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Lo normal es trabajar, ¿pero queremos esa normalidad? 7 comentarios

Fábrica de cementoAyer Alfonso Vázquez me pasaba un enlace al texto de una conferencia que había impartido en Cataluña: El trabajo de lo normal. Son reflexiones sobre lo que es normal, lo que es el trabajo y lo que es, al fin, vivir hoy en día y trabajar. Os recomiendo su lectura, son ocho páginas que te llevarán poco más de quince minutos de atención. Me permito comentar algunos párrafos a partir de lo que ha escrito Alfonso.

Buena parte del texto da vueltas alrededor de lo que hoy en día se ha normalizado como trabajo: la asignación de un salario a cambio de un cierto tiempo de las personas para realizar una serie de tareas relativamente bien delimitadas. Los procesos, los objetivos, las pautas, los indicadores, todo un sistema que goza de relativa buena reputación: es en gran medida, la consecuencia de los modelos de calidad. Ya sé que teóricamente no sólo esto, pero también esto.

¿No sería ese trabajo anormal (no sujeto a la norma, escapándose de ella), el que propone un contexto de liberación, de realización personal de todas aquellas personas implicadas en un propósito de humanización?

Cómo no, me viene a la cabeza Líneas de futuro para los trabajadores creativos, el texto que ha resultado de las jornadas sobre Para quienes disfrutamos trabajando. Autoexplotación y trabajo precario -en este caso en el mundo de la cultura- a lo mejor van de la mano de una huida de los modelos “normales” de actividad laboral. O quizá las vías para conseguir satisfacción en todas las alturas de la pirámide de Maslow conduzcan a territorios donde nos apartamos de la lógica.

Porque uno de los argumentos de Alfonso es que el trabajo actual, el trabajo del conocimiento, excede de largo lo que el sistema productivo imperante es capaz de asimilar. Algo así como que no puede ser “trabajo normal” el trabajo que desarrollamos con nuestro conocimiento (recordemos que siempre usa la amalgama de pensamiento, emoción y acción para definirlo). Así pues:

El “producto” (valga la expresión, aunque limitativa) del trabajo cognitivo es siempre excesivo; no queda agotado en la mercancía (un producto o un servicio) sino que se expande en cada acto productivo, convertido en nueva potencia productora, de forma que genera (como ha sido visible en las últimas décadas) incrementos de productividad impresionantes, aun cuando, sin duda, nuestras estructuras empresariales y sociales, diseñadas para la era del trabajo físico, destruyan parcialmente tal productividad.

Son los estándares sociales vigentes los parecen impedir la “anormalización” del trabajo. Nuestra sociedad ha reducido la actividad laboral a un territorio delimitado por la eficiencia y la productividad, eso que puede medirse. Y si se puede medir… quizá ya no sea tan humano, sino una cierta reducción del producto obtenido. Hacer “normal” el trabajo es “insertar” a la persona en un esquema de relaciones sociales imperantes: éxito como consecuencia o, más peligroso, éxito como fin en sí mismo.

En definitiva, la propuesta de Alfonso juega con la idea de hacer anormal el trabajo porque la oferta actual, la normal, nos conduce a territorios que nos deshumanizan. En fin, que son dos textos, el de Alfonso y el de las jornadas de Para quienes disfrutamos trabajando, que hay que leer despacio. Seguro que salen ideas de ahí, seguro. Y, por cierto, en una situación de crisis como la actual, tampoco está de más, dejar aquí la reflexión acerca del gravísimo problema de quienes no tienen ni siquiera la posibilidad de acceder al trabajo “normal”. O sea, la posibilidad de trabajar, sin más.

Cada vez menos reputación de la reputación online 8 comentarios

matriuskasEs evidente que un mundo hipertransparentado, la reputación importa. Claro que cuando personas o empresas se preocupan mucho de su reputación suelen acabar gestionándola a través de terceras partes. Es decir, a más necesidad percibida de reputación online, más gestión profesional y menos autenticidad. Vengan aquí los proveedores, que alguno de ellos recibirá premio. He aquí un impresionante nicho de mercado que crece y crece.

Así pues, la reputación online comienza a querer decir: “tápeme usted estas podedumbres y miserias y haga lucir lo que tengo y no tengo de guonderful y marvelus. Y con esto no se juega, no se “hace por hacer”, no se disfruta. Es asunto serio, que requiere que cada palabra salga donde tiene que salir y con la forma adecuada. Deme aquí su twitter, caballero; y también su facebook, que le vamos a sacar lustre. Seremos lo que usted quiera: políticamente correctos o incorrectos, con toque picarón o perfil más neutro. Pero no se preocupe: construiremos su reputación online, la mejor de las mejores.

Las cosas como son: estamos en 2011 y, sí o sí, hay que lucir en Internet. ¿Cuántas voces naturales? Las hay, porque entre la cantidad, debe haberlas. Pero estadísticamente empiezan a ser las menos. Responsabilidad social corporativa y marketing a tutiplén para mostrar la cara más amable. “Sáqueme el perfil bueno”, que lo tengo. Y allí hay proveedores para prestar este servicio. Cada vez más.

También es cierto que la explosión en el uso de las redes sociales en Internet ha hecho que la plaza se llene de gente. Y de empresas. Y en ese maremágnum hay de todo. Pero hay quienes están por estar -una forma muy extendida y humana- y quienes están porque sienten que tienen que estar y que deben hacerlo de una determinada manera. Hecha la ley, hecha la trampa. Fiarse de esas caras amables es tanto como no darse cuenta de que la capa cosmética lleva al menos un par de centímetros de volumen… y va en aumento.

Conversar en Internet es una continua exposición a que la cagues. Así que muchas organizaciones han decidido que mejor si nos dedicamos:

a) A monitorizar quién nos pone a caldo y conversar allí con todo el arsenal de lo políticamente correcto (siempre que el page rank de quien critica lo merezca).

b) A generar unos contenidos fríamente pensados para que sirvan a nuestra estrategia de comunicación global y entonces todo es lo que debe ser.

Hay que andarse con ojo. Mucha reputación y bien construida puede querer decir falta de autenticidad y mensaje hasta cierto punto hueco. El arte de construir reputación online hierve por los cuatro costados. Como no podía ser de otra forma, claro. Y a ver quién es el guapo que distingue ese twitter subcontratado de otro original. Tan bien se hace que cuesta distinguirlos, ¿verdad? Por cierto, uno de esos artículos que recomendaría leer es de alguien con criterio en estas cosas: el señor Fernando Polo hace ya su tiempo escribió ¿Reputación online o identidad digital? Y allí decía que, de todas formas, el asunto es… ¡que no hay opción!

No hay opción, Social Media Marketing, sí o sí. Ojo con pensar que todavía se puede decidir si usar o no, los medios sociales. Ya no queda mucha elección.

Formalizar la organización informal 10 comentarios

Plan de Innovación Pública - Gobierno VascoQuizá ya sepáis que hemos comenzado a trabajar dentro del marco del Plan de Innovación Pública del Gobierno Vasco en un proyecto relacionado con comunidades de práctica y equipos de innovación. El asunto tiene su miga y va a requerir imaginación y constancia, hemisferio derecho e izquierdo, metodología e iniciativa. Vamos, ese tipo de características que, al mismo tiempo, no es tan fácil encontrar. Hasta cierto punto, además, requiere formalizar lo que suele suceder por vías informales.

Porque en general, la gente se busca la vida. Si sabes de otras personas que trabajan en asuntos similares al tuyo, lo lógico es contactar con ellas. Si hay problemas serios, de los que impiden sacar el trabajo adelante, en general, la gente se pone las pilas para resolverlos, sea como sea, con ayuda de los jefes o sin ella. Otra cosa diferente es cómo la organización formal favorece o dificulta estas dinámicas.

En la presentación del pasado 23 de marzo en la sede del Gobierno Vasco en Vitoria comenté que no hay que confundir el orden de los factores, que primero es la actitud y luego la aptitud. Primero es querer y luego poder y saber. Muchas veces las condiciones estructurales de nuestros trabajos son jodidas. El “contexto” marca, pero marca para mal. En organizaciones grandes siempre hay ineficiencias que pueden ponerse como ejemplo para dejar claro que no va a ser fácil. Pero también pasa al contrario, también hay buenos ejemplos. Sin embargo, no sé muy bien por qué, lo que genera problema fija más la atención.

Un proyecto que quiera resolver problemas y mejorar la práctica profesional debe facilitar espacios de trabajo alternativos a los que define la organización formal. Es más, en realidad, lo que se busca es dar consistencia a contactos que van en línea con los procesos y no tanto con la jerarquía. Jugar entre líneas no es fácil cuando los árbitros vigilan. A veces incluso hay que saltarse ciertas normas porque el camino más corto entre dos puntos, la línea recta, no siempre funciona.

Me gusta pensar que este proyecto es un buen ejemplo de cómo tirar de mano izquierda. La metodología puede venir al rescate, pero el camino está lleno de emboscadas que tienen que ver con el poder, la jerarquía, la burocracia y “la forma en que se hacen las cosas aquí” (afirmación que sirve para cualquier tipo de organización, por cierto). Casi me atrevo a decir que, aunque hay metodología, cada comunidad o cada equipo tendrá que encontrar su contexto, aquel en el que se sienta más o menos a gusto. Imagino una diversidad de dinámicas dentro de un cauce más o menos común. Y ahí, aprender a trabajar como equipo es fundamental.

Un último apunte que no es menos importante. Muchas veces se quiere recurrir a este tipo de prácticas como otra forma de resolver los mismos problemas sin cambiar un ápice las condiciones de base. Es lo mismo pero por la vía “oficiosa”. Si comunidades y equipos se ven solo como instrumentos, el proyecto tiene su riesgo. Por eso hay que hablar también de cómo las personas crecen y se desarrollan en este nuevo tipo de organizaciones. Formalizar lo informal. Eso es, algo así sucede cuando se da carta de naturaleza a esta nueva manera de resolver problemas y poner en contacto a profesionales que llevan a cabo actividades similares.

Hay que echar a andar nuevas estructuras. En realidad muchas de ellas ya están moviéndose por iniciativa de las personas que necesitan resolver sus necesidades a corto plazo. Esperemos aprovechar la fuerza que ya existe y canalizarla con soportes que les sean útiles. Ahí andamos, manos a la obra.

Rodamos Suave Suave 14 comentarios

Doy cuenta por aquí de un proyecto que comienza: Rodamos Suave Suave. Se trata de la producción de contenidos audiovisuales alrededor de mis andanzas en bici, sobre todo cicloturistas. Ya sabéis que tenemos en marcha un modesto sitio web: deporteywebsocial.com. Pues bien, este proyecto se enmarca ahí. La intención es generar contenidos a partir de los viajes que vaya realizando.

Como me tengo por (casi) analfabeto en la producción de contenidos audiovisuales, vamos a colaborar con Ubiqa. Ellos conocen bien la narrativa audiovisual y queremos apoyarnos en su saber hacer. No nos planteamos objetivos muy ambiciosos sino tan solo disfrutar con lo que hacemos y compartirlo a través de documentales y de diversos contenidos que publicaremos también en la web social.

Vamos a comenzar con un primer experimento en el último de los tramos de la TransAndalus que haré del 19 al 29 de abril de este año. Saldremos de Moguer para terminar el anillo en Antequera, después de haber comenzado esta ruta allá por el verano de 2009. Primero fue el tramo Antequera-Andújar, luego en Semana Santa del año anterior el tramo Andújar-Moguer y por último las etapas almerienses. Así que de los más de 2.200 km, ya solo quedan unos 500. Pan comido. Luego en verano llegará la TransPirenaica y éste sí que será un proyecto algo más ambicioso. Tiempo al tiempo.

Generar contenido audiovisual requiere preparar los guiones y aprender a utilizar ciertos artilugios con los que me tengo que familiarizar. Aconsejado por Asier Viteri, ya estoy haciendo pruebas con la cámara GoPro HD Helmet Hero. Instalada en el casco permite grabar de forma muy fácil lo que vas recorriendo con la bici. Más adelante os colocaré por aquí algunos videos de experimentación con ella. También hemos decidido utilizar un iPhone para la grabación de entrevistas y materiales que no sean en movimiento.

¿Y qué contar? He aquí la cuestión. En los guiones en que andamos trabajando buscamos algún hilo conductor que no suponga “forzar la máquina”. Por cierto, que se ha unido al proyecto Boquitas Pintadas, que de arte en movimiento sabe lo suyo. Preferimos contar lo que sale fácil que no retorcer la narración. Sobre todo al principio, que me sentiré como un niño que aprende caligrafía. Por eso lo de Rodamos Suave Suave, un tipo particular de RSS ;-)

También tenemos que encontrar la forma adecuada de trabajar con la web social. En el proyecto también está colaborando Naiara Pérez de Villarreal. Hay que concretar cómo utilizaremos twitter, el blog, Flickr, las plataformas de video, Facebook… Son muchas las opciones y tampoco quisiera anteponer la parte técnica a la parte de disfrutar pedaleando. Rodamos Suave Suave pretende narrar los viajes en bici, cada cual con su carga de disfrute. Eso sí, ahora habrá que añadir algo más de carga a mi ya famosa obsesión por llevar encima solo lo justo.

No sé si dentro del proyecto hay algo de filosofía TrendTrotter, porque todo se pega. Sí tengo claro que la intención es compartir lo que a mí me gusta. Y con una cámara las posibilidades se multiplican. Mira que me gusta escribir, ya lo sufrís de sobra, pero Rodamos Suave Suave es otro paso en la narrativa. Me gustaría experimentar con lo que creo que no sé hacer bien. Aprender y disfrutar mientras doy pedales y ruedo.

Y aprovechando que el Pisuerga pasaba por Valladolid, comparto aquí un video que nos pasó hace unos días Mikel Bringas de su viaje en bici con la familia allá por Nueva Zelanda. Animados como ellos solos, ¿verdad? Echa un vistazo al pedazo invento que se ha montado Mikel para llevar en el mismo vehículo a sus dos criaturas. Desde aquí te hacemos la ola. Con ustedes, kiwizibidaia.

Kiwizibidaia from Mikel Bringas on Vimeo.

El mismo sitio Sin comentarios

Trail gazingEsa piedra, ese árbol, ese color, esa sensación. Ya pasé antes por aquí. La luz engaña, pero sé que conozco este camino. ¿Cuándo fue? En la mochila de recuerdos caben tantas cosas. Miro, hurgo hasta el fondo, pero no encuentro la conexión. Pero sé que antes estuve aquí.

El sol holgazanea todavía y alarga la sombra. Esa piedra. Fue en aquel otro momento, pero ¿dónde queda el recuerdo? Por más que quiero encontrar el puente que una estos dos instantes, no hay forma. Rodamos suave suave. Procesando las imágenes en movimiento.

La mochila mira hacia atrás. Ahí a la espalda ve todo diferente. Pero ella es testigo de todo lo que acontece. Su mirada se empeña en recrear otra parte de la ruta. Se pega a mi espalda, calla y espera su momento. Las rodadas son su compañía. Siempre a la vista, para dejar constancia de que por allí pasamos. Mientras, pasado y futuro se funden en la incoherencia.

Todo por recorrer. Los mismos sitios, las mismas curvas. Es un viaje que se empeña en descender por una espiral que conduce al principio. Rodamos suave suave en busca del lugar donde todo comenzó. Un lugar que se repite, que se hace monótono y que solo adquiere sentido al buscarlo en la memoria. Sigue allí, pero yo no.

No More Boring Fridays 6 comentarios

Nuestro compañero Jon Sáez, experience marketing man, junto con otra gente de la uni andan revolviendo el panorama para ofrecer alternativas de ocio en Enpresagintza. De ahí ha surgido la iniciativa No More Boring Fridays, que se ha estrenado con un concierto de Josu Bergara. No sé muy bien hasta dónde conseguirán movilizar a las alumnas y alumnos, pero bienvenidos sean este tipo de proyectos que ayudan (también) a aprender a gestionar proyectos en su más amplio sentido.

Este primer evento lo han recogido en MU Telebista. Aquí os dejo con el pequeño reportaje que han realizado.

La alegría de la colaboración entre empresa y universidad 9 comentarios

SharingAyer por la tarde estuve en Enpresagintza con Lander Beloki, nuestro decano, y con Inazio Iribar, amigo y director social (o algo parecido) en Arteche Hermanos. ¿Por qué? Bien sencillo, con la idea de que que estas dos entidades estrechen lazos y vean posibilidades de colaboración. Supongo que es de esos asuntos tan evidentes que a veces no entiendes por qué esto no sucede más a menudo. Me refiero a que el mundo empresarial y el universitario y de investigación se sienten juntos a colaborar.

Hoy mismo, dentro del proyecto OpenBasque, también se ha organizado una sesión de trabajo con empresas. La agenda anda apretada y aunque en principio íbamos a estar tanto David como yo, será finalmente él solito quien participe junto al resto de miembros del equipo investigador. La obsesión de este proyecto, que tiene ya su presencia la en web social, es transferir a las empresas algo útil. Y eso no se puede hacer si no es sentándose las dos partes en la misma mesa.

Así que la reflexión es sencilla: ¿por qué cuesta tanto que estos vínculos naturales sean realidad? Mientras iba con Ina desde Mungia para Oñati charlábamos sobre nuestras experiencias de relación con centros de formación. Arteche por ejemplo tiene un vínculo estrecho con Txorierri Politeknika (sí, sí, ahí donde trabaja nuestro amigo Josu Orbe)y yo recuerdo cómo Maier tenía un vínculo también muy especial con Lea-Artibai Ikastetxea a cuenta sobre todo de la Ingeniería de Polímeros que se montó en su día.

Lo cierto es que quizá las prisas, la visión a corto o las mutuas quejas por falta de empatía provocan, más a menudo de lo que sería deseable, una relación difícil entre la empresa y la academia. También es cierto que la labor educativa puede instrumentalizarse cuando un cliente-empresa focaliza mucho en su propio interés. Primero es educar y luego es hacerlo con sentido práctico, sabiendo dónde están las oportunidades de trabajo en este mercado en el que todos vivimos.

Arteche Hermanos, por ejemplo, es una empresa familiar supongo que emblemática en lo que se refiere a un modelo muy concreto de gestión empresarial. Su historia es la de una organización que a día de hoy mira al mundo. Tienen sus protocolos de actuación respecto a la presencia de la familia en la gestión y están ahora buscando, por lo que me contaba Ina, una mayor proyección social que les acerque a sus grupos de interés. La universidad es uno de ellos y de ahí el paso natural que dimos ayer. Yo sólo hacía de Celestino en un primer paso donde las partes se estaban conociendo algo más. Todo ello, entiendo que en una clara línea de responsabilidad social corporativa por parte de Arteche.

Así que entre lo que ayer hicimos y la jornada de hoy en OpenBasque, me quedo con una cierta alegría en el cuerpo de que las partes se sientan en la misma mesa. Ya lo estaban haciendo, mejor o peor, pero sí es cierto que cuando ves tan claro el interés mutuo, se te alegra un poco el día ;-)

La empresa se hace social 10 comentarios

Las mentes avispadas del lugar ya se han dado cuenta: la competitividad tiene que ver con introducirse en el imaginario popular, como un elemento más de la cultura. La empresa no puede seguir siendo una “máquina” que produce bienes y servicios. La empresa debe insertarse dentro de un marco social amplio y vivir y desarrollarse allá dentro, formando parte de un objetivo común de gran calado: el progreso colectivo. La empresa se hace social, sí o sí.

La dicotomía entre objetivos de las personas y objetivos de la organización queda en un segundo plano. Porque el centro de atención es la comunión entre ambos en busca de un futuro mejor. Tú y yo vamos de la mano persiguiendo un mundo más próspero. ¿Acaso te vas a negar a ello? ¿Vas a ser tan ruin que no vas a colaborar conmigo en ese gran objetivo? Sí, ahora los ejércitos se dedicarán a tareas humanitarias y las empresas a construir una sociedad más justa y mejor. Endesa, Iberdrola, Vodafone y El Corte Inglés me harán feliz.

Eso sí, tienen armas y las van a usar. Armas pacíficas -o no tanto- que surgen del arsenal publicitario y propagandítico más moderno y eficaz. Por ejemplo, Internet por montera, a tope con la presión mediática para que las personas percibamos que ahí hay objetivos altruistas en sus planteamientos. Y sucede, vaya si sucede. Mientras Danone y Grameen Bank colaboran o la Universidad de Deusto se funde en un abrazo lleno de sentimiento con Vodafone, el mundo sigue produciendo desigualdades. Que la mano izquierda no sepa lo que hace la derecha.

La empresa es social. La empresa es global. Es total. Es cultura. Es espíritu de superación. Es lo que hay que ensalzar para salir de la crisis. Es el futuro. Es lo que distingue a una persona con iniciativa de un funcionario. La empresa se extiende y lo impregna todo a su paso. Porque busca la eficiencia. La productividad. Más con menos. Tensión, objetivos, resultados. Y lo vamos a hacer contigo, con tu corazón, con tu emoción, con tu inteligencia emocional. Eres de los nuestros.

Ya, tan solo es por hacer pensar, nada más. Es que conviene una mirada crítica. Esto es un servicio social. Como The Clash, cuando nos daba consejos en forma de canciones. Know Your Rights.

Idea radical: implanta la práctica del gap year en tu empresa 20 comentarios

Hacía ya mucho, mucho tiempo que no colocaba una idea radical sobre management. Son esos pequeños apuntes a través de los cuales tratamos de aplicar una mirada diferente sobre la gestión empresarial. Con la idea de provocar, pero también de, por qué no, considerarlas alternativas aplicables. ¿Qué te parece implantar en tu empresa una práctica sistemática de gap year?

Seguro que os suena ese anuncio de KitKat donde manejan la idea de la pausa. “Tómate una pausa”. Nada nuevo bajo el sol. Pararse, detener la mirada, romper con la inercia. Algo que en nuestra cultura contemporánea se lleva mal con la eficiencia. ¿Cómo dejar de producir?, ¿cómo permitirse salir de la rueda de la competitividad entendida al estilo habitual? ¿Qué será de nosotras/os cuando volvamos?

En el mundo académico, no obstante, aún se escucha hablar del año sabático, aunque resulte moneda de uso corriente. Más habitual, en cambio, es el gap year, algo que en la cultura anglosajona tiene un cierto enfoque iniciático o de experiencia personal intensa. Un año que se ubica en un momento de la vida donde se está aprendiendo (cosa que no debemos dejar de hacer nunca, claro) y el viaje puede suponer una considerable fuente de aprendizaje. Esta es la forma, por ejemplo, en que se concibe el viaje en el planteamiento del grado LEINN en Enpresagintza-MU o de cómo lo enfocamos también en TrendTrotters.

En la naturaleza la sabiduría popular también ha utilizado el concepto. Las tierras de cultivo se dejan en barbecho “con el propósito de recuperar y almacenar materia orgánica y humedad“, tal como describe la wikipedia. En todo esto la lógica es evidente: estos períodos de descanso “activo” forman parte de un ciclo natural que permite mantener o mejorar las cualidades al introducir en él una visión diferente de las cosas. Vamos, como ponerse otras gafas para interpretar la realidad.

Claro que el gap year puede requerir una negociación entre las partes, si es que hablamos de personas que están trabajando en una empresa. ¿Cómo organizar este año “diferente” dentro del curso habitual de los acontecimientos? Quizá sea un buen reto de gestión de un proyecto. ¿Cómo conseguir que resulte sostenible económicamente?, ¿de qué manera podrían generarse ingresos mientras dura esta experiencia? ¿Debería ser una ruptura total o sería mejor mantener puentes y colocar objetivos pactados a este tipo de actividades?

Desde luego que adquirir una visión global, relativizar puntos de vista y aprender de otras culturas es algo que debería enriquecernos como personas. Cada cual desde su visión particular. Pero con un trazo común: el del aprendizaje. Y hoy en día la distancia geográfica es menos obstáculo que nunca. La “conexión” admite formatos múltiples. No por estar a la mesa de una reunión, una persona está más conectada a lo que allí sucede que si lo hiciera desde otro punto lejano del planeta.

Buscar gap years en la gente que trabaja contigo es, por tanto, provocar un aprendizaje doble: en tanto que gestión de un proyecto y como fuente de aprendizaje en sí mismo. Creo que lo fundamental sería cómo pactar este período. Y no sería restrictivo. Hay muchas maneras de enfocarlo. La organización debería incorporar a sus prácticas de gestión esta posibilidad, estableciendo un enfoque de mínimos que en cualquier caso habría que cumplir. Algo similar a la manera en que se suele regular en el mundo académico. Se establecen unas condiciones y a partir de ahí, “ancha es Castilla”.

Claro que la visión cortoplacista y de eficiencia ciega en que nos movemos considerará que esto es imposible. Quizá asuste el lapso de un año. Bueno, podrían ser períodos más cortos. Quizá seis meses. Habría que buscar la justa medida de este tránsito, según lo que la persona se plantee. Integrar la cultura de gap year en una empresa es una forma alternativa de que las personas encuentren sentido a eso que hacen “dentro” de una organización. Creo que nos coloca en una dimensión más amplia, en un marco de colaboración donde se ensanchan los objetivos y donde nuestro compromiso sube de nivel.

Incluso dentro de una empresa puede haber diferentes enfoques de períodos sabáticos. En el barbecho se suele distinguir entre el labrado y aquel otro en el que ni siquiera se labra el terreno, aunque pueden quitarse malas hierbas por ejemplo. Pudiera concebirse como un continuo con diferentes alternativas, donde las posibilidades tienen que ver con los diferentes objetivos que se plantean. Y ojo, porque la oferta de empresas que ofertan servicios para organizar el gap year, por ejemplo en el ámbito anglosajón,  es bien completa.

En fin, ¿por qué no apostar por una manera alternativa de concebir la relación con las personas de una organización y proponer que diseñen y lleven a cabo sus experiencias de gap year o algo similar? A fin de cuentas las organizaciones las hacemos las personas y el bagaje emocional e intelectual que incorporamos en ellas puede tener que ver con el tipo de experiencias que somos capaces de desarrollar.

¿Has pensado como sería tu gap year?, ¿qué harías?, ¿qué territorios querrías recorrer?, ¿de qué manera? ¿Cómo podría reportarte una experiencia de aprendizaje valiosa? Anímate. Lo que hizo Iván no es tan complicado. Esa fue una forma, pero hay muchas otras. Encuentra la tuya.

Abrir un consejo de dirección 6 comentarios

Natura Bilbo handianPocas prácticas pueden costar tan poco y resultar tan provechosas. ¿De qué hablo? Pensemos en un consejo de dirección. Ese bulldozer que avanza mes tras mes -las cadencias pueden ser diferentes- para devorar la gestión operativa. Pertrechado en su correspondiente plan estratégico, el ¿equipo? directivo se reúne. Se cierra la puerta y allí dentro se practica el arte de tomar decisiones. Bueno, eso se intenta.

No sé si alguien aplica la teoría de roles de Belbin a quienes componen un equipo de dirección, pero debería. Reflexión, acción y una buena dosis de sentido de la conexión social deberían estar bien balanceados allí dentro. Porque un equipo directivo debería, sobre todo, complementar capacidades de cada una/o de sus miembros. Frente al “más de lo mismo” (se busca mucho directivo “a imagen y semejanza” de gerentes o personas clave) lo que se suele necesitar, es precisamente lo contrario: más de diferentes, pero que se complementen.

Guillermo Dorronsoro en alguna ocasión me ha dejado caer que anda con estas ideas de “abrir” un consejo de dirección. Lo veo coherente con su manera de plantear la manera en que las empresas deben conectarse (ver diapositivas 40 a 50 de esta presentación). Hoy en día esto implica una red distribuida, abierta en su definición de origen. Así que ¿por qué no aplicar algo parecido a la manera en que funciona un consejo de dirección?

Yo le veo mucho potencial a esta idea. ¿Por qué? Porque eso que creemos que a veces son secretos militares dentro de las cuatro paredes de un consejo acaban gangrenándose. ¿Cuántas vueltas al mismo asunto con comportamientos cien por cien predecibles por parte de quienes participan? Ya nos conocemos, ya sabemos lo que dirá menganito o zutanita; así que podemos preparar nuestros argumentos sin necesidad de escuchar. Y el mundo sigue rodando.

Abrir un consejo puede ser algo que lleve a cabo de diferentes maneras:

  • Invitando a una persona (o a varias) para compartir reflexión sobre un hecho concreto que requiere análisis desde múltiples ópticas
  • Mirando nuestra cadena de valor e incorporando personas relevantes de organizaciones de esa cadena de valor. Por supuesto, que ahí están los clientes. Aunque los proveedores siempre parecen generar menos tensión, claro ;-)
  • Compartiendo con nuestros grupos de interés algunas cuestiones que nos vinculen más y mejor a ellos.
  • Buscando personas que complementen capacidades desde una perspectiva de roles de Belbin, incorporando complementariedad como guía básica.

Así pues, hay diferentes enfoques que “abren” ese sagrado órgano colegiado del management denominado “consejo de dirección”. Por supuesto que también podemos abrir “hacia dentro” el consejo de dirección. El oxígeno no sólo procede del exterior; también puede ser útil mezclarse con personas de otros niveles organizativos y romper dinámicas que no hacen sino moverse en círculos viciosos la mayor parte del tiempo. Esa gente “de dentro” pero que no es habitual puede dar retroalimentación, aportar aspectos técnicos, moderar discusiones o introducir elementos críticos.

Abrir un consejo de dirección es dar un paso para desacralizar un mecanismo de gestión a veces enmohecido por la falta de aire. ¿Cuantos consejos provocan ilusión? Más bien suelen parecer eso de “Joder, otra vez me toca”. ¿Cuántos miran hacia el futuro? La mayor parte surcan las aguas de las que venimos y en vez de mirar a proa. Se recrean -aunque suele ser más habitual fustigarse- con la estela que dejamos en el mar.

Ánimo, no es tan grave. No es tan amenazante. No pasa nada si vamos abriendo el templo. Hay mucho más que ganar que perder. Las rutinas pueden convertirse en un cáncer. Si no hay aliciente, si no hay novedad, la entropía negativa se encarga de dejarnos planos. Piénsalo un poco, ¿no sería interesante abrir ese consejo de dirección? Claro que otra cuestión es para qué hacemos ese consejo de dirección… o si hace falta ;-)

Por cierto, ¿cuánta gente atendería con atención en una pantalla gigante lo que sucede en un consejo de dirección? Sí, la respuesta tiende a cero. Acertaste. Aunque conste aquí que la perversión admite múltiples caras y no deja de sorprender.

Rodando 2 comentarios

Mountain Biking 401 Trail Near Crested ButteImágenes en movimiento y un discurso por detrás. ¿Uno? No, varios. Tantos como personas compartan la escena. Y la escena es una sucesión de imágenes que tratan de seguir las rodadas. Un camino que serpentea y que avanza con la idea de compartir sensaciones. La mirada puesta al frente. La mirada puesta atrás.

Narraciones por acontecer en un tiempo que se escapa entre las manos. Proyectos por llegar que quedarán postergados por las nuevas ilusiones. Y todo ello para dejar que algunas circunstancias se transparenten. ¿Cuáles? Sólo cuando ya hayan sucedido lo sabré.  Mientras, lo anticipamos con la imaginación, ese gran aliado de la humanidad.

Un giro más, alegre, con una cadencia que ayuda a aligerar el paso. No hay más ambición que dejar que las ruedas dejen un humilde surco en el camino. Por detrás vendrá quien lo renueve. Quizá quien lo elimine. Quizá quien lo evoque. La huella es multiforme porque se agarra no sólo a la vista sino al resto de sentidos.

Mientras todo va llegando, disfrutamos del camino, hacemos pruebas, jugamos con lo que quizá sea. Es un momento delicioso para imaginar que las rodadas llegan hasta el infinito. Un lugar al que nunca se llega, pero que siempre se busca.

Degradación y futuro en la que fue zona minera de Bizkaia 2 comentarios

Hacía tiempo que no pedaleaba sin prisa por la zona minera, concretamente por la ladera que va desde la subida al Argalario y el Mendibil desde Gorostiza hasta la zona de Gallarta. Esta mañana ha sido el día. Buen tiempo, sin prisa, ruta no muy exigente. Bueno, también depende de la caña que quieras meterte subiendo al Argalario. Es eso que llamaríamos media montaña, aunque tiene sus buenas cuestecillas.

En la subida al Argalario han cortado eucaliptus y creo que también pino desde la última vez que pasé. El paisaje cambia lo suyo: donde antes no había perspectiva de repente aparece un horizonte que podías imaginar, pero que ahora se hace evidente. Y como quiera que hoy subía sin prisa me he estado fijando aquí y allá en que estos montes están sobreexplotados de muy diferentes maneras. Aunque eso sí, la primavera, que está ya aquí, dejaba una bonita vista de árboles en flor.

Estos montes son usados para todo. ¿Hay que meter en algún lado el lindane? Allá vamos. ¿Necesitamos un trazado alternativo para que los atascos del Max Center sean menos? Pues taladramos el monte para dejarlo hecho un queso Gruyere. ¿Hace falta árbol como recurso? Pues dale que te dale a los pinos y a los eucaliptus, que algo de dinero ya darán. ¿Hay que guiar a senderistas y domingueros? Pues balicemos rutas aquí y allá. ¿Hace falta ocio y esparcimiento? Toma campo de golf para las masas. ¿Hay que dejar el algún sitio los residuos hermosos que genera el primer mundo? Pues hágase un vertedero en la zona de la balsa. Sea lo que sea, nada que tenga que ver con que el monte tenga su vida propia. No, nosotros se la damos. O más bien se la quitamos.

Claro que la parte jodida está en la zona de Gallarta. Allá arriba, tras pasar el cementerio, llegas al paraíso de los vertederos incontrolados. Las minas ya no son sino un pasado que se fue. Ahora queda el recuerdo a través del Museo Minero y lo que seas capaz de evocar al moverte por la zona. Mientras, el futuro se viste de campo de golf. Y he aquí que donde nunca hubo buen acceso, ahora hay casi una autopista para subir hasta Triano. Increíble. Progreso para qué te quiero. Sí, para acceder al campo de golf. Ah, ya, que hay un pueblo allí. Suerte que tienen ahora.

No sé cuánta se meterá en esta zona del monte el fin de semana. Seguro que somos un batallón. Cómo no, hoy he visto también motos y tres quads. Alegría, que el monte también necesita un poco de ruido para hacerse más y más urbano. Estos montes han perdido la batalla del pasado. No serán nunca más lo que fueron. Las minas son sólo una anécdota del pasado. Ahora toca usarlos. Cuanto más mejor. Usarlos andando, con nuestras bicis, para ir a comer, para acampar, para para jugar al golf o para lo que sea. Pero usarlos.

Estos montes son un pulmón para la margen izquierda del Gran Bilbao. Un pulmón me temo que enfermo por sobreexplotación. No es que fume, pero se tragó todo el humo que generamos en su día.Ahora, en cambio, las casas humildes de los mineros de Matamoros son parte del campo de golf. Qué bonita queda la estampa. De postal, claro, de postal. Belleza hueca.

El poder de la narración 4 comentarios

Es uno de mis temas recurrentes: la importancia de narrar. Y no de cualquier manera. Hay un arte de narrar que se despliegue en muy diversos frentes. No es lo mismo narrar con soporte audiovisual que sin él. No es lo mismo narrar de forma ligera que buscando el impacto emocional. Y no es lo mismo narrar con agenda política por detrás que sin ella. La narración puede encubrir el objetivo de modificación de conducta, si es que lo hubiera, claro. “Entrar en escena” supone abrazar la posibilidad de confundir la realidad con la ficción.

Entre lo real y lo inventado, la narración es una moderna forma de “enganchar” a la gente. Lo decía Christian Salmon en Storytelling:

La potencia a menudo incomprendida del neocapitalismo (y su violencia simbólica) ya no reside, como era el caso desde la revolución industrial, sólo en la sincronización del capital y del trabajo: consiste en crear ficciones movilizadoras, en comprometer a todos los “socios” (o “partes implicadas”), asalariados y clientes, managers y accionistas, en unos guiones premeditados.

Enganchar, implicar, hacer participar, involucrar. Son obsesiones del management. En tanto que la competitividad se desplaza hacia el conocimiento y éste implica pensamiento, emoción y acción, no hay duda: necesitamos que toda tú, persona íntegra, te impliques en nuestro proyecto. Pero como la línea recta aburre y se ve venir de frente, recurrimos a otros mecanismos, más hermosos y experienciales. ¿Acaso esto debe ser criticable? Son formas de disfrutar en una sociedad que ha hecho suyos los valores de la economía y la competitividad. Compramos barato y también compramos experiencias. Un buen lío donde las fronteras son móviles.

Pero la narración va mucho más allá. En mi caso es como un imán que me conduce hacia otras actividades que realizo. Me gusta contar mis experiencias cuando hago viajes en bici, sea de Ginebra a Bilbao por el Camino de Santiago, en ruta por la TransAndalus o conociendo las cumbres pirenaicas. Me gusta contar la intrahistoria de los proyectos, me gusta compartir una narración que creo aporta conocimiento del proceso. Esto supone una (humilde) práctica de transparencia con la que trato de explicar qué sucede por dentro de las actividades. Que lo consiga es otra cosa, porque tampoco me tengo por un experto cronista. Y quizá lo que consiga no sea sino inundar con producto perfectamente prescindible. Disculpas por ello, porque seguro que a veces ocurre.

Comento todo lo anterior porque ayer dimos comienzo a un nuevo proyecto que tiene que ver, de fondo, con el poder de la narración. Tiene que ver con aprender a narrar de otra manera. He recurrido a ayuda de profesionales del medio audiovisual, con la intención de aprender a narrar de otra forma. Sí, mediante  web social, pero sobre todo con un producto único: un documental. Sí, en su sentido clásico. Me apetece explorar esta vía.

De momento tengo trabajo: experimentar con la producción de contenido audiovisual de la mano de la nueva amiga que me va a acompañar en mis salidas con la bici: les presento a la GoPro Helmet Hero. Ella tendrá que encontrar su hueco para ser mis nuevos ojos y oídos. Tendremos que aprender a escucharnos y buscar complicidad. Comenzaremos con narraciones en bruto en esta primera fase de experimentación. Tiempo al tiempo, nos iremos conociendo.

Cuarto sector, dilemas y paradojas 7 comentarios

There is and there is notEl martes tuve ocasión de charlar un buen rato con Alfonso Carlos Morales, Cerillas en la oscuridad. El motivo: una entrevista en el marco de la investigación sobre cuarto sector en la Comunidad Autónoma Vasca que como MIK estamos llevando a cabo para Innobasque,  junto a la UPV y la Universidad de Deusto. Digo que fue un placer porque me dejó las neuronas revueltas y con unas cuantas mariposas dando vueltas por allá arriba en el cerebro.

Después de leer las notas que Alfonso Carlos me pasó y de repasar algunos de mis apuntes, acabo llegando a un punto sin retorno: dilemas y paradojas como compañeros de viaje. Buscamos la cuadratura del círculo… y ¡resulta que lo que antes era imposible ahora parece que se empeña en hacerse evidente, sí o sí! Las conexiones improbables son aquellas que ya no existen.

El cuarto sector parece cada vez más un imposible lleno de posibilidades. Y cada una de ellas no parece ajena a determinada agenda política, en el sentido más amplio de este término. Manuel Castells es una buena referencia para tomar conciencia de ese tipo de intenciones. En su último libro le dedica un par de capítulos:  “Redes de mente y poder” y “Programando las redes de comunicación: política mediática, política del escándalo y crisis de la democracia”). Allí nos recuerda que:

El contenido y la forma de los proyectos políticos se deciden cada vez más con la ayuda de think tanks que reúnen a expertos, teóricos, estrategas políticos y especialistas mediáticos en el diseño y la práctica de la política. [...] La formación de think tanks y políticos responsables del análisis de las tendencias, de comprender los mecanismos cognitivos de la gente y aplicar los resultados de sus estudios para diseñar tácticas eficientes a fin de ganar elecciones, mantenerse en el cargo y solventar con éxito grandes batallas políticas.

La conversación con Alfonso Carlos se subía todo el tiempo un peldaño en busca de cuestiones epistemológicas y ontológicas. ¿De qué estamos hablando? ¿De mariposas que, al querer capturarlas para comprender su comportamiento, dejan de volar e impiden cualquier análisis válido? Detrás de la explicación lógica está la intervención humana, (casi) nunca exenta de interés. Dime qué quieres encontrar y te diré qué y cómo debes mirar.

Nuestro planteamiento de empresa y economía abierta plantea una primera lente de aproximación: la paradoja (ver capítulo uno de nuestro libro). Tenemos enfrente dilemas irresolubles con la razón. ¿Debemos dejarnos llevar por la sinrazón? Claro, hoy es más bonito decir por lo “emocional” y, puestos a plantear el dilema, mejor aún, por la “inteligencia emocional”. Las emociones deben ser filtradas por un uso intencional. Deben ser “usadas con razón” y no “sentidas”. Si sientes pero no lo haces con inteligencia, estás acabada. ¿Triste?

En fin, que sólo quería dejar constancia de la estupenda conversación que me ofreció Alfonso Carlos. Espero que sigamos encontrándonos por estos caminos, donde hasta la TransAndalus tiene hueco en un ejercicio de curiosa casualidad. Y si no, que hablé el bibliotecario. Ellos ya me entienden ;-)

Sé legal y comparte Sin comentarios

Sharing is CaringYa comenté en su día que poco a poco vamos a ir generando contenido en nuestro sitio deporteywebsocial.com. Como resultado del primer taller que hemos realizado para Kirol Eskola en el que enseñábamos cómo trabajar con la web social para generar un sitio en Internet, surgió la necesidad de explicar algunas cosas sobre cómo licenciar nuestros propios contenidos y cómo reutilizar los que traemos de otros sitios. Así que hemos escrito un pequeño artículo para explicar lo básico del asunto: Sé legal y compite compartiendo.

Entre otras cosas decimos allí:

Mucha gente no sabe que el copyright de los contenidos que generamos se adquiere por defecto. Es decir, si no haces nada, si no licencias tus contenidos, llevan copyright. ¿Sorprendida?, ¿sorprendido? Pues sí, no licenciar es otorgar copyright. Fíjate en la cantidad de personas que al no licenciar de forma activa tienen sus fotografías con copyright en Flickr… ¡sin saberlo!

Este asunto es interesante porque en realidad la mayor parte de quienes usamos Internet nos convertimos en delincuentes casi de inmediato. Bueno, claro, a no ser que seas un poco considerada y utilices las opciones de búsqueda avanzada de Google para filtrar resultados por licencia o te vayas al buscador de Creative Commons.

En fin, que si queréis un artículo sencillo con cuatro pautas básicas, os dejo aquí la puerta de entrada para que lo leáis: Sé legal y compite compartiendo.

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