Narrativa e intrahistoria, el paisaje como ideologÃa
Escrito por: Julen
|15/04/2011
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| Etiquetas: Christian Salmon, Gilles Lipovetsky, Juan Luis Sánchez, narrativa, paisaje, pantalla, rodamos suave suave, úbiqa, ZEMOS98
Ayer estuve aprendiendo con Aritz y con José Luis, de Ubiqa, ciertos rudimentos del manejo de una cámara de video. Bueno, de un aparato que sirve para grabar video. El chisme en cuestión es una cosa llamada iPhone. Algo que hace unos años (yo al menos) no pudiera podido haber imaginado que fuera la herramienta con la que grabar video. Pero estamos en 2011 y ciertas cosas han progresado. No todas.
Como contaba ayer, este aprendizaje básico tiene que ver con Rodamos Suave Suave, el nuevo proyecto en que andamos metidos. Mis 46 años me dejan lejos de ser un screenager, que dirÃa Douglas Rushkoff. Mi hemisferio izquierdo galopa desbocado relegando al derecho a un segundo plano algo humillante. Pero la intención es recuperar capacidades escondidas en los recovecos de ese órgano tan complejo que llamamos cerebro. Me agarro a mis lecturas de Gilles Lipovetsky o de Christian Salmon, a mis conversaciones con toda la gente del mundo de la cultura y el arte que viven de manera cotidiana lo audiovisual, como la propia gente de Ubiqa, AMASTE o ZEMOS98. Y de ahà creo que me llega la necesidad de narrar de otra manera.
Precisamente en el marco del Festival ZEMOS98 de este año leÃa ayer El paisaje como ideologÃa, un artÃculo firmado por Juan Luis Sánchez. En él juega con la idea de un paisaje que no solo narra una intrahistoria que puede quedar más o menos oculta si no aplicas una mirada crÃtica, sino que va más allá para interpretar el paisaje como ideologÃa.
Un polo petroquÃmico en la BahÃa de Algeciras es una una bandera clavada sobre nuestra propia tierra, una conquista, una derrota, y un punto de partida para José Luis Tirado. Cepsa, Endesa, Gas Natural. En la playa, los vecinos que quieren tomar el sol esquivan las sombras de las chimeneas del polo quÃmico que se comenzó a instalar en la época franquista del desarrollismo, dicen que para impresionar al Reino Unido haciendo algo que se viera desde Gibraltar.
¿Cómo narrar lo que uno observa en lo cotidiano?, ¿cómo captar esos momentos? Cuando dentro de unos dÃas recorra Cádiz y deje la costa para rodar hacia la sierra, ¿cómo entender el paisaje que uno va encontrando? ¿Se puede narrar o simplemente está ahÃ, al margen de cómo yo lo interprete? Construir la narración e incorporar imágenes y sensaciones es una manera de embelesar a quien observa. Porque deja de observar y se incorpora a la narración para ser también, de alguna forma, parte de ella. Pero el paisaje sigue estando ahÃ, inmóvil y en permanente reconstrucción.
Y ese paisaje se empequeñece a través de una pantalla. Se reduce, se fija, se eliminan elementos que distraen. Una cámara en la mano, me decÃa José Luis, necesita una previsualización anterior. No hay que hacer movimientos erráticos. Sólo hay que saber qué quieres transmitir. Pero el propio paisaje transmite. Y el humano lo interpreta para ¿agregar o quitar valor? ¿El propio paisaje está ahà y narra con una imagen fija? El polo petroquÃmico de la BahÃa Algeciras cuenta una manera de entender el progreso, el mercado y hasta la felicidad. Sigue contando Juan Luis Sánchez en su artÃculo a cuenta del trabajo de José Luis Tirado:
Tirado no ha podido evitar construir otro plano, el del texto en pantalla, avasalladoramente literal, directo, claro, posicionado, didáctico, casi sin piruetas literarias ni conceptuales; una especie de aclaración: no me importa ’manchar’ mi ópera, pero que todo el mundo entienda el mensaje.
Dos planos: por una parte el paisaje con “su” realidad y, por otra, el ser humano que interpreta, tergiversa, denuncia o poetiza. Una narración para conectar con otra gente. ¿El paisaje conecta de por sà con otros paisajes? ¿Se juntan los paisajes de la misma ideologÃa? Curioso galimatÃas en el que la salida se indica con un cartel que dice “recursividad”.






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