Monday, Apr. 21, 2014

Apuntes sobre humildad empresarial

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19/06/2012


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Apuntes sobre humildad empresarial

CuadernoEn este mundo donde nuestro mensaje tiene que destacar más que el del vecino, la humildad no es valor en alza. El éxito de la propaganda oficial nos anima a vendernos. Vender nuestro currículum vitae, vender nuestros productos, nuestra marca. Quien no llora no mama, o usas bien el megáfono o nadie se fija en ti. Esto lo explicamos bien en las aulas: marketing o muerte.

Hay que comunicar. Ayer se lo escuché a Jon Saez, que anda hurgando en el branding abiertto y en la co-construcción de marca entre las empresas y sus usuarios. Territorio bonito en el que Juanjo Brizuela también anda escribiendo. A mí esas cosas me gustan, pero a medida que me hago viejo, al tiempo que reconozco que me gusta, siento que no me apetece entrar en ese juego. Aunque sé que este blog es mi megáfono, cada vez lo veo más como “el lugar donde digo lo que quiero” y no “el lugar donde digo lo que debo”.

Comento lo anterior porque en la crisis global en que vivimos, los voceros han tomado las calles y cada cual vende su elixir como pócima mágica subido al escenario de los social media. Innerarity comenta en una entrevista en Euskadi +innova:

Debemos ser capaces de tomar decisiones en condiciones de una irreductible ignorancia. Ante los problemas complejos que tenemos hoy en día, una intervención como la que acaba de sufrir España, la gobernanza del cambio climático o la política energética, quien asegure que no va a tomar las decisiones hasta que no tenga toda la información necesaria, no tomará ninguna decisión.

Pues sí, no sabemos de tantas y tantas cosas. Y sin embargo debemos navegar en unas aguas del conocimiento y de la sobreabundancia de información como nunca hasta ahora parece que había sucedido en la historia de la humanidad. Da igual que los problemas sean complejos porque no vende mostrar ignorancia. Debemos mostrar ese lado positivo y encantador: sabemos mucho y vamos a hacer que te des cuenta enseguida. Y en realidad cada vez que sabes algo nuevo ocurre que surgen millones de cosas nuevas que desconoces. El ritmo al que crece nuestra ignorancia es impresionante. Porque nuestra fisiología nos limita.

¿Y qué pasa con nuestras empresas? Se han montado en una carrera por ser excelentes, por llegar a una meta donde se revelan maravillosas y superficientes. Nada de reconocer ignorancia. Eso es para los débiles. El modelo de éxito es la empresa que hace del conocimiento su bandera y que lo despliega entre sus grupos de interés para hacer evolucionar mercados. Y además de eso, luego lo comunica a la perfección.

La humildad es para los perdedores y los ignorantes. “Sé que no se nada” es el lema de quienes han renunciado a la lucha por el mercado y por mantenerse de por vida en sus zonas de confort. La proclama en las trincheras del emprendizaje resuena atronadora: “a las barricadas de la comunicación”. Y desde ahí fuego a discreción. Las posiciones avanzadas de la guerra mediática han sido tomadas por las grandes agencias de comunicación. Y ahí los creativos se mezclan con la infantería para disparar a todo lo que se mueve.

Mientras, fuera de la escena, hay quien trata de buscar alternativas. Pero no es fácil encontrarlas. No son las que te proyectan como ejemplo para la juventud. Así que mejor no hagas mucho caso a lo que estás leyendo. Olvídalo, ha sido un momento de debilidad. Perdona. Ya sabes que prefiero la calidad imperfecta pero con calidez humana.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.