Sunday, Jul. 21, 2019

Críticas destructivas y radicales, bienvenidas

Respingiamo Maroni # 3En varias ocasiones he tratado en este blog la crítica. Es algo que creo cada vez más necesario: mirar la realidad y ver en ella lo que deberíamos cambiar es garantizar que mañana dejamos las cosas mejor que hoy. O que al menos damos el primer paso: no conformarnos. En nuestra jornada sobre economía abierta hemos sido conscientes de que aparecían críticas radicales al “sistema”. Allí nos habíamos reunido sensibilidades diferentes que actúan también desde atalayas diferentes y seguro que hubo quien apreciaría excesiva la crítica de María ptqk a la innovación o ciertas afirmaciones de Ricardo Antón.

Ayer decía que la diversidad es uno de las grandes valores de la economía abierta. Esto implica que las críticas radicales son también bienvenidas. Porque hacen pensar, porque no dan por sentado lo que mucha gente quizá hemos interiorizado como “lógico” y “real” y que ha pasado a ser verdad universal. Las gafas que llevamos puestas para mirar la realidad no tienen por qué ser las únicas gafas. Diferentes cristales nos acercan a realidades diferentes.

La burbuja de la innovación es un texto directo de María ptqk que expone algo que bien puede cuestionarse: la sobrevaloración de un elemento en concreto dentro del sistema actual. La innovación es “oficial” y está en la agenda de cualquier Administración obamista que se precie. Porque la renovación continua de productos y servicios no tiene por qué ser el “todo”. Es más, hay quien ya dijo, como Bruce Nussbaum, que la innovación había muerto. Y no es tanto que eso sea cierto o falso, gris claro o gris oscuro, sino la conveniencia de no dar por sentado el “contexto”, en términos de Slavoj Zizek. En su libro En defensa de la intolerancia escribe:

El verdadero acto político (la intervención) no es simplemente cualquier cosa que funcione en el contexto de las relaciones existentes, sino precisamente aquello que modifica el contexto que determina el funcionamiento de las cosas. Sostener que las buenas ideas son “las que funcionan” significa aceptar de antemano la constelación (el capitalismo global) que establece qué puede funcionar (por ejemplo, gastar demasiado en educación o sanidad “no funciona”, porque se entorpecen las condiciones de la ganancia capitalista). Todo esto puede expresarse recurriendo a la conocida definición de la política como “arte de lo posible”: la verdadera política es exactamente lo contrario: es el arte de lo imposible, es cambiar los parámetros de lo que se considera “posible” en la constelación existente en el momento.

Por esto creo que es fundamental aprender a usar la crítica, pero no sólo la “políticamente correcta”, sino también aquella más radical y que cuestiona los paradigmas imperantes. En otro orden de cosas me parece muy similar a lo que nos pasa con Internet o con el uso de las redes sociales en Internet. El contexto configura una plataforma donde utilizamos de forma “natural” (eso parece, al menos) ciertos artilugios para comunicarnos. Pero la mirada sobre estos soportes de la comunicación y su crítica radical es absolutamente necesaria. No tanto para destruirla cuanto para modificar las condiciones del contexto. ¿Por qué Facebook ha ido modificando sus condiciones de privacidad? Por la crítica. ¿Por qué podríamos conseguir una Internet neutral? Por la crítica.

Las personas que hacen la empresa abierta deben sentirse criticadas y deben, además, sentirse a gusto en la crítica que reciben. Claro que mucha gente enseguida percibe que cuando le criticas algo, entonces ya “no eres de los míos“. Porque el pensamiento grupal, que lima diferencias y hace todo más neutro es uno de los grandes “contextos” actuales. Y cuidado con lo que criticas. Los medios de quienes detentan el poder simplifican y marcan la agenda, que diría Castells en su último libro, Comunicación y Poder. Pero esta agenda tiene una particularidad:

… los estándares, o, en mi terminología, los protocolos de comunicación, determinan las reglas que hay que aceptar cuando se está en la red. En este caso, el poder se ejerce no por exclusión de las redes, sino por la imposición de las reglas de inclusión.

Mi traducción particular de esta reflexión de Castells: te incluimos dentro del sistema -innovación, por ejemplo, a espuertas- y es la mejor manera de mantenerte bajo control. No porque te excluyamos y te situemos en una cárcel sino porque te damos libertad. Es la obligación de ser libre de cierta forma. La realidad se nos “impone” a través de lo que un cierto grupo de agentes con poder nos ofrecen. Pero no es “la realidad”. La realidad es un dibujo complejo, con muchos ángulos, con una diversidad en esencia que a veces desaparece bajo nuestros pies.

Por todo lo anterior, creo que necesitamos críticas radicales y destructivas. Luego ya veremos qué hacemos con ellas. Pero esas, para mí, también son bienvenidas.

Share This Article

Related News

Amazon y el pasado industrial en el Gran Bilbao
La religión de los datos: 10 citas de Yuval Noah Harari en Homo Deus
Vehículos autónomos y dilemas morales

Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(8) comentarios

  1. Amalio A. Rey
    22/02/2011 at 15:38

    Pues oye, Julen, creo que haré un ejercicio de metacrítica.
    Por supuesto que no hay que conformarse. Y entiendo que esa jornada se hizo para eso, precisamente para eso… para compartir, divergir y crecer juntos.
    No sé, pero hablar tanto de la crítica, la dramatiza. Yo lo veo como algo tan natural que me sorprende. Es dialogo y divergencia constructiva, ni más, ni menos: ¿alguien esperaba de verdad que hablar de “economía abierta” se prestaría tan fácil a la euforia del consenso? Yo desde luego que no.
    Solo bastaba con repasar el listado de ponentes. Pero es que ahí estaba precisamente la riqueza de este ejercicio. No hubo discrepancia directa, pero nos escuchamos y eso ya tiene un valor... para el que quiere escuchar porque hay quienes hablan de diversidad, y resulta que después le salen ronchas si se junta con el diferente.
    Quizás me falta información, pero yo no tengo esa visión tan “radical” de la dialéctica que allí se produjo. Tampoco me gusta que se hable de “atalayas”, porque sinceramente, y de verdad, era solo una reflexión, no nos jugamos la vida en ello. Si alguien quiere planteárselo en plan “torres defensivas”, pues oye, que no cuenten conmigo. No me interesa.
    La “crítica radical” es bienvenida, como todas las otras. También la aprobación y satisfacción por las cosas bien hechas, que pienso que fue lo que prevaleció con diferencia en esa jornada. Pero ojo, las gafas críticas no deben ser refractarias, nada de chulerías, ni discursos narcisistas, así que conviene que sean igualmente porosas hacia otros argumentos.
    Y en cuanto a los “textos directos”, pues oye… invitan a la contra-narrativa directa, y nos quedamos todos tan panchos. Si yo creo que alguien debe informarse mejor, pues oye, lo diré. Si yo pienso que las “agendas oficiales” pueden ser buenas o malas, y no necesariamente malas, también lo diré.
    Aquí cada uno solo tiene una parte de la verdad, y por eso es bueno que escuche a los demás, que atienda a otras perspectivas. La visión de María ptqk me parece interesante, y he leído su post con muchísima atención, porque creo que aporta ideas que me complementan, pero no sé si ella está igual de dispuesta a escuchar puntos de vista que cuestionen algunas de sus tesis.
    En fin, seguiré repitiendo lo mismo, hasta aburrir: ser inclusivos implica eso, converger sin euforias y divergir con respeto. Y todo esto con la mayor naturalidad del mundo, sin dramas, ni sustos, ni agobios.
    Gracias por la jornada, Julen, que a mí me gustó mucho…

  2. Maria Ptqk
    23/02/2011 at 10:31

    Hola Julen, Amalio.

    Varios apuntes:

    Yo no hice una crítica radical, hice una crítica.

    Además una crítica argumentada, esforzándome por explicar punto por punto por qué pienso de esa manera. Por lo tanto espero que se responda a mi crítica con argumentos: a este argumento que tú das yo respondo con este otro, etc. Salvo excepciones (se pueden leer algunos comentarios en mi blog, el de Amalio entre ellos), no ha sido el caso. Las respuestas de disenso que me están llegando no están basadas en argumentos, sino en valoraciones: calificarme de "radical", "excesiva", "violenta", "poco asertiva" o "que saco un cuchillo afilado" no son argumentos. Las acepto, pero me gustaría que fueran seguidas de una explicación de por qué se me considera así.

    Por otro lado, estas reacciones de desacuerdo no se han dado en el espacio público. Salvo esos pocos comentarios en mi blog, las críticas negativas que he recibido han sido en privado, en el pasillo de Eutokia, en la comida, etc. Tanta oda a la conversación y a la hora de la verdad nos rajamos.

    Y por último, Amalio, cuando dices que no crees que yo esté dispuesta a escuchar otros argumentos, olvidas que esos "otros argumentos" es lo que oimos todo el día. No es que no los conozca, es que me los conozco de memoria y ese texto está escrito precisamente en respuesta a ellos. De todas formas, te agradezco (mucho) que hayas planteado el debate en esos términos (de argumentos). He respondido a ellos en el blog y estoy deseando seguir debatiendo. Si no me dejo convencer facilmente no es porque no quiera debatir, es justo lo contrario.

    Y lo siento pero no puedo evitar añadir aquí una lectura en clave de género. Si un hombre se muestra contundente, es un tío con las ideas claras. Pero si eso mismo lo hace una mujer, resulta que es una pretenciosa (o una "narcisista" - ¿eso iba por mí?). Ya me lo dijo alguien en las jornadas: "tu aspecto dulce no corresponde con tu lengua afilada". De esto debo deducir que mi aspecto (entiendo: mi cuerpo de mujer) se corresponde más bien con... ¿tener lengua de trapo? ¿no saber articular? ¿no ser capaz de defender mis ideas? Creo que la radicalidad que visteis en mi intervención tiene algo que ver con esto tambien. Dadle una pensada.

    • Julen
      02/03/2011 at 06:46

      @María, a mí cada vez me queda más claro que en esto de las críticas, hay una parte (casi) siempre interpretable desde el género. Es algo en lo que me gustaría profundizar porque, desde la postura de un hombre, hay demasiada falta de percepción de este tipo de crítica. Está ahí, pero es invisible.

  3. Amalio A. Rey
    23/02/2011 at 11:52

    María:
    Agradezco tus argumentos, y te entiendo. Esta es la casa de Julen, así que es mejor que me vaya a tu casa, a comentarte mis impresiones. Continuar este diálogo aquí, a dos voces, puede ser algo intrusivo. Nos vemos en tu blog, vale?? :-).

    • Julen
      02/03/2011 at 06:46

      @Amalio, ...y vaya si ha habido conversación ;-)

  4. Pingback: Tweets that mention Consultoría artesana en red » Críticas destructivas y radicales, bienvenidas -- Topsy.com

  5. Ricardo_AMASTE
    23/02/2011 at 20:33

    Crítica radical, constructiva o destructiva.
    Hasta hace poco, yo pensaba que de ciertos lugares me llamaban porque ejercía la crítica radical constructiva, porque llegaba a un sitio y sin prejuicios y sin importarme lo que la gente pensase de mi, decía todo lo que me parecía, porque además, como soy una buena persona y bastante naif, una vez que ya había decidido ir a un sitio, mi afan ya era el de ayudar, el de construir, el de sumar.
    Con el tiempo he ido aprendiendo a que hay sitios a los que prefiero no ir, porque no quiero construir determinadas cosas (aunque voy a demasiados). Primero pense en cobrar muy caras las críticas constructivas. Cobrar el triple cuando ibas a un sitio donde ibas a tener que poner en juego toda tu mala leche para de ahí, llegar a construir algo (€ según nivel de bilis y esquizofrenia). Luego me he ido dando cuenta de que no es cuestión de dinero, porque por lo general, suele pasar que en esas situaciones, la gentetiene dinero y está dispuesta a pagar por críticas radicales constructivas.
    Después pensé en dejar de ser constructivo, en simplemente ir a joder, a molestar, pero como soy buena persona y bastante naif, no me sale tan bien y al final termino o siendo constructivo (a mi pesar) o marchándome a casa con una profunda sensación detristeza (esto también solía pasarme en muchas ocasiones de la Fase 1 en la que me refería al principio).
    Con el tiempo he ido aprendiendo que la crítica destructiva la metaboliza perfectamente el capitalismo (es su esencia) y que además la necesita en dosis cuando menos homeopáticas y en grandes dosis en tiempos de crisis como el que estamos viviendo.
    Últimamente intento permanecer más en silencio. pero creo que no lo intento de verdad... Que no pare de dejar opiniones en los blogs, como si mis aportaciones fuesen algo a tener en consideración, es buena muestra de mi falsa o inútil intentona. No soy capaz de dejar de ser un bocazas. Con mi ruido fortalezco el sistema más de lo que lo debilito.
    La conclusión es, que estoy tan perdido, que igual en una de estas encuentro el camino.
    Mientras tanto, como decía el otro día, ahora, en vez de cobrar por el nivel de esquizofrenía que me genera una situación, lo que hago es repartirla, compartirla.
    La esquizofrenia como recurso procomún!!

    • Julen
      02/03/2011 at 07:03

      @Ricardo, pues sí, a lo mejor no es mala receta la esquizofrenia. De hecho cuando hablo tanto de paradojas y contradicciones, quizá la expresión última y directa sea la esquizofrenia. A lo mejor en siguientes generaciones los humanos la traen en opción. Porque de serie todavía va a ser un poco complicado ;-)

¿Quieres comentar?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies