Thursday, Jul. 18, 2019

Mi abuelo

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10/08/2010


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Tenía dos vacas y un trabajo en la fábrica. Por la mañana a las cinco había que madrugar para preparar a los animales. Ordeñar las vacas como de costumbre, un día tras otro. Luego, más tarde, hacia la fábrica. Unos tres kilómetros andando.

A media tarde de vuelta en casa. Quizá hubiera que hacer algo en la huerta. En cualquier caso, también había que ordeñar las vacas por segunda vez antes de cenar. Dormir y esperar a que llegara el siguiente día.

La rutina era diferente el fin de semana. Esos dos días eran tiempo para poder hacer hierba y dedicarlo a la huerta. A veces llovía. Y el domingo por la tarde, antes de ordeñar las vacas, un hueco para otra vida.

Más o menos se sucedían de forma parecida los 365 días del año. Hasta que se jubiló. Entonces casi todo fueron animales y huerta. Mientras, el tiempo seguía su curso aunque a mí se me nublan los recuerdos de treinta años atrás.

Y sucede que mi abuela queda oculta entre tantas otras mujeres que casi no existieron. Ni existen. Me temo que son injusticias de la historia que se prolongan dolorosamente en el tiempo. Perdón, no quería callarlo.

No sé hasta qué punto tengo derecho a quejarme de tantas cosas como lo hago.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(1) comentario

  1. sergi
    13/08/2010 at 01:45

    Obviamente no conocí a tu abuela. Pero mi experiencia me dice que hay gente que nos deja mucha huella (es obvio que tu abuelo a ti), y otros en cambio nos pasan casi desapercibidos. La memoria, además, es selectiva y se queda con lo que más nos impactó emocionalmente.

    Te digo esto porque yo no me daría la culpa por no recordar apenas a mi abuela, ni siquiera a la sociedad, como pareces insinuar con una defensa de la "mujer olvidada injustamente". Simplemente, las personas son diferentes y cuando entran en contacto entre sí a veces "hay química" y otras no la hay.

    No es culpa de nadie, y no creo que se pueda generalizar. La situación laboral de hombres y mujeres, en cuanto a polémica social, es otro tema. Yo no mezclaría ambas cosas. Por ejemplo, a mí me pasa al contrario que a ti, tengo recuerdos mucho más vívidos y detallados de mie abuela que no de mi abuelo. En este caso era culpa de él, porque directamente no le gustaban mucho los niños ;)

    Saludos!
    SERGI
    ** SÒC CATALÀ i PARLO CATALÀ **

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