El negocio de la extimidad facturable
Escrito por: Julen
|24/05/2010
Sobre:
- Empresa abierta
- Mirada crítica a la tecnología
- Personas en la sociedad contemporánea
- Redes sociales en Internet
- Reflexiones muy personales
En la economía de la experiencia, esa que sirve para facturar, los gurús han descubierto el poder de venta de la felicidad. ¿Cuánto le pongo, señora? Muy bien, pues será cuarto y mitad. ¿Quiere su felicidad en forma de grupo en Facebook o prefiere algo más picadito como una buena sesión de videos en lonchas de tres minutos? El mercado de la web social está encontrando el nuevo maná de facturar la extimidad. Jacques Lacan nunca lo podría haber imaginado.
Sea lo que sea, tienes que mostrarlo. No tiene sentido que guardes para ti algo que puede ayudarte en tu autoestima y que, además, te hará ganar dinero. Tonto serías si no aprovechas tus momentos de gloria. Exponte porque en el circo de la web social, el premio puede llegar en cualquier momento. Hay muchos y variados, desde que tu alma la compre Google hasta que tu producto salga en la portada del Menéame.
Construimos nuestras chozas de felicidad a base de compartir lo que somos. Gracias a los chamanes del mundo contemporáneo, nuestras vidas son, por fin, facturables. Lo hacemos de forma consciente o inconsciente, pero este mundo moderno está ya preparado para que tu humilde condición no sea obstáculo alguno y puedas conseguir el premio de la felicidad eterna. Por supuesto que “eterno” es sólo un concepto publicitario; todo el mundo sabe que el tiempo murió abatido por los disparos de la economía de la experiencia.
Hoy la web social ya se sabe parte de esta nueva economía donde la persona es la reina de la fiesta. Exhíbete o te exhibimos. Tú eliges. Siente la libertad. O mejor, vamos a conseguir que la experimentes. Porque como producto que eres, como ese sujeto-objeto en que te has convertido, te mereces lo mejor. Vamos a proporcionarte experiencias. Tú no hace falta que hagas nada; sólo déjate llevar. Nosotros lo haremos todo por ti. Eres nuestro cliente, la razón de ser de nuestro negocio. Queremos lo mejor para ti. Tú, que eres facturable, te lo mereces todo.
Da igual que sea Google o Facebook, en el fondo son las dos caras de la misma moneda. La moneda eres tú. Gracias. Nunca pensamos que ganaríamos tanto dinero contigo. Gracias, mil gracias.
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La imagen en Flickr es de Jaume d’Urgell.






Asun
24/05/2010 at 20:37Y bueno, se trata de identificar al sujeto con el objeto a: SÉ ESTO y serás feliz. Lo gracioso es que es (a) el objeto a es la mítica causa originaria y perdida del deseo -- que nunca existió como tal, sólo se alucinó -- así que lo llevan claro si pretenden convertirlo en mercancía, porque nunca es ESO; y (b) que la identificación del sujeto con el objeto a que se produce en el análisis -- tú eres esto, una contingencia -- es una fuente de libertad radical para Lacan. Curioso cómo le han dado la vuelta.
M@k, el Buscaimposibles
27/05/2010 at 12:22¿La persona, reina de la fiesta?Como el esclavo romano, centro de la economía de la época, tanto republicana como imperial, ¿no?
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