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Un pequeño apunte sobre el consenso

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13/12/2011


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Shaking HandsDecimos sobre la empresa abierta que, entre otras muchas cosas, es aquella que acepta y maneja el pensamiento paradójico. ¿Qué queremos decir? Que debe ser capaz de jugar con conceptos que normalmente suelen aparecer como excluyentes entre sí. En esta línea, un caso que estoy encontrando cada día más a menudo es el de la sobrevaloración del consenso. Y me explico en un par de párrafos porque el asunto es simple.

Nadie duda de que una propuesta consensuada es necesaria. Pero, ¿qué hacemos con aquellos otros puntos de vista que fueron desechados? Lo más probable es que queden sepultados e inservibles en el futuro. Sin embargo, el consenso muchas veces toma el camino del conservadurismo. Cuando un equipo avanza en el consenso es habitual que lo haga eliminando aquellas aristas más extravagantes. Al final, el centro de la diana acaba siendo algo que si te preguntan antes de comenzar el progreso, cualquier habría podido formular. ¿Para eso tanto proceso de reflexión compartida? Bueno, quizá el propio proceso de decisión haya servido en sí mismo.

El problema es que un mundo donde las cosas se mueven aprisa y a veces con cierta ilógica, hace falta tener en cuenta puntos de vista que se salen de la caja. Si esto solo sucede cuando una empresa se pone a “innovar” esto puede querer decir que en sus rutinas va inscrito el consenso conservador. Y esto tiene el peligro de ralentizar y aletargar. Falta la chispa del desvarío.

La cuestión, desde la perspectiva de la economía abierta, es que hay que incorporar de forma más natural el disenso, la discrepancia. No es camino fácil porque genera incomodidades. Pero hay que saber manejarse con ellas. Me parece que hay mucho pensamiento grupal en las empresas. Y no digo que la cohesión de los equipos no sea un factor importante. Pero no todo equipo cohesionado es un equipo de alto rendimiento… ni mucho menos.

En fin, solo quería dejar este pequeño apunte aquí. Manejar diferencias es importante. Porque ayuda a gestionar la interculturalidad, la globalización, la flexibilidad. Todas estas cosas que parecen hoy en día pegadas a la competitividad.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(4) comentarios

  1. Alberto Secades
    14/12/2011 at 07:35

    Estoy tratando de encontrar la forma de disentir con el sentido general del artículo, pero, básicamente, estoy de acuerdo.

  2. Carlos V
    26/12/2011 at 22:22

    Acuñamos el "sinsenso"? Y el verbo "sinsensuar"? Que no va a ser "hacer cosas sin sentido" sino "sin consenso" (- x + = -)
    Fuera bromas... buen tema, delicado y muy actual en mi actividad actual... pero... cuando no hay consenso, qué se "impone"? Aquí llega/se necesita "la jerarquía"? Toca preguntarse "quién manda"? Peligramos de parálisis? Paralíticos de comité?

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