Saturday, Nov. 17, 2018

Lección aprendida con Ubuntu

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16/11/2011


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The patient puppy.Me salí del taller de Aprendices con la lección aprendida bien clara: tengo que estar a la penúltima. Y me lo voy a repetir y copiar mil veces en la pizarra: tengo que estar a la penúltima, tengo que estar a la penúltima… ¿Por qué? Porque no tengo las competencias técnicas ni el perfil exageradamente experimentador que requiere actualizar a una nueva versión de sistema operativo de Ubuntu. Y creo que esto mismo debería ser una recomendación básica para el 99% de los usuarios: no conviene actualizar hasta pasado un cierto tiempo.

Pero, claro, la presión por enredar con las novedades y la bola de nieve retroalimentada por la urgencia en que vivimos, son dinamita en potencia. Y en realidad, ¿qué ganas con pasarte a una nueva versión de sistema operativo? Insisto, para el 99% de la gente que usamos ordenadores y no vivimos de ellos, nada de nada. Bueno, sí, dolores de cabeza y enfados estúpidos con uno mismo.

En mi caso, por ejemplo, la webcam se ha tronado. Aleatoriamente (hasta que descubra una causa que lo contradiga) funciona y no funciona. Pero se estabilizará. El tiempo lo cura todo y llegaremos sin mayores problemas. No me cabe la menor duda. Es solo cuestión de tiempo, eso que nos hemos empeñado en matar entre todos.

¿Realmente es una buena política la de actualizar un sistema operativo cada seis meses? Vale, hablo desde el desconocimiento técnico. ¿Qué aporta un salto tan poco transparente para el usuario? ¿Desconfianza?, ¿indefensión? No sé, no llego a entenderlo. Otra vez sucede -como con las redes sociales en Internet- que “nadie” me obliga a hacer lo que he hecho. Y tampoco voy a hacer un drama de esto. Solo he actualizado el sistema operativo de mi ordenador; nada más. Pero cada vez que sufro un daño colateral descubro la peor versión de mí mismo: hace tiempo que tiré la paciencia a la papelera. Y no hay undelete que sirva.

En fin, que lo mejor de todo sigue siendo… ¡Aprendices! Charlar con gente con la que sabes que hay química. Buena gente. Un placer que compensa de largo estas tonterías de refunfuñar como cascarrabias profesional. Y es que ya escuché a alguien hace mucho tiempo decir aquello de que la informática es un conjunto de elementos confabulado para hacerte la vida imposible. Mejor me lo tomo a guasa no vaya a ser que me suba la tensión arterial. Hasta la próxima 12.04. ¿Volveré a caer en la trampa?

Maite Darceles también ha compartido, muy en positivo, su experiencia del viernes pasado en Eutokia e imagino que habrá más crónicas, aunque faltarán aquellas oficiales que solía hacer un tal Mak. Tiempos aquellos 😉

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(2) comentarios

  1. Josi Sierra
    17/11/2011 at 17:59

    Pues que buena idea Julen: eso de ser pacientes y estar a la anteúltima como propone @jorbe, es una buena idea.
    http://conocity.eu/el-paciente-de-ubuntu
    A ver si nos armamos de paciencia, y tomando buenos alimentos... ;-)

    • Julen
      18/11/2011 at 06:49

      Ya ves que tenía la idea entre ceja y ceja ;-)

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