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7 metáforas para explicar la empresa 4 comentarios

Until we think in the opposite way we can't take the full essence of realityRepasando cosas de aquí y de allá, buscando líneas sobre las que avanzar para comprender mejor cómo funcionan las organizaciones, he encontrado en el típico manual de psicología de la organización una pequeña lista de metáforas útiles. El original está en Images of Organizations, de Gareth Morgan. Yo las he tomado de Psicología de la organización, un manual editado en Pearson Educación y coordinado por Francisco José Palací Descals. Las repaso mientras dejo volar un poco la imaginación.

  1. La organización como máquina. Quizá la más arraigada porque se basa en esa profunda convicción de causas que provocan efectos. Creo que es la visión moderna de la eficiencia. Encierra un modelo realmente reduccionista y conviene estar alerta ante diseños que tomen la máquina como ideal de funcionamiento “perfecto” de una organización.
  2. La organización como organismo, capaz de adaptarse. Nace, crece, se desarrolla y muere. Funciona interactuando con otros “semejantes” y conforma unidades mayores. Interesante para comprender el movimiento, pero también para mostrar las incongruencias en que a veces caen. Algunas condiciones releventes: la porosidad, la especialización de ciertas partes, el cerebro como gran analista y decisor, la sangre como dinamizador de la comunicación entre todas las partes o el esqueleto como soporte estructural del conjunto. Bonita metáfora.
  3. La organización como un cerebro, que reduce el organismo a esa parte del cuerpo asignándole sus características. Capaz de tomar decisiones basadas no sólo en lo racional sino también en la intuición, el cerebro gobierna el organismo. Complejo, lleno de pequeñas unidades que interactúan y representan partes del conjunto. Conectividad como símil para la eficiencia y para ser competitivo.
  4. La organización como un sistema político y de dominación, que se fija sobre todo en el conflicto como eje natural de la empresa. Poder, explotación, intereses e influencia recorren todos los rincones para explicar qué ocurre y por qué ocurre. Más allá de la racionalidad de ventajas e inconvenientes, el afán de poder explica mucho mejor lo que acontece. Y si a esto le añadimos el dinero y el status que proporciona…
  5. La organización como prisión psicológica, debido a la existencia de lo que en este blog acostumbramos a denominar “perímetros de seguridad”. Admite interpretación positiva (seguridad) pero en muchos casos se convierte en un factor limitante de la persona. En la relación de los individuos con la empresa se va generando una progresiva dependencia respecto a esta. Hay que estar dentro no tanto por lo que proporciona sino por lo que nos faltaría en caso de salir de allí. ¿La organización como secta?
  6. La organización como flujo de cambio y transformación, que coloca el foco en el carácter dinámico de la empresa. Se entiende en la medida en queda inserta en una cadena de valor donde se producen progresivas mutaciones en objetos tangibles e intangibles. Hace alusión al movimiento de energía, al flujo continuo, a la permeabilidad de influencias. La transformación es uno de los grandes elementos sobre el que hoy en día se hace pivotar el rol de la empresa. Más allá de la innovación.
  7. La organización dentro del caos y la complejidad. La idea de fondo es cuestionar la estabilidad y el control como objetos de deseo en la empresa. En tanto que hoy en día predominan los procesos de carácter no lineal, la autoorganización y la complejidad dinámica, no sirve comprender a la empresa como máquina. Por tanto, es mejor jugar con un ojo puesto en la teoría de sistemas y el otro en las ciencias del caos y la complejidad.

Pues esto es lo que hay. En tanto que este blog me sirve -también- para que no se me escapen algunas cosas con las que ando maquinando, he preferido dejarlo escrito. Quizá a alguien le sirva de inspiración. Porque las metáforas son un poderoso transmisor de ideas, ¿verdad? Si no, que se lo pregunten a Amalio ;-)

A mí, leyendo todo lo anterior, me vienen a la cabeza otras metáforas alternativas. Por ejemplo: el cyborg, la huerta, la religión, el ejército o los líquidos. Pero de eso ya hablaremos otro día.

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La imagen en Flickr es de Vincepal.

El procomún emocional, nada es como antes 2 comentarios

Coke Side of Life: Coca-Cola Art RemixLa idea de procomún se nos ha complicado, amigos. ¿No se habían dado cuenta de que la propiedad privada y el poder económico han ido avanzando con prisa y sin pausa? Ya; no digo nada nuevo. Lo “público” cayó en desgracia. Enseguida se asoció a coste, a mala gestión, a dinero dilapidado, a que “nunca llovería a gusto de todos”. Para complicarlo todo más aún, la invasión digital ha puesto sobre la mesa nuevas formas de control y de descontrol.

Pero es que las cosas se están poniendo chungas. Las marcas saben que necesitan emoción. ¿Por qué? Porque el precio del segundo de atención se ha puesto por las nubes. Esta locura colectiva autogenerada provoca tal polución informativa que sólo el impacto emocional proporciona la oportunidad a la marca de que detengas tu mirada. Benetton fue un anticipado a este tiempo de espectáculo. Pechakuchas, Prezis y  TEDs hoyan la cima de la atención. Y a su lado, la colina de la emoción. Y ambas se están fundiendo.

La gente se mueve en favor de las marcas. Un mundo privado al servicio de los ideales de comunidad. Comunidad de marca. ¿Es esto el nuevo procomún al que estamos abocados? La marca se extiende hasta ocupar todo el espacio disponible para que la abracemos como identidad máxima. Somos la marca, somos quienes defendemos que esté ahí para goce y disfrute de todo el planeta. Pepsi y antenas parabólicas en el último de los mundos. Procomún que dispersa semillas de esperanza. Esperanza que recrea el procomún. Es la emoción. La comunión alrededor de un futuro deseado lleno de Pepsi o de éxitos de tu equipo de fútbol.

La economía abierta abraza el procomún. Mientras, el Banco Central Europeo abraza a la economía abierta. Sí, amigas lectoras, el BCE es esa “institución europea cuyo cometido es que el Sistema Europeo de Bancos Centrales cumpla su misión: asegurar la estabilidad de precios dentro de una economía abierta de libre mercado”. El nuevo procomún es abierto, de todas nosotras. Personas que compartimos emociones en un planeta repleto de oportunidades.

Antonio Lafuente ya nos ha hecho caer en la cuenta de lo complicado que es comprender el procomún. Afecta a muchos ámbitos, se nos escapa, es plural. Y ahora resulta además que lo económico asalta las últimas defensas del procomún que un día comprendimos. Porque el procomún ya ha caído en la trampa.

Claro que se habla de “mercados naturales”, como reclaman los indianos, mercados de toda la vida y no simples ideas medievales. Pero ya nada es como antes. Todo está intermediado: neuromarketing mediante, nos buscan para que el procomún se componga de un magma difuso lleno de deseos y emociones. Hay que preservar la Coca-Cola como símbolo de una era, hay que traducir gratis twitter de forma colaborativa porque es lo más de lo más, hay que crear el procomún de la creatividad de la mano de Lego.

El procomún se deshace como un azucarillo en un café que lo absorbe en centésimas de segundo. Visto y no visto. Pasa al terreno del enemigo y se hace fuerte allí. ¿Es el enemigo? ¿Es el enemigo de mi enemigo? ¿Tiene sentido hablar de enemigos del procomún? Bienvenidos al planeta S.A. Las reglas han cambiado. En la economía del yo nuestras emociones salen del procomún para reconstruir una nueva plaza pública. Pública S.A.

Nota.- Le seguiré dando alguna que otra vuelta a estas cosas de aquí al 10 de noviembre, fecha en que tengo un compromiso con MediaLab Prado para participar en su taller relacionado con  las empresas del procomún en el que también andan de por medio las amistades de EOI.

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La imagen en Flickr es de la Coca-Cola Art Gallery.

Zorrozaurre se autoseñala 6 comentarios

Los grandes proyectos faraónicos acaparan las listas de éxitos en esta ciudad que habito aquí en el sur de Islandia. El Guggenheim abrió la veda y nos lanzó hacia el mundo. Somos referencia por el envoltorio, por las formas, por la apuesta, por la regeneración urbana. Por luces de neón que detuvieron la vista de los nuevos tiempos. Y aquello supuso un paso adelante. Bilbao ocupa un lugar en el mapamundi, más allá de la guasa inicial que siempre hizo que estuviera allí.

Debajo de esa cosmética deslumbrante siguen pasando cosas. Por eso es una delicia saber de Señalart, el proyecto que Diego Soroa y más gente han estado poniendo en marcha en Zorrozaurre, un lugar de esos que parecen en decrepitud controlada. Roña, ruinas, coches multados y otros abandonados a su suerte conviven con Vicinay Cadenas, una fábrica diferente. Ahí en una complejidad inserta en el siglo XXI con contradicciones por sus cuatro costados.

¿Y qué podían hacer para que emerja su vida interior? Ubicarla primero y señalarla después. Hacer evidente a los ojos de quien lleva paso humano que allí está el bar alternativo de ancianos, el embarcadero de traineras o el parking de triciclos. Dar fe de que la calle respira con sus objetos, con sus sujetos proyectados en mil rincones. Dar fe de que por debajo del envoltorio la gente sigue buscando una conexión emocional con cualquiera que sea su particular sur de Islandia.

Por eso merece la pena encontrar a Zorrozaurre a través de su señalética alternativa. La real, la irreal, la emocional, la demandante, la provocativa. Zorrozaurre, ese lugar donde los proyectos faraónicos deberán darse la mano con la gente de a pie. Pero por si acaso hay agresiones con lo que fue, mejor evidenciar lo que es y lo que quiere ser.

Volveré a recorrer Zorrozaurre para redescubrirla. Onírica cuando en Semana Santa alguna que otra cofradía ensaya su recursiva interpretación religiosa entre las ruinas. Saludable cuando recibe entrenamientos para grandes gestas anónimas en la carrera popular de turno. Hundida cuando sus destartaladas instalaciones industriales esperan la muerte perpetrada a manos del futuro.

Señal Art from Hodei Torres on Vimeo.

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