Inicio » Archivo de 'dic, 2010'

Consultoría y artesanía, según Sennett 2 comentarios

Reflejos.Este ir y venir en que andamos se lo he escuchado muchas veces a David. No hay manera -o al menos cuesta mucho- de aferrarse a un logro que sirva de faro. No hay tiempo y vivimos de no dejar que el tiempo pase. Aquí y allí, al mismo tiempo en varios escenarios. Nos manejamos en empresas a lo Hollywood, un proyecto aquí y otro allá.

Los tiempos modernos parece que juegan a nuestro favor. Somos flexibles, jugamos varias partidas al mismo tiempo. Nos tomamos la vida como viene. No incorporamos tensión a nuestros cuerpos, simplemente la hacemos fluir hacia otro escenario. Transmitimos y, si lo encaramos por el lado positivo, transformamos.

Pero no es oro todo lo que reluce. Recojo una cita de Richard Sennett, tomada de La cultura del nuevo capitalismo, en la que reflexiona sobre la dualidad a la que abocan las modernas instituciones flexibles que son la referencia de la moderna competitividad (el subrayado es mío):

Estas instituciones, como hemos visto, privilegian el tipo de vida mental que encanan los consultores, que pasan de un lugar a otro, de un problema a otro, de un equipo a otro. Los miembros del equipo tienen que hacerse expertos en trabajo en proceso, pues con el tiempo se estarán desplazando permanentemente de un sitio a otro de la organización. Para este trabajo se requiere verdadero talento. Es la habilidad para pensar, con la mirada puesta en el futuro, qué hacer cuando hay que romper el contexto y la referencia, lo que, en el mejor de los casos, es un trabajo de imaginación, pero, en el pero, esta explotación de talento corta la referencia a la experiencia y los lazos que unen a las circunstancias, renuncia a las impresiones sensoriales, separa análisis y creencia, ignora el poder de cohesión del compromiso emocional y castiga la profundización, todo lo cual lleva a vivir en un puro proceso, que el filósofo Zygmunt Bauman llama “modernidad líquida”: exactamente la condición social del trabajo en los sectores punteros.

Así que abrazamos paradojas para continuar el rumbo. Y quizá una de ellas sea la de tratar de unir consultoría con actividad artesanal. A lo mejor un imposible hecho realidad. O no. Más adelante, en el mismo libro Sennett nos da la pista para salir del círculo vicioso de la pérdida de valor profesional:

En resumen, el espectro material de la inutilidad saca a la luz un grave drama cultural. ¿Cómo se puede llegar a ser valioso y útil a ojos de los demás? La manera clásica de hacerlo es la propia de la artesanía, es decir, mediante el desarrollo de algún talento especial, de alguna capacidad particular. En la cultura moderna, las reivindicaciones del trabajo artesanal han sido objeto del desafío de una fórmula alternativa de valor.

IV Congreso Mundial de Consultoría Artesana en Red 5 comentarios

Ayer celebramos el IV Congreso Mundial de Consultoría Artesana en Red. Yo juraría que sólo habíamos hecho uno anteriormente, por el día de los Santos Inocentes del año pasado, pero tampoco tengo inconveniente en que del primero pasemos al cuarto. A mayor gloria de Twitter, que sufrió un recalentón ayer solicitando streaming, conexión en directo y declaraciones públicas ante los medios de comunicación de masas al terminar. Lo siento, no concedemos entrevistas así como así.

Consultoría Artesana en Red

Decidimos reunirnos Aitor Bediaga, Naiara Pérez de Villarreal, David Sánchez Bote y quien suscribe en la típica zona bien de Bilbao. Ya se sabe: despacho enmoquetado, vajilla exquisita y sillas estilo Luis XIV, como requería la ocasión. Una vez al año no hace daño. Corrió el buen vino y después finalizamos con la típica comida pantagruélica que se estila por esta parte del sur de Islandia. Ficción y realidad de la mano.

Hablamos del pasado, del presente y del futuro. Cada cual con sus proyectos y sus intenciones, muy suyas y respetables. Consultoría Artesana en Red debería tratar de ayudar a que esas intenciones personales se cumplan. Nuestro presente, por cierto, tiene algo que es de agradecer: trabajo. Lo decimos porque sigue habiendo gente cuyo mayor problema es el paro. Mucha gente joven está a las puertas todavía de un primer empleo decente. Y no digamos quienes son “estructuralmente irrelevantes” porque aparecen como piezas de una economía que los olvida si los beneficios económicos no son lo bastante grandes.

Desde que comenzamos a trabajar artesanalmente en 2003 no he conocido crisis de trabajo. Por eso este 2011 va a suponer un pequeño reto: incrementar la cifra de negocio para tratar de incorporar a más personas en este modelo artesano. Una mayor cifra de negocio quiere decir más reparto de trabajo entre más personas. Naiara es persona de plena confianza y vamos a tratar de mirar más a Internet en algunos proyectos porque es ahí donde ella se mueve como pez en el agua y lo hace bastante mejor que nosotros.

Seguimos con una colaboración muy importante con MIK/MU. De hecho 2010 se ha convertido en el año con la mayor cifra de facturación en proyectos vinculados con ellos. El proyecto de investigación de economía abierta realizado para EOI ha tenido bastante que ver, por supuesto. En el horizonte mantenemos el vínculo, aunque también queremos establecer contacto con otros centros de investigación, para hacer red alrededor de la economía abierta y favorecer intercambio de puntos de vista entre nosotros, MIK/MU y otras entidades interesadas en este campo de investigación.

Este año también ha sido el que ha marcado un hito fundamental en la trayectoria de Consultoría Artesana en Red. David se ha incorporado al proyecto al 100%. Con sus eternas dudas metafísicas, creo que seguimos cómodos en la relación de trabajo. Vamos a buscar nuevas formas de mantener el vínculo… ahora que él se plantea hacerse mayor ;-)

En cuanto a Aitor Bediaga, no cabe duda de que se trata de nuestro open innovation man. Aunque integrado al completo en la estructura de MIK, lo sentimos parte inseparable de la cuadrilla Obea. Si quieres saber de estas cosas de la innovación abierta, ya sabes a quién tienes que preguntar. El reto con él es conseguir investigación centrada en este ámbito. De todas formas, con un Etortek de por medio el asunto no pinta mal. Pero hay que abrir campo y compartir conversación con más investigadoras/es de otros centros. Todo esto para poder colocar tiempo en lo que apetece.

Por mi parte, sigo pensando que tenemos que extender la red y ¿trabajar? (llámalo como quieras) con gente que sintoniza en nuestra misma onda. A nuestras cuatro áreas de trabajo tradicionales -consultoría, investigación, docencia y divulgación- le añadimos desde ya una nueva: emprendizaje. Creemos que tenemos que seguir ayudando a poner en marcha nuevos proyectos empresariales. Y entre otros, por ejemplo, el de Deporte y Web Social, que es una iniciativa de Naiara a la que esperamos dedicar tiempo y cariño. Y es también el caso de Conocity, el proyecto de Josi Sierra, o de Vívelo, la iniciativa de turismo responsable de María Rubio.

Ayer en la mesa sólo estuvimos cuatro personas. Pero había más gente en espíritu. Colegas de la red de consultoría artesana, TrendTrotters y una mención especial para Juanjo Brizuela. A la siguiente te invitamos, que lo sepas ;-)

Seguimos en ruta.

Lee y calla, o serás delincuente, por los mejores autores 7 comentarios

Nota.- Este artículo hace huelga de imágenes y enlaces caídos, por si acaso, no vaya a ser que me apliquen con severidad la legislación vigente.

—————-

Manuel Castells me parece uno de esos tipos a los que es fundamental leer para comprender la sociedad de hoy en día bajo la influencia de Internet. Pero no tanto por lo que tiene de tecnología sino por lo que implica como fenómeno cultural que traspasa (casi) todo. En su último libro, Comunicación y Poder, puede leerse (nótese el impresionante uso del futuro de subjuntivo):

Reservados todos los derechos. El contenido de esta obra está protegido por la Ley, que establece penas de prisión y/o multas, además de las correspondientes indemnizaciones por daños y perjuicios, para quienes reprodujeren, plagiaren, distribuyeren o comunicaren públicamente, en todo o en parte, una obra literaria, artística o científica, o su transformación, interpretación o ejecución artística en cualquier tipo de soporte o comunicada a través de cualquier medio, sin la preceptiva autorización.

Como ya comentaba ayer, Patricia Sáez y Luis Pareras, han escrito Capitalismo 2.0. Con las lógicas prevenciones que da lo “2.0″, parece un libro interesante para encontrar las nuevas lógicas del emprendizaje social, que se abre camino entre el frenesí de lo económico en nuestra sociedad. Un libro ameno y que presenta casos con un análisis descriptivo muy útil. En él se puede leer:

Reservados todos los derechos. Quedan rigurosamente  prohibidas, sin la autorización escrita de los titulares del copyright, bajo las sanciones establecidas en las leyes, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía o el tratamiento informático, y la distribución de ejemplares de ella mediante alquiler o préstamo públicos. Si necesita fotocopiar o reproducir algún fragmento de esta obra, diríjase al editor o a CEDRO (www.cedro.org).

Gary Hamel es también de esos gurús a quienes conviene leer -con precauciones también- para atisbar los nuevos caminos del management. En El Futuro del Management puede leerse todo el párrafo anterior pero en esta ocasión sin dar la alternativa de Cedro para para fotocopias. Es un texto que curiosamente podemos encontrar en muchas obras, claramente enfocadas hacia la soledad del soliloquio. Valgan los ejemplos de No Logo o La doctrina del shock, de Naomi Klein; o el aclamado Wikinomics de Don Tapscott y Anthony Williams:

Quedan rigurosamente  prohibidas, sin la autorización escrita de los titulares del copyright, bajo las sanciones establecidas en las leyes, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía o el tratamiento informático, y la distribución de ejemplares de ella mediante alquiler o préstamo públicos.

Y sí también sucede en las mejores casas. En Linux Ubuntu, 2ª edición, libro escrito por Jaime Blanco. Editado por Inforbook’s S.L., lo compré cuando empecé a querer usar Ubuntu en vez de Windows como sistema operativo. Se puede leer al comienzo:

Ninguna parte de este libro puede ser reproducida, grabada en sistema de almacenamiento o transmitida en forma alguna ni por cualquier procedimiento, ya sea electrónico, mecánico, reprográfico, magnético o cualquier otro. Asimismo queda prohibida la distribución, alquiler, traducción o exportación sin la autorización previa y por escrito de INFORBOOK’S S.L.

Por supuesto que libros como el clásico Infonomía! de Alfons Cornella también tratan de evitar su difusión. Para ello emplean fórmulas más concisas, que se agradecen al no hacer alusión a las penas de cárcel y tortura que podríamos padecer. Por ello dicen simplemente que:

Queda prohibido reproducir parte alguna de esta publicación, cualquiera que sea el medio empleado, sin el permiso previo del editor.

Y el mismo estilo sencillo y directo en una sola frase puede encontrarse en El hombre en busca de sentido, de Viktor E. Frankl, un libro que no deberías reproducir así como así:

La reproducción total o parcial de esta obra sin el consentimiento expreso de los titulares del Copyright está prohibida al amparo de la legislación vigente.

Lee y calla para siempre. La policía vigila.

Capitalismo 2.0 5 comentarios

Capitalismo 2.0. El poder del ciudadano para cambiar el mundo.Patricia Sáez y Luis Pareras han publicado Capitalismo 2.0. El poder del ciudadano para cambiar el mundo. Es básicamente un libro que sienta las bases teóricas del emprendizaje social y aporta un inventario de experiencias para demostrar cómo se lleva a la práctica. Te lo tragas en un par de días porque incluye mucho gráfico y esquema, lo que siempre es de agradecer. Me ha recordado en buena medida a la manera en que Jonas Riddesträle y Kjell A Nordström han presentado sus publicaciones alrededor del Funky Business. Patricia Sáez dirige, según se indica en la solapa del libro, el MBA Social en la UOC y tiene abierto un blog sobre el asunto desde fechas recientes, Del yo al nosotros, donde aporta contenidos interesantes sobre emprendizaje social. También twittea.

Tengo las neuronas revueltas con toda esta vorágine de alternativas emprendedoras. La dimensión social es, desde luego, la que más nos interesa en Consultoría Artesana en Red. Es algo de lo que David y yo hemos hablado en más de una ocasión. Necesitamos un sentido del propósito en las organizaciones para que nuestra aportación como proveedor tenga sentido. Lo que Patricia y Luis escriben en su libro te pone los dientes largos. Los ejemplos son potentes y no por ser algunos de ellos de sobra conocidos como Grameen Bank, Kiva o MYC4, no merecen la pena una reflexión.

En un primer mundo saturado de obsesión por el dinero, otros elementos atraen la atención. Las personas miran para dentro y descubren muchas veces que hay grandes asuntos que resolver “ahí fuera”. Esta es una de las líneas básicas del discurso de Capitalismo 2.0 (pág. 66):

Una de las características diferenciales entre las ideas “empresariales” y las “sociales” es precisamente el hecho de que los emprendedores tradicionales parten con el objetivo de conseguir sus resultados “dentro” (en la compañía), con ingresos y beneficios fácilmente medibles. El emprendedor social, en cambio, parte con el objetivo de conseguir sus resultados “fuera” de su compañía (en el mundo), en forma de impacto social, con o sin resultados económicos. Y el impacto “fuera” es siempre más complejo de medir que el impacto “dentro” de la compañía.

Esta preeminencia del componente social se puede vertebrar de múltiples formas, que van desde las organizaciones sin ningún ánimo de lucro hasta aquellas que lo mantienen en su ADN. Es algo de lo que ya habíamos hablado aquí en este blog: la fusión de enfoques en un continuo donde caben muchas alternativas desde el lucro al no lucro. ¿Qué ocurre cuando a una empresa le quitas el ánimo de lucro? Siempre me ha parecido una pregunta pertinente para conocer la potencia real de una organización.

El libro plantea la hipótesis de que el emprendizaje social encuentra su terreno natural en torno a los objetivos del milenio. Esto en la medida que se trata de problemas “perversos” que son complejos y cuya resolución no es evidente sino que requiere de múltiples acciones en variados planos. No hay una solución “correcta” sino que será preciso poner en marcha una variada gama de soluciones tentativas con gran componente de ensayo-error. Este tipo de problemas se definen por oposición a los problemas “domesticados”, aquellos que tienen una determinada solución “correcta”.

Hay muchas ideas interesantes en el libro, no cabe duda. Ahora que vamos a participar en un proyecto de definición y dimensionamiento del cuarto sector en la CAV puede ser un buen momento para tomarle el pulso a este nuevo “capitalismo”. También debo decir que sigo con mis prevenciones… y contradicciones internas. El capitalismo emocional y cognitivo está aquí, no cabe duda. La maraña de alternativas que ha pergeñado es espectacular para ¿seguir haciendo lo mismo? Esta es la cuestión. Más diferencias entre una gente y otra, más riqueza concentrada en unas pocas manos. Necesitamos cuanto antes un coeficiente de Gini adaptado al mundo empresarial.

Desde luego que todo esto plantea otro terreno a explorar: las conexiones del emprendizaje social, la empresa abierta y el cuarto sector. ¿Diferentes collares para el mismo perro? Matices, pero hay un fondo común en todo esto que queremos re-construir: lo basamos en las personas, en llegar a ser mejores personas de lo que somos. Y de ello se deriva aportar nuestro grano de arena para que este mundo vaya un poco mejor, ¿no?

Por último, un detalle que sigo sin entender de este tipo de publicaciones. Llegan al mercado con una inmensa declaración paradójica en su seno:

Reservados todos los derechos. Quedan rigurosamente  prohibidas, sin la autorización escrita de los titulares del copyright, bajo las sanciones establecidas en las leyes, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía o el tratamiento informático, y la distribución de ejemplares de ella mediante alquiler o préstamo públicos. Si necesita fotocopiar o reproducir algún fragmento de esta obra, diríjase al editor o a CEDRO (www.cedro.org).

Me declaro culpable desde ahora mismo. El capitalismo 2.0 trae estas contradicciones. ¿Seguro que es este el espíritu de este libro tan majo? Si es así, me bajo en la próxima parada.

Mejor explotados que estructuralmente irrelevantes 4 comentarios

Comunicación y poder, de Manuel CastellsMe estoy fundiendo estos días Comunicación y Poder, el librito de Manuel Castells (679 páginas de ná). Ya han caído los tres primeros capítulos. Como siempre, las neuronas se ponen juguetonas y me andan revolviendo las tripas y el cerebro. Y de entre lo que he leído, fíjate que me ha dado por subrayar, en la maraña de ideas, lo que escribe el señor Castells entre la 61 y la 62. Extraña coincidencia con Richard Sennet (ver última cita de mis quince seleccionadas), autor por cierto, a quien no se cita para nada, en esta obra de Castells.

El subrayado es mío, aviso:

En este sistema, el principal problema para los trabajadores, además de la explotación en el sentido tradicional, es la segmentación en tres categorías: aquellos que son fuente de innovación y valor, los que se limitan a obedecer instrucciones y aquellos que, desde la perspectiva de los programas de obtención de beneficios del capitalismo global, son estructuralmente irrelevantes, bien como trabajadores (sin formación suficiente, habitantes de zonas sin la infraestructura ni el ambiente institucional adecuados para la producción global), bien c0mo consumidores (demasiado pobres para formar parte del mercado), bien ambos. La preocupación principal de una gran parte de la población mundial es evitar la irrelevancia y establecer una relación significativa, como la que solemos llamar explotación. Porque la explotación tiene sentido para el explotado. El mayor riesgo lo vuelven aquellos que se vuelven invisibles a los programas que controlan las redes globales de producción, distribución y valoración.

Menudo fiesta la del amigo Castells. Mejor explotado que irrelevante. Así anda el patio, Serapio. Y no me digan que este señor que escribe no tiene visión amplia sobre la sociedad en que tú y yo nos movemos. Va a ser que algo anda mal. Y mira que cuando se escribió este libro, la crisis estaba sólo apuntando maneras. Hoy lo mismo le hacemos reescribir el párrafo a Castells y prende fuego al mundo.

Pero cuando el río suena, agua lleva. Sí, mucha gente -¿la inmensa mayoría?- sabe que son recursos contingentes a una situación boyante de la economía. ¿Boyante? No, quizá hay que decir “muy boyante”. Porque si sólo es “boyante” tienes boletos para pasar al grupo de la irrelevancia estructural.

Pudiera ser que el terreno de juego de la economía, como la entienden los mercados financieros (sean estos quienes sean), es la gran trampa en la que ha caído buena parte de la población. Así que, ¿cómo no querer ser funcionario? Es autodefensa, nada más.

Si quieres leer algunas otras entradas en este blog con referencias a la obra de Manuel Castells, le tengo asignada una etiqueta.

Precipicio de palabras Sin comentarios

Walking all over me with hurtful words[Day85]*Las investigaciones no aclararon nunca qué sucedió en realidad. Todo son conjeturas en las que cada cual proyectaba sus deseos y sus miedos. Arriba en la montaña, cuando nacieron, nada hacia presagiar la locura de final al que aquellas letras acabarían condenadas. Sin sentido, revueltas, despojadas de cualquier significado, muchos kilómetros más abajo, todo acababa, en un estruendo repleto de silencio.

¿Dónde nacieron realmente aquellas palabras lanzadas al vacío? Todo parece indicar que fue en algún valle recóndito donde dicen que, por supuesto, allí habitaba el silencio. Puede que sea ésta la primera gran contradicción del caso. ¿Cómo explicar que las palabras hubieran nacido en un valle de silencio? ¿Por qué querían haber jugado con un alumbramiento tan cruel? Sea como fuere, nadie lo ha confirmado.

El río, como todos los demás, recibió aguas de muchos afluentes. Cada cual con su jerga, con sus costumbres, con sus palabras olvidadas y sus reinas en mayúsculas. Más complejidad para un caso que se enmarañaba a medida que el caudal crecía. Diferentes sonidos del agua entremezclada con risas y gritos. Las lágrimas, calladas y huidizas, se mantenían al acecho. Agua y lágrimas cuya complicidad nunca se pudo demostrar.

Por eso aquel estruendo final había sido objeto de tantas miradas. Investigaciones que acababan siempre en falso. La gente se agolpaba junto a la barandilla para observar cómo las palabras se precipitaban para morir en el fondo. El agua desaparecía, tragada por el silencio. Aquel del que surgieron y aquel al que volvían. En idéntico rito de nacimiento y muerte. Nadie encontró palabras para explicarlo. El silencio se las había comido.

Paradojas de la intrahistoria 4 comentarios

Focos

El neón y la luz de los focos ocultan las otras historias. Lista de palabras clave, cámara, ¡acción! Despliéguense todos los medios conocidos de influencia social. Bloggers a sus puestos. ¡Carguen armas! Twitter, ¡disparen!

Sea lo que sea, tiene que parecerlo. Y llegar a impactar. Impacto uno, impacto dos, impacto tres. Más y más. Necesitamos followers, fans, grandes números. Es la guerra y tenemos artillería. Sin piedad. Con modernas tácticas de invasión alegre y combativa. Biopolítica autorreferente, signo de los tiempos.

Sea lo que sea, tiene que captar atención. Primero atención, luego ya se verá. Así que necesitamos modernos ejércitos adiestrados en psicología, en sociología, en antropología, en persuasión, en espectáculo. Los necesitamos a todos. Soldado, ¡firmes! Ha nacido para la gloria: la conquista de la ciudadanía. ¡Al ataque!

No importa lanzar terroristas de la publicidad suicida. Total, son ingentes cantidades de bits cuyo coste tiende a cero. Más madera a la escena del mundo contemporáneo. Hagan que la gente disfrute, que lo pase bien, que canten y bailen, que ingieran sin deglutir. El descenso a los infiernos de la larga cola es para desechos humanos sin ambición. Un buen emprendedor social es ambicioso: hay tanto por cambiar en este mundo.

Mientras, la intrahistoria queda oculta por toneladas de bits. Ahogada en burdas narrativas cada día que pasa pierde más y más sentido. Allá anónimos sufrimientos se retuercen contra sí mismos. Mainstream es lo que mola. Lo oculto sólo tiene una oportunidad: continuar oculto. Porque en el momento en que apliquen luz sobre su escondite, su alumbramiento será su muerte.

La intrahistoria, aquello que nunca Unamuno pudo imaginar, está fracasada. Y sólo su fracaso le confiere sentido. ¿Tiene sentido esforzarse en hacerla emerger?

Inmensa paradoja porque el makinf-of de nuestros proyectos pugna por salir de su cárcel. Tentaciones que son pura incongruencia. O no. A lo mejor narrar la intrahistoria es el mejor plan estratégico de nosotros mismos. Lo banal hace tiempo que se hizo espectáculo.

La muerte de los grandes relatos 6 comentarios

Kate Moss Machine, de Christian SalmonEstoy leyendo Kate Moss Machine, el último libro publicado por Christian Salmon. Continúa la línea de Storytelling y se adentra en una explicación de los tiempos líquidos a través del fenómeno Kate Moss. O sea, continúa la misma música de fondo. Y aunque parezca una música lejana para las empresas, en realidad la evidencia de que el individuo hoy tiene difícil afianzar un modelo estable de vida, provoca un río de ¿oportunidades? para empresas avispadas.

Cada vez me parece más importante entender los comportamientos sociales de los grupos humanos que cohabitan el momento actual. Las empresas no son ajenas a este complejo panorama. Es evidente que la obsesión por el sentido épico de la vida que muchas empresas nos proponen no cuadra con la levedad que se nos impone desde otros ámbitos de nuestra existencia. Una paradoja de nuestro tiempo.

Muchas empresas chapotean en la contradictoria corriente de querer construir grandes relatos con héroes de pandereta. Personas que hoy son contratadas y mañana caen ante los pies de la competitividad. Héroes contratados en empresas de trabajo temporal para grandes relatos de mentira. Un gran escenario donde el guión da muchas vueltas, con una sucesión de finales que nunca acaba por colocar el cartel que da sentido a lo que acontece: The End.

Atrapada en la nasa del tiempo en suspenso, la generación que accedió a la edad adulta en la década de 1990 se encontró en una situación de ingravidez narrativa. Diez años de regresión – de “descongelación”, dirá Jean Braudillard-. La “muerte de los grandes relatos” -según las palabras del filósofo frances Jean-François Lyotard, cuyo complejo pensamiento fue reducido a un catequismo posmoderno- se convirtió en la máxima, y la “búsqueda de sentido” en un deber cuasi religioso que halló dónde aplicarse, incluso en el management.

La multiplicación de pequeños relatos de adaptación en todos los terrenos de la vida social ha confluido como pequeños ríos para dar nacimiento al mainstream del storytelling, cuyo curso no dejó de hincharse a lo largo de la década de 1990 hasta irrigar la gestión de empresas, el marketing, la comunicación política e institucional, la terapia, el derecho, el aprendizaje o el entrenamiento militar…. Estos usos instrumentales del relato, lejos de ser un remedio, no harán más que subrayar el mayor síntoma de este final de siglo, la ausencia o la imposibilidad del relato.

El precio de la hora en la consultoría artesana 7 comentarios

No voy a hablar de la consultoría en general, sino de lo que me parece lógico si funcionamos desde un punto de vista artesano. Y esto no tiene por qué ser de aplicación en tu caso. Hay diferentes caminos y cada cual, creo, podemos elegir el que mejor nos convenga. Este artículo plantea, simplemente, una opción.

Los precios, desde mi punto de vista, los pone el mercado. Ni entro ni salgo. No me veo con capacidad de influir en ello. Soy un microbio y no llego a verme con la potestad de conseguir que mi hora valga diferente de lo que el mercado paga. Pero otra cosa es que ese criterio de “hora” tenga sentido. Me explico.

No podemos negar que el mundo se mide -entre otras cosas- en unidades de tiempo. Y que el tiempo sirve para cuantificar el dinero que se paga por algo. En general, a más horas, más pasta. Aunque si se colocan muchas horas a un proyecto puede que alguien te perciba como ineficiente. Llegas al producto final, pero con una inversión excesiva de horas. De hecho, la moderna competitividad tiene por uno de sus dioses al tiempo.

Pero el tiempo es chronos y es kairos. La esclavitud viene de cronos y el disfrute de kairos. El tiempo se estira y se encoge, pasa deprisa o pasa despacio. Es pura percepción. El precio/hora en consultoría tiene que ver con el cronos. Pero a lo mejor no conviene entrar en esa guerra, perdida de antemano por cuanto como humanos ninguna herramientas nos va a servir para vencer al tiempo. Las horas duran sesenta minutos. Aquí y en Constantinopla.

Así que ¿por qué no practicar una facturación basada en el cronos -el mercado- porque no hay otra alternativa y después desarrollada a través del kairos? Esto traducido al cristiano es que cada proyecto se evalúa de forma genérica: cuesta tanto porque el mercado así lo ha establecido. Que luego le dediquemos más o menos tiempo -percibido- es lo que de facto sucederá. La hora de consultoría tiene un precio. El mercado lo determina y el mercado lo paga.

Peeeeroooooo… hay parte de ese mercado que no es simple mercado. Porque si alguien que talla una hermosa pieza de madera es capaz de regalársela a un niño que le sonríe al verla, creo que en la consultoría artesana nos debe pasar algo similar. Aprendices nunca será un proyecto facturable. Me sale sarpullido sólo de pensarlo. Ayudar a gente que empieza a levantar su negocio, mirando al procomún y con ilusión, puede no ser facturable. O ya se verá. Dedicamos kairos y eso no puede invadir el territorio anexo del trueque: te aporto trabajo y me sirve tu sonrisa. Si no soy capaz de hacer eso, lo dejo. Me declaro imbécil y me dedico a otra cosa. Y esto no obvia para facturar lo que haya que facturar cuando sea necesario.

Nosotros (incluyo a David, a quien tengo que amablemente machacar con estas cosas) no debemos presupuestar por horas. Cierto que hay veces que la estimación va por ahí, pero antes hay una pregunta que hacer al cliente: ¿cuánto presupuesto tienes disponible? Con ello jugamos. Porque la ley de Parkinson parecería haber nacido de un proyecto de consultoría: se extiende en el tiempo… el tiempo que le asignes. Ah, y por supuesto, incluye procrastinación.

¿Me he explicado? Se ve que sigo dándole vueltas al taller que organizaremos casi con total seguridad el 28 de enero aquí en Bilbao sobre finanzas de la consultoría artesana. Permanezcan atentas/os a las pantallas ;-)

No es la primera vez que hablo de estas cosas en el blog, ni será la última. Tres botones de muestra (el último os deja 8 artículos al precio de un enlace):

——-

La imagen que acompaña al artículo esta extraída de una de las magníficas reflexiones de Telémaco sobre el tiempo.

La empresa hueca 5 comentarios

Donut TowerLa intermediación es un fenómeno complejo. En el mundo de los negocios, las cadenas de valor ayudan a inventariar las actividades necesarias para entregar un producto o servicio. Pero también ayudan a saber quién es quién y por dónde parece que podemos perder competitividad. Los clientes reciben servicios que resultan de la amalgama de competencias de varios agentes (internos o externos). Hoy en día una bicicleta es montada por el fabricante, que ha comprado la inmensa mayoría de sus componentes a otros proveedores que, a su vez, habrán recurrido a sus propias fuentes externas. Puede continuarse la canción porque la melodía casi casi conduce al infinito. Así son las cosas de la competitividad.

A la búsqueda del mejor precio con el ¿mejor servicio? cada cual trata de ganar en flexibilidad haciendo sólo lo que le sale rentable. En principio, no obstante, supongo que la ley nos protege y ante un problema reclamamos sólo ante quien nos vendió el producto o servicio final. Esa es la teoría. Luego los balones fuera son muy habituales. Hay que leer la letra pequeña para saber a qué “no tienes derecho”. Y cuando la lectura diagonal es lo que predomina, esa letra pequeña no se la lee nadie. Ingeniería social de la buena.

Pero cada vez que la empresa opta por ahuecarse pierde corazón. Si la lógica empresarial impera en el 100% de los casos, las empresas, desde luego, no son humanas. Si no hay espacio para la decisión al margen del sacrosanto beneficio económico, difícilmente podemos considerarlas humanas. Porque cada vez que se ahueca, la empresa se hace quizá más rentable, pero menos sostenible. Nadie va a querer trabajar en una empresa que te señala como recurso prescindible. Nadie que pueda elegir; que me temo que este es el verdadero problema.

La Administración también se ha sumado a la fiesta. Hace mucho tiempo que se ha ahuecado y que ha sucumbido: el excesivo número de funcionarios es una lacra social. Como la canción de lo privado mola más, no hay discusión. La eficacia y la eficiencia navegan por las aguas de las entidades privadas. Allí habrá peores condiciones para sus asalariados; allí habrá índices mayores de productividad. ¡Logrado! Otro éxito más de la Administración moderna.

Ahora que ha surgido con fuerza el conflicto de los controladores es cuando te das cuenta de la compleja cadena de dependencias en que vivimos. En esa intermediación que se da hasta que recibes el servicio -un estrecho asiento en un avión colmena- cada cual ha buscado su óptimo local. Pero, claro, el óptimo global queda penalizado. En la parte más baja de la escala, pasa lo mismo con las actividades “de escaso valor”. Aquí entra la limpieza, por ejemplo. Una empresa ahueca el servicio de limpieza. A ver quién va a negarles la conveniencia de una medida tal. La Administración hace lo mismo. Y la gente siente que accede a ghettos de infratrabajo, donde las condiciones laborales dignas son la única pelea posible para dignificar el alma. Qué otra cosa puede hacerse sino luchar y pelear contra el enemigo, sea éste el que sea.

El moderno estado de la eficiencia es hueco. Cada cual saca de su interior lo que conviene. Lo digo Handy con su organización donut y cualquier manual de management que se precie. Pero al salir casi siempre lo deprecia. Llegará de algún proveedor a un coste menor. Y la cadena continúa. Y ahí se crean las condiciones del trabajo precario, especializado en lo que quienes gestionan bien no quieren. Un perverso mecanismo, competitivo y moderno, aprendido en las mejores escuelas de negocios. Lástima que acabe por fomentar el desecho humano.

De diagnósticos está el mundo lleno 1 comentario

orientalore etxeaAyer domingo Orientalore Etxea nos sirvió de cobijo a un grupo de amiguetes para charlar y escuchar en buena medida lo que Iratxe Molinuevo está construyendo allí. Con la melodía de fondo de la teoría de las inteligencias múltiples de Gardner ella trabaja con sus chicas y chicos en un planteamiento pedagógico integral. En él juega un papel muy importante el espacio físico, que vertebra las actividades para acompañar a los chavales en su desarrollo.

Iratxe hablaba de la constante relación entre el diagnóstico y la acción. No se entiende lo uno sin lo otro. Pero también resulta difícil separarlos en el tiempo por cuanto la acción influye constantemente en el teórico diagnóstico para modificarlo en una rueda sin fin. De hecho Orientalore juega constantemente con elementos cíclicos, partiendo de su mismo logotipo, por ejemplo.

Mientras la escuchaba pensaba que aquello era simple lógica. Pero que, como tantas otras veces, la lógica se aleja de la práctica cotidiana. Y razones hay para ello. Primero, porque vivimos en una realidad sobrediagnosticada. El diagnóstico es el dios moderno de una sociedad ansiosa por saber qué le pasa. La búsqueda de faros por los que guiarse para tranquilizar el espíritu es permanente. Sea lo que sea, el peor escenario es siempre el de no saber qué nos pasa. Y los diagnósticos, ya se sabe, son la facturación previa a la terapia. Y conducen al evidente riesgo de la parálisis por el análisis.

Pero más aún, ayer me preguntaba si no hay un negocio global del diagnóstico autoinducido. Quiero decir que la situación de desamparo es inherente a nuestros tiempos. Todo está por decidir y tenemos la libertad de construirnos (o destruirnos). Ninguna gran religión va a hacerlo por nosotros. No, esto es una obra personal: somos responsables de labrarnos nuestro propio futuro y disfrutar con el camino, aunque no sepamos el destino. Mensaje fácil que se convierte en profecía que queremos que se autocumpla. Es la corrosión del carácter, que diría Richard Sennett.

El pensamiento de diseño y el trabajo con prototipos beben de las mismas fuentes que Orientalore utiliza en su modelo pedagógico. La labor importante es la de crear condiciones para que las cosas sucedan, con una visión no centrada exclusivamente en dinámicas de corto alcance causa-efecto. Hace falta una mirada sistémica, más amplia, que impulse no obstante la acción local y le proporcione sentido. Fácil decirlo, difícil llevarlo a la práctica.

Y como hablamos de personas, reconociendo además, que la magia de la predicción es sólo eso: predicción. Aunque por seguridad, reducimos la incertidumbre y decimos: sí, ese va a ser el resultado a conseguir, con la esperanza de que al saber cuál es la medida nos comportemos de acuerdo con ella.

Bonita la experimentación de Orientalore. Y además nos dio para compartir charla sobre guardia civiles, controles policiales y otras menudencias. Por cierto, que también sirvió para desvirtualizar al jukebox y para confirmar lo agradable que es charlar alrededor de una mesa. Inventos simples y que funcionan. Por cierto, cuadrilla twittera que nos juntamos: @garaolaza, @Mertxe_Beriain, @Javiviz, @iramoli, @noemipastor, @iturri, @eljukebox y servidora.

Banalidades 1 comentario

Recuerdos de papáEn la recta del primer mundo uno encuentra cada día más. Simplemente más. Cantidades. Pueden ser objetos de mil formas y colores. Como quiera que pretenden inocularnos felicidad, muchos de ellos aspiran a entrar en la carrera de la emoción. Llegan previo pago y se quedan ahí.

Sólo con un rápido vistazo alrededor. Es fácil caer en la cuenta. Se acumulan en sus huecos de cariño precario a la espera del olvido. Quedan atrapados en la cárcel de una estantería o un cajón, aplastada la emoción inicial. Allí, inertes, desprovistos de alma, dejan pasar los días. Mientras, según parece, la vida corre aprisa para no dejar escapar nada.

Pasa el tiempo y los objetos se reproducen. Llegan nuevos inquilinos al barrio del sinsentido. ¿Por qué manos pasaron? Imposible colocar una referencia con alma. Banales, aunque hubo una época en que tuvieron vida y se movían inquietos. Pero, efímeros y pegados a una compra compulsiva, cada uno de esos objetos obtuvo su espacio. Hoy sin embargo todos ellos sucumben ahogados en el olvido.

Los objetos también mueren, no cae duda. Muy pocos soportan envejecer. Llegaron de la mano simpática de un recuerdo y acaban poblando la jungla de lo banal. Ocupan un espacio extraño, fundidos con un fondo que los absorbe y los hace imperceptibles a la vista humana. Tuvieron nombre y un alma prestada. Hoy son sólo la ignominia de quien tiene tanto que no puede apreciar el placer del vacío.

En la Fundación EDE hablando de economía abierta Sin comentarios

Con una futura estrella de la dirección de cine a los mandos de la cámara -Asier Gallastegi- estuvimos hablando unos minutos sobre economía abierta a partir del taller que llevamos a cabo con la Fundación EDE. Si no tienes otra cosa mejor que hacer y te apetece escuchar algunas palabras sobre economía abierta, haz click en la imagen. Por cierto, lo tienes disponible también en el blog de la serie de jornadas sobre creatividad e innovación que se desarrollan en la Fundación EDE.

Feliz sábado.

Dinero, cultura y espectáculo: competitividad contemporánea 7 comentarios

Las nuevas formas de competitividad se agarran al conocimiento -entendido como pensamiento, emoción y acción- para escapar de la esclavitud de los átomos. El conocimiento se traduce mejor a bits. Excepto las personas que somos, que seguimos siendo, de momento, sujetos ¡y objetos! tangibles de consumo. Con alma, pero esto ya es otra cosa.

YProductions están hurgando alrededor de las empresas del procomún. Y ahí encuentran la cultura. Pero también encuentran la economía. Y pueden jugar con los bueyes por delante del carro o al revés: la cultura de la economía o la economía de la cultura. Pero ahí dentro, en ese binomio, creo que hay que introducir una variable más: el espectáculo.

Ayer aquí en Bilbao se presentó la agenda de liberaciones en materia de software libre del Gobierno Vasco. Fiesta. La escenografía importa, por supuesto. La narración -realidad movida al terreno de la ficción- se presenta envolvente ante un auditorio que se rinde a los pies del consumo fácil. La comida ha sido ya deglutida previamente. No puede haber grumos en el puré. Funciona, claro que funciona. ¿Quién no quiere divertirse alejado del triste marasmo de un discurso oficial?

La cultura necesita de la gran pompa del éxito económico. El nuevo consejo de la cultura nace con una escenografía bien trabajada. El lugar, la cosmética del envoltorio otra vez. ¿Dónde mejor que en el mejor de los envoltorios? Guggenheim al servicio de la comunicación. ¿El mensaje? En algún sitio, diluido al fin por la solemnidad del continente en que se presentaba.

¿Os parece sutil? La culpa es de quienes le concedemos valor. La cultura es el nuevo motor de la economía. Mejor aún, es la persona en su capacidad plena de expresarse. Un poder que se funde con su sponsor al nacer y para reproducirse. Llega inserto en el código genético. Es imposible separar el grano de la paja. Son lo mismo. Y son -o piensan que pueden llegar a ser- competitivos: el mercado del alma.

¿Y dónde quedan nuestras queridas empresas industriales, rebosantes de taladrina? La vida es arte; el arte de la vida. ¿Allí dentro puede hacerse arte? ¿Se construye un futuro de vacío para las personas? Los ejércitos del arte y la cultura ya cabalgan para conquistar las empresas tradicionales. Los electrodomésticos son experiencia de hogar, el vehículo con que nos desplazamos expresión de un gusto íntimo y la gasolina con que lo alimentamos una manera de autorrealizarnos. He aquí el mundo de la innovación.

Feliz viernes. Llega el fin de semana para trabajar en tu vida. Os dejo esta presentación de Y Productions para que os entretengáis.

15 citas de La corrosión del carácter, de Richard Sennett 13 comentarios

La corrosión del carácter, de Richard SennettSiguiendo con la relectura de textos que me han gustado especialmente, tras el de Gary Hamel, hoy comparto diez citas de La Corrosión del carácter, un libro que he citado en varias ocasiones en este blog. En él Richard Sennett reflexiona sobre el derrumbe de un modelo de trabajo y vida profesional pegado a la carrera estable junto a una empresa. En mi familia lo he visto con mis propios ojos: una empresa para toda la vida en la generación que me precedió.

Sin embargo, en la sociedad contemporánea el trabajo, bajo una ¿lógica? presión por resultar eficaz y eficiente, ha convertido a la persona en un ser que “debe reinventarse cada día” para ser competitivo en ese entorno. Se le exige actitud, carácter innovador, flexibilidad, compromiso. Y al mismo tiempo cada vez parece más prescindible. Os dejo con estas quince citas precedidas por un pequeño comantario. Espero que no resulten muy deprimentes ;-)

Parece que todavía hay argumentos para no ver tantas diferencias entre unas personas y otras. Quienes están allá abajo tienen tiempo. Ironía, ¿no?

El tiempo es el único recurso del cual pueden disponer gratuitamente los que viven en el escalón más bajo de la sociedad.

Hablamos de construir confianza, pero ¿acaso las condiciones de la mayor parte de las empresas no son precisamente las peores para construirla?

La organización a corto plazo de las instituciones modernas limita la posibilidad de que madure la confianza informal.

Incertidumbre, innovación, ruptura, a por lo desconocido, el desafío empresarial. Pero, ¿así somos los humanos?

Según Schumpeter, la destrucción creativa, el pensamiento empresarial, requiere gente que se sienta cómoda sin calcular las consecuencias del cambio, o gente que no sepa qué ocurrirá a continuación. La mayoría, sin embargo, no se siente tranquila con los cambios que se producen de esta manera despreocupada y negligente.

Lo que hoy tiene de particular la incertidumbre es que existe sin la amenaza de un desastre histórico; y en cambio, está integrada en las prácticas cotidianas de un capitalismo vigoroso (…). La consigna “nada a largo plazo” desorienta la acción planificada, disuelve los vínculos de confianza y compromiso y separa la voluntad del comportamiento.

Una curiosa interpretación de la rutina que Sennett desarrolla con más profundidad en El Artesano, ese libro de cabecera para nuestro gremio.

La rutina puede degradar, pero también puede proteger; puede descomponer el trabajo, pero también componer una vida.

La repugnancia a la rutina burocrática y la búsqueda de la flexibilidad han producido nuevas estructuras de poder y control en lugar de crear las condiciones de liberación.

Coaching y más coaching, el gran negocio. Quizá porque las condiciones provocan primero la moderna enfermedad de la falta de sentido.

Desde el punto de vista operacional, todo es perfectamente claro; desde el punto de vista emocional, en cambio, terriblemente ilegible.

Riesgo y movimiento, acción como elemento consustancial de la sociedad contemporánea. No te mueves y fracasas. ¿Así de simple?

La cultura moderna del riesgo se caracteriza porque no moverse es sinónimo de fracaso, y la estabilidad parece casi una muerte en vida. Por lo tanto, el destino importa menos que el acto de partir. Inmensas fuerzas económicas y sociales dan forma a la insistencia de marcharse; el desorden de las instituciones, el sistema de producción flexible, realidades materiales que se hacen a la mar.

Contra el mantra del trabajo en equipo. Políticamente incorrecto, me temo.

La moderna ética del trabajo se centra en el trabajo en equipo. Celebra la sensibilidad de los demás; requiere “capacidades blandas”, como ser un buen oyente y estar dispuesto a cooperar; sobre todo, el trabajo en equipo hace hincapié en la capacidad de adaptación del equipo a las circunstancias. Trabajo en equipo es la ética que conviene a una economía política flexible (…). El trabajo en equipo es la práctica en grupo de la superficialidad degradante.

Un destino inevitable como justificación perfecta para eludir responsabilidades. Mientras tanto, el sistema continúa adelante con una parte que sufre más las consecuencias.

El director que declara que todos somos víctimas del tiempo y del espacio es tal vez la figura más astuta (…). Ha dominado el arte de ejercer el poder sin tener que presentarse como responsable; ha trascendido esa responsabilidad por sí mismo, poniendo los males del trabajo otra vez sobre los hombros de sus víctimas, que -vaya casualidad- trabajan para él.

El cambio múltiple e irreversibe, la actividad fragmentada, pueden ser cómodos para los nuevos amos del régimen, como la corte de Davos, pero pueden desorientar a los sirvientes del régimen.

Estas visiones de la narrativa, a veces llamadas “posmodernas”, reflejan, en efecto, la experiencia del tiempo en la moderna economía política. Un yo maleable, un collage de fragmentos que no cesa de devenir, siempre abierto a nuevas experiencias; éstas son precisamente las condiciones psicológicas apropiadas para la experiencia de trabajo a corto plazo, las instituciones flexibles y el riesgo constante.

La persona que se dedica al ejercicio de una profesión se plantea objetivos a largo plazo, criterios de comportamiento profesional y no profesional, y un sentido de la responsabilidad para su conducta.

La comunidad construida a partir de compartir disenso, bonita idea.

La concepción de comunidad como proceso se refleja más en los actuales estudios políticos de la democracia deliberativa, especialmente en el trabajo de Amy Guttman y Dennis Thompson, en el cual la expresión del desacuerdo, siempre en desarrollo, se considera que une a la gente más que la mera declaración de principios “correctos”.

Y para terminar, una pregunta seria y profunda: en este escenario empresarial, ¿quién me necesita?

«¿Quién me necesita?» es una cuestión de carácter que sufre un cambio radical en el capitalismo moderno. El sistema irradia indiferencia.

Subir / Suscribirse a las nuevas entradas (RSS)