Wednesday, Jul. 17, 2019

La organización paradójica

Cochecito carretilla, objeto imposible de Jacques CarelmanDespués del análisis de los 20 casos de economía abierta, hay que extraer conclusiones. Ricardo AMASTÉ me decía hace unos cuantos comentarios que encontraba las conclusiones demasiado vacías. Bueno, eso quise entenderle. Pero es que en el fondo no soy capaz de encontrar un hilo conductor potente para esto que llamamos economía abierta. Bueno, a excepción de las paradojas con las que vive, ¿o que provoca necesariamente? Así que se me ocurre que la organización ideal -esa que no existe- es aquella que mejor explota sus paradojas.

De hecho la primera característica que le asignamos a la empresa abierta es que resulta contradictoria. Es lo que llamamos “el paradigma de la paradoja”.

A lo largo de nuestras investigaciones nos hemos encontrado de forma recurrente con realidades contradictorias. Al mismo tiempo que Lego acepta abrir el código de sus robots Mindstorms, obliga a sus lead users a firmar rigurosos contratos de confidencialidad . El software de código abierto es una base necesaria para extender las posibilidades de diseño y construcción de esos robots, pero continúan las restricciones para que esos usuarios avanzados con quienes han configurado el Mindstorm User Panel no compartan el proyecto en que están participando (al menos hasta que el producto, en su momento, saliera al mercado).

La gestión paradójica emerge cuando las condiciones del entorno son tan cambiantes como lo son en el momento actual. Surge una nueva lógica que atenta contra formas lineales de pensamiento. Peter Senge lo recogía en sus círculos de causalidad, Ulrich Beck lo denominaba diferenciación inclusiva, Edward de Bono lo aceptaba como pensamiento paralelo, Charles Handy lo entendía como característica de toda una era y Jerry Fletcher y Kelle Olwyler lo concebían como un estilo de gestión.

Quizá para darle más cuerpo a esta idea haga falta leerse Breve historia de la paradoja, de Roy Sorensen. En mi caso tuve la suerte de que David se acordó de que es una mis neuras y me lo regaló. En general, no me cabe duda de que lo que tenemos delante es un buen lío -me refiero a las organizaciones, las personas, las empresas, la productividad, la felicidad- y que la combinatoria es de tal magnitud que no hay ni puede haber recetas cuyos ingredientes lleguen en cantidades exactas y con tiempos de cocción milimetrados.

Claro, pero, ¿cómo le vendes a cualquier equipo directivo de un negocio que busca el éxito que no se preocupen y que navegan en aguas contradictorias? ¿Y eso para que me sirve? Supongo que preguntarán, ¿no? Pues para, al menos, disponer siempre de un amplio abanico de posibilidades. En realidad aceptar lo paradójico sirve para generar optimismo. Vamos, que quizá lo encuentres como receta para una “actitud mental positiva” en cualquier manual de autoayuda.

Algunas ventajas que le veo a la organización paradójica:

    • Sirve para moverse por aguas turbulentas porque recurre a soluciones diferentes para circunstancias diferentes: se mueve de forma contingente con su época. Donde fueres, haz lo que vieres… o no.
    • Confiere humildad y una permanente necesidad de estar en contacto con la red. La diversidad es tal que no queda sino recurrir a otras personas y organizaciones para avanzar. La idea del “compañero de viaje” es fundamental. Somos eficientes junto con otras partes de nuestra red, conformando clusters y deshaciéndolos. Pero prima el sentido de que hay “otras formas de hacer las cosas bien”.
    • Cultiva en la gente modelos mentales mucho mejor adaptados a los tiempos que corren. Si las organizaciones necesitan flexibilidad, primero son sus personas las que deben ser flexibles. ¿Cómo? Aceptando las paradojas como lógica de pensamiento que conduce a contradicciones que presentan salidas a los problemas. No es tanto que no haya salidas; hay muchas pero a veces en direcciones casi contrarias. Y puede que varias de ellas sean útiles. A veces casi todas. El problema suele ser la parálisis que provoca el análisis.
    • Las paradojas ayudan a aceptar la realidad. Los casos de éxito de las empresas encierran miserias. Sobre todo en las grandes organizaciones. Puedes encontrar lo mejor y lo peor. Aceptar las paradojas ayuda a relativizar éxitos y miserias. No conviene olvidarlo.
    • Permite el desarrollo natural de nuevas ideas y áreas de negocio. Siempre he dicho que una empresa debería saber, básicamente, gestionar. Sí, “gestionar” a secas. El objeto directo que acompañe a ese verbo es menos importante que el verbo en sí. Las paradojas se manejan mejor cuando convives con la diversidad y forma parte de tu código genético.

      Bueno, supongo que esto te estará pareciendo un brindis al sol. O sea que “organización paradójica”. O sea que ni sí ni no. O sea que todo está bien… y todo está mal. O sea que… ¿estás diciendo algo que merezca la pena? Bueno, me temo que no depende de mí la interpretación. Pero la economía abierta está llena de paradojas. Quizá otros sectores y otros tipos de empresa crean que son sólidos, homogéneos y rocosos. Que hacen las cosas como Dios manda y que sus manuales de procedimientos son letra sagrada. No pasa nada. En el paradigma de la paradoja también aceptamos que ese puede ser un modelo. Éxito hoy; mañana ya se verá.

      Ricardo, creo que tenemos un reto por delante: explotar las organizaciones paradójicas. Es, no cabe duda, el terreno de la autoexplotación, del procomún retribuido, de la libertad inducida, del tiempo que se alarga pero que dura menos, de las élites excluidas, del capitalismo emocional, del mercado del alma y de la economía del yo. Ahí andamos, ganándonos la vida como buenamente podemos.

      ——–

      La imagen corresponde a uno de esos objetos imposibles que propone Jacques Carelman.

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      Sobre el autor

      Julen

      De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

      (10) comentarios

      1. Amalio A. Rey
        14/09/2010 at 09:45

        Julen, tiremos de Wikipedia: La paradoja es una proposición que conlleva a una contradicción, y es un poderoso estímulo para la reflexión. Los filósofos a menudo se sirven de ellas para revelar la complejidad de la realidad, y al mismo tiempo permite demostrar las limitaciones de las herramientas de la mente humana. Dicho esto, me voy a centrar en lo que a mí me parece tu propuesta más jugosa: “la organización ideal es aquella que mejor explota sus paradojas”.
        Por lo visto, organización paradójica = organización incoherente (“donde fueres, haz lo que vieres”). OK, veo el valor de la paradoja o la contradicción como PROCESO, como estímulo a la reflexión, pero el RESULTADO, la solución, la respuesta debería ser lo más coherente posible dentro de los grados de libertad que tenemos.
        Una cosa es que no huyamos de las paradojas, de la contradicción; pero las organizaciones necesitan atenuarlas o si cabe, resolverlas. Una organización que no “resuelva” sus “paradojas clave”, se torna demasiado compleja, produce desgaste, o lo peor, puede volverse poco creíble.
        “Las paradojas conducen a contradicciones que presentan salidas a los problemas” = Eso es, ver la paradoja como un camino para resolverlas, para encontrar una salida al problema, y esto te va a pedir (al menos según mi experiencia) quitar vigor a la contradicción.
        Julen, la cosa no va de compararse con modelos rígidos, rocosos, con manuales de procedimiento sagrados, ni hablemos de cantidades exactas y con tiempos de cocción milimetrados, porque entonces cualquier alternativa suena mejor y más inteligente. Pensemos mejor en zonas grises…
        Por eso, es cierto que la “organización ideal” puede ser aquella que mejor “explota” sus paradojas pero entendido el término “explotar” en el sentido de que: 1º) las reconoce, 2º) las resuelve o atenúa de un modo inteligente.
        Es una reflexión difícil. Obviamente estoy muy lejos de tener una respuesta a eso, pero sospecho que las “empresas abiertas” necesiten más que las otras de cierta coherencia, entiéndase de resolver sus paradojas. ¿Que tienen más paradojas?, pues sí (y la mayor de todas es abogar por un modelo que contradice a su entorno) pero precisamente por eso, necesitan de una “coherencia-mínima-de-supervivencia” para resistir los recelos que generan. Esos “bichos raros” necesitan una identidad fuerte basada en unos mínimos que introduzcan algo de certidumbre. Sé que “principios” es un palabro poco sexi en el mundo del caos creativo, pero para mí, no hay otro camino que la “gestión por principios” para salir vivos de la complejidad. Unos pocos principios, los menos posibles, pero robustos y coherentes, es decir, no-paradójicos. Si cultivas un núcleo “estable” de principios, entonces puedes jugar-a- las-paradojas-perennes con todo lo demás.
        “Aceptar lo paradójico sirve para generar optimismo” = Vale, lo que haces es no comerte demasiado el tarro, y entender lo complejo con naturalidad. Es una forma de no enfermar de contradicciones. Así que la fórmula podría ser: 1) Identificar y resolver con determinación las paradojas que son solucionables, 2) Asumir con naturalidad las que no lo son. Pero lo primero es lo primero, sino la organización (o la persona) enferma de incertidumbre, ¿o de contradicciones?
        Detrás de una paradoja, siempre hay una oportunidad de practicar el “Integrative thinking”, eso de “Y en vez de O”, y está claro que por ese camino hay muchas oportunidades para innovar. Creo leer en tu post una invitación a eso.
        Seguimos pensando :-)

      2. Angel de Olavide
        14/09/2010 at 10:32

        La ciencia tuvo que enfrentarse a las paradojas de la física cuántica y el principio de la incertidumbre. En la gestión cotidiana de las organizaciones todo el mundo sabe que existen unos factores de entorno absolutamente impredecibles. Se ha sabido siempre y por ello la ciencia o las técnicas de la planificación estratégica o/y el management han resultado útiles cuando no se ha mitificado su valor y cuando han ayudado a despejar incógnitas. Y hoy, a pesar de la multiplicación de las variables a considerar las cosas siguen siendo mas o menos iguales. Aciertan quienes consiguen quitar el velo y desnudar el futuro- mas o menos- y se equivocan quienes trazan caminos incompatibles.

        Si evidentemente todo conspira para terminar recomendando a las empresas humildad, paciencia y tensión favorable al cambio y alguien dice que para eso no hacen falta alforjas, que con los innumerables manuales de autoayuda ya vamos servidos, pues habrá que constestar que puede ser. De hecho así ha sido siempre.

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      4. Julen
        15/09/2010 at 09:04

        @Amalio, este es un tema hasta cierto punto irresoluble. Sencillamente mi discurso trata de poner sobre la mesa que hay que quitar el miedo a la pérdida de control que muchas veces acontece en nuestras empresas. Es una cuestión de actitud, de no creer en que sólo hay una verdad y que estamos en posesión de ella. Claro que suena a puro relativismo y falta de compromiso, pero no lo es. Es una cuestión de "grados": no es blanco o negro, pero conviene saber moverse entre las diversas tonalidades de grises.
        @Angel, seguramente que cuando dices lo "mitificar el valor" de ciertas herramientas estás dando en la diana del cambio de actitud que proponemos.

      5. alvarezval
        15/09/2010 at 22:43

        Entonces Julén: la organización paradójica es la que no existe? al menos aquí en España?
        Comparto tus paradojas, pero me pregunto: cómo aterrizarlas? como hacer de esa filosofía un proyecto válido para transformar las organizaciones del presente?

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