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Friday, Sep. 30, 2016

El examen

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23/12/2012


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El examen

old classroom (Mie Prefectural Normal School)Camina nervioso con su cabeza puesta en repetir una y otra vez esa lista de ciudades. Inseguro y superado por su pequeño mundo de exigencia interior. Sabe que alrededor del examen se juega más que una nota. La noche anterior seguía y seguía repasando, poseído por una fe que no sabe muy bien de dónde viene. Es una obsesión con la que no cabe juego alguno. Es dejar atrás la niñez y enfrentarse a sus obligaciones.

Imagina otra vez los nervios de los momentos previos a comenzar. Sabe que sus manos sudarán, que su cuerpecillo se revolverá nervioso en el pupitre. La algarabía lógica de reunir a muchos pequeños de su edad cesará de repente para dejar un hueco enorme. Silencio, silencio. Pasos por entre las filas. Gente vigilando. Los mayores aplastando a los pequeños.

Ahora queda ya apenas media hora. Ese examen no deja de ser un examen más. Pero cada uno de ellos recorre el mismo camino: avanzan en el tiempo agrandándose hasta convertirse en grandes monstruos. La angustia sabe entonces que es su oportunidad. Y contagia. Y se contagia. Y la espiral es la de siempre. Una tormenta interior que se ceba en sus tripitas. Como cada vez que le toca, su cuerpo protesta. El examen es más que un examen.

En parte es miedo y en parte humillación. Sabe que no puede sino tragar cada uno y esperar la siguiente dosis. No hay otra manera. Vendrán tantos que no sabe predecir cuál es el limite de su tolerancia a la angustia. A veces querría llorar pero no puede hacerlo. Ya sirve con esa descomposición que recorre cada rincón de su cuerpo. Unas lágrimas solo conseguirían dotar de humanidad a algo que no la merece.

Rendido ante el examen, solo queda empezar y hacerlo bien. Para alegría de los demás.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(3) comentarios

  1. Ane
    23/12/2012 at 10:27

    Angustia que jamás debiera acompañar a ningún proceso de aprendizaje. Sumar conocimientos, experiencias, recursos, estrategias ante posibles futuros dilemas jamás debiera acompañarse de angustia. Sí de cierta tensión que alimentara nuestro espíritu de reto, nuestras ganas de continuar...¡¡Cuantos kilómetros de conocimientos olvidados por haber ido de la mano de la angustia!!. Sin embargo, a todos nos queda grabado a fuego en nuestro alma aquello a lo que acompaña la pasión, aquello que experimentamos o aquello que creamos en compañia....

  2. Isabel
    23/12/2012 at 10:30

    Y en ese camino va quedando la curiosidad, el talento, la creatividad…Y el miedo se disfraza o, aparentemente, se archiva.

    "Pero cada uno de ellos recorre el mismo camino: avanzan en el tiempo agrandándose hasta convertirse en grandes monstruos"

    Y luego nos sorprende que los monstruos hagan lo que hacen. Igual mejor las lágrimas a ver si todo se va humanizando. Besos.

  3. Posaderos
    23/12/2012 at 11:14

    Malos momentos que todos hemos tenido que sufrir cuando creo que mucho más se aprende a través de la experiencia de una forma pragmática. Afortunadamente muchas cosas han cambiado si bien creo que tal vez sea necesario hacer hincapié en la interacción entre alumnos y profesores evaluando el conjunto de asistencia, participación y por último el examen, no siendo éste el elemento más importante!

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