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Resumen de 13 días en bici por los Pirineos 2 comentarios

Me hago un repaso para que no se me olviden sensaciones. Ya sé que soy bastante palizas con estas cosas. Pero no tienes por qué detenerte en este blog, sólo faltaba. Eso sí, luego cuando chochee de verdad (más que ahora, claro) me servirá para dar la chapa a los nietos. Bueno, y de momento, me sirve para contar qué tal me ha ido estas dos semanas.

  • 18/07. Paseo desde Camprodon a Setcases, ida y y vuelta. Para darme cuenta el auge del adosado de montaña y el deporte de “aventura” como reclamo turístico. Las masas llegan a todas partes. 25 km, con pinchazo incluido, para un desnivel acumulado de 526 m. Sensación: esto no es lo que era.
  • 19/07. Ruta por La Garrotxa. Pistas y caminos que se esconden entre los bosques entre lo que parece un mar de opciones. El terreno volcánico se aprecia bien a las claras en el Croscat o Santa Margarida. La oferta incluye pueblos de cartón piedra, me temo. Algo más de 56km con cerca de 1.000m de desnivel acumulado. Sensación: un mar de caminos. Fotos del día.
  • 20/07. Gran ruta desde Camprodon siguiendo trazado de la Transpirenaica. Típica etapa de paisaje pirenaico de alta montaña. A medida que se sube aparecen los grandes pastizales, la roca calcárea, los pinares esparcidos aquí y allá. Subida dura hacia la Collada Verda para bajar luego a Pardines y vuelta a subir hasta los 2.000m de altitud antes de una bajada tremenda hacia Tregura. 55km y 1.700m de desnivel. Sensación: inmensidad, ya no me acordaba. Fotos del día.
  • 21/07. La vía verde del Carrilet desde Olot hasta Les Planes d’Hostoles. Para recuperar lo del día anterior, un paseo. Eso sí, bajo un sol de justicia, que se escondía de vez en cuando entre trincheras y vegetación. Agradable el camino, para disfrutar de los pedales sin prisa. La salida de Olot es muy bonita. 50km y 482m de desnivel. Sensación: la imaginación te permite ir en tren. El video del día.
  • 22/07. Desde Camprodon hasta el Coll d’Ares. Esperando las tormentas que no acababan de llegar, surgió una etapa preciosa. Nublado abajo, al llegar a las cumbres todo se volvió esplendoroso. En el collado y luego ya por la pista cimera del lado francés, éxtasis de paz y felicidad. Sí, para qué negarlo. 37km y algo más de 900m de desnivel. Sensación: felicidad. Fotos del día, las que más me han gustado.
  • 23/07. De Estamariu hacia arriba. Cambio de ubicación tras dejar Camprodon. Ya por la tarde, el “supuesto” paseo se convirtió en una ruta que subía y subía. Primero pasando por Bescaran con su precioso campanario románico de Sant Martí y luego hacia los altos de Sorri. Y hubo que dar la vuelta cuando andábamos ya por la cota 1.800. Fueron casi 26km y 871m de desnivel. Sensación: Bescaran, en una esquina del mundo. Fotos del día.
  • 24/07. Vuelta clásica por el Cadí-Moixeró. Era obligada una ruta desde Bagà. Así que primero hacia el coll de Bena por la carreterita de Gliscareny y luego, tras bajar a Saldes de nuevo subida para rodear la mole del Pedraforca. Grandiosidad aderezada por un gentío que ha elegido este parque natural como destino de sus andanzas montañeras. En fin, las cosas como son. 60km y 2.064m de desnivel acumulado. Sensación: grandiosidad paradójica que necesita regulación. Fotos del día.
  • 25/07. Románico rural. Otra de las razones para moverse por estas tierras es tomar contacto con su humilde arquitectura románica. Repartida por lugares escondidos, he elegido para apreciarla una ruta de las que ofrece el centro btt de la Seu d’Urgell. Sant Romà de Valldarques resulta encantadora con el inmenso roquedo a su espalda. Casi 47 km y 1.226m de desnivel. Sensación: la humildad del románico escondido. Fotos del día.
  • 26/07. De Estamariu a La Rabassa. Una subida laaaaarga hasta pasar los 2.000 metros de altitud, allá donde prados y vacas se funden en una imagen mil veces repetida. Tras el pueblo de Bescaran, soledad hasta llegar a un centro de vacaciones multiaventura de siglo XXI: La Rabassa. Sensación: punto surrealista en mitad de ningún lado. Fotos del día.
  • 27/07. Vuelta al embalse de Eugi. Cambio de escenario: Pirineo Navarro. Camino de Quinto Real el embalse de Eugi invitaba a pasear a su alrededor. En su lado oeste permite tomar contacto con el peculiar hábitat del hayedo, tan propio de esta zona. Día para estirar las piernas y dejar pasar la tarde. Sensación: comienza el juego entre las hayas. Fotos del día.
  • 28/07. Jugando con la frontera. Día de carretera, pero de esas en que los coches suceden una vez cada mucho tiempo. Preciosa la subida por el hayedo hasta el collado de Artesiaga desde donde bajamos hasta que nos tragó el mar de nubes pegado al valle de Baztán. Tranquila subida a Izpegi para pasar a Francia y volver por el valle de Ardudes hacia el collado de Urkiaga. Sensación: el sinsentido de cruzar fronteras. Fotos del día.
  • 29/07. La lluvia que venía del norte. Y para huir de ella, improvisamos una visita al valle de Ultzama. Viejos recuerdos de una época profesional anterior repartidos por los amplios horizontes de esta zona. Otro entorno, previo al de la orografía pirenaica. Y entre ambos entornos un mundo ancestral de robles y hayas. Sensación: fue en otro tiempo. Fotos del día.
  • 30/07. Toboganes perdidos para llegar al Camino. El tiempo dejó que pudiera pedalear por cuestas de verdad. La primera para llegar a Zilbeti, la segunda hasta Sorogain y la tercera a Burguete. Contacto con el Camino de Santiago para bajar por sus preciosos senderos camino de Zubiri. Sensación: hay pueblos escondidos a la espera del ¿progreso? Fotos del día.

Mañana de nuevo a Bilbao. Me temo que sólo tenemos una vida; así que hay que aprovecharla y disfrutar de ella. Hay muchas formas: esa suerte que tenemos. Procura aprovechar tus cartas. Nos leemos.

Hayas y robles recursivos Sin comentarios

Vuelta al mismo lugar. La misma perspectiva, el mismo sol entre las hojas. Sí, ese tronco estaba ahí esta mañana. Ahora que cae la tarde, parece otro rincón. Pero no; es el mismo lugar. Maldita sea, es el mismo lugar. El sol sólo cambia las sombras. Por lo demás, es el mismo sitio. Y yo no debería estar aquí. Nervios, siento nervios.

Soy consciente de que el camino ha estado jugando conmigo, ocultando su rostro a través de la hojarasca. Sabía que era una posibilidad, pero ha vuelto ocurrir. Los árboles, inmóviles, se ríen de mí. Escucho sus risas mudas e hirientes que vienen y van con una brisa que se vuelve insoportable. El aire serpentea entre los troncos y se escabulle hacia abajo por el camino que traigo. Gira al final y desaparece por el precipicio.

El lugar siendo pareciéndose al que le precede. Dos alternativas, una que sube con decisión. La otra llanea y se deja abrazar por la niebla que la encara de frente. El sol juega con las hojas de las hayas, tan verticales arriba, tan horizontales abajo. El sol, aliado casi siempre, se ha puesto del lado oscuro. Allá arriba está la luz, aquí abajo la confusión de saber que estoy de nuevo en el lugar donde no debía estar. No a estas horas.

La lluvia, mientras tanto, ha estado jugando con los robles. Ha sucedido a otra hora, cuando había tiempo. No como ahora. Porque en aquellos momentos yo no podía prever que las hayas se enfadaran con los robles. Pero así ha sido. Allá arriba les han cortado el paso. Y yo, en cambio, he traspasado el umbral que no debía.

Claro que sólo estando allí, en el momento en que no debía, he sido consciente de que era el mismo lugar, ese por el que había pasado unas cuantas horas antes. Un lugar que era el mismo lugar. Diferente por la hora, pero el mismo lugar.

Los colores se envuelven también sobre sí mismos y el camino se retuerce y vuelve otra vez al origen. El bosque olvida estridencias. Lúgubre, triste, poderoso por su inmovilidad. Sólo presta un escenario para que la imaginación tropiece con sus fantasmas.

Sólo queda una hora para que anochezca. El sol morirá y los caminos desparecerán. Los árboles, sin embargo, sobrevivirán para dejar constancia de que todo sigue igual. Callados, me dicen que no debería estar ahí. Pero en realidad es mi voz la que resuena mientras su silencio se hace más inquietante. Más y más.

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Las fotos están hechas estos días en que ando por bosques diversos de los Pirineos. Puedes ver el álbum completo en Flickr.

Expectativas de cliente y lo que cobramos en consultoría 13 comentarios

Hace unos días charlando con CumClavis y con Anna Cabañas en Olot, salió el tema de lo que facturamos en consultoría. Más que referido a lo que cobramos por proyectos, surgió la cuestión de cómo nos administramos quienes decimos llamarnos consultores artesanos. También lo estuve hablando con Javier Leiva cuando quedamos en Ripoll. Es tema interesante. Claro, hablamos de dinerito.

En mi caso, desde que comencé a trabajar como consultor artesano, no me puedo quejar. Muy al contrario. Siendo sincero nunca pensé que llegara a facturar lo que vengo haciendo.

Germán me tiene convencido de que esto de la cantidad que facturas tiene que ver con la expectativa de tu cliente. Él/ella coloca valor en tu aportación y de ahí viene el precio que te pagará. Siempre que la relación haya sido iniciada “desde el cliente”, claro. Porque es muy diferente si de lo que hablamos es del resultado de una acción comercial. Y no digamos, si estamos hablando de un concurso público. No, a estas cosas no me refiero.

Al final nuestros negocios pasan por facturar lo que sea percibido como justo en cada caso concreto. Y esto supone tener en cuenta las circunstancias específicas de cada proyecto. Ya he comentado en otras ocasiones que el precio es relativo. Incluso un proyecto con mucho valor puede llegar a ser gratuito. Por qué no. Pudiera ser que el cliente está frente a ti lo merezca.

Soy consciente de que nuestros precios en general son elevados para la que está cayendo, comparando con lo que hoy en día se paga por ahí a cualquier persona que está currando. Los precios/hora de 120 euros o más pueden sonrojar a más de una/o. También es cierto que en el precio va incluido el riesgo de que la nómina no llega fija todos los meses, sino que depende de lo que consigamos captar. Este riesgo hace que el precio suba.

Otro asunto fundamental para ganar dinero tiene que ver con la mínima estructura de costes que requerimos. Esta es una de las ventajas de currar con intangibles. No tenemos que invertir en elementos físicos. Nosotros somos nuestra maquinaria y sabiendo utilizar bien las tecnologías de información y comunicación, todo resulta mucho más fácil. Ya sólo queda hacer las cosas bien. Que no se nos olvide que esto es lo más importante. Lo digo porque quizá, aunque parezca increíble, a veces va a un segundo plano.

Quería dejar esta reflexión escrita porque puede ser un buen tema para un nuevo encuentro de consultoría artesana en otoño. Ya lo iremos hablando. Ah…, por cierto, no se os olvide que en este negocio una cosa es facturar y otra cobrar. Esto último en la mayor parte de las ocasiones suele producirse algún tiempo después.

Si te interesa leer sobre estas cosas y la consultoría artesana, en su día escribí ocho artículos repasando mi experiencia. Bueno, os dejo, que me esperan más de 100 km en bici ;-)

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La imagen en Flickr es de your_teacher.

Alojamiento rural L’Era de Cal Bastida en Estamariu Sin comentarios

No es que sea yo muy del estilo de Javier Leiva -crítico por excelencia de todo establecimiento hotelero que pise, jejeje- pero ya que estuvimos un rato hablando de ello cuando quedamos allá al lado del Monasterio de Ripoll, aquí va una crítica del establecimiento en el que estoy alojado aquí en Estamariu, a unos diez kilómetros de La Seu d’Urgell. Se trata de L’Era de Cal Bastida.

Es una historia bonita. Un edificio de gran porte que antaño era el hogar de las vacas y de la vida asida, por destino, al ganado y la agricultura. Pero hoy, desde hace cuatro años, es un alojamiento rural. Por la zona la oferta es amplísima. No hay pueblecito que no tenga alguna casa recuperada para esta nueva fuente de ingresos: el turista de ciudad que ansía la vida rural. Bueno, más o menos, que habrá de todo.

Aquel edificio para el ganado es hoy la apuesta de Pilar: ocho habitaciones. Una de ellas, pequeñita e individual, es la que yo ocupo: 35 euros con desayuno incluido. No está mal, ¿no? Las instalaciones (hasta donde he visto) son sencillas, pero suficientes. El veranillo trae, eso sí, ración de moscas, que acaban por hacer compañía si no te obsesionas con ellas. Paciencia.

En L’Era de Cal Bastida dan desayunos (embutido que no falte y pan potente tostado) y cenas. No se lía Pilar para hacer la cena: platos sencillos, de los que haría tu madre, no lo dudes. Lo sirve en una sala-comedor también sencilla, con su cocinita al lado. Desde aquí me enchufo a una wifi que va de cine. Valeeeee, estuve mirando alojamientos con wifi. Cada loco con su tema, ¿no?

Pilar es una mujer muy agradable, de sonrisa fácil y atenta… a pesar de que casi me cargo su tostadora de pan. Aunque los desayunos los pone a eso de las 9 no hay problema para los hipermadrugadores. Te deja preparados un par de termos con café y con leche más el consabido pan y la tostadora al lado.

En los cuatro días que ando por aquí he visto belgas, holandeses, franceses y británicos. Además de una mínima representación de peninsulares, por supuesto. Supongo que tendrá que ver con que Pilar se maneja bien (por lo que he visto) en inglés y francés. Y supongo también que Internet no distingue bien las distancias. Todas quedan a un click ;-)

El pueblo de Estamariu es pequeño y retorcido, encaramado a los 1.000 metros de altitud. Destaca en él la iglesia de Sant Vicenç, humilde y coqueta, con su cementerio al lado. La carretera sigue subiendo hacia Bescaran, donde comienza una pista que llega a La Rabassa, una estación de ski y deportes de aventura a más de 2.000 metros. Si alguien se anima con la bici: son 18 km para arriba que poco a poco… Por cierto, por el pueblo pasan las rutas 31 y 32 de las balizadas por el centro BTT de La Seu d’Urgell.

Irracional 1 comentario

¿Deprisa? No tiene sentido porque el tiempo no va a alargar su cadencia. Así que no es una alternativa real. El camino continúa hacia arriba. Serpentea y no deja ver el final. De vez en cuando entra aire a través de los árboles. Aire que compone ruidos extraños.

El sonido de las hojas secas bajo los pies esconde el relieve. No hay grandes trampas, pero si irregularidades que provocan algún que otro traspiés. El camino se empina, las piedras se enojan, el aire amenaza con mutar a viento.

Las sombras aparecen y desaparecen. Porque el sol no tiene claro que hoy deba aparecer. Entra algo de bruma por la derecha. De vez en cuando. No hace falta que se haga densa. Sólo necesita asegurar su presencia. Una dosis mínima, para dejarse notar, mientras sientes que la seguridad que creías traer se va quedando en alguna esquina del sendero. Allí habitará con los restos de otras convicciones humanas.

Casi al final, consigues ver algo parecido a un animal. Eso crees, aunque la bruma ha escondido en parte la figura. Parece que se mueve. Pero no está allá arriba, sino a tu espalda.

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La imagen en Flickr es de santigalicia.

Por el Parque Natural del Cadí-Moixeró 2 comentarios

Es de esos sitios que enseguida “te suenan” cuando se habla de bici de montaña. Así que no podía dejar de acercarme hasta Bagà, en el Parque Natural del Cadí-Moixeró, y hacer desde allí un par de ascensiones típicas. La primera, cogiendo la salida hacia Gliscareny para dejar luego la carretera por una pista a la derecha que sube al Coll de la Bena y luego al Coll de la Balma. La segunda, desde Saldes (adonde había bajado por el Bosc de Gresolet) rodeando la tremenda molde del Pedraforca hasta ascender al Collell.

Paisajes espectaculares, no cabe duda. Pero también un lugar sobreexplotado, me temo. Coches y todoterrenos hasta donde se pueda llegar. El mirador del Pedraforca a reventar, con coches mucho más allá de que comience la pista, una vez terminado el asfalto. En fin, supongo que tendrá que ser así. O no.

Yo también soy el primero que una vez que ando por esta zona me digo eso de ¡cómo no acercarme al Cadí-Moixeró! Sin embargo, la sensación de gentío no te la quita nadie, por muy arriba que subas con la bici (supongo que otra cosa será a pie). Eso sí, no entiendo por qué no prohíben la circulación de vehículos a motor por las pistas. A no ser que sean guardas forestales, personal de servicios o gente del lugar que necesite acceder por determinada razón. Pero ¿todos los demás? Lo siento, coches hasta un lugar asfaltado; luego adiós muy buenas.

Creo que hay que colocar barreras para impedir el paso. Es una exageración encontrarte con una tremenda fila de coches al borde de una pista que sube hasta casi los 2.000 metros. Allí están, uno tras otro, hasta donde han podido llegar. Y, claro, toda esa gente llega ahí porque les gusta el monte. No sé, quizá fuera preciso organizar transporte público hasta esos lugares desde donde la gente sale a pie. Para fechas concretas sería lo mejor. Eso que nos ahorrábamos de “ensuciar” el paisaje.

Por lo demás, el Pedraforca es tremendo. Tenía mis dudas de si hacer la segunda ascensión (iban a ser más de 2.000 metros de desnivel acumulado), pero al final no ha supuesto mayor problema. Luego bajar hasta Bagà ha sido pleno gozo. La zona de prados del Collell es una preciosidad.

Dejo el track de la ruta. Por cierto, a ver si algún día me pongo a subirlas a Wikiloc. Ah, y también dejo unas fotos.


Imagina que vas en tren 7 comentarios

Son muchas las vías verdes repartidas por toda la península. La del carrilet, que va de Olot a Girona, es una de las más largas: 57 kilómetros. Después de la jornada de cumbres del pasado martes, hemos cambiado el entorno para hacer otra ruta de escaso desnivel.

O sea, que ha sido un paseo entre Olot y Les Planes d’Hostoles, 25 kilómetros para ir y otros tantos para volver. Sólo hay que superar el pequeño coll de Bas, que queda a mitad de ese recorrido. La vía del Carrilet discurre a tramos por unas espectaculares trincheras, sombrías y con mucha vegetación. Así que era fácil imaginar que ibas en el tren, ¿no te parece?

Técnico/a en transparencia 6 comentarios

Tactical TransparencyTiempo al tiempo. Veremos cómo aparecerá un puesto de trabajo nuevo: Técnico/a en transparencia. Sí, se ocupará, en empresas y administraciones molonas, en gestionar la transparencia. Porque no se trata de colocar un cristal donde antes había un muro opaco  sino de proporcionar una transparencia útil y supeditada a los fines de la organización.

Yo es que soy un desconfiado de tomo y lomo. Fíjate que hasta veo nubarrones en el advenimiento de San Obama a la tierra. Empresas y administraciones juegan con lo que exige el guión. Como cada vez es más difícil ocultar lo que no conviene que sepamos, ahora se cargan las tintas en lo transparente y abierto. Pero a pesar de los muchos intentos serios que se pondrán sobre la mesa (quiero pensar que los hay y los habrá), las cosas son como son: fuegos de artificio la mayor parte de las veces. Donde manda capitán no manda marinero.

Y me voy a hechos simples. ¿Por qué ocultar que un político bloguero de máximo rango no escribe buena parte de lo que sale por su blog? ¿Por qué gran parte de las empresas ofrecen condiciones ocultas a sus directivos en procesos de reclutamiento? ¿Por qué existen los paraísos fiscales? ¿Por qué buena parte de los acuerdos de gobierno se firman en reuniones sin luz ni taquígrafos? ¿Por qué muchas empresas tapan con publicidad sus miserias? Nada nuevo bajo el sol, me temo. Sólo que todo lo anterior ahora es compatible con ser transparentes. Manda huevos.

Ha llegado la hora de vender transparencia. Lo han dicho una cuadrilla de gurús de los que venden libros a cascoporro en las librerías de aeropuerto. Así que allá vamos. A vender transparencia. Por supuesto que la que interesa: lo que interesa y cuando interesa. ¿Y cómo se gestiona la transparencia? Supongo que con proyectos estrella que “evidencien” que aquí somos los más transparentes del mundo y con una selectiva gestión de contenidos. Se publica lo que conviene, bien medido y en dosis adecuadas. Transparencia metódicamente administrada.

Parecería lógico pensar que la transparencia pusiera en solfa a los gabinetes de prensa y los grandes servicios de comunicación. Nada de eso. Les va a dar más trabajo. Ahora toca tener community manager. Ah…, por cierto, a esta figura le puede caer a corto plazo la gestión de la transparencia: Se busca community manager que airee lo bueno y tape lo malo.

Más de lo mismo, pero con formato moderno, qué te habías creído. Teketen lo twitteaba: Bilbao y Getxo entre los ayuntamientos más transparentes según el índice de transparencia avalado por Transparency International España. ¿Cuál es el criterio de transparencia? Que la información esté en la web. Así de simple.

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La imagen corresponde al último libro de Shel Holtz, cuyo título es toda una declaración.

Mientras subía con la bici hacia las cumbres pirenaicas 4 comentarios

Mientras subía… iba pensando en el punto absurdo e irreal del esfuerzo humano. He salido con la bici a eso de las 8:30 a sabiendas de que iba a sufrir. ¿Sufrir? Bueno, sí, se puede decir así. Por mucho verde relajante que me rodee y mucha endorfina que pueda soltar, el caso es que se sufre por esas cuestas duras en las que el cuentakilómetros parece empeñado en alargar cualquier distancia.

Mientras subía el segundo puerto de la ruta de hoy, largo y de pendiente constante, me he cruzado con varios todoterrenos. He preguntado a dos personas cuánto quedaba hasta una fuente. Los dos han acabado colocando distancias más cortas de lo que en realidad quedaba. Claro, ellos bajaban, yo subía. Para ellos corto, para mí largo. Ya veis, en busca de una fuente, preciado manjar.

La ruta de hoy tenía que que ver con la tercera etapa “oficial” de la Transpirenaica, que va de Camprodon a Planoles. Y plantea dos opciones: por Tregura o por Pardines. Como tengo de base de operaciones Camprodon, he realizado la ruta circular: subida por Abella hacia Pardines y regreso por Tregura. La subida por Abella me ha parecido muy dura. Quizá haya tenido que ver que este último mes no haya cogido apenas la bici. Sea lo que sea, si alguien va con alforja que se prepare a empujar la bici de vez en cuando.

Claro que la bajada hacia Tregura (tramo que se haría en subida si se toma esa opción en la Transpirenaica) se las trae. Son 1.000 metros de desnivel, con pendiente constante. La pista -el pistón- está bastante bien, aunque en algunos lugares el agua ha hecho de las suyas. Arriba el paisaje rebosa grandiosidad. Neveros en las cumbres, inmensos pastizales para las vacas y una pista que recorre todo aquello a casi 2.000 metros de altitud.

Y todo esto, allá arriba, sufriendo. Calor, moscas, pendientes casi imposibles. Y disfrutando. Qué cosas hacemos los humanos. He subido algunas fotos a un álbum para estos días que andaré por los Pirineos.

Economía abierta en la periferia 5 comentarios

coloresBueno, hemos cumplido un hito en Obea,  nuestro grupo de investigación de empresa abierta. Lo que comenzó siendo una nebulosa ha acabado convirtiéndose en un objeto real de investigación. Hemos tenido que perfilar lo que entendíamos por “economía abierta”. Y buscar organizaciones que respondieran a esas ideas. Ya está. Hemos parido un informe de todo ese trabajo, con conclusiones incluidas.

Pero, más allá de lo que hemos escrito, ¿no se trata en el fondo de organizaciones marginales? Claro que entre los veinte casos hemos incluido también “gente normal”. Pero hay lo que hay, y mirando al conjunto de la investigación, cuanto más grandes son las organizaciones, más previsibles se vuelven. Parece que crecer es volverse organización más conservadora, más controladora, ¿menos abierta? No sé, hay algo en el tamaño que destroza la apertura.

David ya lo ha dejado caer en más de una ocasión: estamos ante un modelo atípico de empresa, que se aleja del estándar y que se hace menos empresa y más “proyecto” (sea personal o colectivo). El paradigma imperante es el que es. Punto. Corbatas, control, dirección, planificación, excelencia, modelos de gestión. Eso es la empresa en la mayor parte de las ocasiones. Sí, algo aburrido, lleno de palabras grandilocuentes que quedan a años luz de la gente de a pie.

La economía abierta no va a ser paradigma imperante nunca. Pero esto no impide que pueda cumplir una labor interesante: cuestionar la norma y mostrar que otros modelos de gestión son posibles. Y ya están aquí. No en grandes cantidades, pero sí con casos significativos.

Y entre toda esta parafernalia de lo “abierto” habrá quien juegue con habilidad las cartas del marketing de garrafón. Venderá lo que luego no encuentras ni aunque escarbes en el susbsuelo de la cultura empresarial. Si sirve para vender, diremos que somos abiertos, que nos apuntamos a la openinnoveision, a la güebdospuntocero o al craudsorcin. Da lo mismo, nos preparamos unos ppts -o, mejor, unos prezi, que mola más- y tira palante.

Seamos realistas, la economía abierta no está hecha para la empresa promedio. Esto tiene que ver con actitudes distintas a las habituales. Y no merece la pena sufrir queriendo hacer lo que no sale de dentro. A otra cosa, mariposa.

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La imagen en Flickr es de lapidim.

La ermita de la imaginación Sin comentarios

El valle queda escondido. Más aún de lo que cabía esperar. La orografía se retuerce caprichosa para permitir que todo permanezca esquivo a los ojos de la multitud. Allá arriba todavía más aún. No cabe sino pensar que ha querido perderse del mundo. Cualquiera sabe por qué.

Oculto a las grandes cimas, calla y esconde su respiración. Silencio. Hasta donde se puede. El tiempo cae en la red y se avanza con dificultades. Aunque las nubes corran deprisa allá arriba, aquí abajo la niebla se pega espesa a los árboles. Atrapada en un laberinto imposible, se mantiene inmóvil a la espera de que llegue el príncipe. Que nunca vendrá.

Arquetipo sin evolucionar, el valle renunció al progreso. Demasiado lejos de ninguna parte, no tenía sentido esforzarse en lo imposible. Así que dibujó una silueta hundida y junto a él se sumergió alguna que otra obra humana. Piedras de la fe, representan la convicción de antaño. Un exceso para nuestro mundo líquido.

En el centro, quieta, descansa la ermita. Sólo se llega allí con la imaginación.

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La imagen de la iglesia de Santa Margarida en su volcán es de efe Miramon en Flickr. Yo, como aún no he estado allí, la he recreado en mi imaginación.

Dos semanas pirineando en bici 5 comentarios

Dos semanas para recorrer algunas zonas de los Pirineos que aún no tengo en mi retina. Después de un mar de dudas, he dejado a un lado el proyecto de irme en bici hasta Alicante por El Camino del Cid. Es la segunda vez que lo dejo a un lado. Será que no nos llegamos a entender.

Entre las otras opciones que barajaba, me he quedado con la de andar en bici por lugares concretos de los Pirineos: Camprodon y la zona de la Garrotxa, Andorra y el Parque Natural del Cadí-Moixeró, y finalmente algunas zonas del Pirineo Navarro.

He elegido tres “bases de operaciones” desde donde espero disfrutar pedaleando lo que el cuerpo pida. Aprovecho también para llevarme un buen cargamento de libros. Ese el plan: bici y lectura. Bueno, vale: uno poquito de conexión a la red de redes por ver si sucede algo grave, pero en modo “estoy porque no puedo no estar”, no os vayáis a creer.

Así que si no contesto correo a la voz de ya es que la cuesta hace sudar mucho o que el descenso me provoca un torrente de endorfinas que me tiene comido el ser. Sin prisa, dejando que el tiempo pase y sin pedirle demasiado. No nos vamos a enfadar a estas alturas.

Por cierto, aprovecharé para mantener una pequeña reunión distendida de consultores artesanos en Olot, a mayor gloria de Manel, la parte más “garrotxi” del gremio, en palabras de Anna. Y, por cierto, también espero charlar con el pelotari que mejor twittea en esta parte del Sur de Islandia. Nos leemos.

Pirineo Navarro

Empresa abierta, empresa rentable Sin comentarios

Estoy en Tenerife para dar una conferencia sobre empresa abierta dentro de una jornada que ha organizado la Cámara de Comercio. También estará una compañera de Mondragon Unibertsitatea para exponer brevemente algunas claves de la experiencia de las cooperativas de Mondragón. En mi caso, voy a darle continuidad a lo que ya expuse en una jornada anterior. Insertaré algunos ejemplos para tratar de explicarme mejor.

Quienes han organizado la jornada han puesto el acento en dos conceptos que quizá convenga redefinir cuando hablamos de la economía abierta: rentabilizar y externalizar. El primero tradicionalmente ha estado atado a dos referencias: la última línea de la cuenta de resultados y una manera concreta de entender el “tiempo” en los negocios. Es decir, que ser rentable supone conseguir beneficios suficientes en un periodo de tiempo concreto. En la economía abierta, la idea de rentabilidad se ensancha porque incorpora un horizonte temporal de más largo plazo (la sostenibilidad lo requiere) y todo lo que de social supone (más allá de lo económico).

Por tanto, la “rentabilidad” se relativiza dentro de una perspectiva social que exige a las empresas no sólo jugar en el terreno de la generación de riqueza económica sino haciéndolo de una cierta manera. De hecho la convergencia hacia el cuarto sector no deja de ser un síntoma de este movimiento.

Otra cuestión es la de externalizar. En la economía abierta, este concepto pierde sentido. “Fuera” es cada vez más “dentro”, si es que esos dos extremos sirven. Elaborar el mapa de “coopetidores” es una de las piezas fundamentales del tablero de juego de la economía abierta. Hay multitud de agentes con quienes competir, pero con los que también se puede colaborar. “Externalizar” no tiene sentido cuando es lo cotidiano, cuando no sientes “el dentro” si no es inserto en algo más amplio, ese ecosistema que le da sentido. Ahí estás tan fuera como dentro o viceversa.

Sí que resulta de interés, no obstante, esa idea de buscar quién complemente tus competencias como empresa. Esos modelos de mutua interdependencia resultan en general muy provechosos. Aportan diversidad y constantes oportunidades de compartir prácticas de trabajo y organización.

En fin, os dejo la presentación accesible, que es como otra que he utilizado antes pero a la que añado algunos ejemplos tras la investigación del sector de economía abierta… de la que hablaré más tranquilamente en estos próximos días, ahora que ya hay una primera edición digital para poder leer. Aunque aviso: son más de 300 páginas… que traducido a twitts son ¡¡¡cerca de 4.000!!!

2.000 artículos en el blog 19 comentarios

rumboNo creo que pudiera pensar hace más de 5 años, cuando comencé con el blog, que algo así sucedería: éste hace el artículo número 2.000. ¿Cuánto es eso? Supongo que mucho. Pero no sé decir cuánto, porque esa cifra cabalga a lomos de la desmesura. Es lo que hay.

Es un hábito, una hoja en blanco para garabatear argumentos cada mañana. Supongo que hasta cierto punto el blog me posee. Se ha buscado su sitio y reclama personalidad propia. De momento mantenemos una relación sana, sin grandes ambiciones, lo que considero vital para que el asunto funcione. Nunca le he pedido mucho.

Me gusta pensar que este es un blog pleno de imperfecciones y de rotos, de fragmentos que se recomponen según quién lo lea. No le encuentro un sentido global. Es más bien un trabajo de collage donde hay gente que viene y va. Me sigue gustando manejar la idea de barrio, de dimensión contenida. Es lo que más respeto me da. Crecer demasiado.

Bueno, es sencillo. No le pido demasiado para que no me exija lo que no puedo darle. Algún día debería pararme a recuperar cosas que me gustan, actualizar la categorización de artículos (todavía a medio hacer desde que un día vinimos a WordPress) o tirar de fondo de armario para retomar argumentos. Pero me embarga una mezcla de pereza y desasosiego. Y queda postergado sine die. Hasta el próximo arrebato.

Cuando uno escribe sobre este tipo de efemérides suele aprovechar para dar las gracias. Pues aquí van. Especialmente a quienes tenéis el inmenso detalle de deteneros y escribir, o a quienes retwitteáis artículos. No sería lo mismo si no sucediera así. También debo agradecer a toda esa gente que no está de acuerdo con lo que digo. Menos mal que sucede de vez en cuando: es alimento para el espíritu. Y, por supuesto, a esa inmensa minoría silenciosa a la que tanto admiro y que, según parece, se siente cómoda en la cercana lejanía.

No sé, a veces me da por pensar cómo sería dejar de escribir aquí. Algún día llegará, como todo en la vida. Hasta que eso suceda, seguiremos garabateando fragmentos en busca de sentido. Que luego lo consigan no está garantizado. Besos.

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La imagen en Flickr es de Miriam Cardoso de Souza.

WordPress.com es suficiente para el 99% de los casos 8 comentarios

Logo de WordPressMe temo que alguien nos ha engañado para buscar lo complicamos obviando soluciones sencillas. En la escalera de la presencia en Internet conviene ir subiendo peldaños poco a poco, seas persona u organización. Y un primer paso puede ser un blog realizado con WordPress.com, suficiente para la inmensa mayoría de casos que conozco. Pero, claro, como pedir es libre, queremos subir varios peldaños de un salto. Trompazo a la vista.

Seamos realistas y veamos el nivel de sensibilidad con el manejo de información que existe en muchas empresas. Sí, claro, aquí todo fluye libre. Y una mierda. Aquí hay carpetas personales, vacas sagradas intocables. Aquí hay información con unos cuantos candados, que esto es muy confidencial. Aquí se pierde mucho tiempo en Internet. Pues eso, baja a la realidad. Territorio hostil: esa suele ser la norma, no la excepción.

Así que ¿para qué liar la manta cuando ya existen soluciones sencillas que aportan gran parte de las funcionalidades que buscas en un blog? ¿No te das cuenta que tus miserias van a quedar aún más al descubierto cuando quieres subir más de un peldaño de golpe? Ya sé que todo el mundo quiere grandes cosas en Internet. Pero la inmensa mayoría de personas y organizaciones no juegan en la Champions sino en una humilde liga de barrio. Realismo.

Creo que mucha empresa -consciente de lo que representa Internet y esta es la buena noticia- vive deslumbrada por la ambición mediática de ciertas entidades. Es como ese tercer mundo que ve al primero a través de una tele de plasma de 40 pulgadas con antena parabólica sobre su choza. Es fácil caer en la tentación y querer llegar a poseer lo que por esa ventana se emite. Pero la realidad es dura y los recursos son los que son. Jodido mundo pleno de desigualdad que conviene ir desmontando poco a poco y con ambición ¡educativa!

WordPress.com permite experimentar de forma muy sencilla. Una manera de probar en qué forma la cultura de uso de Internet se va introduciendo en lo cotidiano. Sin grandes ambiciones, como sirimiri. El exceso de ambición rompe el saco muy a menudo. Por eso conviene manejar prácticas no invasivas, que permitan dar pasos en la dirección correcta y sin la presión mediática de conseguir no se qué imposible en Internet.

No te líes, juega a lo sencillo. Aplica lógica. Simplicidad. Que no seamos nosotros quienes nos compliquemos más aún esta vida que manejamos. Disfruta.

Por cierto, estamos organizando en Aprendices una serie de talleres relacionados con Ubuntu y WordPress. Hace poco leía a Txipi que entre lo que estábamos previendo, debíamos incluir un taller inicial de WordPress.com. No puedo estar más de acuerdo.

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