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Thursday, May. 25, 2017

La paradoja del mínimo esfuerzo en Internet

¿Somos vagos por naturaleza? ¿Ante dos trabajos nos quedamos siempre con el que menos esfuerzo suponga? ¿A menos esfuerzo más participación pero menos implicación? ¿Se trata, sin más, de de una extensión del principio de la navaja de Ockham? Ayer Loretahur y Teketen se salieron en la jornada sobre Redes sociales de Internet: oportunidades y peligros que se organizó en HikaAteneo. Llegué tarde y me perdí la primera parte de la exposición de Lorena pero vaya si mereció la pena. Venía de otro acto social, un cumpleaños infantil: red social típica del siglo XXI, por cierto.

Teketen argumentaba -como siempre- la importancia de “apropiarse” de la tecnología. Tomar consciencia del lugar en que te hallas y de las herramientas con que vives tu día a día. Pero eso es esfuerzo. Y si la motivación no sale de dentro, de algún lugar de nosotras mismas; si no sale de ahí, somos personas que vagamos por lugares y por no-lugares.

Pero, ¿qué hace que nos impliquemos y asumamos el esfuerzo? Hacen falta buenas razones desde luego. Porque hoy la tecnología también subnormaliza, porque hoy las redes sociales en Internet también imbecilizan. No sólo, porque también ayudan; pero sí, también nos hacen menos conscientes de sus implicaciones. Caer en la cuenta de cómo es el sitio en el que estás suele tener que ver muchas veces con tener un problema. Cuando algo te sale mal, entonces tomas mayor grado de consciencia sobre la realidad en la que te mueves. Sin embargo, la aceleración de acontecimientos provocan menos la reflexión y más la acción.

Ayer se hablaba de tecnología, de Internet y de redes sociales. Pero volviendo hacia atrás, hablábamos de psicología social, de antropología, de sociología, de estilos de vida. Vivimos en una modernidad permanentemente auscultada por quienes investigan esas cosas, pero como sujeto y objeto se funden el observador proyecta en la realidad lo que quiere ver. Las redes sociales en Internet nos dan información -pueden incluso elaborarla más allá de lo que nuestras capacidades nos permitirían- y aceleran el mundo. Un mundo acelerado cuya interpretación caduca mañana.

El mínimo esfuerzo cabalga desbocado. Y junto a él grandes ejemplos de personas que aprovechan al 120% este torrente de información para hurgar en lo que está pasando, para aportar consciencia a lo que sucede cada día. Mínimo esfuerzo junto a compromiso y dedicación. Pero, ¿quién quiere ser consciente? La mayor parte de quienes pisamos este planeta queremos una vida fácil y divertida, de fácil consumo. Larga vida al funky business: el alumno en clase es cliente de un sistema que debe ofrecerle un producto fácil de consumir.

La cultura del esfuerzo se diluye en el prime time televisivo. Cualquiera puede llegar a ser alguien. Es la verdadera democracia. Adiós a los derechos de sangre. La audiencia emite su juicio. Exhíbete y quizá ganes premio. Las reglas han cambiado. ¿Cuántos amigos tienes en Facebook?, ¿cuántos seguidores en twitter? Charles Handy ya predijo la edad de la paradoja. Por eso incluso conviene exhibir que no pasa nada, como en Miravete de la Sierra. Feliz jueves.

———–

La imagen en flickr es de Frodrig.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(3) comentarios

  1. Mikel Iridoi "himikel"
    24/06/2010 at 17:36

    Una pena que me perdiera esta interesante charla con @teketen y @Loretahur ;)

    Según leía el post de "la tecnología también subnormaliza"..., me han venido varios recuerdos, uno de tiempos inmemoriables, cuando desarrollaba sobre aquel PC XT bajo Basic con 640Kb y disquetera de 5.25" todavía sin disco duro..., y lo que tengo claro es que ni Google ni ninguna otra empresa va a ser sostenible en tiempos de crisis ofreciendo espacio ilimitado..., los tiempos de la abundancia se han agotado...

    Respecto a la afirmación de @teketen sobre "la importancia de 'apropiarse' de la tecnología", ¡coincido plenamente! me parece triste que uno piense que es parte de un sistema sobre el que no tiene ni voz ni voto, y ejemplos tenemos a puñados (sea de un fabricante de renombre, por seguimiento de la marca de moda, etc.), te están dejando participar de la manera más fácil de todas, simplemente dejándote sin voz...

    Algunos necesitamos nuestra propia voz, y seguiremos reflexionando y opinando :)

  2. Carme
    26/06/2010 at 10:10

    Creo que son dos necesidades humanas, por un lado un poco de diversión y por el otro la búsqueda de significado. Y quizá necesitemos un equilibrio entre ambas que diferirá de una persona a otra, algo así como dormir y hacer cosas. No sé si lo llamaría paradoja.

  3. sergi
    27/06/2010 at 22:39

    Para variar, tu artículo no me deja indiferente, siempre me provoca reacciones. Lo más curioso es que me provoca tanto reacciones "en contra" como "a favor".

    Me sumo a lo que dices en el título del artículo y en cómo lo desarrollas. Sin embargo, discrepo en "la historicidad del concepto mismo". Es decir, no creo que sea un fenómeno nuevo... ¿de verdad nadie oyó nombrar en su infancia (en mi caso hace unos 30 años) lo de "la ley del mínimo esfuerzo"? y apostaría a que si leyeramos más sobre autobiografías anteriores al siglo XX encontraríamos referencias al mismo concepto.

    Por lo mismo, tampoco estoy de acuerdo con esta sensación "universal" (se contagiará?) de que el presente cambia tan "vertiginosamente". Es decir, me parece totalmente errónea tu "creencia": "Un mundo acelerado cuya interpretación caduca mañana." Bueno, bueno, bueno...

    1) no es tan acelerado como uno esperaría, hay mil y un factores "conservacionistas" (ahora y toda la historia de la humanidad) creo que los más importantes: intereses creados (de gente con poder) y resistencia psicológica al cambio (como algo universal en cada individuo, en cierta manera positivo, pero por otra parte limitante para el progreso).

    2) uf... "interpretar el mundo".... creo yo que son palabras mayores. Pero aún y así si quisieramos aceptar una simplificación de lo que se quiere decir con ello, como "entender de donde venimos y a donde vamos como especie"... me parece que no hay mucho que interpretar ;) la humanidad creo yo que se caracteriza por ser bastante constante en este sentido. El otro día respondiste en otro de tus artículos a un comentario mío con una frase que me encantó (a pesar de que no te lo dije): "no hay empresas humildes sin personas humildes"... qué gran frase! Pues lo mismo aplicaría yo a la interpretación del mundo: "conoce al ser humano como individuo, y conocerás el futuro de la humanidad". Donde quiero ir a parar es que la tecnología SÍ que realmente cambia más o menos rápido, pero el hombre como individuo es mucho más resistente al cambio. Como decía un gran pensador del que no recuerdo el nombre: "El mundo será cambiado por personas que no se parecen en nada al mundo pero viven plenamente en él." Es decir, el cambio está ahí, pero lo viven algunos individuos, el resto, solo hacemo más que ir a remolque (cuando tenemos suerte de darnos cuenta) o en celebrar un año tras otro las mismas "tradiciones/hábitos" que nos anclan en el pasado.

    Somos seres con la capacidad de volar, y no nos damos cuenta porque siempre andamos mirando al suelo, adelante o atrás, pocas veces hacia arriba. Dicho de otra forma, nos sentimos más espectadores de nuestro mundo que no protagonistas de su historia... paradójicamente! habida cuenta de que hoy en día cualquier joven ansía salir en la TV para ser protagonista de CUALQUIER cosa (tristemente...).

    A donde quiero ir a parar es que no veo yo que el mundo necesite constante RE-INTERPRETACIÓN tal como afirmaste. Sino al contrario, siempre es lo mismo pintado con difrentes colores, con automoviles en lugar de carros tirados por bueyes, y con internet en lugar de TV o en lugar del discurso del clero en las iglesias.

    Obviamente que no me cambiaría por vivir en cualquier siglo anterior, porque valoro sobre manera el "gran tráfico de información" del que gozamos hoy gracias a internet. Pero no creo que eso fuerce a la "reinterpretación del mundo". Obvio que el mundo cambiará, pero por de pronto, sigo viendo que la gente sufrimos del mismo borreguismo de toda la vida, y como tú dices en tu artículo: sigue imperando la ley del mínimo esfuerzo.

    Por otra parte, no acabo de entender qué razones o hechos concretos te llevan a afirmar tal cosa. Por ejemplo, no creo que consideres que porque los ingenieros de hoy usen una computadora o una calculadora para sus cálculos diarios sea porque "no quieren dedicarle esfuerzo a multiplicar con lápiz y papel", no? Por la misma razón, no veo muy bien porqué dices que internet "favorece" el mínimo esfuerzo. Claro que simplifica muchas tareas, pero también te fuerza a dedicar más esfuerzo a otras nuevas que antes ni podías imaginar, como ahora mismo estar 20minutos escribiendo en tu blog :P

    Bueno, aqui estamos -para variar- para crecer con el uso de la polémica ;) puro ejercicio dialéctico ;)

    Un saludote!
    SERGI

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