Wednesday, May. 22, 2019

Una propuesta para leer sobre nueva economía

Tras varios meses de trabajo, con la coordinación de EOI y cinco instituciones implicadas, ya están disponibles todos los informes de análisis de los sectores de nueva economía elegidos. Cada uno presenta 20 casos, hace una introducción para definir el sector y presenta al final una serie de conclusiones. Tíscar nos lo presentaba así en su blog hace unos días:

¿Qué tienen en común la Economía Verde, la Economía Digital, la Economía Social, la Economía Abierta y las Industrias de la Creatividad? Que todas ellas se engloban dentro del concepto de Nueva Economía, como nuevos sectores productivos que basan su modelo de negocio en elementos como son la cultura abierta, la horizontalidad, la tecnología y la gestión medioambiental.

Pues bien, desde aquí también animamos a matizar, criticar o comentar sobre estos informes. No son sino trabajo en curso que muestra, en una fecha determinada, un conjunto de realidades empresariales. Seguramente que no están todas las que son. Por supuesto, pero es un primer paso para ir proponiendo alternativas. Están ahí para desbrozarlas y ver hasta qué punto dan pistas útiles mirando al futuro.

Todavía hay que pulir detalles antes de la publicación definitiva y tenemos también que compartir con el resto de equipos de trabajo una valoración global de las investigaciones realizadas. Por eso es todavía trabajo en progreso.

Cada informe es un documento que lleva su tiempo digerir, pero pueden leerse por partes. Puedes leer un caso que en particular te pueda interesar, unas conclusiones sobre uno de los sectores o cómo se define alguno en particular. En ese sentido, aunque son documentos extensos, bien pueden leerse en forma modular. Ahí están, esperamos que te sirvan.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(6) comentarios

  1. Pingback: Nueva Economía, nuevas empresas

  2. Ricardo_AMASTE
    17/08/2010 at 20:12

    Jooooder! Yo que pensaba que con el informe de la economía abierta ya había hecho los "deberes"!!!!!

  3. Ricardo_AMASTE
    17/08/2010 at 20:58

    Simplemente viendo el listado de empresas analizadas en el estudio sobre economía de la creatividad, se me ocurre que probablemente es que AMASTÉ no entremos dentro de ese paquete... Tantos años reclamando que al sector no se le denominase "industrias creativas", cuando quizá el problema es que nos dábamos por aludidos con algo que en realidad no iba con nosotr*s!!! Esta noche ya voy a dormir mucho más tranquilo!!

  4. Ricardo_AMASTE
    20/08/2010 at 13:14

    CONTRA LAS INDUSTRIAS DE LA CREATIVIDAD

    Es curioso. De entre todos los informes encargados por la EOI sobre lo sectores emergentes de la “nueva economía”, todas las denominaciones del marco de estudio han estado compuestas por el binomio economía + verde, digital, abierta y social, salvo en un caso, denominado “Industrias de la creatividad”. Así, el informe delimita desde el título, reduce lo económico a lo industrial, siguiendo una tendencia que, de un tiempo a esta parte, parece imparable a nivel internacional y sobre la que cuando menos, sería interesante-necesario pararse a pensar.

    Muchos de los agentes que trabajamos con la creatividad y en gran medida desde lo cultural (una mezcla no siempre feliz, vista su perniciosa deriva), nos resistimos a esta etiqueta de “industria” y a las líneas de pensamiento y actuación que de ella se derivan. Cada vez más, se impone una visión instrumental y monetarista del sector (la generación de PIB, empleo, regeneración urbana, atracción turística, etc. se convierten en funciones y objetivos fundamentales), planteándose además posibilidades eminentemente industrializadoras como casi única vía para generar “valor” (¿qué valor-es?).

    La industrialización persigue una supuesta mayor eficiencia en cuanto a procesos y resultados y la maximización del beneficio. Necesita de productos y servicios estandarizables para ser ofrecidos de modo masivo. Así, lo que resulta rentable es lo mayoritario, lo espectacular, el entretenimiento, lo intelectualmente accesible, lo fácil de domesticar y empaquetar, lo licenciable y franquiciable... frente a propuestas deficitarias para las cuentas de resultados, que tengan que ver con lo especulativo, lo experimental, lo minoritario, la transformación social… (si, ya se: bla bla bla). Por todo esto, cuando, en una nueva pirueta, se incluye el deporte dentro del difuminado ámbito del sector de la creatividad, se incluye al Real Madrid (desde luego, un ejemplo significativo), en vez de o complementado con otras propuestas no vinculadas al deporte profesional de masas, sino al deporte amateur como ámbito de vida saludable-educativo.

    Así, la creatividad, la cultura, dejan de ser prioritariamente ámbitos para la experimentación, para la transgresión, para la generación de lo simbólico y nuevas subjetividades, para pasar a ser un nuevo ámbito de negocio. Ya no se trata de empoderar y potenciar la autonomía de las personas, sino de segmentar audiencias y abrir nuevos nichos de mercado. Un mercado masivo donde lo artesanal, lo amateur dejan de tener sentido, si no es como margen necesario o entrando a formar parte de la recurrente larga cola.

    Probablemente, cuando se habla de “industria”, ni siquiera se trata de una visión sesgada de empresarialización o profesionalización. No es un equívoco (por eso no se subsana), sino una apuesta por imponer el sistema-modelo industrial en un ámbito donde piensan que no está obsoleto, sino que tiene mucho camino por recorrer, por rentar. Una visión cortoplacista, basada en atacar una nueva parte de la tarta del desprotegido procomún, esquilmando los sectores de los intangibles del mismo modo que se hizo (y se sigue haciendo) con los recursos materiales-naturales. Como siempre, que todo cambie, para que todo siga igual… Eso debe ser la “nueva economía”.

    También como siempre, quienes nos equivocamos somos nosotr*s, desde nuestra ingenua crítica buenista. Pero entonces ¿qué hacemos? ¿Renunciamos a ese empeño por que las cosas sean ciertamente distintas y huimos hacia un nuevo margen? ¿nos mantenemos en la lucha dialéctica? ¿nos autoconvencemos de la ilusión del cambio desde dentro? ¿recuperamos una actitud insumisa y de acción directa? ¿nos atrevemos a salir del círculo vicioso? No lo se, pero ante el asedio al que estamos siendo sometid*s… Algo habrá que hacer.

    P.D. Ojala una lectura reposada del informe me haga ver que si, que estaba equivocado.

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