Saturday, Oct. 25, 2014

Recuérdame que no compre un Audi

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09/11/2012


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Recuérdame que no compre un Audi

Audi BadgeEn India dicen que hay castas y que te marcan de por vida. Aquí en el primer mundo también las tenemos y algunas son verdaderamente sonrojantes. La sociedad del espectáculo tiene que seguir produciendo funciones circenses para que las masas sucumban ante la maravilla. El fútbol de élite es así, motor económico y referente en valores para la sociedad moderna. Ja ja ja.

La casta de los futbolistas de élite es lo que es. Seguro que han sufrido y se han entregado para ser lo que son. Luego, eso sí, el circo los premia día sí y día también con regalos por la cara. Ver a esos ídolos subidos a los coches marca Audi, ver cómo transmiten lujo y opulencia cuando la mayor parte de la gente anda jodida es un insulto. Pero que los periódicos lo recojan sin una sombra de crítica me parece más aún.

Repasando noticias veo que el chico que un día estuvo triste tiene entre 16 y 18 coches de lujo. Que los disfrutes, chaval. Y si además eres guapo y tienes un lado humano, ¿para qué quieres más? A ver cuándo te santifican.

Da igual, el sistema nos lo ha puesto en bandeja. La casta de los futbolistas de élite vive en un mundo aparte. Tienen que divertirse de vez en cuando por la tensión que soportan. Las grandes marcas se fijan en ellos. Es una inversión. Si luego en no sé qué planta tenemos que hacer un ERE o despedir a no sé cuánta gente, lo sentimos, el mercado anda jodido. Recuérdame que no compre un Audi.

Pongámonos a sumar la pasta que cuestan todas esas joyas de la mecánica que reciben en este caso los jugadores del Real Madrid. ¿Cuántos salarios de gente de a pie van en ese paquete? Pero el pan y circo continúa aplaudido por los medios de comunicación. Ejemplo de valores, de honestidad, de esfuerzo, de sufrimiento, los chicos necesitan un poco de relax. Audi estará encantada del valor que supone para la marca que esta gente conduzca sus vehículos. Recuérdame otra vez que no compre un Audi.

Hay un momento, una línea, una frontera, que cuando se cruza parece no tener vuelta atrás. No hay suficiente. No sirven cuatro o diez millones de euros cuando podrían ser veinte o treinta. No sirve con un coche sino que hacen falta quince o viente. Pero dan espectáculo y son ejemplo para las generaciones que vienen por detrás. Joder, debo ser un resentido que no se alegra de los éxitos ajenos. Mala gente.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.