Tuesday, Jul. 16, 2019

Cuando quitas el lucro a una empresa, ¿qué queda?

The Diamond-Water ParadoxSon ya varias ocasiones últimamente en las que veo recurrir de nuevo a la pirámide de Maslow para explicar los modernos enfoques de las empresas. Y no me refiero a la autorrealización comprando gasolina. El bueno de Abraham no sé si fue consciente del juego que iba a dar su pirámide de las necesidades. Mira que pasa el tiempo y sigue siendo útil para explicar por qué se mueven los humanos.

El caso es que la mayor parte de quienes habitamos el primer mundo -con crisis de por medio, eso sí- vivimos con nuestras necesidades básicas cubiertas. Por la parte de arriba de la pirámide habitan la (auto)estima, nuestra dimensión social y sentirnos a gusto con lo que somos. Suponen potentes motores conductuales. Eso sí, ya decíamos ayer que también hay juego por la parte de abajo de la pirámide: la proyección -artificial o no- de inseguridad, rebaja las necesidades para impactar en instintos más básicos.

Arriba de la pirámide se acabó la producción en masa y la eficiencia basada en costes. No, no son esas las fuentes de competitividad. Allá arriba se ubica la antropología, la etnografía, la cultura, el arte y la búsqueda de felicidad. Pero también se ubica la parte caprichosa del ser humano, la irracionalidad o la volubilidad de un comportamiento que se bambolea al aire del moderno capitalismo cognitivo y emocional. Es un territorio donde las empresas compiten con la fe, con la iglesia, con los grandes ideales y las tendencias culturales.

¿Es esa zona de las necesidades humanas un terreno lógico para hablar de dinero y lucro? ¿Cómo compaginar el poderoso deseo de la empresa de conseguir más y más beneficio económico con unas reglas que no son precisamente las de mercado? Todo anda revuelto y hay una clara ganancia de pescadores. Marketing emocional, neuromarketing, economía de la experiencia, living labs y chanflainas parecidas. Todas a por lo mismo: a por la conquista de nuestros corazones. Eso sí, en la inmensa mayoría de las ocasiones con un amo de fondo que insiste en ganar dinero porque hay que satisfacer al accionariado.

¿Qué sentido queda cuando a una empresa le quitas los grandes objetivos típicos de facturación y conquista de nuevos mercados? Primero, antes que cualquier otra cosa, ¿la empresa maneja intenciones fiables de cara a la sociedad que la rodea? ¿Debe competir contra esas otras organizaciones que no ambicionan lucro pero que atraen talento?

La economía abierta plantea un reto hasta ahora desconocido. Han entrado en el mercado entidades que se apartan de la línea oficial de maximizar beneficio económico. Son potentes porque desde su nacimiento quedaron instaladas en la parte alta de la pirámide de Maslow. Es su terreno natural. Mientras tanto, el pelotón de las empresas competitivas en épocas pasadas se ven obligadas a cambiar sus estándares e indicadores. Ya no pueden medir la satisfaccion de sus clientes en tanto que cubren necesidades básicas. El mercado es mercado y no lo es. Hay lucro y no lo hay. Las paradojas campan a sus anchas en un escenario complejo y que admite casi de todo.

Maslow sigue siendo útil casi setenta años después de que presentara su famosa pirámide. Ahí queda eso.

Algunos otros artículos en los que le doy vueltas a estos mismos asuntos:

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La imagen en Flickr es de omniparticles.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(9) comentarios

  1. aitormanah
    29/10/2010 at 07:47

    Eskerrik asko Julen. Creo que es la clave: "¿la empresa maneja intenciones fiables de cara a la sociedad que la rodea?". Yo creo que realmente es eso lo que necesita la sociedad actual: empresas que se cuestionen esta pregunta y que afronten con valentía y humildad el papel que les corresponde.
    En cuanto a Maslow, creo que la clave de las empresas y las personas puede ser el SER lo suficientemente FLEXIBLES (líquidas o cualquier conceptoguay) para moverte por el nivel que necesites y cuando lo necesites.

  2. Clara Isabel Vega
    29/10/2010 at 11:28

    Un tema muy interesante el tratado en tu post, cuyo espíritu comparto en cuanto a destacar la generosidad y la sustitución de satisfaccion lucrativa por otros nobles objetivos que producen mas felicidad.
    Sin embargo tengo que matizar y mostrar mi desacuerdo a la consideración que atribuyes a la piramide de Maslow de que "ciertas empresas desde su nacimiento quedaron instaladas en la parte alta de la pirámide de Maslow" , cuestión que en esencia no parece lógica. Me explico, Malow predicaba que solo se pasa al siguiente nivel, cuando se ha cubierto el anterior, por tanto situarse en una parte alta, no responde al estudio y análisis que fundamenta la pirámide de Maslow y entre otras cosas, si no ha beyneficio, no hay empresa, es inviable y el resto de objetivos irrealizables.
    Si coincido en que el beneficio no se puede conseguir a costa de saltarse las normas escritas y las no escritas, las legales y las morales, pero hemos de reconocer que una empresa nace para crecer, siempre es asi.

  3. Moli
    29/10/2010 at 17:23

    respuesta: una locura. Pero es que la cordura tampoco me convence...

  4. aitormanah
    01/11/2010 at 07:43

    @Clara Isabel Vega Coincido en el matiz que propones sobre Maslow. Sin embargo, no me queda claro lo que comentas en la última frase: "Hemos de reconocer que una empresa nace para crecer, siempre es así" ¿Cual es el significado de crecer? ¿Qué querías decir?

    Gracias por responder!!! ;)

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