Tuesday, Sep. 30, 2014

Un secuencia de hechos para explicar la empresa abierta

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24/05/2011


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Un secuencia de hechos para explicar la empresa abierta

Como ya comenté el otro día, luego participo con una ponencia en TEDxMoncloa. Finalmente, la secuencia de los hechos que narraré creo que seguirá este guión. Aunque, claro, como decía el propio Alberto Blanco el otro día, muchas veces casi nada sale como se espera. Dejemos margen al suspense. Pero los acontecimientos es probable que se sucedan así:

  1. Llegó un buen día en que lo que sabíamos dejó de servir o, al menos, no servía para ciertos cambios que observábamos. De ahí nació un grupo de investigación. Y la criatura, difusa, se llamó Obea. Aquello fue en 2007. Algo estaba pasando mucho antes del 15M. Menos idealista, se trataba de buscar otras fuentes de competitividad.
  2. El tiempo empezó a desaparecer, a recrearse. Deprisa fue el mantra. Y slow la alternativa. Empezó a ser más importante el tempo que el tiempo, el ritmo que la velocidad.
  3. Y el saber profano ascendió y complementó al saber experto. Tensiones en el horizonte. ¿Cómo hacer que se extiendan y sumen? Y cuanto más se profundizaba en lo que se sabía más oportunidades de negocio. Más ignorancia aparecía. Más mercado.
  4. Pero el saber vive en tanto que se comparte. Si solo lo sabes tú, haces solitarios. ¿Ese es el juego que quieres? ¿Los monopolios son tu fuente de competitividad?
  5. Mientras, la sociedad se autoimpuso una extraña ley: lo vamos a contar todo. Lacan por fin reconocido: extimidad por los cuatro costados y un google que sirve de gran hermano. Pero la materia prima la aportamos entre tú y yo. Material para hermosas tesis doctorales: comportamiento humano que muda hábitos.
  6. Todo lo cual nos coloca enfrente de una realidad: la organización ambidextra. Hemisferio izquierdo hiperdesarrollado que se encuentra con un compañero de viaje ahí al lado que plantea lógicas distintas. El hemisferio derecho también está aquí.
  7. Y por eso nacen organizaciones difíciles de clasificar. Por eso se inventan palabros: el cuarto sector.
  8. ¿Y cómo se gestiona todo esto? No hay que olvidar una lógica diferente: la abundancia. El conocimiento abunda, pero las leyes para trabajar con él no son las que conocíamos tú y yo.
  9. Así que por eso hay que andar atento a que lo que antes planificábamos hoy emerge. Y no sabemos muy bien qué será. Pero puede aparecerse en forma de oportunidades de negocio. Es cuestión de sembrar y dejar que los tomates sigan su ciclo natural de crecimiento. No exageres el marketing, que los tomates son tomates.
  10. ¿Y cómo nos relacionamos con las personas en estas nuevas organizaciones? Primero, procurando dimensionarlas de forma humana. Sí, una locura: tres personas son multitud. No, no hay que exagerar. Son ocho, ocho personas son ya multitud.
  11. Porque la rsponsabilidad de gestión básica es la de crear contextos. Crear condiciones para que la gente quiera hacer lo que quiera y que esos “quereres” sean aproxidamente coincidentes respecto a algo que, como empresa, nos interesa.
  12. Es el reino del individualismo en red. Un colectivismo que quedó en el pasado y que acabó sucumbiendo a la exaltación eufórico del yo. ¿Una caracerística patológica de nuestra sociedad? No necesariamente. “En red” es la alternativa natural.
  13. Y para complicarlo todo más el texto se vio invadido por el hipertexto. Dicho así parece poco, pero es otra forma de aprehender el mundo. Los límites se difuminan, de un sitio saltas a otro, enlaces sin fin. Y hay que decidir por dónde tirar. Pero hay tantos cruces, tantas opciones, que es fácil fracasar.
  14. Por eso el variopinto mucho de tecnologías de la web social conforma un universo hasta cierto punto diferente del que conocimos. Lo “social” se funde con la tecnología. Nos empodera y nos estresa. Paradojas del mundo moderno.

En fin, espero que cada cual encuentre ideas para mejorar un poco en su vida cotidiana. Y quizá en la profesional. Ánimo, que la actitud mental positiva lo es (casi) todo.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.