Monday, Jul. 22, 2019

Abrir la reflexión: higiene mental y emocional

desde la ventana 2Han sido tres días estupendos compartiendo reflexión con profesionales de La-Pa, el Laboratorio de Patrimonio del CSIC en Santiago de Compostela. Y no sólo con ellos sino con otras personas también invitadas como ponentes (un placer las conversaciones con Carlos Martín Ríos, por ejemplo) y algunas otras que han acudido por su propia iniciativa. El asunto es simple: una entidad que hurga en nuevas formas organizativas y de funcionamiento decide organizar tres días de trabajo abriendo su reflexión a otros agentes. Simple y potente mecanismo de reflexión y avance, ¿no?

En el fondo es algo que introduce higiene. Primero porque sirve para escuchar otras voces. Pero también para escuchar las mismas voces (la propia gente de La-Pa) desde otro ángulo. Y también para detener el tiempo por tres días y dotar de intensidad a un proceso de reflexión que se abre y deja que por las ventanas entre aire fresco (o, al menos, favorece condiciones para que sea probable que entre ese aire).

No obstante, tienen que darse algunas condiciones, como siempre. Hace falta que haya alguien que se lía la manta a la cabeza para montar todo el sarao (en este caso, César González-Pérez). También que se cuente con apoyos en los niveles directivos (supongo que Felipe Criado-Boado será pieza fundamental). Y no hay que olvidar que la entidad se construye a partir de los individuos que la componen, por lo que allí tienen que estar esas personas que hacen realidad La-Pa, en mitad del sarao y con voz activa. Además, hace falta otra condición: diseñar y organizar el programa para que la acción discurra a lo largo de tres días, combinando voz externa e interna, y que todo eso pueda vehicularse por el cauce de lo posible.

¿Por qué no es tan habitual detener una organización por tres días y oxigenarla? No cabe duda de que la experiencia de sacar de la rutina a sus protagonistas y favorecer un diálogo sobre quiénes somos y lo que queremos es complicada. Pero la reflexión sobre el propio trabajo es vital hoy en día. No sólo se trata de que individualmente seamos competentes y hagamos las cosas bien, o de que nos coordinemos adecuadamente. También hace falta, cada día más, reflexionar sobre nuestro propio trabajo. Trabajar sobre nuestro propio trabajo. De ahí casi siempre surgen grandes avances.

Estas jornadas han sido para mí ha sido la ocasión de navegar hacia una isla y permanecer allí tres días. Diferentes. Pero bien conectados; tampoco era cuestión de romper amarras con la realidad. He podido escuchar a personas expertas argumentando sus puntos de vista sobre la ciencia, la investigación, las limitaciones del sistema público, la organización de la actividad científica, los sistemas de selección y captación de profesionales, la compleja relación con la sociedad en general y la comunidad científica en particular, la transferencia de conocimiento… Mucha tela que cortar.

El reto es darle continuidad, tal como se decía en la clausura. Los subidones de adrenalina tienen el problema de la ciclotimia. Tras la fase de auge bajamos al valle y allí sigue instaurada la cruda realidad. Desde mi perspectiva de trabajo en Internet, la continuidad puede pasar por habilitar un espacio permanente en la red por el que fluyan ideas y que conduce periódicamente al intenso encuentro de compartir tiempo y espacio. Discusión online y offline.

La organización de estos tres días de trabajo por parte de La-Pa ha sido todo un descubrimiento para mí. Y como de bien nacidos es ser agradecidos,  lo firmo y sello en Bilbao, a veinte de noviembre de dos mil diez. Seguiremos en contacto. Se acumulan las razones para peregrinar de vez en cuando a Santiago de Compostela.

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Nota.- Un placer conversar también con Isabel Iglesias. Y cómo no, con otro amigo del alma.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(4) comentarios

  1. telemaco
    20/11/2010 at 22:12

    Un placer, pero supo a muy poco, hay que ponerle pronto remedio.

  2. Isabel
    21/11/2010 at 22:08

    Gracias Julen, un placer.
    Leyendo tu reflexión, aún siento más no haber podido estar más tiempo.

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