Sunday, Jul. 21, 2019

Trabajar en Internet, un hábito quizá no tan natural

Trabajar en Internet, un hábito quizá no tan natural

¿Desayunamos?Luego, a las 12:30 tengo reunión con un cliente. La pelea -amistosa, claro está- viene de lejos: tenemos que ser capaces de acompañarles para que “trabajen en Internet”. Vale que en su caso pasa por el hecho de que dispongan de un sitio web de referencia, pero el objetivo último no es, por supuesto, esa web sino un cambio de hábitos. Y no, no es fácil. Con este equipo y con otros muchos con los que nos encontramos.

En el fondo creo que sentirse cómoda en Internet tiene que ver con gestionar la sobreexposición en la que estamos viviendo. Por supuesto que si aprendiste a trabajar con la ofimática de toda la vida, el salto es más complicado. Si has arraigado conductas que solidifican rutinas de trabajo con el Office de turno, entonces el problema es que hay que desaprender. Irse a Internet no debiera ser tan traumático pero la realidad es bien distinta.

¿Qué nuevos hábitos habría que incorporar? Hago una pequeña lista:

  • Empezar por el principio: la herramienta que debes dominar es el navegador. No me canso de repetirlo. El navegador es la gran herramienta, la que hay que domar para que haga lo que nosotros queramos que haga. Chrome va rápido, pero Firefox te permite personalizar mucho tu entorno de trabajo a través de los plugins. Tú decides, pero hazlo con criterio. Te juegas mucho en la decisión.
  • Navegar por Internet pero no hacerlo vía búsqueda de Google sino a través de una selección de lugares preferentes y con un sistema de etiquetación que te permita “fijar” aquello que te interesa más. Y no quiero decir que no haya que extraer valor de una navegación aleatoria, pero ojo con la dispersión a la que nos conduce. Hay que practicar una navegación selectiva, que vas puliendo a medida que pasa el tiempo.
  • Escribir en Internet y no solo navegar por Internet. Sabido por todos, esto es web 2.o desde hace tiempo. Pero del dicho al hecho hay un trecho. Menos mal que hoy se ha simplificado mucho: no hace falta una producción tan a lo bestia como genera este que suscribe. Para empezar, sirve con tirar de anotación en el muro de facebook, con los 140 caracteres de twitter o con un comentario en algún blog. Luego llegarán metas más altas.
  • Hacer un uso racional de los diferentes proveedores y consolidar unas prácticas sencillas: ¿cómo vamos a trabajar con Google y su arsenal de herramientas?, ¿integramos la ofimática vía dropbox o similar?, ¿cómo vamos a manejar imágenes y videos?, ¿tendremos que trabajar de forma colaborativa en proyectos y documentos? Convendría una pequeña reflexión sobre la “globalidad” para decidir cómo vamos a usar la inmensa cantidad de opciones que se nos ofrece. Esto, ya lo sé, genera ansiedad: nadie sabe de todas las herramientas. Y hay que optar por desechar, esto tan difícil, según parece.
  • Incorporar las prácticas dentro de nuestra actividad laboral cotidiana: ¿cuándo miro Google Reader?, ¿cómo dispongo el escritorio de mi ordenador para integrar Internet de la manera más sencilla?, ¿twitteo en ciertos momentos concretos o me dejo llevar por sensaciones y momentos concretos?, ¿qué tiempo voy a dedicar a navegar por mis fuentes y a dejar comentarios?
  • Por último, pero a lo mejor lo más importante: ¿qué valor concedo a Internet en mi práctica profesional? Y la otra variable clave: ¿qué nivel de competencias tengo actualmente y qué actitud descubro en mí de cara a incorporar las competencias que no poseo? Una cosa es querer y otra poder. Además, pedir es gratis. Pero si el objetivo es ambicioso y no lo conseguimos la caída puede ser más dolorosa y dejar secuelas para el futuro.

No es fácil para mucha gente incorporar “de forma natural” Internet. Esa es la realidad. Y la presión es cada vez mayor porque no parece tanto que sea una elección cuanto una imposición. Y puede que no guste.

 

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(8) comentarios

  1. caos30
    23/11/2011 at 08:28

    Soy desarrollador web y asesor tecnólogico de estos temas, y creo que lo has bordado! excelente!

    • Julen
      26/11/2011 at 08:01

      Znks! Será que la cruda realidad se nos presenta día sí y día también ;-)
      Ánimo, que nadie dijo que era fácil.

  2. gallas
    23/11/2011 at 12:52

    Y puede que no guste o que haya cadenas de experiencias frustrantes. Como generador de alguna me permito recordarme algunas claves: Simplificación, mostrar la herramienta después de la necesidad, no atosigar con lo que esta por debajo del uso, respetar las conversaciones distribuidas y proponer herramientas para centralizar estas, reconocer y respetar diferentes niveles de uso y destreza,... Y otras muchas que voy a ir recogiendo. Tu post me ha ayudado a abrir de nuevo la caja de pandora...
    Gracias Julen

    • Julen
      26/11/2011 at 08:03

      Asier, es que cuando te nos volvemos "usuarios habituales" tendemos a pensar que buena parte del monte es orégano y va a ser que no. Y no se trata de traer al redil a nadie porque a lo mejor resulta que eso, que estamos construyendo "rediles". Y un poco de miedo ya da, ¿no?

  3. Yuri
    23/11/2011 at 16:15

    Hola Julen

    100% de acuerdo con tu observación emocional de las personas que tienen (repito "tienen") que utilizar Internet en su trabajo.

    Como Querer está por encima de Saber y de Poder... pues... con mucha paciencia, sin obligar, pasito a pasito... vamos logrando que cada vez más personas vean eso de "vaya... esto me es útil para lo que yo hago".

    A este post, añadiría que en la organización hay muchas personas muy puestas en lo referido a Internet... pero fuera de trabajo. Curiosamente, hemos tenido casos donde estas personas no hacen uso del mismo para su trabajo diario. Simplemente, no ven su utilidad (me resulta sumamente curioso).

    También hemos encontrado con un señor ingeniero que no tiene competencia para navegar (ni la lógica). Y por supuesto... un trabajador que nos sorprende (talento invisible).

    Termino con lo que apuntas: ¿Qué valor concedo...?. En efecto, hay que decir en primera persona, porque aunque yo diga no vale de nada. Uno tiene que hallar su valor ;-)

    Yo misma tengo aún herramientas que "supuestamente son muy útiles" y encima creo realmente que es así, pero que no he sido capaz de integrarlo en mi uso habitual.

    Un saludo.
    Yuri

    • Julen
      26/11/2011 at 08:05

      Yuri, es que el "talento invisible" cada vez es mayor con estas cosas. ¿Por qué? Porque la gente en vida desarrolla habilidades que luego no practica en el trabajo. ¿Qué hacemos con ellas? Las sepultamos.

      Y al revés: personas sin esas habilidades -muchas en puestos directivas- "necesitan" obligatoriamente practicar aquello para lo que muchas veces no tienen aptitud... ¡ni actitud!

      Anda que no tenemos trabajo por delante ;-)

  4. Javier
    25/11/2011 at 13:14

    Comentarios más que acertados. Me sirven para pararme a reflexionar acerca de cómo trabajo y de cómo debiera hacerlo 'de forma más natural'.

    • Julen
      26/11/2011 at 08:07

      Javier, para mí sobre todo es cuestión de no obsesionarse con usar todas esas cosas que la gente nos va mostrando como "maravillas". Ya, vale, pero si a la tercera no me siento cómodo, lo siento ;-)

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