Thursday, Aug. 28, 2014

Noruega, Islandia y sus mujeres

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15/01/2013


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Noruega, Islandia y sus mujeres

BalanzaEn 2002 en Noruega solo un 7% de los cargos en consejos de administración de empresas los ocupaban mujeres. En 2010 ya había pasado al 44%. ¿La razón? Una ley que impone cuotas de presencia femenina en esos consejos. Una medida tomada por un gobierno conservador y para la que se aducían “razones financieras”. Ansgar Gabrielsen, ministro de Industria y miembro del Partido de Centro, decía lo siguiente:

Se trata sobre todo de un asunto financiero. Las mujeres son, al menos, el 50% de los licenciados universitarios. No hay motivo para desperdiciar su talento, su formación, en la que además invertimos, y que luego no estén en los Consejos de Administración. Es de lógica, no tiene nada que ver con la ideología política.

Desde luego es un asunto que levanta ampollas y que posiciona a muchísima gente en contra. Más hombres que mujeres, por supuesto. La constante alusión a hacer prevalecer género a una supuesta capacitación encrespa los nervios de la parte testosterónica del planeta. Eso sí, hay un dato que no cuadra: si en cualificación las mujeres alcanzan cotas iguales o mayores que los hombres, ¿por qué esa realidad no se traslada, por ejemplo, a los órganos de poder de las empresas?

Islandia hurga en las razones de su crisis financiera de 2008 y encuentra en el modelo cultural de los jóvenes banqueros ambiciosos una de las causas que condujeron al desastre. ¿Género? Bueno, los datos son los datos, aunque también en esto hay controversia. Conste que Islandia parece que todavía no ha avanzado lo suficiente respecto a presencia de la mujer en órganos directivos de empresa, pero es casi lo único por cuanto que en otros órdenes de la vida los logros son espectaculares.

El caso es que tras la crisis aparecen incluso sociedades como Audur Capital, un fondo de capital riesgo que reivindica “la incorporación en el mundo financiero de valores femeninos” como “conciencia de riesgo”, “capital emocional” o “beneficios con principios”. Al final de este artículo os dejo una charla de TED de Halla Tomasdottir, una de sus fundadoras.

El asunto es espinoso. En Islandia Sigrídur Andersen, del conservador Partido de la Independencia, argumenta así:

Sólo los accionistas de una empresa pueden decidir quién debe componer el consejo de administración, aunque se equivoquen, y ni el Estado ni nadie tiene derecho a inmiscuirse. Además, no veo en qué las cuotas son una causa feminista: sólo beneficiarán a las mujeres concretas que entrarán en los consejos, pero no al conjunto de la sociedad. Además, a largo plazo sólo pueden perjudicar a las mujeres, cuyos méritos para ocupar el puesto siempre serán cuestionados.

De una u otra forma, el problema sigue siendo en la mayor parte de los países que todo ese talento femenino que cualquiera que dé clase en una universidad observa no tiene suficiente salida profesional. La brecha salarial es vergonzante -incluso en Noruega e Islandia todavía se da- e injustificable. ¿Son las cuotas el camino del cambio? Noruega reconoce que la cuota del 40% de presencia femenina en consejos de administración les ha reportado beneficios tangibles a las empresas. Para mirárselo.

Desde luego que avanzar vía cuotas es intervenir en un cambio social profundo y complejo. Es controversia asegurada. ¿Debe el estado intervenir en la regulación del ámbito privado en las empresas? La clase liberal se llevará las manos a la cabeza. Pero seguramente que el progreso social necesita también que lo público recupere presencia. Y la evidencia pesa mucho: brecha salarial e ínfima presencia de la mujer en órganos de poder. Sea como sea, así, como ahora, no.

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Nota.- En buena parte este post está basado en dos artículos sobre el asunto: Islandia, el paraíso de las mujeres, publicado en La Vanguardiael 15/01/2013 y Noruega lija su techo de cristal el El País del 24/04/2011.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.