Wednesday, Jul. 17, 2019

El teatro del management moderno

El teatro del management moderno

BreadSigo sin prisa pero sin pausa leyendo Juntos, el último libro publicado por Richard Sennett. Como lo hago en modo slow me van viniendo de vez en cuando ideas que puedo deglutir y compartir por aquí. Hay que reconocer que el hombre recurre a símiles de lo más curiosos para explicar lo que le interesa. Es el caso del tercer capitulo de la primera parte, donde recurre a los rituales para hablar de la (falta de) cooperación y se fija en la religión católica y su acto de la comunión. Sí, pan y vino.

Sirve este ejemplo para explicar la “teatralización” que experimentó un acto que en origen era mucho más cercano a dos partes que cooperaban, el clero y los creyentes. Con el tiempo se fue distanciando de sus comienzos para adquirir formas mucho más elaboradas. Hasta el siglo VI este acto se compartía “en la comida comunitaria”, que no eran sino “ocasiones distendidas, informales, durante las cuales se ofrecían espontáneamente oraciones y bendiciones a lo largo de la comida”.

Lo mismo explica Sennett que sucedió con las procesiones, actos que en sus primeras manifestaciones en París no eran sino “acontecimientos sencillos en los que los fieles confeccionaban sus ropas, llevaban cruces de fabricación casera y deambulaban de manera cuasi errática por las calles en dirección a las iglesias parroquiales”. Luego acabarían convirtiéndose en algo mucho más teatral, con un diseño más elaborado y de mayor impacto para la gente de a pie por su pomposidad y espectacularidad.

Los dos ejemplos anteriores le sirven a Sennett para explicar cómo ese tipo de evolución hacia rituales más elaborados impide una cooperación natural entre las partes. Sin embargo, a mí me viene a la cabeza otra consecuencia: ¿no ha pasado lo mismo con la forma en que decimos que hay que gestionar una organización? Quizá la supuesta ciencia del management ha asumido mucho de teatro y de ritual. Hay un camino de iniciación -las escuelas de negocio y la experiencia profesional- y una serie de “técnicas” que solo adquieren relevancia en la medida en que son santificadas por los gurús de turno.

En esta sociedad del espectáculo en la que vivimos el management quizá sea una de sus mejores representaciones. Así, “management”, que mola más. Nada de gestión, administración u otras palabras que lo desacralicen. Las organizaciones se complican -mejor se “complejizan” en idioma tradicional de consultoría a la moda- y se hacen sistémicas mientras que en su seno hacen falta intervenciones transformadoras.

Pero por otro lado, la ciudadanía rasa que las habita solo ve que las condiciones laborales empeoran. El discurso de la misión, visión y valores o el de los modelos de negocio son asunto de una gente que vive al margen de la vida real. La teatralización les sirve a quienes mandan para hacer crecer sus salarios mientras los de la capa base descienden. Los datos lo dicen: el salario de los directivos creció un 3,2% y el de los empleados cayó un 1%. Eso sí es una jugada maestra del mejor de los teatros de operaciones.

Sennett dice que la gente en su día se resistió a la teatralización de los rituales. Sí, pero me temo que la sociedad acabó sucumbiendo. Y el paso de los siglos nos llenó de rituales. Nos acompañan y crean sucesivas burbujas que separan a las partes. Es complicada la cooperación cuando todo está tan elaborado, tan pensado para impactar y dejar atónita a una de las partes que acaba sucumbiendo antes semejantes fuegos de artificio. ¿Es esto el management actual pero con el problema añadido de que engaña a la gente de a pie mientras quienes mandan siguen llenándose los bolsillos? El capitalismo emocional sigue su curso.

Puedes leer a través de este enlace todos los artículos relacionados con Juntos, el libro de Sennett que estoy comentando.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(4) comentarios

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  3. Iván
    14/01/2013 at 21:54

    El management en muchas cosas apesta y huele a rancio, la mayor parte de la gente como bien dices no nos movemos en esas esferas. Hay cosas interesantes, pero la verdad que en la mayor parte de los casos resulta aburrido y un coñazo :)

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