Saturday, May. 26, 2012

Escaleras abajo

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26/02/2012


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Escaleras abajo

StairsSerie: Ángela. Entrega: 12.

Se vistió deprisa, sin prestar demasiada atención a lo que hacía. La cabeza estaba ocupada al completo por lo que le contaría a su padre. Hacía tiempo ya que llevaban una relación tolerable, en la que sin grandes confesiones, se sentía a gusto. A fin de cuentas, los vaivenes que ella iba dando eran una buena prueba de toque para saber de la tolerancia de su progenitor. Y escuchando a algunas de sus amigas, ni tan mal que le iba con este pacto de no agresión implícito que había establecido.

Cerró la puerta con lo que pareció un portazo. Retumbo en el hueco de la escalera y permaneció flotando en el aire durante unos instantes. El ruido se precipitó en silencio hacia abajo mientras rebotaba contra unas paredes llenas de desconchados, ajadas y taciturnas. Podía verlo viajando aplastado como por una inmensa fuerza de la gravedad. Descendió más rápido que ella porque se dio cuenta de que al de unos instantes solo escuchaba sus zapatos golpeando los peldaños.

Quinto, cuarto, tercero. Puertas casi iguales que suponía daban paso a historias únicas, parecidas en su diversidad. Historias opacas para ella, que apenas si tenía relación con los chicos del primero y la anciana del tercero. El resto semejaban seres esperpénticos que a los ojos de las reuniones de comunidad parecían fantasmas grotescos. Siempre había pensado que esas reuniones sacaban lo peor de la casa, pero con el tiempo había descubierto que no era eso exactamente. Era más bien la parte delirante e irracional.

Casi abajo escuchó un portazo que ganó con creces al que ella había protagonizado instantes antes. Un portazo interior, seco, de fin de discusión. No podía ser otra cosa. La puerta de la calle asomó traspasada por la luz mortecina de los últimos destellos de la tarde. La puerta que separaba dos mundos, uno privado, claustrofóbico y obsesivo, y otro repleto de alternativas, caprichoso y anárquico. Giró la manilla de la puerta y vio que estaba justo enfrente. El corazón se desbocó y una angustia incontrolable explotó dentro de ella. Se aferró a la puerta para no caer.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

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