Monday, Oct. 20, 2014

Empresa abierta no es empresa 2.0

Muy clásica, muy igual. Pero siempre con diferencias.Va una de “conceptos” que supone una interpretación por mi parte a la idea de empresa abierta que estamos manejando. Ya sabéis que “empresa 2.0″ es aquel término que acuñó Andrew McAfee en su día en un artículo publicado en la primavera de 2006 en la Sloan Management Review: Enterprise 2.0: The Dawn of Emergent Colaboration.  Tuvo sus secuelas en en The Trends Underlying Enterprise 2.0 y Enterprise 2.0, version 2.0. Finalmente, por supuesto, ha caído el libro: Enterprise 2.0: The Book and the Blurbs. Secuencia previsible a mayor gloria del pecunio.

Por aquí, en este humilde blogsito, hace ya mucho tiempo que hablábamos de estas cosas. Sí, cómo ha llovido desde entonces; hablamos de ¡¡¡2006!! Entonces escribimos:

McAfee utilizó el acrónimo SLATES para describir su modelo de empresa 2.0. Retomo un texto que publiqué en 2007 comentándolo (y que, por cierto, me encuentro copiado/pegado en la entrada de la wikipedia sobre empresa 2.0 sin referencia; algo habrá que hacer):

  • Search: las personas buscan y encuentran lo que necesitan para su actividad laboral navegando por los contenidos mejor o peor organizados de sus Intranets corporativas. Encontrar lo que buscas es el argumento básico de esta nueva empresa.
  • Links: la forma en que buscamos ya no es mediante secuencia de principio a fin, sino de un recurso a otro. El enlace es el orden de la empresa 2.0.
  • Authoring: si Nicholas Carr ya anticipó lo bueno y lo malo de la amateurización de la web 2.0, McAfee confirma que todo el mundo puede producir y generar sus contenidos. Cada cual es capaz de mostrar lo que sabe y de generar tráfico en torno a sus contenidos, siempre que sean útiles para los demás.
  • Tag: la experiencia de quien usa los sistemas de información de una empresa se ve enriquecido por la etiquetación. No son las máquinas sino los humanos quienes etiquetan el contenido. De esta forma la búsqueda se acerca al criterio de la persona, se humaniza, en buena parte.
  • Extensions: el sistema de recomendación como vía de avance en la búsqueda. Si le doy valor a este contenido y éste a su vez se lo concede a otro, es probable que me fije también en este último. La búsqueda de contenido relevante se realiza extendiendo desde las conexiones de un punto de origen. Las redes son la forma en que se organiza el conocimiento.
  • Signals: como forma de saber que algo relevante ha sucedido. No podemos perseguir todo aquello que nos interesa. Necesitamos recibir señales cuando algo se mueve en ese objeto de deseo que previamente he fijado. Son las tecnologías RSS, la gran fuente de conocimiento asociada a la empresa 2.0.

Ayer discutiendo con Amalio A. Rey sobre organizaciones 2.0 y tecnología, me surgió la idea de aclarar nuestro punto de vista. Que no tiene por qué ser el mejor ni con el que tampoco tienes por qué estar de acuerdo. El planteamiento que hago es el que se deriva del camino recorrido estos cuatro últimos años, yendo de aquí para allá, hablando con muchas empresas y degustando éxitos y fracasos. Camino recorrido, vamos.

A Amalio le chocaba que cuando trabajamos con una empresa en su “transición” hacia escenarios 2.0, coloquemos en los cimientos la tecnología. De hecho, ahí solemos colocar dos aspectos, porque además del tecnológico está de el de actitudes y cualificación de las personas. Es decir, cuando una empresa nos llama para hablar de “Internet” (suele ser la llamada habitual), no queda sino hablar de tecnología. Porque aunque para mucha gente se esté convirtiendo en una capa transparente, no es así para la inmensa mayoría de las empresas.

Pero hablar de “Internet” no es hablar de “empresa abierta”. Eso sí, la empresa abierta tiene un potenciador natural: la web social. ¿Puede entenderse sin ella? Cada día que pasa es más difícil. Pero de la misma forma en que los usos sociales de la tecnología se extienden más y más por toda la sociedad. Así que no creemos que la web social sea un distintivo de la empresa abierta, sino que habría que preguntar por la forma en que la utiliza. La sociedad no puede entenderse sin Internet y la web social. La empresa seguirá esa tendencia.

Sin embargo, la “organización 2.0″ presenta un serio problema de conceptualización. Porque coloca el foco en lo 2.0. Y para bien o para mal, lo 2.0 ya explotó en su día: primero con la generalización de Internet como plataforma (sin tanta intensidad de uso, siendo realistas) pero sobre todo, en un segundo momento, mediante el uso masivo de las redes sociales en Internet (Facebook, Linkedin y Twitter a la cabeza). Hablar de “organización 2.0″ no tiene demasiado sentido desde mi punto de vista. Creo que hace falta -cada vez más- un uso crítico de todo lo que trae la web social.

En este sentido, ¿estamos trabajando en modelos abiertos de empresa? Sí, pero en cierto grado y según nos dejan las circunstancias. Creo que es más fácil desarrollar la empresa abierta a través del emprendizaje. Si la empresa nace ex novo tenemos más posibilidades. Puede sentirse ya nativa en Internet y eso facilita una aproximación diferente a la gestión. Es más fácil entonces comprender el sentido de la abundancia (por uso intensivo de lo digital), cómo usar la meritocracia o hiperconectarse, características todas ellas de la economía abierta.

Así pues, las “organizaciones 2.0″ corren el riesgo de morir por la propia ola que las arrastra. Community Managers que hacen bien su trabajo pero que no modifican las condiciones estructurales de funcionamiento de la empresa van a provocar que lo 2.0 represente un adjetivo útil para el marketing y la comunicación, pero anclado en las viejas premisas de siempre. Charles Leadbeater, cuando hablaba de innovation in e innovation out daba la pista de los dos escenarios posibles: el de un simple cambio de enfoque frente al de una transformación radical.

La realidad es la que es. Nosotros jugamos la mayor parte de las veces en terrenos de juego con unas líneas ya pintadas. Hay reglas y árbitros. Es un enfoque. Estás dentro del sistema y ahí lo 2.0 es un eje que se hace más y más transversal. Pero en la inmensa mayoría de los casos no modifica la esencia de la empresa.

Por contra, la empresa abierta construye un nuevo campo de juego. Toma prestadas ciertas condiciones de la sociedad que la rodea y las transforma en nuevas formas de hacer gestión. La consecuencia es que surge algo que puede, o no, ser empresa. Es un lugar de construcción colectiva de conocimiento. Un lugar que normalmente incrementa el procomún. Más que mirar al beneficio propio juega con la referencia del beneficio global.

La empresa abierta no puede no usar Internet. No puede no usar tecnología. El mundo es como es. La empresa abierta necesita Internet y la web social, pero no creo que sea una característica tan relevante como para decir que la define.

Dicho todo esto, ya me lo veo: Amalio va a estar de acuerdo conmigo. ¿O no? ;-)

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La imagen en Flickr es de pixeleando.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.