Tuesday, Sep. 23, 2014

Conectando la TransAndalus con las islas Azores

Dos territorios lejanos, aunque los dos comparten costas oceánicas. Desde el martes, rodamos suave suave desde Moguer a Antequera para terminar la TransAndalus. Anuncian mal tiempo, con lluvia al menos para los primeros días. Muy lejos de allí, en Azores casi seguro que también lloverá.

Cada viaje suele tener su libro. Recuerdo a Montalbano en el viaje por los Pirineos de hace siete años o a Petra Delicado y su colega Fermín Garzón cuando empecé la TransAndalus en 2009. En este viaje será Dama de Porto Pim, una novelita de Antonio Tabucchi, de quien no he leído nada hasta la fecha y que tiene su película,  con Emma Suárez como protagonista. Ballenas, diminutas biografías y alguna que otra historia de amor que acontecen en una ficción aseteada por dosis de realidad. Dice el autor en su prólogo:

Efectivamente yo puse pie en tierra y este librito procede, además de mi disponibilidad hacia la mentira, de un periodo de tiempo transcurrido en las islas Azores. Sus temas son fundamentalmente las ballenas que más que animales parecen metáforas; y con ellaslos naufragios, que en su acepción de actos fallidos y de desastres, parecen asimismo metafóricos.

En la imaginación que todo lo puede, Andalucía se llenará de ballenas. Mientras la ruta avanza por la costa y luego penetra el Parque de los Alcornocales para dirigirse hacia la Serranía de Ronda, yo podré disfrutar del recuerdo de Faial, de Pico, de Flores o de San Jorge. Antiguos puestos de vigia para escrutar en el mar las ballenas. Aquí en Cádiz, allá al otro lado del mar, quizá veamos África, si el tiempo no lo impide.

Porto Pim fue el Puerto principal de Horta hasta 1878 y está enclavado en una bahía con una preciosa playa de arena dorada y aguas turquesa. De las fortificaciones que protegían la isla en el Siglo XVII sólo nos quedan el portón del viejo puerto Portão Fortificado de Porto Pim y los muros del pequeño fuerte de São Sebastião. A la izquierda de la playa está la vieja factoría ballenera convertida hoy en un interesante museo que nos ofrece información sobre lo que fue la industria ballenera.

Hace unos años tuve la ocasión de escuchar a un viejo trabajador de la fábrica de ballenas. Un pasado que se esconde del progreso porque el humano convirtió en indigna la pesca de ese tipo de mamíferos. Seguramente que no por las cantidades de una actividad con regusto heroico que se practicaba en las islas Azores, pero el progreso tiene estas cosas, que arrasa también con ciertas prácticas humanas. Pone en peligro de extinción especies animales y sepulta bajo la ignominia lo que antes fue motivo de orgullo.

La Dama de Porto Pim viajará por tierras andaluzas para poner el contrapunto y dar salida a un mundo paralelo. En verano, eso sí, nos iremos para allá, a escuchar viejas historias de la gente que miraba a la mar en busca de ballenas. Santa María y Graciosa cerrarán varios años de visitas a las Azores. Pero eso será en verano. Mañana mismo salimos para Moguer y quién sabe si en las costas gaditanas podremos ver orcas y delfines. O quizá sea una ballena que ve a los hombres.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.