Sunday, Apr. 20, 2014

5 tácticas para abrir empresas

Mano abiertaDesde la radicalidad a veces poco o nada podemos hacer para que las organizaciones se embarquen a la búsqueda de nuevos horizontes abiertos. Abrir una organización puede tener más sentido como proceso gradual, donde se van probando nuevos sabores y, por qué no, algunos de ellos acaban gustando. De hecho, si nos escoramos hacia los nuevos proyectos quizá sea porque abrir la globalidad de algo que ya existe -una empresa con su inercia de mercado- es imposible como acto único. Por eso hacen falta las tácticas. Y se me ocurre, cuando menos, cinco para comenzar.

  1. Una bien sencilla es plantearse un proyecto piloto que surja a partir de actividades intraemprendedoras. Es decir, tratamos de encontrar una unidad al completo, pero segregada de las dinámicas habituales. En vez de probar con el todo, ponemos en marcha un proyecto piloto. Lo tratamos como un negocio nuevo al que dotamos del enfoque de la economía abierta, comenzando por evaluar su potencial dentro de este nuevo escenario. Lo digo porque existen a día de hoy productos/servicios que pueden funcionar mejor que otros en el paradigma de lo abierto.
  2. Otra aproximación tiene que ver con buscar en los mercados actuales prácticas cercanas a las propias de la economía abierta. ¿Existe algún proveedor, cliente o competidor que esté llevando a cabo prácticas diferentes y con el que podríamos llegar a colaborar y aprender? Un ejemplo bien sencillo: si la EOI, como comentaba Tíscar Lara ayeren su twitter, ya dispone de 1.000 documentos abiertos a través de su proyecto SAVIA, ésta puede ser una referencia para otras escuelas de negocio. ¿Competencia? Sí, pero también posibilidades de cooperación. Dadlo por hecho.
  3. También puede ocurrir que la forma más adecuada sea concentrar los esfuerzos en una actividad específica. Por ejemplo, se puede trabajar en la idea de un concurso de ideas que se rija por estándares abiertos. Identificada una temática concreta se pone en marcha una maquinaria que busca abrir la lata de la colaboración para dar paso a personas que a día de hoy no sabemos quiénes son. ¿Tenemos algún producto/servicio atractivo que puede ayudarnos a poner en el mercado un concurso que nos ayude a experimentar con dinámicas abiertas? Es otra opción no muy complicada, teniendo en cuenta que ya hay bastantes experiencias de este tipo en el mercado.
  4. Una cuarta manera de abrir la empresa es a través de un proceso “tradicional” de reflexión estratégica. ¿De dónde viene la competitividad en el siglo XXI? Quizá el típico sesudo proceso de reflexión estratégica puede dar lugar a la “inevitabilidad” de practicar la economía abierta. Si el time-to-market es vital, puede suceder que los mecanismos habituales de lanzamiento de producto/servicio al mercado sean demasiado lentos. ¿Cómo podemos incorporar prácticas de beta permanente? ¿Es posible? ¿Quizá con alguna línea de producto/servicio? Puede que no aplique al conjunto de nuestra oferta, pero sí a alguna gama de producto en particular, ¿no?
  5. Por fin, la quinta táctica que se me ocurre está vinculada al comportamiento de nuestra empresa en Internet. En este escenario -abierto por defecto- podemos poner en marcha prácticas que nos descubran “otras maneras” de conversar. Abrazar la esencia de la web social nos conduce a la economía abierta, pero cuidado, porque lo que implica no es poco. No se trata de abrir un blog o incorporar de forma masiva contenidos a través de redes sociales en Internet. Se trata de modificar la forma en que vamos a interactuar a partir de esos contenidos. Los mercados son conversaciones y el reto será cambiar los hábitos: de proteger a compartir, de informar a conversar, de controlar a predecir mucho menos cuál será el futuro. El ejercicio de incorporarse a la web social puede ser una manera de incorporar nuevos hábitos de gestión… que nada tienen que ver (al final) con la tecnología.

Creo que estas cinco tácticas (y otras que iremos desarrollando) bien pueden dar para un taller. ¿Por qué un taller? Porque el movimiento se demuestra andando y ya vale de “meter rollo” sobre lo que es o deja de ser la economía/empresa abierta. Desde Bic Berrilan me estaban pidiendo programar una actividad alrededor de la economía abierta, después de la jornada sobre Open Innovation que organizamos allá por noviembre pasado alrededor de las experiencias de MTC, Orbea y Fagor Electrodomésticos. Creo que ya tengo respuesta: un taller para abrir empresas. Al tajo, que es donde suceden las cosas. Daremos noticia de este taller cuando esté planificado.

Mientras tanto, no perdáis el tiempo. Abrid, dejad entrar el aire en vuestras organizaciones, que a lo mejor es menos complicado de lo que parece.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.