
Si ayer escribía mirándome al ombligo hoy insisto en la materia. No tenéis por qué leer. Son reflexiones en voz alta. En vez de guardarlas en mi disco duro, las vomito por este blog. Es una costumbre, quizá no muy sana, pero a estas alturas a ver quién me cura de esta enfermedad. El síndrome de abstinencia tiene que ser jodido. Ayer hacíamos balance de 2011; hoy miro a los 5 últimos años de este blog. Todo comenzó en 2005, pero fue solo a final de 2006 cuando activé estadísticas. Así de despreocupado vivía.
No voy a hacer el análisis que se supone que debería hacer. No voy a mirar el detalle sino que voy a hacer una grosera interpretación de los grandes números. Seguramente no dicen mucho. Es más, quizá ni sea pertinente el análisis porque los números en bruto son solo el neón que oculta el tipo de garito al que entras.
Claro, la interpretación es absolutamente simple. Las páginas a las que la gente ha ido accediendo han ido creciendo año a año. Pongo solo este dato para hacerme la reflexión de siempre: ¿tiene sentido que siga siendo así? ¿O es que la supuesta consultoría artesana cae por el precipicio común del más y más? A lo mejor estoy yendo donde no debo. Y, peor aún, a lo mejor estoy yendo arrastrado por la corriente y sin ni siquiera haberlo decidido en conciencia.
Vaya, vaya. O sea que el típico balance ciclotímico de siempre. Una conversación interior que limita con lo patológico. Casi seguro que sí, porque si vomitas más y más contenido, la estadística acabará diciendo lo que tiene que decir. Pero a la vez las lecturas en diagonal crecerán sí o sí. Serás poco para muchos. Termina un lustro. Algo habrá que hacer para sentir que llevamos el timón, ¿no?
Importa más mirar hacia el futuro, pero supongo que es lógico hacer balance de qué tal nos ha ido el año. Ya lo hemos hecho en 2010 y en 2009 con más nivel de detalle. Para aprender y para desaprender. El jueves de la semana pasada repasamos el año en el VI Congreso Mundial de Consultoría Artesana en Red y hablamos del bien y el mal. Después de lo que allí comentamos y añadiéndola una buena dosis personal, comparto aquí balance de este año que termina.
- Con la que está cayendo, supongo que tenemos una suerte inmensa. La facturación va bien y en el horizonte sigue habiendo trabajo. Desde que en 2003 comencé con este formato artesano, 2011 será el año de facturación más alta, pero…
- Ha sido un año muy extraño (qué rima, por cierto jejeje) en cuanto a los proyectos que hemos acometido. Digo “extraño” por dos grandes razones:
- Hemos acometido un proyecto que por dimensión nos obnubila para lo que suele ser habitual en nuestra actividad. Se trata del relacionado con las comunidades de práctica y los equipos de innovación en el marco del Plan de Innovación Pública del Gobierno Vasco. Condiciona todo el ejercicio. Un proyecto en el que hemos abierto una colaboración directa con Emotools y con The Project, además de la habitual con MIK. Vale, vale, ha sido fundamentalmente con Amalio y con Odilas, que todo hay que decirlo
- Hemos pasado -sin buscarlo- de una facturación concentrada en el sector privado a otra que ha provenido en gran medida de la Administración. Y no solo por el proyecto que citaba antes, sino que han sido varios los que nos han encargado desde lo público. No entendemos muy bien la razón de este cambio -no buscado-, pero así ha sido.
- Creemos haber dado un espaldarazo a la investigación alrededor de la empresa abierta. La consecuencia lógica es un mayor vínculo con MIK y con MU-Enpresagintza. Claro que en la medida en que tanto David como yo damos clases y andamos en proyectos de investigación, esto resulta lógico. Pero es bien cierto que nuestra colaboración con MIK-MU Enpresagintza se ha ido ampliando con el tiempo. Dentro de ella, un eje importante es y va a seguir siendo OpenBasque. Además, hemos recibido el encargado de diseñar y poner en marcha un postgrado relacionado con todo esto.
- Por qué no decirlo, hemos tenido entr
e manos algunos proyectos frustrantes. ¿Cuáles? Los que se han centrado en ayudar a las organizaciones a estar presentes en Internet con una estrategia pensada y unas actuaciones coherentes. ¿Por qué no nos han salido bien? Porque nos hemos dado cuenta tarde de que no había capacidad para gestionar lo que querían. Una cosa es pedir y otra tener las capacidades para conseguir lo que quieres. No, no lo hemos hecho bien ni mucho menos.
- La red funciona, vaya si funciona. Y no me refiero solo a Internet ni mucho menos. Personas con las que hemos colaborado de manera más intensa en proyectos: Naiara -cada vez más-, Aitor, Iván, Asier, Jon, Juanjo, Alberto, Josi, Odilas, Amalio, Ikuska, Esti, Virginia, Pernan… Y mucha más personas con las que vamos a tratar de “abrir” nuestra actividad. Mediante fórmulas diversas, pero siempre pensando que distribuir es una de las claves de nuestra actividad artesana ¡en red!
- Parece que nos acercamos de una manera natural a nuevos proyectos que nacen cerca de la cultura, el arte o, si no, con un fuerte componente social. Supongo que a medida que hemos ido hablando de la empresa con propósito, de la empresa social, del cuarto sector o de la persona como eje central, no podía ser de otra manera: aterrizamos en un tipo de organización -sea empresa o no- que se define a sí misma como objetivo para un fin mayor.
No me quiero liar mucho más. Son solo cuatro apuntes del año que termina. Como decía al principio, extrañamente bien para la que está cayendo. Tocamos madera. Ah… y 2011 fue el año en que terminé mis 2200 kms de Transandalus
La semana pasada Alberto me decía que no entendía la obsesión compulsiva de los últimos tiempos por manejar el canvas de Osterwalder. Y es que a nada que te mueves, ahí que te lo encuentras, endiosado, con su moderno altar y sus velas de oración. Yo le decía que este modelo lo hemos conocido y utilizado desde mucho tiempo atrás. De hecho, justo hace ahora 4 años que lo comentábamos aquí en este blog: Modelos de negocio. Lo hemos manejado cuando hacíamos nuestros talleres de Estrategia de presencia en Internet.
También hemos comentado aquí que, por ejemplo, no nos gusta nada ese lenguaje de feria y autobombo que utiliza el libro de los libros. Porque a mí al menos me dan grima expresiones como: “una guía práctica dirigida a visionarios, a personas con ganas de asumir nuevos retos que luchan por dejar atrás…“. Menos lobos, Caperucita. Está de más ese sentido mesiánico, de que me vas a entregar la verdad última del manejemén.
A nosotros el canvas bendito nos sirve para visualizar de qué organización estamos hablando. David siempre dice que en este modelo falta la centralidad de las personas como eje básico. Además, no cabe duda de que conviene manejar otras referencias de “análisis” que no solo la que dicta la moda del momento. Con esta idea, dejo aquí una pequeña lista de referencias que creo conviene tener en cuenta para ampliar el horizonte de análisis -mirando al pasado o al futuro- de una organización. Seguro que hay más, pero por hacer una lista un poco amplia de herramientas que pueden ser útiles en un momento u otro de la reflexión sobre un negocio:
Como tales, son eso, herramientas que podemos utilizar para destripar un negocio o para ponernos manos a la obra e iniciar un movimiento de cambio. Insisto, son marcos, referencias. Según los casos pueden ser más o menos útiles. Pero por lo menos, pueden servir para ir más allá de los artistas de moda, los señores Osterwalder y Pigneur
Y ya puestos, dejo otro par de bolas extra que he utilizado en algunos casos: Las dimensiones culturales de Hofstede y la matriz SECI del conocimiento de Nonaka y Takeuchi.
Pues nada, a disfrutar de los Santos Inocentes
Ayer en Hondartzan, en una de las islas de ColaBoraBora, andábamos cruzando algunos correos a cuenta de si la cocina de vanguardia viaja hacia el procomún o no. Bueno, bajando unos cuantos peldaños, en realidad, la conversación surgía de lo que hace y deshace Ferran Adrià. Mikel Morlas de la Rua comentaba en la lista de distribución la puesta en marcha de El Bulli Foundation. Y por un documental que había visto en el Canal 33-Televisió de Catalunya lo había entendido como “un lugar de creatividad gastronómica que compartirá sus hallazgos a través de Internet y donde cualquier cocinero que lo desee (no usó el femenino) pueda entrar libremente y coger aquello que le interese de lo que se esté haciendo (cociendo)”. Suena bonito.
Desde luego que este fenómeno contemporáneo de la cocina asociado a la innovación y a la creatividad es un espectáculo en sí mismo. El tarro de las esencias contiene muchas buenas ideas que parecen cocinarse a fuego lento y son ejemplo para cualquier buscador de éxitos que se precie. Pero, ¿son ejemplo de flujo de conocimiento libre? Lee si quieres el último párrafo y llegas rápido a la respuesta.
Antes de entrar en este territorio me hago otra reflexión más perversa por si acaso tuviera algo que ver. Vale, ya sé que no y que son mis neuras de siempre. Pero ¿no os extraña la sobreabundancia de testosterona en el reino de los cocineros top? Es que siempre me llama la atención. La cocina en casa para las mujeres. La cocina en prime time y el éxito mediático para los hombres. Comentaba yo en esa misma lista de Hondartzan:
El Basque Culinary Center es apoteósicamente testosterónico. Esperando que nadie tenga problemas de huevos, nos encontramos con un Consejo Asesor Internacional compuesto por 18 testículos y un grupo de chefs del patronato donde suman otros 14 más. En total, 16 hombres por ninguna mujer. ¿Soy yo el único a quien le parece raro?

Comento lo anterior pensando en la competitividad. Porque siempre parece que hay buen rollo entre todos estos cocineros que parece que se dan cuenta de que ganan más si entre ellos venden la moto de que aquí se cocina maravillosamente. El turismo gastronómico juega a proporcionar experiencias a quienes se acerquen a comer. Y comer es un acto físico, que hay que llevar a cabo allí donde hay cocina y no delante del ordenador. Digitalízalo, ponlo en bits y a ver quién se lo come. Nadie. La experiencia viaja por el paladar, no a través de la wifi con la que te conectas.
Y mira por donde ni siquiera en un negocio donde sí o sí necesitas experiencia real, los contenidos se licencian de otra forma que no sea mediante el sacrosanto copyright. El Bulli Foundation luce hermoso copyright de la misma forma que la fototeca de El Bulli te proporciona el aviso legal de siempre: “El usuario se compromete a respetar los derechos de Propiedad Intelectual e Industrial, pudiendo visualizar todos los elementos, imprimirlos, copiarlos y almacenarlos en el disco duro de su ordenador o en cualquier otro soporte físico siempre y cuando sea, única y exclusivamente, para su uso personal y privado, quedando, por tanto, terminantemente prohibida su utilización con fines comerciales, su distribución, así como su modificación, alteración o descompilación.” Hablo de Ferran Adrià, no de un mindundi.
El conocimiento que amasa y cocina esta gente no se mueve en territorio libre ni nada que se le parezca. No sé si por desconocimiento o por dejadez, pero esto de compartir no llega a la cúspide de la cocina. Ahí, compartir se transforma en promocionar. Y ni tan mal, porque esa promoción sirve para divulgar. Cada cual, en esencia, reutiliza luego la receta de acuerdo con su leal saber y entender. Cada cual hasta donde puede y le sale. El Basque Culinary Center también luce hermoso copyright en el pie de página de su web, como sucede en las de todos estos hombretones que son “los chefs” del patronato. Repasando los sitios de Juan María Arzak, Pedro Subijana, Martín Berasategui, Andoni Luis Aduriz, Karlos Arguiñano, Eneko Atxa e Hilario Arbelaitz uno no encuentra nada que no sea copyright, algunos de forma explícita y otros por omisión. ¿Creative Commons? ¿Y eso qué es?
—–
Nota.- La imagen se la he pillado a Ritxi de un correo que metió en la lista de Hondartzan.
Creative Commons. Ya está: dices estas palabras mágicas y te conviertes en guay, de buen rollo y abrazas el mundo libre. Y una mierda. Muchas veces, la piedra sigue seca por dentro. Por mucho que la pongas a remojo en el río. Pero mola. Creative Commons, amén.
Veamos un loable ejemplo de Kutxa: kutxateka. Gran avance para la humanidad: tropocientas fotos pasan a poder ser reutilizadas. Son bien chulas, no cabe duda. Y no vamos a ser tan cascarrabias y mezquinos como para no reconocer que mejor así que encerradas cogiendo polvo en algún cajón. Peeeeeeero:
- Tira de logo cada vez que reutilices una fotografía. Que no se te olvide. No ya que cites la fuente sino que la cites de acuerdo a los estándares de pleitesía a la marca. Foto, logo. Foto, logo. Foto, logo. Foto, logo. Hazme publicidad, que me hace falta vender marca.
- ¿Ganar dinero con esto? No, no, no, no, no. Ese dinero ya lo gané yo con tus ahorros. Nada de que esta “obra social” caiga en las asquerosas manos de personas que quieren hacer dinero con estas fotos. Esto es “social” y solo “social”. Somos una entidad social… cuando interesa, claro.
Por otra parte, algo que resulta curiosísimo es que la web de Kutxateka inserte una imagen de creative commons en su pie de página ¡¡que no enlaza a Creative Commons!! Es decir, usas una licencia de CC y no eres capaz de poner un mísero enlace a su sitio web. No, mejor haces un copia/pega de lo que dicen, añadiéndole otras restricciones y te olvidas de enlazarles. Toma reconocimiento de la fuente que has usado. Da igual que digan en su sitio web (el texto en negrita es mío):
Una vez escogida la licencia tienes que incluir el botón Creative Commons “Algunos derechos reservados” en tu sitio, cerca de vuestra obra. Este botón enlaza con el Commons Deed, de forma que todos puedan estar informados de les condiciones de la licencia. Si encuentras que tu licencia ha sido violada, entonces tendrás las bases para poder defender tus derechos.
Insisto en que mejor esto de poder usar las fotos que dejarlas en el olvido. Pero estoy por pensar que ciertos usos de Creative Commons son fríos ejercicios de cálculo. ¿Convicciones? Bueno, si sirven para notoriedad de marca y negocio, por supuesto. Convicciones y bien profundas
Por cierto, ¿no sería mucho mejor la opción que por ejemplo ofrece Flickr para embeber código HTML para cada fotografía y asunto arreglado? Ah, que no, que eso es más trabajo y que además quieres que, sobre todo, luzca la marca. Perdón, no había caído en la cuenta.
Ángela – La carta – …
Sonó el móvil y la cocina se inundó de aquella melodía sonido Madchester. Dejó que la música avanzara algo más por paredes, encimera y armarios antes de atender la llamada. En la pantalla del móvil aparecía la cara su amiga con un cierto aire de payasa diabólica.
- Hola, Carol.
- Hola, Ángela. ¿Has visto lo de la prueba?
Carol andaba de lleno en multitarea porque se escuchaba una segunda conversación de fondo y ruidos de todas las formas y colores posibles. Un trajín que no pasó inadvertido a Ángela. Ya sabía de los hábitos de su amiga.
- Carol, ¿seguro que me vas a escuchar si te contesto? Porque pareces afectada por tu síndrome de hiperactividad cotidiano, ¿no?
- Que no, que no, Ángela, que te hago caso. Si te llamo es porque quiero saber tu opinión, ¿no?
- Ya, pero una cosa es oírla y otra escucharla, ya sabes.
- Vale, vale, siempre tan susceptible. Hay que ver cómo se tensa responsability woman, jajaja.
- Oye, cada cual trae de serie su kit de herramientas, ¿no? Y a mí en la tómbola me tocó ese de que cuando hablo quiero que me escuchen.
- Se te va la pinza, Ángela, es más que evidente. Baja de ahí arriba, que te vas a caer. Cuanto más alto subes más pega el viento y ya conocemos tú y yo a quién se ha pegado una buena leche por dejar de pisar la tierra.
- Carol, ¿qué pasa? ¿Es que por fin ya estás de prácticas tras unos cuantos años de durísima carrera de psicología ahí en Donosti o qué? Oye, practica con el enfermo de tu novio, que seguro que te lo agradecerá más.
Se escuchaba la risa de Carol al otro lado. Menos mal que se lo tomaba a bien porque de un tiempo a esta parte, aquel tipo cada vez le parecía más estúpido. Y no era cuestión de empezar ahora de mal rollo con Carol. Por eso la risa la tranquilizó. Porque en el segundo después de haber comentado lo de Kepa ya se estaba arrepintiendo. Así que aquella risa consiguió que se relajara de nuevo.
- Ángela, guapa, no te pases, que anda caro el género. Date una vuelta por tu vida de estos dos últimos años y me lo cuentas, ¿vale? A ver si ahora resulta que había bajado el precio de las angulas y yo sin saberlo.
- Bueno, bueno, vamos a dejar esta conversación de talk show, no sea que al final tengan que llamar a nuestras conquistas para conseguir audiencia y nos veamos de lleno en el mundo de la farándula y el candelabro, ¿no te parece, preciosa?
- Sí, sí, tú ahora desvía el tema. Oye, entonces, ¿qué vas a hacer con las pruebas para la beca?
Si en nuestros tiempos modernos hay un rasgo asociado al encumbrado rol del emprendizaje, ese el de “alcanzar un reto“. El desafío está ahí enfrente, es una cuestión de lucha, una batalla por llegar a la cima. Los pouerpoins rebosan de imágenes de ejecutivos escalando montañas, disparando a dianas y alcanzando el éxito. Hay que competir en la manada porque nadie regala duros a cuatro pesetas. Así que el macho alfa enseguida se da cuenta de que hay una razón por la que emprender: alcanzar el reto.
El macho alfa representa la esencia de una economía de la escasez. Solo hay un lugar para ocupar ese rol. Lo coges o lo dejas. Pero si quieres ser líder, tendrás que cultivarte. Habrá que ir dejando competidores a un lado para alcanzar la soledad del éxito.
Frente a este modelo, lo femenino, tradicionalmente asociado a una función más social y menos ¿empresarial?, se ha ido abriendo paso. Con toneladas de maquillaje, la cosmética de lo femenino ha entrado en la escena empresarial. Tanto por su potencial como cliente como por sus habilidades sociales, cada vez más necesarias para “convencer” y no tanto para “imponer”. Persuadir es de chicas porque a fuerza bruta tienen todas las de perder. La empresa las necesita..
Me ha venido esta reflexión leyendo Señoras que… pedalean, un magnífico artículo de Pablo León en el blog sobre bicis que comparte con Pilar Álvarez en El País. Hablando sobre movilidad urbana y diseño de vías ciclistas, se puede leer este interesante argumento:
Cuanto más ciclable es una ciudad; más mujeres tiene por sus calles pedaleando. “Para conocer el grado de inserción de los pedales en una urbe, olvida los índices de ciclabilidad o los kilómetros de carril bici; mide la proporción de mujeres ciclistas”, dice Jan Garrad, investigador de la Universidad de Melbourne y autor de varios estudios de bicicleta y género. Parece que el número de mujeres a pedales es un buen indicador de lo bicifriendly que es una población.
Y cuando hurgas en los comportamientos de unos y otras con la bici en la ciudad, se observan diferencias. Citan en esta ocasión a Jennifer Dill, investigadora en planificación y transporte de la Universidad de Portland:
Monitorizando con un GPS sus rutas, descubrió que las mujeres se desviaban mucho más del camino más corto entre dos puntos si ese recorrido implicaba abandonar una vía segura o lanzarse a la calzada con los automóviles. Al elegir entre rapidez y seguridad, los hombres se quedaban con la prisa y las mujeres con lo seguro.
De aquí es de donde me ha surgido el pensamiento: en la empresa no hay duda de que la competitividad insta a elevar al poder a líderes fuertes, con prisa y que van al grano. Olvida la seguridad, que no es para las empresas. En un mundo de suma cero, de escasez evidente, hay que ir por la vía más rápida. O llegas rápido al mercado o la selección natural te aparta. Así que el macho alfa interioriza los valores del éxito y guía a su manada hacia la consecución de los objetivos (aparentemente) compartidos. Punto final.
Leía hace poco en uno de los documentos básicos de la P2P Foundation una cita que Michel Bauwens recoge de Jorge Ferrer:
People would experience others as equals in the sense of their being both superior and inferior to themselves in varying skills and areas of endeavor (intellectually, emotionally, artistically, mechanically, interpersonally, and so forth), but with none of those skills being absolutely higher or better than others.
Lo comento a cuenta de la reunión de ayer. Pasamos la mañana de Congreso Mundial de Consultoría Artesana en Red. Menos mal que Aitor Bediaga consiguió deshacer el entuerto porque en Orue nos habían reservado el auditorio a cuenta de la coña de “congreso mundial”. Bueno, eso sí, fuimos ya siete personas alrededor de las mesas, toda una multitud. No quiero pensar que Siete Magníficos, que comentaba Aitor San Sebastián, sino algo más simple: siete personas diferentes. Y en ello seguimos.
Al margen de lo que concretemos, de lo que hagamos y no hagamos, experimentar la diversidad que cada cual representa me parece una de las mejores experiencias de colaboración. Porque además, esa diversidad nos reafirma y -curiosa contradicción- hace que sea más fácil apreciar que “necesitas” a los demás.
Por supuesto que hay un hilo conductor que nos reúne y que tiene que ver en buena parte con nuestros intereses profesionales y con ciertas maneras de ponerlos en práctica, pero me atrae mucho más la idea de sentirnos diferentes. O quizá simplemente iguales en la diversidad.
Siendo honrad*s, es evidente que hay ciertos clientes a los que, desde el principio, conviene decirles que no. Que no vas a trabajar con ellos. Quizá por eso sea tan importante trabajar el “marketing disuasivo“, una sublime expresión de moderno manajemén que le escuché a Ricardo Antón en su día. Pero el asunto no es tan fácil. ¿Por qué?
Supongo que cuando alguien te llama para hacer un proyecto partes de la base de que “quiere” hacerlo. ¿Cómo no? Otra cosa es que, aunque “quiera” hacerlo, tenga los mimbres y la actitud para “poder” hacerlo. Y aquí nos enfrentamos a una primera gran decisión: ¿vamos a ser capaces de dejar, al final del proyecto, en manos del cliente unas prácticas que aseguren que cuando nosotr*s hemos desaparecido, él seguirá manos a la obra? No, no es tan fácil esa primera decisión de si trabajar o no con un cliente. Además, casi siempre, la facturación nos nubla la vista.
Lo habitual suele ser que veas en el cliente “actitud” de “querer”. Por eso ha decidido pagarte, entre otras cosas, ¿no? Si te paga es que piensa que merece la pena ponerse con ello. Luego, cuando ha transcurrido un cierto tiempo, el paisaje se va despejando… para bien o para mal. Quizá aquí deberíamos pararnos y decidir junto con el cliente, si seguimos o no adelante.
¿Estoy hablando de algún tipo de proyecto en particular? Puede ser extrapolable a muchos casos, pero me quedo con esos a través de los cuales trabajamos la presencia de una organización en Internet. La empresa “quiere el oro y el moro”. Lo quiere todo. Quiere lo que ve: ese Eldorado que Internet ofrece. Pero, claro, cuando llevas un tiempo trabajando con el cliente, puede llegar el día en el que te tengas que enfrentarte a la cruda realidad: no es la tecnología, son sus valores. No llega ni llegará a lo que habíamos acordado al principio del proyecto. ¿Y qué haces entonces?
Simplificando, tenemos dos opciones: cortar el proyecto o continuar con él. Cortar supone aceptar el fracaso -digamos que compartido entre proveedor y cliente- de que a fecha de hoy no se puede llegar a la estación de destino. Continuar quiere decir que, de forma obligatoria, hay que renegociar los objetivos. Y quizá, por qué no, el presupuesto. Normalmente a la baja.
Cuando un cliente no llega en el proyecto a los objetivos que marcamos, en buena parte entiendo que es nuestra responsabilidad. Pero también es cierto que al principio su “buena voluntad” puede ser una trampa. Imposible decirles que no. En general, vemos clientes animosos que quieren hacer muchas cosas en Internet. Nosotr*s siempre nos ponemos a hablar de sus modelos de negocio, de sus aptitudes y actitudes. Porque en el fondo hablamos de empresa abierta. Y como quiera que el fondo de la cuestión sigue inalterable, la superficie comienza a mostrar daños. La piedra, aunque durante muchos tiempo bañada por las aguas del río, por dentro, sigue completamente seca por dentro. Impermeabilidad se llama.
Pero dicho todo lo anterior, uno sigue quedándose con la sensación de fracaso. De que hay clientes con los que fracasamos. No hemos hecho las cosas bien. Y de ahí hay que aprender sí o sí.
Mañana nos reunimos en la sede habitual de los congresos mundiales de Consultoría Artesana en Red (aquí el quinto y aquí el cuarto) allá en Amorebieta, según se baja por el sur de Islandia, a mano izquierda. El motivo es simple: mirar un poco para atrás y un bastante hacia delante. Le dedicamos una mañana y utilizamos una metodología ágil y puntera basada en proyectos: nos ponemos a hablar.
Eso sí, en esta ocasión alrededor de nuestro proyecto se concentrará una multitud de siete personas. Nos parece una evolución lógica. En las primeras reuniones de Consultoría Artesana en Red fuimos Los Tres Investigadores, que como todo el mundo sabe eran Jupiter Jones, Pete Crenshaw y Bob Andrews. Luego se nos incorporó una chica y después un asturiano. Así que pasamos a ser Los Cinco de Enid Blyton. Y siguiendo esta línea editorial, hemos pensado que esta vez seguiremos siendo fieles a esa rancia autora y nos constituiremos como la versión islandesa de Los Siete Secretos. Así que para llegar a ser siete hemos invitado a Juanjo y a Alberto.
¿Qué tal ha ido el año? Sorprendentemente bien. Comparto aquí cinco grandes líneas que,entre otros asuntos, nos ocuparán buena parte del tiempo de reunión mañana:
- Hemos acometido el primer proyecto de cierta dimensión en colaboración con otras personas del entorno de la consultoría artesana.Es una vía en la que pretendemos seguir trabajando: hacer proyectos en colaboración con otras personas de nuestro entorno. Vamos, en red, en red, en red, en red. ¿Hay que repetirlo?
- El vínculo con Enpresagintza, la Facultad de Empresariales de Mondragon Unibertsitatea, y con MIK ha crecido. Buena parte de nuestra actividad tiene que ver con docencia (grado y postgrado) y con investigación. Y eso es Enpresagintza y MIK.
- Como era de esperar (o no), hemos acometido varios proyectos relacionados con la presencia en Internet de empresas y administraciones… en los que no hemos sabido “movilizar” lo suficiente. Creemos que la ambición rompe el saco: las organizaciones quieren “estar” pero en muchas ocasiones sin asumir la “actitud” que implica. Quieren tecnología y resulta que necesitan valores. Y nosotros, me temo, hemos caído en la trampa.
- Vamos afianzando nuestra investigación alrededor de la empresa abierta. Nos van a hacer falta siete vidas y un buen número de personas involucradas para avanzar. Pero seguimos en ello. Estamos trabajando para disponer de programas de formación de postgrado y talleres. Y con algún que otro fracaso de por medio, vamos a seguir en ello. De nuevo MIK aparece como soporte principal a fecha de hoy.
- Parecería que nos acercamos cada vez más a las empresas que tienen un fuerte componente social y cultural. Aunque seguro que vamos a seguir colaborando con la empresa “de toda la vida”, creo que empieza a surgir un nicho -amplio- natural para nuestra actividad alrededor de la empresa abierta.
En fin, mañana entre risas, bromas y grandes reflexiones metafísicas, llevaremos a cabo el sexto congreso mundial. Serán más de cuatro de horas de notas y dibujitos en los cuadernos, en las tabletas y en la imaginación. Ya os contaremos algo más del argumento final de este nuevo episodio de “Los Siete Secretos” y cómo continua la saga.
Esta mañana he leído y escuchado una historia y se me han disparado las emociones. No es del todo racional lo que escribo aquí, pero casi mejor que no lo sea.
Imagina que tienes una desgracia en tu familia. Pongamos por caso un problema serio de salud de una persona que quieres. Y por detrás surge otro problema peor: no hay muchos como ese. ¿Cómo podría arreglarse? Con dinero. Necesitas dinero para que ese tratamiento -que puede existir si te lo puedes costear- sea una realidad. Así que compites, vaya si compites. ¿Con quién? ¿Contra quién? Contra todas esas desgracias que también pueden buscar lo mismo que tú: dinero para financiar el tratamiento.
Una especie de ley de la selva. Cada cual despliega sus recursos para el mejor de sus objetivos. Se trata de captar atención. De usar los medios de forma inteligente, de forma que el “mercado” compre tu producto. ¿Soy bestia? Bueno, piénsalo de otra forma: se trata de que las personas se compadezcan de tu desgracia. Es lo que hay. Necesitamos luchar con las leyes del mercado en que vivimos. Una buena dosis de marketing, de buen marketing, siempre va a hacer falta.
Es la tristeza de los recursos escasos. Aunque sea una escasez artificial. Puede ser la escasez de lo que no genera “suficiente” rentabilidad. Es una enfermedad rara. Lo sentimos, no hay investigación. El mercado mata porque el margen no aguanta la inversión. Lo sentimos, no podemos hacer nada. Vía muerte. Próxima estación: Esperanza.
¿Cómo es la estación Esperanza? Es esa en la que toda aquella persona (familia) aquejada de una enfermedad rara hace lo posible por unirse a sus semejantes. Y a partir de ahí ese vínculo es la esperanza. El hilo conductor que agrupa a un cierto número de personas. No queda otra: sentirse parte de un colectivo. Pequeño pero de lazo fuerte. Y que al menos no sea tan pequeño como para que pase desapercibido del todo.
¿No puede ser de otra manera? ¿Es una simple selección natural? Estadística y mercado contra la curación. Quizá no quede sino pensar que los placebos a veces obran milagros. Cuestión de fe. O de lo que sea. Jodido mundo a veces este que nos rodea. Mientras no te queda cerca no existe. Pero visto con unas buenas lentes da pánico.
Hace ya algo más de tres años que conocí a Iván. No descubro nada nuevo si digo que es alguien “diferente”. No sé explicarlo mucho mejor. Quizá también pudiera decir de él que es “buena gente”. Desde entonces hemos compartido muchas conversaciones. No sé si encontrará su hueco en este mundo o si tendrá que construir otro, pero merece la pena charlar un rato con él.
A Francesc (rutabaobab, akoranga) le conocí algo más tarde. Sensación muy similar. Alguien con alma, con convicciones. Una persona en la que ves que algo sale de dentro y que necesita recorrido para expresarlo. Como si hiciera falta que el mundo se anchara para dar cobijo a sus ilusiones. Y, luego, después de un tiempo y de ver lo que hace y deja de hacer por esas geografías dispersas, también acabas por pensar que, además, con la cabeza muy bien amueblada.
Francesc e Iván hacen y disfrutan con algo que envidio: con el movimiento físico que les pone en contacto con gentes de cualquier parte del planeta. Creo que se sienten a gusto cuando se produce el contacto. ¿Por qué se nota eso? Porque sonríen. Y no lo digo por decir. Parecería que la felicidad les explota en la cara. Solo hace falta un lugar y una gente alrededor.
El caso es que mañana día 16 de diciembre a las 18h se van a enzarzar en una conversación. La Universitat Oberta de Catalunya UOC a través de su iniciativa Ments Obertes ha organizado un wikispeech sobre el viaje como forma de a(em)prendizaje. Será en el Wikilounge de la UOC, en la sede de la rambla de Catalunya, 6, baixos, en Barcelona. Y se puede asistir de manera presencial o través de Internet. Van a hablar de su experiencia viajera y de sus proyectos.
Más información en la web de Ments Obertes y en Trendtrotters.com.
Abrió la carta sin prisa. En cierta manera sabía que allí dentro no habría sorpresas. Era una comunicación formal que traía en el sobre el logotipo de la universidad. Le costaba entender por qué seguían utilizando aquellos métodos, pero allí estaba. Papel blanco, sello arriba a la derecha. El interior: un documento en el que se la convoca a unas pruebas de selección para una beca. ¿Alegría?
La carta era como esperaba: de otro tiempo. Una carta con una primera línea que terminaba en dos puntos. Se le escapó la risa. Primero espontánea, luego un poco más nerviosa. Bueno, el verano traía estas cosas: un final en el que una llega a casa y se encuentra en el buzón una carta. Como suponía que había sucedido en tiempos pasados. El presente se hacía pasado. Pero tenía la carta.
No la leyó entera. Ander ya le había puesto en antecedentes: el lugar. el día, la hora, los documentos. Otra vez había que pasar por aquellos cubículos de paredes cautas y pizarras calladas. Las filas de mesas, el pasillo central y el pequeño peldaño que separaba el mundo en dos edades. Arriba el pasado que se aferraba al presente, abajo el presente que hurgaba en un futuro inmediato. Las aulas seguirían estando allí mientras los números cuadraran.
¿Cuánta gente acudiría a la prueba? Ni idea. Por lo que había escuchado entre sus amigas no serían pocas las personas que acudirían al matadero. Sabía que la convocatoria era muy abierta; ni siquiera la habían cerrado a algún tipo de titulación específica de grado. Así que aquello bien podría ser un gallinero bien poblado con unos cuantos carceleros para mantener el orden. Joder, iba a ser una fiesta.
Ángela bebió el agua a pequeños sorbos. Dejó que pasara por la garganta y humedeciera las cuerdas vocales. Una vez, dos, tres. Pensó en la prueba. Y pensó en el verano que dejaba atrás y que había terminado con tanto jaleo. Pero el otoño pintaba negro. Demasiado negro como para quedarse de brazos cruzados ante semejante sistema de becas. A la mierda con la prueba,
Estamos trabajando en ello y ya explicaremos cómo, pero comparto aquí una lista de términos que incluye también autores de referencia. Aunque en permanente revisión, es un punto de partida. Cada término tendrá su entrada. Poco a poco, vamos haciendo camino al andar.
¿Algo que te choque?, ¿algo que eches en falta?, ¿algo que cambiarías? Gracias, en breve más información sobre todo este trasiego conceptual.
A
Alfabetización digital
Ambidextra, organización
Anderson, Chris
Aprender haciendo
Aprendizaje invisible
Arendt, Hannah
Artesanía
Augé, Marc
Autodeterminación, teoría de la
B
B-Corporation
Barabasi, Albert-Laszlo
Barlow, John Perry
Bauman, Zygmunt
Bauwens, Michel
Bazar
Beck, Ulrich
Benkler, Yochai
Bertalanffy, Ludwig von
Biodiversidad empresarial
Blogosfera
Bollier, David
Boyd, Danah
Boyd, Robert
Boyle, James
Brown, John Seely
Brown, Tim
Bruckner, Pascal
Bruns, Axel
Brynjolfsson, Erik
C
Cambio, gestión del
Canvas de Osterwalder
Capitalismo cognitivo
Capitalismo creativo
Carr, Nicholas
Castells, Manuel
CBA (MIT)
Chesbrough, Henry
Christensen, Clayton
Cluetrain Manifiesto
Coase, Ronald
Cocreación
Competitividad
Complejidad dinámica
Comunidad
Comunidad de práctica
Conectivismo
Conocimiento
Conocimiento abierto
Conocimiento profano
Contextopedia
Control, Sociedad de
Coopetición
Copyleft
Cornella, Alfons
Costes de transacción
Couchsurfing
Creative Commons
Creatividad
Crecimiento por desagregación
Crisis de las instituciones
Crowdfunding
Crowdsourcing
Csikszentmihalyi, Mihaly
Cuarto Sector
Cultura-mundo
D
Damasio, Antonio
Dato
Davenport, Thomas
Deci, Edward L.
Deleuze, Gilles
Derrida, Jacques
Devolucionismo
Dictadura benevolente
Diferenciación inclusiva
Digital
Dilema del prisionero
Dimensión humana
Doctrina del shock
Doctorow, Cory
Drucker, Peter F.
Duguid, Paul |
E
eabierta18f
Economía abierta
Economía de la atención
Economía de la experiencia
Economía del yo
Ecosistema de colaboración
Educación expandida
Efecto Streisand
Emprendizaje social
Empresa abierta
Empresa del procomún
Empresa social
Empresa temporal de trabajo
Era del acceso
Eriksen, Thomas Hylland
Espacio
Espectáculo, Sociedad de
Estándar (Internet)
Estrategia como proceso
Ética hacker
Extimidad
F
FabLab
Federalismo
Felicidad paradójica
Filantrocapitalismo
Financiación ética
Foucault, Michel
Fun Theory
Funky Business
G
Gardner, Howard
Gatopardismo
Gershenfeld, Neil
Gillmore, Dan
Glocalización
Gobernanza
Goldhaber, Michael H.
Goldratt, Eliyahu
Goleman, Daniel
Granovetter, Mark
Grupo de interés
H
Hagel, John
Hakken, David
Hamel, Gary
Hammer, Michael
Handy, Charles
Hardt, Michael
Hibridación
Himanen, Pekka
Hipoorganización
Hiperterritorio
Hippel, Eric von
Howe, Jeff
Hype Cicle (Gartner)
I
Ideágora
Identidad de dominio público
Identidad digital
Illich, Ivan
Incentivo
Individualismo en red
Información
Infoxicación
Ingeniería social
Innocentive
Innovación abierta
Innovación disruptiva
Innovación social
Inteligencia colectiva
Inteligencia competitiva
Inteligencia emocional
Inteligencias múltiples
Internet, presencia en
Internet de las cosas
Internet ubicuo |
J
Johnson, Steven B.
Juego (gamification)
K
KaBOOM!
Klein, Naomi
Kollock, Peter
L
Lafuente, Antonio
Lakhnani, Karim
Larga cola, teoría de
Lessign, Lawrence
Liderazgo distribuido
Licencias abiertas
Lipovetsky, Gilles
Líquida, Sociedad
Local Motors
Lógica de abundancia
Lógica de escasez
M
Marca abierta
Mercado
Mercado del alma
Meritocracia
Microblogging
Microempresa
Modelo de gestión
Modelo de negocio
Modelo de ingresos
Modelo de Oslo (innovación)
Modelo mental
Motivación intrínseca
Mozilla
N
Navaja de Ockham
Negri, Toni
Negroponte, Nicholas
Nordström, Kjell A.
Nube (Internet)
Número de Dunbar
O
Obeapedia
Obsolescencia programada
Open
Open Business
Open Government
Opencourseware
Osterwalder, Alex
Ostrom, Elinor
P
P2P
P2P Foundation
Paradoja
Paradoja de la elección
Participación, escalera de
Pasión
PDCA
Pensamiento de diseño
Persona
Peters, Tom
Piel digital
PLE
Poder
Plurarquía
Polanyi, Michael
Postmodernidad
Prensky, Mark
Procomún
Procter & Gamble
Propiedad intelectual
Propósito, sentido de
Propuesta de valor
Prosumidor
R
Rally Fighter
Raymond, Eric S.
Realidad aumentada
Red distribuida
Redes sociales en Internet
Redes sociales, análisis de
Remezcla
Reputación digital
Rheingold, Howard
Rifkin, Jeremy
Rizoma
Roles de Belbin
RSE
RSS
Ryan, Richard M. |
S
Sáez Vacas, Fernando
Salmon, Christian
Savia (EOI)
Sawney, Mohanbir
Schumpeter, Joseph A.
Schwartz, Barry
Semler, Ricardo
Senge, Peter
Sennett, Richard
Sentido crítico
Shirky, Clay
Siemens, George
Sistemas, teoría de
Sistemas emergentes
Sobreestimulación
Sobreexposición
Sociedad líquida
Software libre
Sostenibilidad
Stallman, Richard
Sterling, Bruce
Storytelling
Subsidiariedad
Sutton, BobT
Tapscott, Don
Thomas, Kenneth W.
Tiempo, acelaración del
Toffler, Alvin
Toffler, Heidi
Tensegridad
Trabajo colaborativo
Transandalus
Transformación
Transparencia
Tremendismo empresarial
TrendTrotters
U
Ugarte, David
Usuarios líderes
V
Varela, Juan
Vázquez, Alfonso
Ventana de Johari
Viaje
W
Wasserman, Arnold
Weinberger, David
Wellman, Barry
Web social |
Me ha gustado mucho el último artículo que Steven Johnson ha escrito en su blog: Anatomy of an idea. En él reflexiona una vez más sobre la manera en la que a uno le llegan las ideas y cómo las procesa hasta devolverlas a la sociedad con cierto grado de transformación. Bueno, en realidad él explica “cómo investiga” aunque en el fondo tiene que ver con cómo procesa la información. Y este es un tema bien interesante: cómo conseguimos incorporar nuevas ideas a nuestro discurso.
En nuestro caso, que andamos últimamente con proyectos relacionados de una u otra forma con la participación, los blogs siguen siendo la gran herramienta. Por ejemplo, cuando hace un par de días escribía sobre cantidades y calidades de la participación en una empresa, resulta que llega un comentario (acompañado de un correo electrónico) de una persona vinculada a la Asociación de Amigos de Arizmendiarrieta explicando un foro, PASUEN, dedicado a aspectos jurídicos relacionados con la participación en empresa. No sé si saldrá algo de ahí, pero bueno es saber que hay interés por compartir conocimiento en torno a la cuestión.
Volviendo al artículo de Steven Johnson, en él explica cómo usa twitter y google. Y relaciona esto con diferentes maneras de llegar a información útil, en cierta parte asociada a la casualidad, a la serendipia, que dirían los anglosajones. Claro que para que se dé la casualidad, hace falta activarse: sea moviéndose por twitter o escribiendo un artículo en el blog. Pero, ¿qué tienen en común estos dos enfoques? Que hacen predominar el lado social de la información. Y claro, una referencia obligada: The Social Life of Information, el famoso libro de John Seely Brown y Paul Duguid.
Es decir, que las nuevas ideas llegan por facilitar que otras personas conecten con ellas. No es tanto que leer un libro no sea necesario o que una reflexión interior y pausada no aporte valor. Al contrario, como dice S.Johnson, ese tipo de conocimiento conforma una especie de capa base que sirve para reinterpretar lo que luego llega como una ráfaga. Pero, tras esa capa base, el asunto es que generar nuevas ideas tiene que ver con la vida social de la información. Y ahí twitter, por poner un ejemplo evidente, tiene sentido.
De todas formas, me quedo con lo que creo subyace a todo esto: hay que ser activista. Y eso supone no solo “hacer” sino “hacer socialmente”, proyectando las ideas hacia un espacio donde puedan enlazarse con otras. Y conste que cuando digo “ideas” podría decir “personas”. Porque conectar ideas es conectar personas. Y esto es lo bonito. Os dejo con la primera de las conclusiones que extrae S.Johson en su artículo donde explica mejor que yo la cuestión:
The discovery process is remarkably social, and the social interactions come in amazingly diverse forms. Sometimes it’s overhearing a conversation on Twitter between two complete strangers; sometimes it’s the virtual book club of something like Findings; sometimes it’s going out to lunch with a friend and bouncing new ideas off them. It’s the social life of information, in John Seely Brown and Paul Duguid’s wonderful phrase — we just have so many more ways of being social now.