alrededor, pudiera ser que esta fuera la salida natural. Es como la vuelta a la época pre-fordista de producción en masa: las personas con su saber hacer -artesanía por más señas- se organiza para componer un proyecto de vida que no necesita lo que ofrecen las grandes empresas. Como decía Golden Krishna, “the best interface is no interface“.

Cuando Richard Sennett publica El Artesano en 2008 la crisis está en sus inicios. No sé si ya estaba interpretando el desmoronamiento que iba a acontecer. El caso es que de allí ya puede deducirse que la carrera profesional tiene cada vez más que ver con una misma, con uno mismo, que con lo que la empresa nos va a ofrecer. Este camino que antaño fue el “natural” hoy se viene abajo con estrépito. Me sirve el chiste Forges: “Le vamos a firmar un contrato de 5 minutos y luego ya veremos”. Exageración para evidenciar la más cruda realidad.

Las carreras profesionales se han licuado… ¿o en realidad se han esfumado transformadas en gas? La postmodernidad nos ofrece un mundo donde lo que sea depende de cada cual. Alguien nos ha trasladado la responsabilidad sobre nuestro futuro sin que nos diéramos demasiada cuenta. Esto que parece lo normal -cada cual es responsable de sus actos- tiene, no obstante, sus límites. Y esos límites parecen haberse traspasado. Si buscabas anclas y puertos seguros, vete a un museo marítimo. La realidad los ha eliminado.

Termino, sin embargo, con un antídoto, por aquello de no renunciar al optimismo: es más fácil sortear el gran problema del “sálvese quien pueda” si fortaleces lazos desde la igualdad. De esto escribiré otro día, de cómo la empresa abierta necesita una base social sólida… lo que puede que la haga dejar de ser empresa tal como la conocimos, por supuesto.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(17) comentarios

  1. J. G. del Sol
    18/02/2013 at 07:47

    Hacia la esclavitud vital vía la supuesta libertad laboral. No mola vivur para trabajar.

    • Julen
      19/02/2013 at 05:30

      Es una forma de interpretarlo, desde luego.

  2. Maider
    18/02/2013 at 09:39

    Me gusta, Julen. Más allá de la responsabilidad de personas e instituciones por haber abusado de otras personas en circunstancias difíciles, creo que debemos ser conscientes, y cuanto antes mejor, de que el monocultivo no es lo mejor. Y explico el simil.

    Las organizaciones nos han dado hasta ahora todo lo que hemos necesitado para sobrevivir,pero ya no nos van a dar todo lo que necesitamos para seguir viviendo. En ese sentido, no vamos a poder seguir adelante con un solo cultivo.

    Tenemos que diversificar y ver qué podemos sembrar, qué podemos vender, qué podemos intercambiar y todo ello, cuidando la tierra para que nos dure mucho tiempo y sea nuestra gran aliada.
    La tierra somos nosotros y todas las personas que la nutren.

    • Julen
      19/02/2013 at 05:32

      No es mala idea esta de mantener varios cultivos. Sin embargo, queda un sabor agridulce porque parece que hay un constante desasosiego por sembrar plantas nuevas. Como si no diéramos tiempo a que echaran raíces y probaran su valía algunas de las que probamos. No sé, a veces da la sensación de que, siguiendo el símil clásico de la cinta de correr, nos movemos para seguir en el mismo sitio. ¿Hay progreso? Supongo que sí, pero según en qué día aterrices...

  3. Lonifasiko
    18/02/2013 at 10:30

    Coincido totalmente contigo Julen, en estos tiempos revueltos más que nunca, hay que saber reinventarse y tener la capacidad de ser muy flexible ante cambios repentinos, sean obligados o no. Es por eso que cada vez veo más necesario el tema de tener presencia en Internet y redes, crear una especie de 'marca personal' que avale tu trayectoria y sirva de continuo ejercicio de formación y preparación para un futuro que no sabemos qué nos deparará.

    SaludoX!

    • Julen
      19/02/2013 at 05:33

      Lo que ocurre es que esa "marca personal" a veces es más cosmética que contenido real. A medida que el valor que se confiere a esa marca crece, también lo hace la burbuja que lo rodea.

  4. Raúl Hernández González
    18/02/2013 at 12:09

    Para mí, éste es el estado natural de las cosas. Es más, haces referencia a unos presuntos "límites" que se han excedido... ¿cuáles son? No, yo no creo que haya esos límites. Cada uno tiene que buscarse las habichuelas como sepa y pueda, nadie nos debe nada, no nacemos con "el derecho a que alguien nos dé un trabajo", ni a que "alguien nos mantenga". En ningún sitio está escrito que tenga que haber "puertos seguros".

    Que en un momento determinado un determinado colectivo decida organizarse de alguna manera para "repartirse las responsabilidades" (llámese la tribu de los cavernícolas, los vasallajes medievales, el Estado moderno, las empresas del s. XX o las "redes artesanas") no debe hacernos pensar que eso es así para siempre: son soluciones que nacen en un momento dado, en unas determinadas circunstancias, y que igual están un día que al siguiente desaparecen.

    Por el hecho de vivir, tenemos unas necesidades que tenemos que cubrir. Nadie tiene la obligación de cubrirlas por nosotros. Si eso es "vivir para trabajar" o "trabajar para vivir" es un juicio de valor... esencialmente irrelevante.

    • Julen
      19/02/2013 at 05:41

      No sé, Raúl, yo no lo veo como tú. A mí me da la sensación de que las personas debemos trabajar mecanismos de seguridad para los individuos y para los grupos que conformamos. Si no, ¿cómo mides el progreso? ¿Aceptamos que no es legítima una sociedad del bienestar? ¿Hay que dejar que cada cual sea responsable único de sus actos sin ningún tipo de cobertura social? Yo sí creo que desde el momento en que en el estado moderno una parte de lo que ganamos se dedica a impuestos, entonces tenemos derecho a exigir ciertas compensaciones.
      Cuando hablo de "límites" que se han excedido, pienso en cómo por ejemplo hemos estado y seguimos estando a disposición de un asalto constante de las marcas mediante publicidad que muchas veces debería ser reprendida. Se traspasó la raya de lo que ofrecía un producto para pasar a otro modelo donde se asaltaban nuestras emociones y lo que somos. Bien, es lo que hay, pero puedo aceptarlo sin sentido crítico y levantando la voz para hacer conscientes ciertos comportamientos inconscientes.
      Si a través del coeficiente de Gini vemos que las distancias entre ricos y pobres crecen, ahí algo no estamos haciendo bien. Para mí, en el mundo empresarial, en lo que es mi trabajo, hay muchos límites que se han traspasado. Desde despedir con un e-mail hasta considerar números a la gente.

  5. Isabel
    18/02/2013 at 22:37

    ¿Antes no éramos responsables de nuestro futuro? Un debate interesante, y necesario si sabemos sacar conclusiones, pero que tampoco nos sacará de dudas respecto a los caminos a recorrer. Es el peligro de los juicios de valor (y no siempre con valor, o motivaciones claras) que comenta Raúl en el último párrafo.

    Pero es cierto, el “sálvese quien pueda” no es la solución, al menos algunas cosas cambiarán para mejor.

    • Julen
      19/02/2013 at 05:44

      Isabel, es evidente que las condiciones del trabajo no han mejorado en los últimos tiempos. Despojados de cualquier tipo de seguridad, ¿este es el horizonte que dejamos a las generaciones que nos siguen? La responsabilidad sobre el futuro debe ser compartida, parte la que a cada cual nos toca y parte la que tenemos en conjunto. El futuro individual no puede ir desligado del colectivo. Porque vivimos en una sociedad que ayuda a tejer lazos entre la gente o... vaya porquería de sociedad, ¿mo?

      • Isabel
        19/02/2013 at 10:02

        Sí, vaya porquería de sociedad, va a llevar un tiempo limpiar tanta basura porque se ha colado por todas las rendijas.
        Lo de hacer piña me gusta, unidades individuales involucradas en un esfuerzo común siempre en el marco de un contexto más humano. En un marco de seguridad tiene que caber la responsabilidad y la colaboración. Educación y libertad son conceptos fundamentales para establecer colaboraciones genuinas, ¿no?

  6. Alfonso
    18/02/2013 at 22:42

    Sí, Julen, el "sálvese quien pueda" representa la fase de explotación capitalista cuando ya la empresa "clásica" no es su sustento y tienen, literalmente, que desintegrar el trabajo. Porque su negocio, no sé por cuánto tiempo, está en otra esfera, la financiero-especulativa. Pero todo desarrollo se ha producido, en la historia de la Humanidad, en lo colectivo, en las sociedades cohesionadas (más o menos), en las comunidades... El lobo solitario fue una excepción...
    Conozco a muchos emprendedores que están sufriendo salvajemente esta soledad, este "desamparo" social, llamados por cantos de sirena a ser los héroes del futuro; y conozco empresas que son capaces de aglutinar el deseo de ser social de sus componentes para progresar espectacularmente.
    El futuro lo construiremos en comunidad, o no será...
    Gracias por tu artículo!

    • Julen
      19/02/2013 at 05:49

      Quizá los tiempos actuales nos estén obnubilando la vista y no seamos capaces de interpretar con perspectiva. Demasiados casos a nuestro alrededor donde las empresas. con la crisis, no hacen sino hacer evidente lo que ya sabíamos y se nos olvidó: que las personas eran recursos supeditados a la consecución de beneficios económicos. Y cuando estos desaparecen, los recursos también. Es moneda de uso corriente: sobra gente.
      El modelo de empresa con accionistas que la usan para hacer caja ha dado y sigue dando resultados: sirve a quien sirve, los demás son la parte instrumental, condición necesaria... hasta que comenzó la moda del capitalismo sin personas, una curiosa tendencia. En fin, los tiempos andan revueltos y hay que echarle imaginación. Y buscar que la gente haga piña con sus cosas más cercanas. Lo cual incluye su trabajo, con el cual, me temo, muchas personas han perdido una relación sana. Quizá de por vida.

  7. Jose Álvarez
    21/02/2013 at 10:37

    Para mí el problema es de fondo: hay muchas voces, como por ejemplo Jose Luís Sampedro que afirman que estamos ante un cambio de estadio: el capitalismo se acabó, y lo que está viniendo todavía no sabemos cómo se configurará. (El que tenga tiempo puede ver el interesante vídeo http://www.youtube.com/watch?v=ng654LLSOK8 ). Por ahora una consecuencia es clara: sobra gente en todas partes. Unos podrán reinventarse, liquidificarse o llámalo como quieras, e irán tirando. Otros no podrán.

    A mi modo de ver, es un fracaso como sociedad que no podamos construir un sistema que de oportunidades a todo el mundo. Quizá en esto se tendrían que focalizar todos los esfuerzos.

    • Julen
      24/02/2013 at 06:43

      Estupendo el video que compartes, Jose. Mucha miga. Vamos a pensar que en momentos como los actuales lo que de verdad nos hace falta es imaginación y alternativas. Y en lo que nos toca, a aportarlas.

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