Monday, Sep. 22, 2014

Opencourseware, ¿K.O. en la universidad? No sólo

En 1997 llegué con toda la ilusión a Maier. En la reflexión estratégica que se llevaba a cabo cuando yo aterricé aparecía un proyecto emblemático: la gestión del conocimiento. Así se llamaba. Aquella reflexión la hacía Maier con Alfonso Vázquez, de Hobest. En el informe final el proyecto tenía que ver con la construcción de una “miniuniversidad”. Fue el bautismo de fuego. Entonces y ahora los procesos de transferencia y construcción colectiva de conocimiento en las empresas han recibido mucha teoría y quizá no tanta aplicación.

Cuando luego pasé a dedicar parte de mi tiempo al mundo académico, el baño de realidad fue inmediato. ¿Compartir apuntes?, ¿abrir contenidos? No, el modelo seguía siendo el mismo de la empresa industrial: no hay razón para abrir el conocimiento.

Siento seguir cenizo, pero la inercia mueve el molino. En la mayoría de los casos, la gente no comparte, “por si acaso”. Compartir te conduce a un camino de potenciales problemas. Quizá también potenciales beneficios, pero “por si acaso”, mejor nos quedamos como estamos. Yo creo que en el fondo tiene que ver con que la empresa suele moverse en terrenos ultraconservadores donde es muy difícil ver la cooperación como vía para la competitividad. En teoría puede ser, pero en la práctica a ver quién es el guapo que se arriesga.

Las políticas para compartir conocimientos a través de licencias al estilo de Creative Commons son pura anécdota en el marco empresarial. Pero lo mismo sucede en centros tecnológicos y universidades. ¿Qué está siendo del consorcio Opencourseware Universia donde las universidades iban a abrir contenidos? En su sitio web se le sigue dando lustre:

Esta iniciativa ha tenido un gran impacto y ha impulsado a que otras universidades de prestigio internacional se hayan adherido, generando proyectos propios en coordinación con OCW-MIT. Este el caso de OpenCourseWare – Universia que, a través de medios digitales y en abierto, difunde los recursos docentes estructurados en asignaturas. En definitiva se concibe como un escaparate para la difusión internacional de las actividades de nuestras universidades.

Se supone que hay unas cuantas universidades implicadas. ¿Implicadas? Txipi, ¿qué tal va en Deusto? En Mondragon Unibertsitatea, Aitor, ¿dónde hay alguna referencia a este proyecto? ¿Alguien puede compartir algún proyecto medianamente digno de opencourseware en su universidad? El tiempo pasa y el gatopardo sigue donde estaba. Aunque todo cambie. Aunque el MIT Opencourseware tenga la documentación de 2000 cursos accesible vía web.

Por eso cuando Josi Sierra me explicaba su proyecto, siempre colocando por delante la apertura de los contenidos multimedia que iba a producir, me daba cuenta de que hay quijotes que seguimos erre que erre. Y seguiremos, vaya si seguiremos. Porque dejar a disposición de otras personas lo que sabemos es un acto de simple justicia con la sociedad que nos rodea. Siempre que podamos y hasta donde podamos.

Creo que nuestras ideas sobre la economía abierta nos conducen a un escenario cuanto menos curioso. Conceptualmente se comprende, pero, por la razón que sea, las cadenas del pasado impiden actuar en consecuencia. Seguimos sin ver acciones claras de compartir materiales en cuanto se atisba la sombra alargada de la competitividad. Las ideas de wikinomics son bonitas para las diapositivas de una presentación, pero otra cosa es verlas en la realidad.

Y dicho todo eso, no por ello vamos a dejar de insistir. Creo que a pesar de todo seguimos ganando terreno. Eso sí, las tierras comunales del conocimiento suponen una mínima superficie del total. Las personas quizá estarían dispuestas a compartir más, pero las organizaciones siguen con sus perímetros de seguridad vigentes. La policía del conocimiento -hoy seguridad privada- cuenta con artillería pesada. Qué le vamos a hacer.

Dejo aquí otro de los ejemplos de video enriquecido que Josi ha preparado mientras los pinches (Naiara et moi) tratamos de contribuir en lo que podemos dentro de la cocina ;-)

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.