Tuesday, Nov. 13, 2018

Reunión de microbios en Medialab Prado

Los días 6 y 7 de julio andaré por Madrid en Medialab Prado donde llevaremos a cabo una reunión de microbios. Parte la iniciativa del Festival ZEMOS98 de 2010 en donde se llegó a una especie de punto de partida sobre Cómo cultivar un jardín de microbios. El “microbio” es la metáfora que utilizamos para designar a la entidad que en muchas ocasiones anda detrás de los proyectos culturales. Mi colaboración en este proyecto tiene que ver con la defensa de lo pequeño como una de las referencias básicas del enfoque artesano.

El proyecto Cultivo de Microbios se inició en el Festival Internacional ZEMOS98 como un encuentro experimental de microorganismos culturales en el que participaron María Ptqk, AMASTÉ, Yproductions, Corpus Deleicti, Lluis Guiu, radarq, Julen Iturbe- Ormaetxe, Susana Serrano, Daniel Villar, Pablo de Soto y ZEMOS98, entre otros.

Como consecuencia de aquel primer encuentro en la primavera de 2010, quienes compartimos reuniones allí hemos seguido manteniendo contacto. Ahora ha surgido la posibilidad de retomar el cultivo y de compartir qué tal nos van las cosas.

Partimos de tres preguntas que fueron las que cerraron aquel experimento:

  • ¿Cómo resolver el desequilibrio de ritmos entre individuos de la misma organización y entre diferentes organizaciones?
  • ¿Cómo generar procomún difundiéndolo desde marcas e identidades tan significadas?
  • ¿Cómo seguir trabajando por proyecto a la vez que desarrollamos una estrategia común?

Como tengo la sana intención de abrir orejas y escuchar a los otros microbios, me hago una reflexión en voz alta para fijar posiciones. Aunque solo sea para contradecirlas luego porque este parece el estado natural del microbio: paradoja creación que combina lo diminuto con una alta capacidad de contagio. Voy, por tanto, con algunas reflexiones siguiendo las preguntas anteriores.

El desequilibrio no debe resolverse. O puede que sí, pero “cayendo por su propio peso”. El continuo entre equilibrio y desequilibrio ofrece múltiples posibilidades. No parece lógico que los tiempos actuales faciliten vertebrar ejes que puedan anclarse con profundidad en convicciones inmóviles. La sobreestimulación a la que estamos abocados insemina gérmenes de desequilibrio a cada segundo. Entonces, ¿solo queda dejarse llevar por la corriente? No, pero sí conviene andar al loro de cómo es la corriente. La marea puede subir y puede bajar. Pero cada vez se observan más remolinos. Como el de la web social.

Ayer tuvimos el V Congreso Mundial de Consultoría Artesana en Red: Aitor, David, Iván, Naiara y yo mismo. ¿Alrededor de qué proyecto? De una identidad difusa que segrega y absorbe a la vez otras marcas: TrendTrotters, Enpresagintza, obea, MIK, #redca… ¿Un lío? Sí, si lo ves desde la necesidad de estructurar una organización, sí. En cambio visto como “flujo”, más bien parece lo natural. En definitiva, lo que se configura es un ecosistema de entes diversos -de escala diferente- que necesitan colaborar para hacerse resistentes y pervivir.

La ganancia neta de cada microbio dentro de ese ecosistema tiene que ver, en buena parte, con su generosidad hacia el resto de nodos. Es decir, si yo pienso cómo puede ganar Naiara, Iván, MIK o la universidad en conjunto con lo que hacemos, en realidad lo que estoy consiguiendo es ganar yo. Primero porque al formar parte del ecosistema, la estadística tiende a jugar a mi favor: sus ganancias acabarán siendo mis ganancias. Y segundo, porque esa generosidad hará que me otorguen valor. Desde luego que hay que mirar más allá del corto plazo, pero para eso se alarga progresivamente nuestra esperanza de vida, ¿no? 😉

El procomún tiene que ver con la contribución a la sociedad, al ecosistema de ecosistemas. En tanto que trabajamos con conocimiento todo resulta mucho más fácil. Porque las restricciones físicas no nos condicionan. Al darte una manzana me quedo sin ella, al darte una idea casi seguro que ganaré otra. Por simple conversación. El objeto de trabajo que tenemos entre manos nos conduce a una construcción colectiva. Es el estado “natural” de trabajo. Proteger y aislar es lo que requiere esfuerzo extra. Te dará mala vida. En cambio, compartir y remezclar es “lo que pasa si no haces nada”. El conocimiento, en estado natural, fluye. Como el agua.

El dibujo que adjunto y que está extraído del primer cultivo que hicimos el año pasado, responde a la tercera pregunta: estrategia común, pero sin pasarse. Porque la unidad de gestión básica del microbio es el proyecto. Somos entidades a lo Hollywood: nos hacemos y deshacemos. ¿La película es una estrategia común? “Hacer películas” sí que lo es, pero cada película es un guión, unas actrices, una producción. Así que no queda otra: tenemos que ser buenos gestores de proyectos. O, al menos, sobrevivir dentro de esa forma de trabajo.

Quizá por esto conviene, si no gestionamos bien los proyectos, juntarnos con gente que puede hacerlo mejor que nosotros y de la que podemos aprender. Que un proyecto salga bien es cimiento de construcciones robustas en el futuro. Y no hay que olvidar que en un mundo de satisfacciones inmediatas, tenemos que preguntarnos por el “cliente”. Puede ser diverso, puede requerir una visión más allá (la de quién es cliente de mi cliente), pero es muy importante esa visión. No deja de ser un ejercicio de empatía. ¿Cómo de satisfecha se queda esa persona o ese colectivo que es “cliente” de nuestros proyectos?

Bueno, vaya rollo que me sale. Son ideas que manejaremos en Madrid esta semana que viene. Pinta bonito el encuentro. Pequeños, diminutos seres en busca de ayuda mutua. Nos vemos.

Dejo, por último, enlaces a algunos artículos en este blog en los que he reflexionado sobre lo pequeño como valor diferencial del trabajo artesano:

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(4) comentarios

  1. ptqk
    02/07/2011 at 10:02

    Leyendote parece que en la reunión de Microbios hablamos de cosas muy serias. ¿Qué dirían los lectores de tu blog si nos vieran travestidos, como hicimos la última vez? Otra pregunta que me hago: ¿Seríamos tan amigos los Microbios si no estuvieramos en un entorno hostil? ...?

    • Julen
      02/07/2011 at 14:06

      El enemigo siempre ayuda a hacer piña, no te quepa duda. Por cierto, perdí mi ocasión de dar rienda suelta a mi travestismo allá en Sevilla, porque marché antes de terminar y falto en la foto, como puedes comprobar. De todas formas, no te preocupes, porque uno de nosotros se ponga serio, no pasa nada. El conjunto sigue saliendo pistonudo, no? ;-)

  2. Iván
    06/07/2011 at 13:00

    A ver si hay fotos de esos eventos ;)

  3. Pingback: Consultoría artesana en red » Cultivo de microbios, una manera de ser y estar

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