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Taller sobre web social para Kirol Eskola Sin comentarios

Ya he ido comentando de vez en cuando por aquí un proyecto que andamos rumiando con Naiara Pérez de Villarreal, Mikel Balciscueta y Asier Viteri acerca del deporte y la web social. También David Sánchez Bote andará por los alrededores hablando de marcas y no descartamos nuevos fichajes. Sin más, lo que pretendemos es generar contenidos en torno a la práctica deportiva en su sentido más amplio y cómo se entrelaza hoy en día con la web social. De ahí el sitio deporteywebsocial.com que hemos creado. Los materiales que vayamos generando los dejaremos allí, donde esperamos ir alimentando un buen grupo de recursos prácticos.

Ya hemos tenido contactos con BAT Basque Team para tratar de colaborar en temas de estrategia en Internet. Andamos con una reunión pendiente. Ya informaremos porque no pinta mal la cosa. Ahora lo que sí comenzamos es un taller muy sencillo para trabajar con gente del deporte a través de la oferta formativa de Kirol Eskola. Lo hemos denominado Cómo montar tu sitio en Internet usando la web social. Taller de nivel básico.

Van a ser doce horas organizadas en cuatro sesiones de tres horas. Hay que ir despacio, haciendo músculo para luego quizá ir a por objetivos más ambiciosos. Lo que pretendemos es mostrar cómo mediante herramientas gratuitas cualquier persona vinculada con el deporte puede “explotar” las posibilidades de la web social. Por ello vamos a trabajar con wordpress mediante el ejemplo de lo que Naiara ha realizado en Ibaizabal Saskibaloi Taldea, su club de baloncesto.

Nos hemos repartido las sesiones entre Naiara, Mikel y yo mismo, siempre con la idea de estar dos personas presentes en aula para que  quienes asistan puedan recorrer poco a poco el camino de ir produciendo contenidos en Internet. Dejo aquí el material que utilizaremos en la primera de las cuatro sesiones. También está accesible desde la página de Material de Formación del sitio de deporteywebsocial.com.

Imposible 4 comentarios

Burning match (cerilla ardiendo)Nunca fue tan probable. ¿O dirías posible? Lo que pudo ser y no fue. Lo dejaste pasar. Estuvo ahí y hoy, sin embargo, parece imposible. Sólo con la imaginación. La realidad se empeña en decirte lo contrario. ¿Cuántas veces lo intentaste? Ah… que no lo intentaste. ¿Por qué?

Lo que no puede ser no puede ser. Ya, además es imposible. La pared está ahí para darte cabezazos contra ella. Hasta que duela, hasta que pierdas el sentido. Imposible, no puedes seguir así. Mañana es otro día que se va a parecer sospechosamente al de hoy. Predigo. Pero acierto.

Es negro. Bueno, no del todo. Las gamas de grises comienzan por tonos muy fúnebres. Pero no son negro, aunque te lo parezcan. Claro, negar los imposibles es habitar en la Plaza de la Utopía, sin número. Como si no existieras, como si ese hueco fuera un lugar. O un no-lugar. O pudiera ser que los no-lugares estén repletos de gente como tú. Imposible. Sí, eso parecía, pero conexiones improbables son las que ya no existen. Se lo robé a un colega.

Y mañana de nuevo será otro día. Imposible que no sea. De nuevo esa inercia salvaje que hace que todo sea tan predecible. Voy a acertar. Diga lo que diga, estoy abocado a acertar sobre tu destino. Pero no, no siempre mañana es como hoy. Puedes hacerlo con la imaginación o hacerlo realidad. Y no digo que la primera opción no sea hermosa. Imaginar la realidad es un buen primer paso. Cuando se haga real, luego podrás reubicarlo de nuevo en tus recuerdos y devolverlo más adelante a la imaginación. Bucle recursivo. Materia prima para volar.

Francesc Balagué, sueños y realidad 3 comentarios

Un 23F se puede recordar fácil. Sí, ese fue el día del año 2010 en que Francesc Balagué comenzó una experiencia seguro que inolvidable: su viaje alrededor del mundo, su particular ruta baobab. Yo recuerdo una conversación con él y con Boquitas Pintadas allá en Barcelona, a comienzos de febrero de 2010. Aquel día 22 me acordé de nuevo de él. Y desde entonces aquí hemos estado, callados, de vez en cuanto asomándonos a la ventana de lo que contaba.

También con Iván últimamente hemos comentado cosas. Joder con el Francesc, ya aguanta por allá. Pues sí, va a ser que sí. Yo sólo quiero dejar aquí un pequeño reconocimiento a ese tipo de personas que son capaces de hacer sus sueños realidad. Que dicho así queda la hostia de cursi, pero que cuando es realidad te sobrecoge un poco. Lo dejo, que al final me pongo a llorar, que no me conocéis cuando me pongo tonto ;-)

Aniversari Ruta Baobab from Francesc Balagué on Vimeo.

Sobre cómo decirte que no, que no lo voy a hacer 6 comentarios

Say NO to the coldAyer tuvo lugar el decimotercer taller de Aprendices. Lorena nos había propuesto organizarlo para hablar de asertividad y como aquí, quien la propone se la come, dicho y hecho. Tuvimos la suerte de poder disfrutar de los locales de Eutokia y escuchar además en qué consiste este proyecto de la mano de Ziortza Etxabe, su coordinadora. Para no dejar que las notas se enfríen, comparto reflexiones.

  • Creo que cada cual tiene que buscar su equilibrio inestable: decir que no va a acompañado de decir que sí. Uno y otro comportamiento se mueven a lo largo del tiempo. Nunca vamos a disponer de la receta mágica que nos coloque en el justo perfecto. Supongo que ser humano supone cagarla de vez en cuando, andar agobiado a ratos y disfrutar de otros. Importa que el conjunto sea satisfactorio, que el balance se incline del lado positivo. Pero para disfrutar de lo bueno casi siempre hace falta saber qué es lo malo.
  • Una cosa es decir lo que uno piensa (sí o no) y otra organizarse para hacer aquello a lo que ya has dicho que sí. No deberíamos confundirlo: lo primero se trabaja con asertividad, lo segundo con cosas como GTD… de lo que quizá hagamos un taller más adelante si Josu Orbe nos lo mueve, claro ;-)
  • Probablemente la mayor parte de quienes somos (hiper)activos en la web social estemos acelerando el tiempo y no seamos buen ejemplo de personas asertivas. Aceptamos demasiadas cosas y nos volcamos en una multitarea que se obsesiona por rellenar cada hueco de tiempo libre que tenemos. “Dejar pasar el tiempo” es algo que a lo mejor hacen otras civilizaciones, decía Dani, o quizá las generaciones que nos precedieron, apuntaba Noemí.
  • Practicar la asertividad es un ejercicio con innumerables pequeños detalles que pueden ayudar, algo que apuntaba Alorza. Por ejemplo, apagar el móvil (bueno, en el caso de Txurdi, “los móviles”) o alguno de los artefactos digitales con que cacharreamos, como parecía el caso de Josu Garro. Buscar ese hueco en el que nos sentimos cómodas/os con no hacer nada, que comentaba antes, pasa en buena parte por cerrar la puerta digital. Y no necesariamente porque te hayan tenido que operar de un ojo, como era el caso de Ugutz ;-) Sí, también nos podemos sentar en el sofá y no encender ningún artefacto digitial.
  • Creo también que cuando estamos aprendiendo a decir lo que pensamos, es importante explicitar el proceso. Me explico. Los demás deben saber que quiero ser asertivo. Cuando me llega una tarea que creo que no debo hacer, quizá es buena solución reformularla para devolverla a los oídos de quien nos la propone a fin de que caiga en la cuenta de que no es lógico que la acepte. Si al mismo tiempo, digo aquello de que “es que estoy aprendiendo a ser asertivo” a lo mejor la persona que está enfrente comprende mejor por qué le estamos diciendo que no.
  • Muy jugosa resultó la sesión en cuanto a palabros y expresiones divertidas: “no es lo mismo ser sincero que sincericida”, “siempre hay que volar por debajo del radar”, “… y en esto le dijo un sincericida a un procastinador…”, “en la informática no está reconocido el oficio de fontanero”…
  • Es importante trabajar los límites y hacerlos evidentes: una reunión se realiza de una hora a otra, una jornada laboral termina a una hora, un trabajo implica unas responsabilidades y no otras. Todo esto no porque de forma inflexible se aplique como dogma único de fe; pero sí que es importante utilizar esos límites para evitar que seamos un coladero de nuevas tareas. También, por supuesto, es un asunto de autoconocimiento, autoestima y no de egoísmo, como quedó claro en el taller. No, no es esta la palabra: cuando somos asertivos no somos egoístas.
  • Buena parte de tácticas asertivas pueden desarrollarse mediante herramientas digitales. El correo electrónico merece un capítulo especial porque es una forma de comunicar que nos permite apartarnos del “calentón” que a veces acompaña a la conversación directa y que de vez en cuando nos conduce a comprometernos a lo que no queríamos. Enfriar conductas con correo electrónico y enviar el correo con copia a quien debe estar enterada/o y hacerlo con el tono adecuado siempre ayuda.

Bueno, espero que más gente se anime a compartir su reflexión sobre este taller diferente que hicimos ayer en Eutokia. Lástima que Moli no pudiera acercarse por una equivocación respecto al lugar y sus posteriores susedidos. Que disfrutéis del fin de semana. Como siempre, más información sobre el taller en la wiki de Aprendices.

Sobre el turismo abierto y el mercado de la infelicidad 3 comentarios

No voy a dármelas de experto en el sector de turismo, que para eso ya tenemos un panorama amplio de especialistas  y ahí está el impresionante trabajo que lleva a cabo toda la gente vinculada a Tourism Revolution Ecosystem, pero casualidad me han invitado a una mesa redonda dentro de un congreso que se está celebrando estos días 23, 24 y 25 de febrero en Murueta, dentro de la reserva de la biosfera de Urdaibai: II Encuentro sobre Salud, Medioambiente y Turismo. Podéis ver el programa completo en pdf desde aquí. En él se presenta el encuentro de esta manera:

Este año, precisamente en época de crisis, es que hemos querido repetir estas jornadas buscando aportar a la salud física y mental de las personas en su vida diaria y en su actividad laboral, mostrar instancias de apoyo a la salud de los trabajadores sanitarios y compartir iniciativas innovadoras que creen empleo en el ámbito del turismo cuidando de respetar al medio ambiente y a quienes habitan dicho entorno.

Es por ello que el 2º Encuentro sobre Salud, Medio ambiente y Turismo se ha diseñado con el propósito de ser un punto de encuentro para la reflexión, la generación de nuevas proyectos, el apoyo mutuo, la creación de alianzas en pro del desarrollo de la salud personal y laboral disfrutando de entornos propicios y que permitan el fomento de un turismo sostenible.

En mi caso hago una pequeña presentación de 20 minutos y luego participo en una mesa redonda. Contaré algunos detalles de los casos de TransAndalus, Tourism Revolution Ecosystem y el Cluster de Turismo de Canarias. En buena medida es porque me pidieron que mirara a un uso intensivo de las TICs. Mi reflexión final, que es la que quiero compartir con quienes asistan y con quienes léeis este blog va en esta línea: ¿Wellness y felicidad que necesitan personas enfermas e infelices?

El mercado de la felicidad, el mercado del alma y sus paradojas: terreno abonado para los nuevos negocios. Sea por la razón que fuera, las personas consumen para ser felices. Consumen experiencias, productos bien diseñados que persiguen algo íntimo para nosotras/os. Claro que nuestra sociedad debe alimentar el ciclo para que la demanda no caiga: ¿necesitamos producir infelicidad para que los negocios del alma ganen dinero?

¿Cómo tenemos que interpretar el espectacular crecimiento de toda la amplísima gama de servicios dirigidos al bienestar personal? Es un nicho que crece en sus más variadas ofertas: cuerpo y alma reciben ofertas tentadoras día sí y día también. Un mercado donde las personas vagan en busca de algo que se les induzca desde fuera porque dentro no son capaces de generarlo. Esta sería una interpretación un tanto pesimista, ¿no? Aunque quizá sea mejor quedarse con el mito de Tántalo, mejor no saber para ser feliz.

En fin, dejo aquí la presentación, muy sencilla. En breve me voy para la Torre Madariaga a compartir conversación. Nos vemos.

Di que no, un taller diferente en Aprendices 1 comentario

Cierre antes de entrarMañana viernes día 25 realizamos el decimotercer taller de Aprendices desde que se ¿constituyó? allá por junio de 2006. Esta vez, vete tú a saber por qué, nos adentramos en un territorio diferente: la asertividad. Es una deriva interesante, que muestra que lo único que hay que hacer en Aprendices es proponer un tema y ver si concita interés. Lo demás, está hecho.

El taller lo vamos a realizar en Eutokia, de donde a este paso creo que voy a ser socio honorífico, tras la jornada de Innosfera, el taller Todo por la pasta de la red de consultoría artesana y la jornada sobre empresa y economía abierta del 18F. Como todo eso era poco, allá me voy de nuevo, ahora con este taller de Aprendices. Voy a ir pidiendo mi mesita de trabajo…

Asertividad, asertividad, asertividad… ¿cuándo fue que tratamos estas cosas en la carrera de psicología que estudié allá en la noche de los tiempos, durante los años 8o del siglo pasado? Pues sí, profundizando en las catacumbas de mi biblioteca me viene a la cabeza un librito muy majo: Entrenamiento de las habilidades sociales, de Jeffrey Kelly. Y allí ¡zas!, allí sigue estando aquel capítulo: Entrenamiento de la asertividad. Sí, el capítulo 8, páginas de la 175 a la 199. Ohhhh, qué curioso bucear en estas cosas tanto tiempo después.

La asertividad, según explica el Sr. Kelly, es la “capaciad de un inidividuo para transmitir a otra persona sus posturas, opiniones, creencias o sentimientos de manera eficaz y sin sentirse incómodo“. Y puede entenderse, claro está, como esa habilidad que te permite decir que sí -la aceptación asertiva- pero que también te permite decir que no -la oposición asertiva- y que es lo que me temo cuesta más y lo que está en el origen de este taller.

asertividadPor cierto, que yo en mis clases de comunicación interpersonal siempre solía manejar este gráfico (no sé de dónde lo saqué, la verdad) para hacer alusión a cómo la asertividad y la cooperación, según grados, conforman diferentes escenarios de trabajo. La eficiencia, la productividad de equipo tiene que ver con conductas asertivas y tendentes a la cooperación, pero no es tan habitual encontrarlas. ¿Por qué? En gran parte porque existen verdaderos especialistas del pedir: gente con esa extraña habilidad para exigir (tengan o no la autoridad para ello) de manera continua. Por eso si rebajamos las “defensas” nos vemos abocados a un verdadero coladero de trabajo. Y al final no hay manera de sacar adelante lo que habíamos comprometido.

Del libro de Kelly extraigo algunas ideas interesantes para manejar en el taller de mañana en Aprendices. Sobre todo, me centro en las que tienen que ver con la oposición asertiva porque creo que es en donde centraremos más el taller. Se citan entre otros componentes necesarios los siguientes:

  • El contacto visual, el afecto y el volumen de voz. Es necesario establecer contacto visual, no rehuir la mirada, y mantener un tono emocional firme usando un volumen de voz adecuado. No es que haga falta gritar, pero hay que dejarse oír, ¿no?  ;-)
  • Los gestos. La comunicación no verbal es fundamental. Manos y brazos en escena porque añaden énfasis y convicción al mensaje que estamos expresando. Nuestro cuerpo también debe decir que no, si esto es lo que queremos expresar.
  • Comprensión de lo que el otro dice o expresión del problema. Nos referimos a la empatía, la famosa empatía. La oposición asertiva necesita expresar que hemos entendido a la otra parte. Podemos partir de una reformulación de la opinión que hemos escuchado para dar a entender que hemos escuchado el problema. Esto ayuda a comenzar la respuesta asertiva de manera no hostil.
  • El desacuerdo. Hay que verbalizarlo de forma concreta y empleando las palabras que no dejen lugar a dudas. “No” es una palabra que debe aparecer obligatoriamente. Otra cosa es cómo aparece. Pero no se puede eludir. Eso sí, la negación conviene que vaya acompañada de las razones -mejor con datos- por las que no vamos a aceptar lo que nos están proponiendo. Este desacuerdo también puede partir de una conexión emocional: “si estuvieras en mis circunstancias, según lo que te explicado, tú tampoco lo aceptarías, ¿verdad?”
  • La petición del cambio de conducta o la propuesta de solución. No sólo se trata de decir que no, sino de proponer una nueva línea de actuación de cara al futuro porque lo que queremos es que no se repita de nuevo este tipo de petición.  O sea que mejor prevenir que curar.

Y termino estos cuatro apuntes para el taller de mañana con un copia/pega de un ejemplo que nos colocan para explicar todo lo anterior. Creo que ayuda a entender lo que estamos buscando con el taller de mañana. Eso sí, cambio el nombre por el de la persona que propuso este taller y me refiero al interlocutor como “espabilado de turno” ;-)

Espabilado de turno: Hasta mañana, Lorena. Hoy me espera una noche muy ocupada y voy a salir un poco antes.
Lorena: Me parece que tenemos un problema, (se sustituye aquí “espabilado de turno” por el nombre del individuo en cuestión), porque cuando tú te vas más temprano, yo tengo que encargarme de todo lo que surja en tu ausencia (expresión del problema). Sé que te gustaría marcharte para planear un poco lo de esta noche (expresión de entendimiento), pero no es razonable que esperes que yo vaya a ocuparme de tu trabajo y, además, no no estoy dispuesta a hacerlo (desacuerdo). Preferiría que te quedaras hasta que terminemos, en vez de irte ahora. Así los dos terminaríamos antes (petición de cambio de conducta/propuesta de solución).

Pues, que nos vemos mañana ;-)

15 citas de ¿Qué es la globalización?, de Ulrich Beck 10 comentarios

¿Qué es la globalización? - Ulrich BeckUlrich Beck escribió este libro en 1997. Desde el momento en que escribo esto han pasado ya 14 años, por tanto. Pero cuando lo releo, me parece de plena actualidad. Si queremos entender el planeta en que vivimos y cómo se interconectan nuestras vidas, es interesante leer a este tipo de autores. Os dejo con una serie de citas de este libro y un breve comentario introductorio, como en ocasiones anteriores.

La diferencia entre globalismo, globalidad y globalización es un matiz importante para entender las ideas de Beck:

Por globalismo entiendo la concepción según la cual el mercado mundial desaloja o sustituye al quehacer político; es decir, la ideología del dominio del mercado mundial o la ideología del liberalismo. [...]
La globalidad significa lo siguiente: hace ya bastante tiempo que vivimos en una sociedad mundial, de manera que la tesis de los espacios cerrados es ficticia. No hay ningún país ni grupo que pueda vivir al margen de los demás. [...]
… el concepto de globalización se puede describir como un proceso (antiguamente se habría dicho: como una dialéctica) que crea vínculos y espacios sociales transnacionales, revaloriza culturas locales y trae a un primer plano terceras culturas.

La famosa macdonalización presenta matices, según ciertos autores que cita Beck. Las contradicciones se infiltran en el modelo.

Por su parte, Robertson, Appadurai, Albrow, Featherstone, Lash, Urry y muchos otros se mueven dentro de la tradición de la teoría cultural. Contradicen de manera decidida el extendido concepto de la macdonalidización del mundo. La globalización cultura no significa que el mundo se haga más homogéneo culturalmente. La globalización significa sobre todo “glocalización”, es decir, un proceso lleno de muchas contradicciones, tanto por lo que respecta a sus contenidos como a la multiplicidad de sus consecuencias.

El riesgo es uno de los conceptos nucleares del pensamiento de Beck (quizá su libro más conocido sea La sociedad de riesgo mundial) y en cierta manera va unido a una perdida de explicación causal de lo que sucede. Complejidad dinámica que explica de esta forma:

La desigualdad es el mayor problema del mundo desde el punto de vista “ecológico”. [...]
El diagnóstico de la sociedad de riesgo mundial sería exactamente el siguiente: los denominados peligros globales hacen que se resquebrajen los pilares del tradicional sistema de seguridad [...]. Los daños apenas si pueden seguir atribuyendo a unos responsables determinados; el principio de causalidad pierde capacidad segregadora.

Las grandes empresas no juegan en el escenario de la producción de bienes físicos sino en formar parte de la cultura de la gente.

Coca-Cola y Sony plantean sus estrategias de “localización global”. Sus jefes y directivos están convencidos de que la globalización no significa construir fábricas por todo el mundo, sino conseguir convertirse en parte viva de cada respectiva cultura. “Localismo” es el credo o la estrategia de la empresa que gana importancia cuanto más se practica la globalización.

La vecindad queda redefinida por la posibilidad de nuevas conexiones que superan las distancias geográficas, llega la “vecindad transcultural”.

En un caso límite en condiciones de cultura glocal, es perfectamente posible que pierdan fuerza las vecindades directas, al tiempo que florecen las “vecindades” transculturales (decimos posible, pero no necesario).

Utilizo mucho esta distinción entre diferencia inclusiva y exclusiva. Buena forma de entender el mestizaje:

Las diferencias exclusivas siguen la lógica del “o esto o esto”. Proyectan el mudo como una coordinación y subordinación de mundos separados en los que se excluyen las identidades y las pertenencias. Cada cosa que ocurre “entre medias” es un “in-cidente”, un contratiempo: irrita, escandaliza y provoca desalojos o actividades que restablecen el orden.
Por su parte, las diferenciaciones inclusivas ofrecen una imagen completamente diferente de “orden”. Ocurrir, in-cidir entre las categorías no es en este caso una excepción, sino la regla.

Y surgen nuevas comunidades, diferentes de las que conocimos, pero que comparten la cercanía del contacto directo.

La comunidad, redescubierta por sus redivivos y románticos admiradores (la ven ahora nuevamente amenazada por fuerzas oscuras, desarraigadoras y despersonalizadoras atrincheradas esta vez en la sociedad global), no es el contraveneno de la globalización, sino una de sus inevitables consecuencias globales, producto y condición al mismo tiempo.

Ricos con dinero y sin tiempo y pobres con tiempo y sin dinero, ¡qué gran reflexión!

Lo nuevo de la era global es que se ha perdido el nexo entre pobreza y riqueza, y esto es, según Bauman, a causa de la globalización que divide a la población en ricos globalizados, que dominan el espacio y no tienen tiempo, y pobres localizados, que están pegados al espacio y tienen que matar su tiempo, con el que no tienen nada que hacer.

Capitalismo sin trabajo, otra de las grandes contradicciones de la sociedad contemporánea; o capitalismo generador de inmensas bolsas de trabajo basura.

«¡Qué bien!», dice alguien. «Bill Clinton ha creado millones de nuevos trabajos». «Sí», contesta otro, «yo tengo tres de esos trabajos y no me llegan para dar de comer a mi familia».

Y se produce un desplazamiento de la política hacia la economía donde consumir se convierte en acto de resistencia. No hay que ir a las barricadas, sino a comprar ciertos tipos de producto. Curiosa reflexión.

El ciudadano descubre el acto de compra como una papeleta de voto directa que puede utilizar políticamente en todo momento y lugar. En el boicot se une y alía de este modo la activa sociedad de consumo con la democracia directa, y ello a nivel mundial.

En el fondo, se trata de mantener una activa postura crítica contra la configuración política simplista de la globalización.

De todo ello se deriva una única consecuencia: ¡abrir finalmente el debate sobre la configuración política de la globalización!
En primer término, esto presupone una decisiva crítica de la ideología neoliberal del globalismo, de su unidimenionalidad económica, de su pensamiento único lineal, de su autoritarismo político en relación al mercado mundial, que se impone apolíticamente y que actúa de manera política.

El escenario en el que hay que argumentar e idear es, no cabe duda, el saber y la cultura. Desde aquí es desde donde se puede cambiar el mundo.

Una de las mayores respuestas a la globalización consiste en construir y reconstruir la sociedad del saber y de la cultura.

A fin de “revalorizar” un producto y situarlo en términos justos, convendría no sólo mirar a lo que pagamos por él. El producto debe portar información, debe ser más transparente y debemos saber de dónde ha venido y cómo ha llegado a nuestras manos.

… un producto contendría tres componentes: valor de uso, precio y su historia de procedencia y de producción, es decir, informaciones sobre las condiciones de su fabricación desde el punto de vista ecológico (zonas carentes de contaminación) y político (derechos básicos, sindicación), historia que debería constar en etiquetas de fácil lectura.

Impresionante me parece esta aproximación a la “explotación de la responsabilidad”, que toma de un artículo de un periodista alemán, Andreas Zielcke:

«El capitalismo temprano se orientó a explotar el trabajo; el contemporáneo explota la responsabilidad. Antes los que participaban tuvieron que generar la resistencia al trabajo, hoy se ven forzados a contribuir al resultado del negocio. Antes sólo tenían que colaborar, hoy han de implicarse en los planes y riesgos. [...] La explotación ajena, siempre precaria y que genera resistencia viene a ser sustituida por a absorción de la autoexplotación en principio ilimitada. De ahí que en la actualidad las grandes empresas procedan, en amplios sectores, a reconvertir las mentalidad a fin de fragmentar el poder de decisión».

Y un dato terrorífico (extraído de un informe de la OCDE allá por 1996) para terminar, que Beck cita casi al final de su libro:

358 multimillonarios poseen hoy más de la mitad de lo que gana la mitad de toda la humanidad.

Si quieres leer más artículos con citas de libros en este blog, sigue este enlace.

Críticas destructivas y radicales, bienvenidas 8 comentarios

Respingiamo Maroni # 3En varias ocasiones he tratado en este blog la crítica. Es algo que creo cada vez más necesario: mirar la realidad y ver en ella lo que deberíamos cambiar es garantizar que mañana dejamos las cosas mejor que hoy. O que al menos damos el primer paso: no conformarnos. En nuestra jornada sobre economía abierta hemos sido conscientes de que aparecían críticas radicales al “sistema”. Allí nos habíamos reunido sensibilidades diferentes que actúan también desde atalayas diferentes y seguro que hubo quien apreciaría excesiva la crítica de María ptqk a la innovación o ciertas afirmaciones de Ricardo Antón.

Ayer decía que la diversidad es uno de las grandes valores de la economía abierta. Esto implica que las críticas radicales son también bienvenidas. Porque hacen pensar, porque no dan por sentado lo que mucha gente quizá hemos interiorizado como “lógico” y “real” y que ha pasado a ser verdad universal. Las gafas que llevamos puestas para mirar la realidad no tienen por qué ser las únicas gafas. Diferentes cristales nos acercan a realidades diferentes.

La burbuja de la innovación es un texto directo de María ptqk que expone algo que bien puede cuestionarse: la sobrevaloración de un elemento en concreto dentro del sistema actual. La innovación es “oficial” y está en la agenda de cualquier Administración obamista que se precie. Porque la renovación continua de productos y servicios no tiene por qué ser el “todo”. Es más, hay quien ya dijo, como Bruce Nussbaum, que la innovación había muerto. Y no es tanto que eso sea cierto o falso, gris claro o gris oscuro, sino la conveniencia de no dar por sentado el “contexto”, en términos de Slavoj Zizek. En su libro En defensa de la intolerancia escribe:

El verdadero acto político (la intervención) no es simplemente cualquier cosa que funcione en el contexto de las relaciones existentes, sino precisamente aquello que modifica el contexto que determina el funcionamiento de las cosas. Sostener que las buenas ideas son “las que funcionan” significa aceptar de antemano la constelación (el capitalismo global) que establece qué puede funcionar (por ejemplo, gastar demasiado en educación o sanidad “no funciona”, porque se entorpecen las condiciones de la ganancia capitalista). Todo esto puede expresarse recurriendo a la conocida definición de la política como “arte de lo posible”: la verdadera política es exactamente lo contrario: es el arte de lo imposible, es cambiar los parámetros de lo que se considera “posible” en la constelación existente en el momento.

Por esto creo que es fundamental aprender a usar la crítica, pero no sólo la “políticamente correcta”, sino también aquella más radical y que cuestiona los paradigmas imperantes. En otro orden de cosas me parece muy similar a lo que nos pasa con Internet o con el uso de las redes sociales en Internet. El contexto configura una plataforma donde utilizamos de forma “natural” (eso parece, al menos) ciertos artilugios para comunicarnos. Pero la mirada sobre estos soportes de la comunicación y su crítica radical es absolutamente necesaria. No tanto para destruirla cuanto para modificar las condiciones del contexto. ¿Por qué Facebook ha ido modificando sus condiciones de privacidad? Por la crítica. ¿Por qué podríamos conseguir una Internet neutral? Por la crítica.

Las personas que hacen la empresa abierta deben sentirse criticadas y deben, además, sentirse a gusto en la crítica que reciben. Claro que mucha gente enseguida percibe que cuando le criticas algo, entonces ya “no eres de los míos“. Porque el pensamiento grupal, que lima diferencias y hace todo más neutro es uno de los grandes “contextos” actuales. Y cuidado con lo que criticas. Los medios de quienes detentan el poder simplifican y marcan la agenda, que diría Castells en su último libro, Comunicación y Poder. Pero esta agenda tiene una particularidad:

… los estándares, o, en mi terminología, los protocolos de comunicación, determinan las reglas que hay que aceptar cuando se está en la red. En este caso, el poder se ejerce no por exclusión de las redes, sino por la imposición de las reglas de inclusión.

Mi traducción particular de esta reflexión de Castells: te incluimos dentro del sistema -innovación, por ejemplo, a espuertas- y es la mejor manera de mantenerte bajo control. No porque te excluyamos y te situemos en una cárcel sino porque te damos libertad. Es la obligación de ser libre de cierta forma. La realidad se nos “impone” a través de lo que un cierto grupo de agentes con poder nos ofrecen. Pero no es “la realidad”. La realidad es un dibujo complejo, con muchos ángulos, con una diversidad en esencia que a veces desaparece bajo nuestros pies.

Por todo lo anterior, creo que necesitamos críticas radicales y destructivas. Luego ya veremos qué hacemos con ellas. Pero esas, para mí, también son bienvenidas.

Un primer balance rápido de #eabierta18f 16 comentarios

Clowclusiones abiertas IPara que no se nos escapen algunas tareas que surgen en el corto-medio plazo, socializo aquí un primer balance de la jornada sobre empresa y economía abierta que realizamos el pasado viernes 18 en Eutokia. Espero que sirvan para seguir dando pasos en la investigación que tenemos “abierta” ;-)

  • Queremos exprimir al máximo el tiempo. Esto nos lleva a concentrar en un guión demasiado rígido lo que a lo mejor necesita espacios más relajados de conversación. Al final, es la esclavitud que nos impone la hipereficiencia de los tiempos en que vivimos: más con menos como lema de nuestra sociedad.
  • La diversidad es un gran valor. Surgen diferencias, desencuentros, extrañezas. Sí, cuando vienen personas de ámbitos diferentes, con cargas intelectuales y emocionales diferentes, y se dan cita en un mismo espacio físico, surgen muchas oportunidades. Por eso hace falta dejar tiempo a la interacción. Las plazas del mercado necesitan su tiempo para generar confianza entre las partes. Y no importa que de vez en cuando seamos políticamente incorrectos.
  • No se puede no inspeccionar el lugar de los hechos con más detalle en fechas previas. Me refiero a que, aunque seis ojos estuvimos viendo la conveniencia de llevar a cabo la jornada en el lugar en el que la hicimos allá dentro en Eutokia, luego resultó que el sol y la luz jugaron una mala pasada. Moraleja: no es lo mismo un día nublado que uno radiante de sol para la economía abierta allá en Eutokia. Traducción: no se veía nada bien la proyección y el sol molestaba lo suyo.
  • La narración visual de Josi y Pernan y las clownclusiones de Virginia aportan mucho. Representan una mirada diferente que abre ángulos y deja espacio para iniciar nuevos caminos. Todavía está por ver lo que sacaremos de ahí, pero me parece que va a resultar muy interesante.
  • Hay un enorme tercer tiempo cuando quieres que este tipo de jornadas sean sólo un punto y seguido dentro de una investigación. Elaborar conclusiones de los talleres, documentar el plenario de la tarde, detener la mirada en las ilustraciones de Pernan o comenzar a digerir el material en video que ya ha comenzado a producir Josi va a ser tarea de los próximos meses. En cualquier caso, esto me reafirma en que un evento marca muy claramente los tres tiempos: antes, durante y después. Pero el mundo se cambia con constancia. Con el “después”, con el “tercer tiempo”.
  • Mover una jornada como la del 18F requiere trabajo de muchas personas si quieres que las cosas salgan bien. Es una inversión en tiempo (además de la pasta) que hay que valorar. Pero, con todo, es necesaria. Estos eventos deberían formar parte de toda investigación que quiera encontrar ideas nuevas que explorar. No sólo de bucear en libros, artículos y casos vive la investigación. Dejar correr un poco la imaginación viene muy bien.
  • Los momentos de “taller” creo que encierran mucho potencial. Pero necesitan más tiempo y quizá también una narración externa, una observación que documente sin participar activamente en la discusión. Es habitual que en estos espacios más íntimos se digan muchas cosas que se nos acaban escapando de las manos. Seguimos siendo (yo el primero) personas que pensamos mucho en nuestro propio discurso y esto activa filtros a veces inconscientes. Necesitamos una verdadera esponja que recoja y luego expulse las ideas líquidas que se vierten en la discusión.

En fin, que no quería que se me escaparan estas primeras reflexiones. Lo dicho, el trabajo continúa. Tenemos que empezar con la wikificación de contenidos de la investigación, elaborar materiales, dedicar algunas ilustraciones a ponentes… Sin prisa, pero sin pausa. Y esto incluye pensar en un nuevo encuentro más abierto, donde quien quiera pueda acercarse simplemente porque le interesa esto de la empresa y la economía abierta.

Ah, y una cuestión final que me avergüenza un poco: no deberíamos haber montado esta jornada dejando -como hemos hecho- sin espacio a un idioma que es también oficial aquí en esta parte del sur de Islandia donde habitamos: el euskera. Disculpas por ello. Me deja un regusto amargo.

La imagen del tren 1 comentario

maqueta de tren elèctricEl tren se retuerce para seguir un camino que le obliga a moverse despacio. No hay otra forma de superar el desnivel. Perezoso, lento, asfixiado por su propio peso. Una curva más y llega hasta la siguiente curva. ¿No habíamos estado antes aquí?

La carga de sentimientos se agolpa en el vagón trasero. Allí se arremolinan en un mar encrespado que sume al pasaje en una ciclotimia profunda. Al caer en la fase valle, el peso incrementa la presión. El tren se ahoga, despacio. El tren continúa. Casi a paso humano, se esfuerza. Los raíles son la cárcel del destino: sólo dejan una opción. Adelante.

Mientras, la bruma se echa encima. Siempre había estado en esta parte de la montaña. Esperando, con la paciencia de quien no mide el tiempo. Cuando lo tienes, no importa cuánto hay que esperar. En la niebla todo parece más irreal. El tren se diluye, se suicida, desaparece. Con toda aquella carga: exasperación que se mueve sin avanzar. El peso, el peso. Arriba no parece que se llegue a ningún lado. Arriba ha desparecido.

En los vagones se reparte incoherencia e ilusión a partes iguales. Son unidades de destino individuales que perdieron la guerra de la independencia. Se unen, se alinean, se dejan llevar. ¿Quién conduce? Caminando de vagón en vagón hasta llegar a la cabina. La puerta cerrada. ¿Quién conduce? ¿Quién está ahí? Pero no hay respuesta. El tren de la vida lleva el piloto automático. Nadie lo conduce. Es sólo una maqueta. No, no lleva el piloto automático. Es un niño quien lleva los mandos.

Perdido el control, ¿sólo queda disfrutar? 12 comentarios

Montaña Rusa Tornado.Creo que la escapatoria única fue la artesanía. Pero quizá es un simple engañarse a uno mismo. ¿Tenemos control sobre los resultados de nuestro trabajo? Reconozco que los proyectos grandes me desesperan. En vez de “hacer”, las horas se van en “cómo” hacer, en “qué” hacer, en “cuánto” tiempo dedicarle, en “controlar” lo que haces tú y/o la gente de tu equipo. De disfrutar haciendo a sufrir las esclavitudes del laberinto de la inacción.

Complejidad dinámica, los efectos se distancian de las causas, en tiempo y en espacio. Más y más variables se empeñan en dinamitar esa conexión. Las cosas no dependen de ti. Hay otros factores a tener en cuenta y cada vez son más. Para hacerlo más desesperante, influyen de forma caprichosa. Hoy puedes estar atascado por una decisión de una tercera persona que no acaba de llegar y mañana puede ser que los objetivos -allá donde estén- hayan cambiado. Caprichoso azar.

¿Hemos perdido definitivamente el control? ¿Los factores aleatorios pesan cada día más? ¿Sólo queda relajarse y disfrutar? No lo tengo claro. Los grandes ideales, los grandes objetivos, la visión, la misión y los valores; todo eso ¿ha zozobrado en el mar de la complejidad y la turbulencia? Aunque podemos construir nuestras chozas de felicidad, la realidad es tozuda. Las aguas bajan rápidas, el caudal aumenta. Hoy en las noticias sólo escuchas, día sí y día también, que hay inundaciones y corrimientos de tierras. El suelo se mueve. El suelo desaparece.

Así que la única solución fiable es hacerlo todo más y más pequeño para volver a sentir la sensación de que somos relevantes. Aplicar la humildad junto a la navaja de Ockham. Pero si no vemos la globalidad, si la maraña de hechos entrelezados impiden ver la consecuencia final, ¿no conducimos a ciegas? Puede ser una huida hacia adelante en la que la presión es autoimpuesta. ¿Por qué tenemos que cargar con esta pesada carga de desbrozar el terreno de lo inmediato y al mismo tiempo mirar al horizonte en busca de ideales y grandes metas? Quizá sólo somos felices si no lo sabemos.

A lo mejor hemos llegado al fin de la historia. El progreso se detuvo. El primer mundo persigue crecimientos constantes del PIB nacional mientras se carga el producto “interior” bruto de cada persona. Relájate y disfruta. La mano invisible del Sr. Smith es la mano invisible de una nueva deidad que por difusa sólo puede ser adorada porque es ubicua. Cultura, arte, empresa, riqueza, crecimiento. Todo es un magma global. Relájate y disfruta.

Compartiendo sensaciones previas a la jornada 18F 6 comentarios

SharingMañana nos juntamos algunas personas para compartir conversación alrededor de la empresa y la economía abierta: la jornada del 18F. Le hemos dedicado un cierto tiempo a este asunto, como un hito más de nuestra actividad de investigación. Antes, con MIK y la EOI, documentamos 20 casos y escribimos algunas claves al respecto. En breve lo llevaremos todo a una wiki para seguir trabajando en ello y para que cualquiera pueda utilizar de forma más cómoda los materiales que vamos generando.

Como además de razón hay emoción de por medio, sin más socializo sensaciones, sentimientos. Lo mismo son tonterías, pero creo que me hace bien soltarlo.

  • Me asusta un número mayor de tres. Cuatro ya me parecen multitud. Vale, un poco de broma hay, pero el fondo es cierto: prefiero los números contenidos. Y vete a saber por qué, me genera algo de desasosiego una jornada como la de mañana. Soy estúpido. Pero aquí cada cual elige sus herramientas de autoflagelación.
  • Lo pasamos bien preparando este tipo de eventos… y lo pasamos mal. Lo paso mal porque no sé delegar bien. Y como hay mil detalles que tener en cuenta, algo se va a escapar. Contamos con la ventaja de la confianza. Y de que lo hacemos, como diría mi compañero maisu de Maier, con nuestro más leal saber y entender.
  • Asigno demasiada trascendencia a lo que no debería tener tanta. Es sólo una jornada y parece que me fuera la vida en ello. Segunda vez que me lo digo: soy estúpido. No se puede ir así por la vida.
  • Ya lo tengo bien interiorizado porque me lo han dicho, no una ni dos personas, sino unas cuantas: hay quien no está y quisiera estar y que se siente, según parece, agraviada/o. Así como me lo han dicho, lo comparto. Hemos pedido disculpas, aunque no sé si debería hacerlo. Bueno, sí, sí, debo hacerlo. Hemos invitado a un grupo ¿pequeño? de unas 50 personas que, al final, quizá esté más cerca de las 40. Detalles de última hora impiden a algunas personas venirse.
  • Sólo es un pequeño paso. Insignificante en el magma de la diversidad humana. Que 45 personas se junten en una tercera planta de un edificio que se sitúa junto a una parada de metro no va a cambiar el mundo. Por mucho proyecto de Eutokia en que se enmarque, por mucha neurona que se revuelva, por mucha idea que aflore. Así que mejor lo dejamos en el aquí y el ahora.
  • Menos mal que tengo un objetivo meridianamente claro entre ceja y ceja: que la jornada aporte ideas para quienes vamos a andar por allá, sea con nuestro cuerpo presente o a través de streaming. La invitación es simple: no te cortes, no es el momento; si lo piensas, dilo. Quizá pueda servirle a alguien, incluyéndote a ti, por supuesto. Así que espero efervescencia mental para el día de mañana.
  • Si algo tuviera que cambiar del enfoque de la jornada es su organización “milimetrada”. A lo mejor un simple encuentro autoorganizado, donde se decidiera allí mismo de qué hablar y cómo hacerlo, con el único norte de generar ideas en torno a la empresa y la economía abierta, pudiera haber servido mejor al objetivo global. Pero este -y me va quedando cada vez más claro- va a ser el enfoque del siguiente evento alrededor de la investigación y la práctica sobre empresa y economía abierta. Sí, creo que el paso siguiente es una jornada sobre empresa y economía abierta con enfoque de Aprendices: nadie es más que nadie y se viene a compartir lo que se sabe y se hace.

Me paro. Lo dejo. Hoy tengo trabajo. Reunión por la mañana y reunión por la tarde. Otros asuntos en qué pensar. Mierda, se me va la cabeza a la jornada de mañana. Lo twiteé el otro día: padezco síndrome organizativo-compulsivo. Yo, que me las doy de soportar bien la incertidumbre. El oficio va por dentro. Mierda de tío que soy. Lo me pasa es que soy un blando del carajo.

Y, claro, gracias a toda la gente que mañana echa un cable. Y no hablo sólo de quienes nos juntamos en el número 16 de una calle allá en el barrio de Bolueta. Hay otra mucha gente que ayuda. De mil formas y colores.

Reflexiones tras el taller de bloggers en AZTI-Tecnalia 9 comentarios

Sonríe, estás siendo grabadoComo ya comenté en el artículo resumen de ayer sobre escritura en blogs, la mañana del día siguiente a San Valentín se ha ido en un taller para bloggers en AZTI-Tecnalia. Tras una curiosa conexión australiana que demostró de nuevo que el mundo es más pequeño de lo que parece, la tecnología de Google se empeñó en ponerse en nuestra contra. Olvídate de crear varios blogs en blogger al mismo tiempo si sales con una misma a Internet con una misma dirección IP. Aviso a navegantes.

Ah…, y antes de aportar mi balance personal: AZTI con mayúsculas y luego un guión para separarlo de “Tecnalia”, que se escribe con C y no con K. Ellas/os ya me entienden ;-)

Bloguear o no bloguear, he aquí la cuestión. Contexto: estamos en un centro tecnológico, hablamos de investigación, de lo que tradicionalmente se entiende por una organización intensiva en conocimiento, sea esto lo que quiera ser. La perspectiva del taller: orientamos hacia un blog profesional, corporativo, que mire a lo que hacemos laboralmente y sirva, entre otras cosas, para conseguir visibilizar más y mejor el trabajo en curso y generar cierta reputación en torno a esas actividades. Hasta aquí, nada nuevo bajo el sol.

¿Si yo trabajara en un centro de investigación escribiría un blog -personal o colectivo- con enfoque corporativo? Probablemente no. Repito: probablemente no. Polémica o no, las cosas como son. Ni con todas las bendiciones apostólicas y romanas estratégicas, el contexto es el adecuado. Demasiadas miradas observando qué dices y cómo lo dices. El ¿enemigo? acecha. “Ante la duda, no lo digas”. Mi traducción personal: “ante la duda, no bloguees”. ¿Hay dudas? Sí, pues la conclusión es sencilla.

¿Esto quiere decir que no se pongan en marcha iniciativas para bloguear en el seno de las oranizaciones? Por supuesto que no. Pero que se abran blogs y se escriba en abierto es un cambio ¿salvaje? respecto al paradigma imperante. No es que el mundo pueda ver lo que escribes; es que tu organización va a apuntar sus focos sobre lo que escribes. Y no hablo de AZTI-Tecnalia en particular. Hablo de la inmensa mayoría de organizaciones. Abres un blog y te conviertes es sospechosa/o. Eres una bomba en potencia, algo que puede estallarnos entre las manos. Porque un día tendrás un problema con lo que alguien dice, por cómo te lo dice o, peor aún, por algo que tú has dicho o por cómo lo has dicho.

El tránsito hacia nuevas culturas organizativas más abiertas es largo y complejo. Hoy no se dan las circunstancias para que la norma sea escribir en abierto en un blog. El estándar es bien diferente. La excepción es que tengas un blog. Con las miradas en tu cogote. ¿Disfrutar escribiendo de esta forma? Mejor lo dejamos para otro momento. Bastantes cosas tengo entre manos como para que ahora tenga otro trabajo añadido por el que me puedan poner a caldo.

La clave, ya lo habrás adivinado,tendría que ver con tu blog formara parte de lo cotidiano, que se integrara en tus actividades de todos los días y que encuentres para él una utilidad evidente. Somos muchas las personas que ya le hemos encontrado esa utilidad. Pero cuando el perímetro de seguridad de la organización para la que trabajas ha levantado en vertical unos cuantos metros de verja de seguridad y la ha alambrado con púas, entonces resulta especialmente complicado encontrarle utilidad y sentirse a gusto con esta herramienta.

Insisto, son mis reflexiones y no se refieren específicamente a AZTI-Tecnalia. Ya dije en su día que el blog corporativo había muerto. Tampoco voy a ocultar que allí, como en otras organizaciones, hay mucho que trabajar para cambiar la cultura y que ésta sea más favorable al espíritu blogger. Quiero pensar que el futuro será mejor. AZTI-Tecnalia puede contar entre sus logros con un portal de contenidos sobre el mar, Itsasnet, licenciado con Creative Commons 3.0 by-nc-sa y con un blog muy digno por detrás, y es parte fundamental del proyecto Food TrendTrotters. Que no todo el mundo puede decirlo, vamos.

Así que de nuevo no es tanto el manejo del herramental necesario -que también, empezando por el navegador y la búsqueda y manejo de contenidos libres de uso- sino las actitudes y la cultura del lugar. Y esto son cargas de fondo, que se mueven lentamente. La cultura de propiedad está arraigada en lo más hondo de nuestras organizaciones. El conocimiento les pertenece. Aunque realmente seamos las personas las que conocemos, nuestras organizaciones se apoderan de ese precioso tesoro y le aplican las leyes del valor de transacción en el mercado. Economía que sobrevuela y bombardea el conocimiento libre. Pero esto, el conocimiento libre, me temo que es una utopía en el panorama de nuestras organizaciones actuales, que existen para cumplir otros objetivos.

No, no tienes la obligación de escribir un blog. No desde la perspectiva organizacional. Pero como persona tienes un altavoz al alcance. Úsalo, con o sin moderación. Puede tener sentido en una sociedad en la que, como individuos, cada vez más podemos decir alto y claro quiénes somos, lo que hacemos o nos gusta. Puedes hacerlo en Facebook, pero también puedes tener un blog.

Y dicho todo lo anterior, como cascarrabias que soy, mi admiración por quienes desde dentro de las organizaciones bloguean o animan a hacerlo. Me quito el sombrero.

Tras 2200 posts, 10 sugerencias sobre cómo escribirlos y 20 bolas extra 17 comentarios

Pinball BumpersSí, ya sé que es una locura, pero aquí la fiesta va por barrios. Hoy martes 15 de febrero hacemos en Azti-Tecnalia un pequeño taller sobre cómo escribir en un blog. Bueno, más que “cómo escribir en un blog” lo centramos en “cómo escribir un post“. Así que echo la vista atrás y ¡zas! 2.200 artículos en este blog. Ya, una indecencia. Bueno, es lo que hay. Y ya que tengo que hacer ese taller de cuatro horas, comparto algunas reflexiones. Otro post que va a la escena pública. ¿Para qué lo quiero en privado?

  1. El título del post… en un mundo sin tiempo para nada, el título es relevante, ya lo creo. Es la primera criba: dime el título que le pones y te diré si me paro a leerlo. ¿Triste? Mundo infoxicado, economía de la atención; ese tipo de cosas hacen que esto sea hoy más que nunca una realidad. Además, está el hecho de que el tonto de Google no entiende de ironías. Mira lo que dice el título de tu post, anda.
  2. Escribir un artículo es enlazar. Si no te sale fácil, es la gran asignatura que debes estudiar. ¿Qué enlazar? Empieza por cosas simples: la wikipedia, artículos que hayas leído y te interesen, libros, video… lo que sea. Pero si no enlazas, que sepas que no escribes posts, escribes artículos. Sí, pero no es lo mismo. El género blog exige enlace.
  3. Hay que encontrar el registro de conversación adecuado. Quizá esto no es tan fácil. Es una mezcla de aquél con el que te sientes cómoda/o y aquél que parecería que el tema o enfoque (sea profesional o como simple hobby) requiere. En cualquier caso parece lógico pensar que el tono debe ser más informal que el que suele usarse en otros canales de comunicación o en la redacción de artículos para revistas, sean académicas o de divulgación. Sí, hay que encontrar el registro adecuado. Y cuidar las faltas de ortografía, por cierto.
  4. Escribir en un blog es ¡escribir también en otros blogs! No podemos ser tan de Bilbao como para pensar que nuestro blog es el centro del mundo y que la gente va a caer rendida a nuestros pies. Hay que escribir también en otros blogs, comentar, practicar, dialogar, rebatir. Además, es más fácil escribir en casa ajena donde la caja de texto es más pequeña y no parece exigir tanto, ¿no? Escribir un post es escribir también en esos otros sitios que pueden estar relacionados con el nuestro.
  5. Respecto a la extensión piensa en la justa medida. ¿Cuál es? Vale, no muy larga en este mundo de lectura en diagonal. Pero para gustos los colores. Quizá dependa de la frecuencia, pero desde luego no pueden ser dos o tres páginas de los antiguos DINA4. Quizá algo más ligero, que contenga las ideas principales bien destacadas, que meta enseguida en harina, que vaya al grano.
  6. Usa imágenes o textos que no estén protegidos por copyright. Sí, ya sé que la foto era muy bonita, pero ¿sabes si puedes reproducirla sin problema en tu blog? Cuando introduces contenido en tu post, una cosa es citar (una fotografía en la que al hacer click vas al sitio original) y otra bien distinta es bajarse el contenido a tu disco duro y subir desde ahí la imagen. No, no es lo mismo.
  7. Más allá de enlazar y comentar en otros posts, convendría que citaras. Es una manera de profundizar más en la conexión entre contenidos. No es lo mismo enlazar que extraer un párrafo y comentarlo. Hay grados en la conexión que establecemos.
  8. Organiza lo que escribes usando categorías y etiquetas. Quizá llegue el día en el que veas frente a ti la locura de más de 2.000 posts escritos. ¿Y cómo rebuscas entre ellos? Además de la caja de texto mágica donde puedes meter las palabras que quieras, conviene una buena categorización y el uso de etiquetas cuanto más descriptivas mejor. Recuerda: búsqueda, categorías y etiquetas.
  9. Escribe lo que te conecte con tu realidad diaria; sobre todo si escribes habitualmente de tu actividad profesional. En lo cotidiano hay mucho material disponible para hilvanar posts interesantes. En tu disco duro, bajo siete candados, no te sirven más que a ti. A lo mejor tus reflexiones se oxigenan si las sacas a la luz. Sé que es un ejercicio nada fácil, pero bloguear por obligación limita con la tortura.
  10. ¿Sudas cuando vas a hacer click en el botón “publicar” o sientes escalofríos?, ¿te invade una especie de pánico escénico?  No escribas un blog, no tienes ninguna obligación, no te des mala vida porque sí. Hay mil maneras de comunicarse que no son un blog. Sí, suelo decirlo alto y claro: no tienes ninguna obligación de escribir un blog. Si lo haces es porque quieres, porque te gusta. Piénsalo dos veces.

Y por si las diez sugerencias necesitan algunas otros temas a tener en cuenta, dejo un bonus track con 20 bolas extra. Es lo que tiene bloguear desde hace casi 6 años, que vas metiendo en la mochila material y de repente encuentras el motivo para desempolvarlo.

  1. 10 consejos sobre blogs de equipos de investigación
  2. 5 ideas sobre la tensión narrativa en la comunicación web
  3. Política de comentarios en este blog
  4. Mamá, ¿de dónde vienen los posts?
  5. ¿Qué fue de los blogs corporativos?
  6. Soy bloguero: con caña, vino y ron me quito las penas
  7. Breves apuntes sobre la crítica y los blogs
  8. El blog como obligación personal o empresarial
  9. 11 tipos de posts que generan tráfico
  10. El blog corporativo ha muerto
  11. Los blogs y la legalidad vigente
  12. ¿Qué hacer cuando tienes más de 1.000 posts?
  13. Se busca secretaria para blog de directivo
  14. Un blog es una persona
  15. ¿Cómo me puede ayudar profesionalmente el blog?
  16. Escribiendo sobre cómo escribo en este blog
  17. 25 estilos de bloguear en el ámbito corporativo
  18. Blogger profesional o profesional con blog: ¿homo blogger?
  19. La atención que requiere un blog
  20. Urbanidad en la blogosfera

La consultoría artesana debe dar menos valor a la marca 11 comentarios

ArtesaníaPor supuesto que se puede no estar de acuerdo. Es más, supongo que habrá bastante gente que no esté de acuerdo con lo que voy a decir, al margen del matiz, importante, de lo que entendemos por “marca” y por “gestión de la marca”. Recomiendo, cómo no, leer lo que Juanjo Brizuela escribe en su blog, muy centrado en esta cuestión del branding. Por otro lado, respeto y valoro que existan diversos enfoques respecto a cómo tratar la marca. Yo sólo expongo el mío.

Consultoría Artesana en Red no es una marca tal como se entendería en el mundo moderno. Otra cosa es cómo se quiera interpretar desde quienes toman contacto con ello. En 2011 no es sino un proyecto que se alimenta de la aportación de David Sánchez Bote, de Julen Iturbe-Ormaetxe y de todas aquellas personas que conforman nuestra red de colaboradoras/es, con mención especial para Naiara Pérez de Villarreal. No realizamos ninguna gestión activa de la marca para “defenderla” y darle relevancia ante terceros. Y esto incluye, por ejemplo, #redca.

Por ejemplo, no creo ser quién para decirle a alguien que si quiere utilizar “consultoría artesana en red” como su seña de identidad no lo haga. ¿Por qué iba a hacerlo? ¿Quién soy yo para limitar ese derecho? ¿Acaso porque a mí se me ocurriera un buen día eso quiere decir que nadie más de este planeta puede usar ese mismo concepto? Pues no. En realidad, seamos sinceros, cuanta más gente quiera utilizar ese concepto, mejor. Cuanta más “competencia”, mejor. Porque esa competencia no es tal; son (potencialmente al menos) personas con sensibilidad similar. ¡Qué suerte si hubiera muchas!

Ricardo Antón, en su escrito de conclusiones del taller Todo por la Pasta (ver página completa de balance), decía:

También estuvimos hablando un buen rato sobre las marcas (personales o colectivas), sobre: cómo las (de)construimos, el ¿exceso? de autoría de la marca artesana, su valor, sobre si nos hipotecan, si facilitan o complican las relaciones, sobre su capitalización simbólica… Un tema que no desarrollamos, pero que en nuestra propia experiencia desde lo artístico-cultural (quizá en el mundo de la consultoría sea diferente), ha marcado-dificultado bastante el profundizar en el trabajo en red con otros agentes. Algo derivado quizá de la precariedad del sector cultural, pero también de nuestra dificultad para gestionar la autoría de un modo abierto y compartido (tal como decimos que queremos hacer, pero luego no hacemos tanto ¿no sabemos? ¿no somos capaces de desaprender?)…

Me parece una reflexión que da en la diana. Convendría deconstruir el poder de la marca. Hay que ampliar el territorio de lo compartido sin la esclavitud de la propiedad vallada, las modernas marcas, que nos engañan con imaginarios colectivos falsamente compartidos. Me parece que damos excesivo valor a lo que Ricardo llama la “capitalización simbólica”. Me parece más simple trabajar, como suele recalcar Odilas, desde la plataforma proyecto, desde una unión temporal que da sentido pleno a nuestra actividad. Lazo fuerte sobre un mar de lazos débiles.

Claro que hay un una línea que se abre, la que Juanjo apunta como “co-branding“, pero no acabo de estar cómodo con ella; la veo como forma muy interesada de compartir. Como tampoco he llegado a estar nunca cómodo con la idea de “marca personal” que tanto explica Andrés Pérez Ortega, a pesar de (creo) su profundo sentido de respeto por el individuo. Ambos enfoques aceptan la arena del mercado y sus reglas de transacción. Y yo creo que convendría salir -hasta cierto punto- de la sobrevaloración de la marca a la que nos aboca la competitividad contemporánea.

No soy ningún experto en marca y quizá vivo influido en exceso por No Logo, un libro que ha recibido tantas críticas como ideas puedes sacar de su lectura. El mundo del funky business nos arroja en brazos de la necesidad de diferenciar marca. Pero salir de ese camino y navegar por aguas artesanas supone reubicar el valor de la marca, disminuir su valor monetario de mercado (su precio), que no su valor intrínseco. Pero, claro, ese “valor intrínseco” elimina gran parte del sentido de “marca”. La artesanía contemporánea debería caminar hacia un procomún de conocimiento compartido que eliminara el sentido de marca comercial.

A fin de cuentas, si algo podríamos buscar en el fondo de la cuestión artesana, es eliminar la sobrevaloración del hecho económico. Algo que, hoy como nunca antes, se ha convertido en una especie de religión. Así que siguen vigentes las palabras que escribió hace cerca de cuarenta años Ernst Friedrich Schumacher en su libro “Lo pequeño es hermoso“:

La religión de la economía tiene su propio código de ética y el Primer Mandamiento es el comportarse “económicamente” en cualquier circunstancia, cuando uno está produciendo, vendiendo o comprando.

Pues eso, que no acabo de ver tanta marca alrededor. Pero, insisto, seguro que hay argumentos para rebatir lo que digo.

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