Pide lealtad y ofrece trabajo precario o paro
Escrito por: Julen
|14/12/2010
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| Etiquetas: artesanÃa, economÃa, lealtad, paro, Richard Sennett, trabajo en equipo
El término “lealtad” es uno de los más recurridos cuando se trata de compartir la épica del proyecto empresarial. O unidad de destino. Llámalo como quieras. Pero si quieres demostrar que eres buen jugador/a de equipo, deberás mostrar lealtad. Lealtad también se pide al rey, al ejército, a los miembros del propio partido, a la oposición, a los socios cooperativista o a unos colores. Incluso se pide en ámbitos tan amplios como “la cultura vasca” (véase la alusión que hace la consejera Blanca Urgell a este concepto en la humilde puesta en escena del nuevo Consejo Vasco de la Cultura).
La lealtad, según la RAE, viaja en términos humanos pero también animales. Las dos primeras definiciones que nos aporta son estas:
1. f. Cumplimiento de lo que exigen las leyes de la fidelidad y las del honor y hombrÃa de bien.
2. f. Amor o gratitud que muestran al hombre algunos animales, como el perro y el caballo.
Supongo que en términos del moderno management queda claro que lealtad implica el ejercicio de nobles actitudes humanas. Lo polÃticamente correcto requiere que tu actitud sea de crÃtica constructiva. La crÃtica intolerante y sectaria está muy mal vista. Aunque los lÃmites entre unos tipos de crÃtica y otros no sean tan fáciles de marcar, me temo. Yo, por si acaso, ya dije en su dÃa que si quieres lealtad, cómprate un perro.
Richard Sennett en La corrosión del carácter nos previene de ciertas maniobras para embelesar a las personas en el ámbito laboral:
El director que declara que todos somos vÃctimas del tiempo y del espacio es tal vez la figura más astuta que aparece en las páginas de este libro. Ha dominado el arte de ejercer el poder sin tener que presentarse como responsable; ha trascendido esa responsabilidad por sà mismo, poniendo los males del trabajo otra vez sobre los hombros de sus vÃctimas, que -vaya casualidad- trabajan para él.
¿Tiene sentido hoy hablar de “lealtad” cuando las condiciones de la moderna eficiencia empresarial pasan por los “recursos humanos” entendidos como factor de coste? La crisis está dejando bien claro hasta dónde llega la concepción de la persona para la empresa contemporánea. Hablo en términos generales, porque siempre habrá excepciones (que son, a fin de cuentas en lo que tratamos de trabajar). Pero los números son los números: el problema es el paro. La economÃa puede ir no tan mal, pero el trabajo de la gente sà que va fatal. El empleo es el gran perjudicado. Pero por si acaso, toca pedir lealtad. ¿Hacia qué?, ¿hacia quién?
Hace unos dÃas cruzaba algunos twitts con Yoriento sobre lo fácil o difÃcil que es pasarse a la artesanÃa. Algo asà como dejar el sistema -porque el sistema te ha dejado a ti- y emprender un camino alternativo. Quizá hasta incluso desarrollando una nueva relación con la habitual parte contratante. Porque como personas individuales no podemos “pasar” del sistema. Tenemos que convivir con él y tratar de modificarlo para que las personas seamos más relevantes dentro de él.
Nos piden lealtad y nos ofrecen una especie de destino fatal: tendremos empleo -precario- si la economÃa va muy bien. No si va “bien”, sino si va “muy bien”. Estupendo, cruza los dedos y a ver si hay suerte y a tu parte contratante le va genial. Porque de lo contrario, te espera un futuro muy negro.
¿Hace falta dinero? Pues claro. En breve montaremos una jornada sobre finanzas artesanas. Ahà nos juntaremos un grupito de gente que nos movemos por unos caminos algo diferentes (no tanto como creo que piensa mucha gente). Espero que no hablemos de lealtad sino más bien de libertad de pensamiento, postura crÃtica y desafÃo a los estándares. Las personas tenemos que buscar nuestras alternativas. Y hay muchas, tanto dentro del sistema oficial como en miles de resquicios por donde se escapan oportunidades. E incluso fuera del sistema. Porque somos diferentes, hay opciones múltiples.
En una sociedad que ofrece trabajo precario y contingente a la situación económica, insisto, no sirve sólo con quedarse esperando a que haya suerte.


Aitor Bediaga



Mady
14/12/2010 at 10:59Lealtad, por un plato de lentejas. Pues va a ser que no.
No antes y no ahora.
Lealtad al momento histórico, lealtad a nuestra coherencia, a nuestra salud emocional.
Caminos alternativos.
Ya fui joven y vencÃ. Crezco con lealtad, fina, suave, sin esfuerzo.
¡Ay del que tenga que venderla!
telemaco
14/12/2010 at 20:23Un trabajador motivado, y por lo tanto leal, es sin duda el principal capitales de una empresa, pero un trabajador desmotivado, estresado y dejando regueros de ansiedad por el miedo a perder su puesto de trabajo es un coste tremendo para la misma.
La empresa es la que decide si considera a sus trabajadores un capital o un gasto.
El trabajador poco puede hacer si es etiquetado como gasto.
El problema en mi opinión es que el que decide donde contabilizar al personal suele ser un economista, que no sabe a que huele la taladrina. Y al que ni la desmotivación ni la motivación le aparecen en sus balances.
¿Es solución hacerse artesano? ... está bien claro que todos los jefes, (al igual que los economistas), se consideran a si mismos "capital" y no "gasto".... asà que muerto el perro, se acabó la rabia... pero ¿y como hacer esto y trabajar en equipo?.¿La red de artesanos?..... ¿Un artesano considerará a los componentes de su red "gastos" o "capitales"?