Monday, Jul. 16, 2018

Prohibido, prohibísimo: ni respires por si acaso

Prohibido, prohibísimo: ni respires por si acaso

Asimismo está prohibido modificar, copiar, reutilizar,  extraer, explotar, reproducir, comunicar públicamente, hacer segundas o posteriores publicaciones, cargar archivos, enviar por correo, transmitir, usar, tratar o distribuir de cualquier forma la totalidad o parte de los contenidos incluidos en el Sitio Web si no se cuenta con la autorización expresa y por escrito de XXXX  o, en su caso, del titular o titulares de los derechos a que corresponda.

¿De qué hablamos? De un periódico. Ahí tienes catorce prohibiciones en un párrafo de apenas 5 líneas. Pues eso, en pleno siglo XXI solo vale leer y nada más. La ley está para cumplirla; así que no te hagas la tonta, que te vemos. Nada de reutilizar. Nada de comunicar “públicamente”. Solo puedes hacerlo en privado sssshhhh, sin que nadie de entere, en voz bajita y susurrando. Nada de enviar por correo. Nada de usar. Nada de nada. Miseria. Esta es la prensa de este país.

Yo, por si acaso, no voy a decir de dónde lo he copiado, porque seguro que enseguida me cae encima el brazo tonto de la ley. Así nos va. Como decía Robe Iniesta, de Extremoduro, en una canción: “Ya sabéis, estáis en un país libre. Eso sí, que no os vean” 😉

Y ya que cito a Robe, me permito coger el camino de la utopía del pájaro azul.

La imagen para la home del artículo es de iko.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(2) comentarios

  1. Guillermo Yáñez
    19/11/2012 at 11:03

    "Lo mío es mío" ¿y que es lo mío? y ¿qué es lo tuyo?,... más o menos es el diálogo que tenía el diablo con Simón, cuando esté aguantaba subido en su columna todas y cada una de sus envestidas, al final Simón cayó en la "carne",..., y quién no hubiera caído, me refiero a la película Simón del desierto, de Luis Buñuel.

    Antigua, pero con unos zarpazos directos a la yugular. Hoy que la información carece, por exceso, de valor y que lo propio, lo dice Alfonso Alcantará, es regalar contenidos para que otros sigan trabajando en ellos, prohibir es tanto como predicar en el desierto.

    Genial, reflexión + rock transgresivo.

  2. Julen
    26/11/2012 at 06:30

    Guillermo, esta es una de las peleas: convencer de que no tiene sentido esa espeluznante redacción de un texto que más conduce al siglo XIX que no al XXI. Triste, pero así son las cosas.

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