Jornada sobre Empresa y Economía Abierta, 18 de febrero de 2011, en Eutokia
Descárgate nuestro Informe sobre Economía Abierta con 20 casos analizados a nivel estatal dentro del programa de investigación de sectores de nueva economía 20+20 de la EOI. Haz click en la imagen para bajarte el pdf (4,8Mb).
Aquí estamos de nuevo recorriendo nuevos tramos de la TransAndalus. De hoy lunes al viernes quiero hacer la arte almeriense que dejé pendiente en verano pasado. Hoy ha sido la primera de estas etapas. Primavera que aquí en Almería ha dejado de serlo. Porque 33 grados son ya verano, ¿no? Y con el goretex por si acaso… en fin.
Canjáyar es dejar atrás las Alpujarras almerienses. Ayer pasé la tarde recorriendo sus callejuelas mientras el sol dejaba huella en los montes que la rodean: Sierra Nevada y Sierra de Gádor, sobre todo. En la plazuela de la iglesia, frente al Ayuntamiento, allá tiene Eustaquio la posada. Un lugar humilde y escondido, de los que dejan pasar el tiempo. Cayó un plato alpujarreño que en el primer mundo estaría prohibido por cualquier médico de nuestro tiempo. Ni me lo pude terminar, no digo más.
Con mis costumbres madrugadores, para las 6:30 de la mañana ya estaba organizando todo. Menos mal, porque el calor ha apretado de lo lindo. De Canjáyar se vuela hacia Instinción; son diez kilómetros que uno olvida rápido por la velocidad con que los hice. Así que a eso de las siete tocaba compartir cafelito con los lugareños en Instinción. El bar a tope con Manolo Escobar, cosas de por aquí. En la esquina te espero se llamba el bareto
La subida desde Instinción hasta la sierra de Gádor es profunda, constante, larga. Salvar mil metros de desnivel es lo que tiene. Pero para eso hemos venido, ¿no? Sarna con gusto no pica. A media subida el calor ya apretaba. Regulando tragos de agua, poco a poco se va cogiendo altura. El Desierto de Tabernas abajo y a lo lejos las cumbres nevadas de Sierra Nevada (redundancia evidente). Tira parriba.
Y arriba está la nada, unas pocas huellas humanas en estos montes tan cercanos a Almería. Eso sí, comenzando a bajar te encuentras con el progreso: los enormes molinos del parque eólico de Énix. Zumbido sobrecogedor. Cosas del progreso.
Bajando a Énix por carretera a toda pastilla, ¡zas! pinchazo. Murphy viaja conmigo y elige la ruda trasera. A ver si no. No hay problema. Ya tenemos práctica. Así que en diez minutos de nuevo en ruta. Paradita técnica en la placita del Ayuntamiento en Énix, agua y zumo, preguntar por un encargo de Fran Cortés, el coordinador de la TransAndalus, y seguimos camino de Almería. Calor, calor, calor.
Carreterita olvidada por el mundo civilizado hasta coger un tramo de calzada romana con piedra a tutiplén. Pero la bajada es escandalosa. Son unos veinte kilómetros ara abajo hasta Almería. Poco a poco se la va viendo al fondo. Y sí, menos mal que es bajando porque adiós al agua que traía, que sólo sirve para hacer una infusión.
Mañana más. Os dejo, que tengo los dedos pegajosos de escribir en este teclado de un ciber de inframundo. Espero no pillar nada y que estas moscas que me rodean no porten ningún mal demasiado agresivo. Otro día me vengo con guantes de látex.
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La foto de Almería en Flickr es de Matias! y la del Desierto de Tabernas es de la wikipedia (espero poder encontrar una batería para la cámara digital porque, como un idiota, me he venido sin ella)
Escrito el 30 de mayo, 2010 por Julen en Escapatoria
Tuyos, de todo el mundo, pero sólo tuyos. Ciertos lugares. Extraña paradoja de sentir la propiedad, de percibir que lo que habitas es tuyo. ¿De nadie más? De todo el mundo. Hay mucha gente que habita tus lugares, aunque no los haya pisado jamás.
El lugar íntimo donde cada cual arrastra su sombra. Privacidad en estado puro. Ahí donde nadie va a poder invadir nada porque no hay territorio cartografiable. Es el espacio de la soledad. Incomprensión ajena y a veces también propia, de esa otra persona que también eres. Son lugares donde recrear la mente sin el peligro de las miradas ajenas. Lugares que necesitas para creer que todo tiene algún sentido.
Puede haber grados. La intensidad de poseer admite matices. Puede ser una sensación, un leve matiz que te afirma y te hace sentir mejor. Puede ser un simple olor, un detalle, un rincón, un objeto. Muchas formas de proyectar propiedad, extrañas y sutiles. Difícil de explicar porque se siente, no se razona.
Los objetos más simples adquieren una estética de propiedad. Están ahí de determinada forma, en un ángulo imposible para el resto del mundo. Un lugar pleno de humanidad. De tu humanidad. Eso creías, aunque sabes que es pura ilusión. También tu lugar es lugar de otras personas. Y no hace falta verlas para saber que su presencia humana proyecta una sombre muy alargada. Simbiosis inherente a nuestra imaginación.
Me bajo unos días más al sur. Hay que cumplir tradición y dejar que transcurra lento el tiempo durante un par de semanas por allá. El Mediterráneo espera; no creo que se marche antes de que lleguemos. En breve tomamos rumbo al sureste.
Esta vez las dos semanas incluyen cinco días de pedaleo por Almería para cerrar el ala este de la TransAndalus. El verano pasado me “salté” la sierra de Gádor, el Cabo de Gata y los Filabres. Ahora vamos a cerrar el bucle almeriense, partiendo de Canjáyar al final de las Alpujarras y volviendo allí al de cinco días. Será la segunda parte de la TA de 2010, tras el recorrido primaveral.
Con esta parte de la TA, sólo me quedarán los tramos entre Moguer y Antequera. Y habrán sido entonces, cuando termine, 2.200 km de pistas, senderos o carreteritas olvidadas por la mano de Dios. Andalucía rural por vías pecuarias que ahora cambian pezuñas por cubiertas con tacos. Ya sabéis que la TA ha sido uno de los casos que hemos analizado en nuestra investigación sobre economía abierta. Así que hay que cumplir con el rito de terminarla; algún día llegará.
Almería espera con una toponomía extraña: Instinción, Enix, Gádor, Filabres. Terreno volcánico junto a la costa, junto al mar de plástico, junto a una tierra capaz incluso de transportarse al lejano oeste americano. Tabernas, Desierto de Tabernas. Hace muchos años ya anduve en bici por esa zona; fue hace cuatro bicicletas, así que ya veis que hace muuuucho tiempo de aquello. Recuerdo la Sierra Alhamilla separando el Desierto de Tabernas del mar de plástico. Y calor, claro.
Pues eso, que de lunes a viernes de la semana que viene serán cinco días a pedales. Algunas etapas parecen duras físicamente. Hay que subir a los 1.800 metros un par de veces y hay que bajar a nivel de mar. Pero sarna con gusto no pica. Trataré de postear, como siempre y algo twittearemos, digo yo
Pues nada, dicho y hecho. Tiiiitá. Convocamos taller de Aprendices para el 18 ó 25 de junio, de 3 a 7 de la tarde. La disculpa: sacarle las cosquillas a Delicious. Ya tenemos abierta una página en la wiki donde centralizar todo lo que tenga que ver con el taller. Lo prioritario, por supuesto, saber quién viene y cuál de esas dos fechas viene mejor a la mayoría. Para eso tenemos un doodle. Seguramente, Txipi & Loretahur mediante, el taller tendrá lugar en el santo lugar de casi siempre: Universidad de Deusto.
No sé si 4 horas son muchas para hablar de delicious, pero a mí me servirá para repasar posibilidades de esta herramienta. Además, si lo hacemos taller-taller, mejor dejamos tiempo para “cacharrear”. No me viene a la cabeza otro formato que no sea el de grupos de 4-5 personas experimentando con delicious y luego puesta en común general de los descubrimientos. Con que en cada grupo tengamos a una usuaria avanzada, suficiente, ¿no? Sirve en femenino, pero también en masculino.
Por cierto, hay otros temas que se han estado planteando en la lista de Aprendices y que andan por ahí en el tintero pendientes de apadrinamiento real. Se habló de un taller sobre retransmisión de eventos online, de otro sobre Ubuntu y de un tercero sobre microformatos y web semántica. Materia ya hay. Lo mismo hasta hacemos un taller al otro lado de la A8… y no miro a nadie
Pues eso, que en breve tenemos taller. Ya había mono. Ocupaciones variasa cascoporro me han tenido algo distraído últimamente. Pero todo llega. ¿Quién tiene prisa? Yo me estoy quitando.
Más información a través de la lista de Aprendices, que tira de grupo público en Google. Feliz jueves.
Ayer me encendí en defensa de delicious. Bueno, bueno, quizá no fue para tanto, pero ya me preguntaron a ver si delicious me pagaba algo por tan acérrima defensa. Pues no, no es eso. Pero es que entre todo el arsenal dospuntocerista, creo que delicious representa un cimiento fundamental.
Fue en una reunión con Úbiqa. Trataba de explicar a Itxaso Díaz y a Jose Luis Roncero por qué tenían que conseguir un uso ágil de delicious. Naiara creo que me defendería, ¿no? En fin, voy a tratar de argumentar la postura aquí en público y luego me decís si estáis de acuerdo conmigo.
Primero, hay que irse a mayo del 2006 para encontrar The del.icio.us lesson, un artículo de Joshua Porter que explica una de las razones básicas de por qué delicious funciona: satisface primero una necesidad personal. Este hombre nos explica que a día de hoy nadie usa nada si no ve beneficios personales. Pues delicious nos lo ofrece: sirve para organizar todo ese arsenal de cosas interesantes que encuentras en la red.
Pero, además de ese beneficio evidente, delicious es una gran herramienta para asentar nuestra capacidad de influencia vía recomendación. Delicious es sinónimo de RSS: todo lleva RSS. Sea un usuario al completo, sea una etiqueta en general, una etiqueta de un usuario o una “network”. Esto quiere decir que podemos redifundir los contenidos que queramos por donde queramos.
Y luego está el asunto de las nubes de etiquetas para representar cuáles son nuestros intereses. Las etiquetas que usamos nos definen y sirven para navegar por aquello que entendemos que es de interés. Además, una vez que ves “personas parecidas” es muy fácil añadirlas a tu red en delicious.
Por supuesto, que delicious también es una gran herramienta de búsqueda ya que te permite buscar entre tus contenidos, entre los de tu network o entre lo etiquetado por todos los usuarios. A partir de lo que tu lector de feeds va cazando, conviene aplicar el filtro de delicious para hacer una buena selección. Y no olvides que también puedes twittear lo que etiquetas en modo automático. Si, además, añades una pequeña nota a lo que has etiquetado ya aportas un valor añadido adicional a tu recomendación.
En fin, que lo mismo me ofrezco para dar “cursos de delicious”, la típica herramienta infrautilizada… como tantas otras. Y mira que es fácil, cuando ya tienes instalado el plugin de firefox, hacer Control+D. Delicious es un tesoro que mucha gente no acaba de descubrir. Ah… y conste que sé de otra gente que estaría conmigo en la defensa numantina del uso de delicious: David, Edu, Aitor…
Teketen ha estado trabajando para organizar esta jornada de trabajo. Garantía de Andoain, por tanto. La jornada pretende indagar sobre la forma de incorporar modelos de gestión más democráticos en las empresas y en la economía en general. En nuestro caso, nos interesa por la conexión que tiene con las actividades de Obea, nuestro grupo de investigación sobre empresa abierta. El caso de las Indias Electrónicas ha sido uno de los que hemos estado analizando y que será tratado como uno de los 20 que compondrán el análisis del sector de la economía abierta que llevamos a cabo en MIK para la EOI.
Puede ser una buena oportunidad de conocer experiencias y sondear inquietudes. Seguro que oxigenas neuronas y sales con ideas. Ahí fuera hay mucho que pelear para que nuestras empresas sean lugares más dignos donde habitar. Y el trabajo empieza por aquella en la que trabajamos, claro.
El programa de la jornada es más que abierto. Se trata de sumar experiencias y favorecer la reflexión en torno a estos nuevos modelos. Por mi parte, presentaré algunas conclusiones de nuestra investigación sobre la economía abierta. Anímate y las compartimos este viernes en Arrasate.
En la economía de la experiencia, esa que sirve para facturar, los gurús han descubierto el poder de venta de la felicidad. ¿Cuánto le pongo, señora? Muy bien, pues será cuarto y mitad. ¿Quiere su felicidad en forma de grupo en Facebook o prefiere algo más picadito como una buena sesión de videos en lonchas de tres minutos? El mercado de la web social está encontrando el nuevo maná de facturar la extimidad. Jacques Lacan nunca lo podría haber imaginado.
Sea lo que sea, tienes que mostrarlo. No tiene sentido que guardes para ti algo que puede ayudarte en tu autoestima y que, además, te hará ganar dinero. Tonto serías si no aprovechas tus momentos de gloria. Exponte porque en el circo de la web social, el premio puede llegar en cualquier momento. Hay muchos y variados, desde que tu alma la compre Google hasta que tu producto salga en la portada del Menéame.
Construimos nuestras chozas de felicidad a base de compartir lo que somos. Gracias a los chamanes del mundo contemporáneo, nuestras vidas son, por fin, facturables. Lo hacemos de forma consciente o inconsciente, pero este mundo moderno está ya preparado para que tu humilde condición no sea obstáculo alguno y puedas conseguir el premio de la felicidad eterna. Por supuesto que “eterno” es sólo un concepto publicitario; todo el mundo sabe que el tiempo murió abatido por los disparos de la economía de la experiencia.
Hoy la web social ya se sabe parte de esta nueva economía donde la persona es la reina de la fiesta. Exhíbete o te exhibimos. Tú eliges. Siente la libertad. O mejor, vamos a conseguir que la experimentes. Porque como producto que eres, como ese sujeto-objeto en que te has convertido, te mereces lo mejor. Vamos a proporcionarte experiencias. Tú no hace falta que hagas nada; sólo déjate llevar. Nosotros lo haremos todo por ti. Eres nuestro cliente, la razón de ser de nuestro negocio. Queremos lo mejor para ti. Tú, que eres facturable, te lo mereces todo.
Da igual que sea Google o Facebook, en el fondo son las dos caras de la misma moneda. La moneda eres tú. Gracias. Nunca pensamos que ganaríamos tanto dinero contigo. Gracias, mil gracias.
Escrito el 23 de mayo, 2010 por Julen en Escapatoria
Nunca se llega al sur. Más allá de cualquier lugar conocido, el sur juega con el horizonte. Se aleja mientras te acercas; exactamente al mismo ritmo que elijas. Da igual que aligeres el paso, el sur se aleja con el horizonte. Azul tenue, irradia suficiente luz como para comenzar el tránsito. Brújula en el corazón, el sur se aleja al final de todo lo conocido. Más allá, todavía oculto a las distancias humanas, invade la tierra inhóspita.
El norte es lo conocido, es lo construido. La civilización cabalga imponente a lomos de la ciencia. Tecnología, obra de aquellos humanos del siglo XXI. Hordas en busca del futuro perfecto que deje atrás por fin el fatigoso mundo de las imperfecciones.
El sur habitó muchos años frente al progreso. Bajando la calle, casi al final, pero casi invisible. Siempre distante, ahogado por un tremendismo que sólo fija la referencia de la catástrofe. Alimento para el espíritu. Desde la distancia constante y fría del norte, allí al sur todo parece diluirse en tragedias previstas y regulares.
Camino por el lado artificial de la vida. A cada paso, progreso. A cada paso, explota la creatividad humana. Por debajo, en la intimidad de la mirada, un gesto amargo. La conciencia protesta mientras todo camina a la velocidad en que debe hacerlo. Nunca se llega al sur. Sigue lejos para no molestar. A la distancia perfecta.
Son famosas las colas que hacen los jubilados para pillar sardinas en Santurtzi cuando son gratis. Es un comportamiento bien analizado por los gurús del manajemén. Lo gratis provoca movimientos de masas. La economía de la gratuidad es la llave que abre las puertas de los mercados modernos. Gratis, creo que lo dice un anuncio, es una palabra que emociona. Lo mismo que descuento. Claro que hay peligros.
Así que hay que jugar con el nuevo maná de la felicidad empresarial. ¿Gratis? Sí, gratis. Esto da muchas posibilidades. Una de ellas es bombardearte para que te des cuenta de que de los servicios que recibes, la mitad son gratis. Por ejemplo: imagina que pagas 15 euros por comprar un libro. Pues quien te lo vende te machaca para que sepas que en realidad cuesta 25 euros. O sea, que 10 son de descuento. No es que pagues 15 euros porque eso es lo que cuesta. No, idiota, que no te enteras. Cuesta 25. Pero en la cultura de la gratuidad necesito que sepas que 10 euros son “gratis”, son “descuento”.
Al final se trata de agarrar por los huevos emocionalmente al cliente para hacerle sentir que vive feliz y preso en un sistema low cost… en permanente riesgo de exclusión. La jugada es: “coste muy bajo”, pero que sepas que eres potencial sujeto de que te apliquen cantidades adicionales a tu factura. Puede ser porque ese día no vas afeitado, porque ha subido el combustible, porque llevas una maleta, porque hay costes de gestión, porque pagas con tarjeta de crédito, porque has dejado de tener televisión digital, porque está lloviendo mucho o porque el gobierno ha subido impuestos.
Da igual, el caso es que sepas que el low cost que te aplicamos está sujeto a las variaciones del mercado. Vamos, que es un low cost donde la presión emocional para que te sientas agradecido a tu proveedor es máxima. Ese proveedor es filantrocapitalista y te aplica unas condiciones únicas.
Cuando leo la factura que me envía mi odiado proveedor de telecomunicaciones, no puedo sino alucinar con lo que me da gratis o en lo que soy agraciado con descuentos. Lo dejo de ejemplo. La factura que recibo mensualmente no es la suma de una serie de servicios, sino que incorpora nueve “descuentos”. A saber, por ejemplo:
En TV digital tengo 10% de descuento por tener banda ancha.
En mi conexión a Internet de cablemodem tengo 10% de descuento por tener televisión digital.
En mi conexión a Internet inalámbrica a través de USB tengo un 50% de descuento por la promoción Konekta.
En mi conexión a Internet vía teléfono móvil tengo un 50% de descuento en la cuota mensual por la promoción Konekta y un descuento de 10 euros por “Konekta2 Banda Ancha y Konekta 1 Gb”.
En mi consumo de telefonía móvil de voz, tengo un descuento del consumo mensual de 9 euros y un descuento del “50% c.mensual Llam.internas cliente fidelizado”.
Qué buenos son los padres jesuitas. Qué bien tener tanto descuento. Qué alegría, cuántos descuentos, cuántas cosas me dan gratis. O sea, que en la competencia por dar cosas gratis y con descuento, seguimos como siempre: te cobro más y luego te resto. ¿Tanto ruido para tan ruin forma de seguir facturando servicios? Hay que joderse con lo que avanzan las ciencias del manajemén.
Ya sabéis que de vez en cuando insisto en bajar unos cuantos escalones para hablar de cosas básicas en esto de la web social. Me refiero a comprender qué es Internet hoy en día y sus implicaciones (conviene un uso “racional”) y también, claro está, al manejo de ciertas tecnologías básicas. Entre estas, el navegador y los buscadores.
Respecto al navegador, soy ya animal de costumbres y uso Firefox hace unos cuantos años. A pesar de sus defectos (los tendrá, supongo), el arsenal de extensiones para añadirle funcionalidad lo hace insuperable. El navegador se convierte en la gran herramientas de (in)eficiencia en Internet en los tiempos actuales. Pero el siguiente paso es el uso de las herramientas de búsqueda.
Ser eficiente pasa por encontrar rápidamente información útil y fiable para lo que vayas a hacer, sea emprender un negocio, hacer un viaje o tomar una gran decisión en tu empresa. Tienes que manejar información. Cuidado, porque buena parte de ella fluye también al margen de Internet. Las cosas se ven, se tocan, se huelen. Vale, hay realidad aumentada, pero antes debes saber que hay “realidad”. A por ella y no sólo a través de Internet.
Espero seguir escribiendo de estas cosas, pero mis consejos para manejarse bien con búsquedas, partiendo de Firefox:
Explora la búsqueda a través de redes sociales, qué menos que twitter, facebook y linkedin.
Juega con los RSS porque son el alimento que la tecnología de búsqueda te ofrece para componer tu periódico personal diario. Quizá deberías probar lo básico de Yahoo Pipes!
Explora las herramientas de búsqueda e intégralas en tu navegador para que tengas una experiencia mejor.
Contribuye a la inteligencia colectiva usando delicious. Ya que lo vamos a usar para “extraer” información, también estaría bien dejar allí nuestras recomendaciones.
Aprende a socializar tu búsqueda y compartirla con aquellas personas de tu entorno con las que haces piña.
Y lo dejo aquí porque esto sí que merece algunos artículos. Poco a poco, por compartir experiencia y también porque así, de paso, aprendo alguna cosa más a medida que hurgo en las inmensas posibilidades de las tecnologías actuales.
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La imagen en Flickr es de Xosé_Castro, un tipo que fue “muy serio y formal” y “máis galego que un farrapo de gaita”. Si lo escuchas, Xosé… es que, no sé por qué, me ha entrado la risa floja con tu foto. Mil gracias.
Ayer serían las 13:30 aproximadamente cuando me llamaron de Bic Berrilan para decirme que nuestro curso de Inteligencia competitiva 2.0 a pie de calle no iba bien. Bueno, no es que no fuera bien, es que iba fatal. TrendTrotters por los suelos. Lo que estábamos exponiendo no era lo que las personas que asistían al curso esperaban. Percibí desastre en la llamada. Después me llamó Asier López y más de lo mismo: desastre. Iván Marcos me envió luego un correo: desastre. Pues sí, será que somos un desastre. Todo un reto por delante.
No satisfacemos expectativas. La gente se rebota. La gente se va. Quien expone y trata de dinamizar no tiene un buen día. Ya recuerdo yo de mí unos cuantos así, por cierto. Incluso sé a cierta ciencia cierta que esa tensión en aula es difícil de soportar cuando la nave va a la deriva y empiezas a ver los acantilados ahí enfrente. Te la vas a dar y, a veces, te las das. ¿Tiene sentido airear el desastre? Por supuesto. Aunque sé de mucha gente que diría que estamos locos publicando nuestros errores. Pues vale, no lo hagas ni no quieres. Nadie te obliga, guárdalos en casa o entiérralos.
El curso recorre hoy un tercer hito y mañana un cuarto. Sé que va a ir a mejor. Y si me equivoco, pues plegaré velas y diré que me equivoqué en esa semana dos veces.
Yo participé en la presentación del curso. Me llevé buenas sensaciones: colectivo heterogéneo, perspectivas amplias. Eh… cometí un error porque no anticipé la ruta de navegación. Ahora me doy cuenta de que teníamos que haber explicado los cuatro pasos que íbamos a recorrer en el curso: introducción y oportunidad global, base de la pirámide, pie de calle por el mundo y web social. Claro, me pienso que todo el monte es orégano. Y no es así. Explicar por qué impartimos este curso y qué hilo conductor tiene parece que habría sido más que necesario.
Puede que una de las claves sea ¿qué tiene que ver la base de la pirámide con la inteligencia competitiva 2.0 a pie de calle? Iván en su correo me hablaba de la persona como eje de todo esto. Ese es el hilo conductor. Personas que en ciertas partes del mundo conforman un mercado lleno de oportunidades donde a cada paso eres asaltado por un complejo problema de ética y de propósito social. ¿Qué ocurre si a una empresa le eliminas el ansia de ganar dinero? ¿Qué queda de él? ¿Queda algo “potable” que sirva para que la gente vaya a trabajar cada mañana? “Inteligencia” aplicada a los negocios no es sólo acertar en la relación producto/mercado y usar adecuadamente toneladas de información sino crear un marco que provoque que la gente quiera ir allí, a trabajar. Quita el dinero, ¿te quedas sin nada que ofrecer? Bueno, pues tienes un problema: te va a costar atraer talento.
Bien, no sé cómo terminará este curso. Quizá no estaría mal que tuviéramos un sonado fracaso. Nuestra vida va repleta de fracasos. Así que no es tanto cuestión de que no sucedan sino de qué haces cuando suceden. Porque la perfección puede causar aburrimiento. Perfecto, pero aburrido. Por supuesto que las personas que están en el curso decidieron acudir con una expectativa. No se cumple. Una oportunidad para analizar por qué y de paso hablar de competitividad e inteligencia competitiva, de personas, de la realidad, de lo que nos mueve. Y decir en alto y mirando a los ojos: he fracasado en el intento. No pasa nada.
Asier lo pasó mal y voy y lo cuento. Seré capullo. Pero es que cuando las cosas no salen bien quizá esconderlas y colocar toneladas de hormigón sobre ellas sólo provoca un injusto sentimiento de culpabilidad. A mi edad hace tiempo que juego con los fracasos. Son compañeros de viaje y a veces lo pasas bien con ellos. No pasa nada. El mundo no se cae. Sigue girando. Eso sí, nos ayuda a saber qué dice la gente que hacemos bien y que hacemos mal. Pero eso forma parte del viaje.
Busca éxito en Google: 34 millones de entradas. Busca fracaso en Google: menos de 7 millones. Ya sé que vende más el éxito. Así que no queda sino reivindicar el fracaso. Ya sé que es un video ñoño, pero sólo quería dar apoyo moral. Y es que a veces me pongo un poco tonto y sentimental. Perdón.
Es una cuestión personal: no me gustan las obras faraónicas. Supongo que tiene que haberlas, pero no me gustan. Grandes hombres (masculinidad desbordante) para grandes proyectos. Tremenda la definición del arquitecto Phillippe Starck a cuenta del proyecto de la Alhóndiga: Azkuna, alcalde de Bilbao, es un verdadero león, y Marian Egaña, consejera delegada, es una “ratita”. Se puede leer en El Correo Digital:
El proyecto, según Starck, ha sido posible gracias a la «autoridad innata y visión» del alcalde -«lo amo; es un hombre con mayúsculas»- y a Marian Egaña, que encontró «soluciones a todos los problemas. Ningún sueño masculino se materializa sin el apoyo de una mujer. Azkuna es el ‘león’ y Marian, la ‘ratita’», sostiene el interiorista francés, que ha combinado la «funcionalidad y estética sobria» para entregar una segunda vida a uno de los inmuebles más emblemáticos de la ciudad.
Yo prefiero a los microbios. Me gusta más la humildad del trabajo cotidiano y no las grandes gestas. Soy así de soso y aguafiestas. Pero no hay por qué compartir punto de vista. Las obras faraónicas pasan a la posteridad, la labor de las ratitas queda oculta bajo los escombros de la nueva gran obra.
Creo que el sistema oficial, el que acapara portadas de los periódicos y sirve para las horas del prime time se rige por unos estándares bien evidentes. No llama la atención cualquier cosa. Hay que dotar al mensaje bien del tremendismo de efecto inmediato o de la narrativa elaborada a través de un storytelling que parece el nuevo arte de persuasión del siglo XXI. Lo mismo este segundo invento es más perverso y peligroso, pero parece que se consume mejor. Los expertos hablaron.
Bilbao tira de obra faraónica en obra faraónica. Éxito, ciudad moderna, de servicios. Pulcra, limpia, de aséptico metro. Obra faraónica que obnubila la mirada del peatón. El comunismo soviético dibujó grandes edificios y un gigantismo inhumano. El capitalismo emocional juega con otras cartas. La impresión ya no tiene que ver con un inmenso cubo sino con servicios culturales a la ciudadanía. Entregados con la cosmética adecuada, son platos pensados para consumir sin masticar.
Las obras faraónicas modernas juegan con la emoción. Aunque se construyen sobre las chapuzas de siempre, con una inmensa “última hora” que hasta puede hacer gracia. Con un ejército de soldados anónimos que hablan mil lenguas. Son los operarios de la contrata de la subcontrata de la empresa adjudicataria de la segunda fase de la última parte de la obra. Unos don nadie. Aplastados contra el edificio, es probable que no estén invitados al pomposo acto de inauguración, que supongo será aderezado con esencia de crisis, muy minimalista todo.
Disculpas. Me tengo que hacer mirar esta preocupante desconexión con el mundo moderno de la obra faraónica de éxito mediático. Será que me causan mucha más simpatía las ratitas que los “sueños masculinos”.
Ayer terminé la redacción del caso de las Indias Electrónicas en la investigación sobre economía abierta que estamos llevando a cabo para EOI a través de MIK. Antes ya había escrito los de TransAndalus, Xul, Blobject y ZEMOS98, la “conexión andaluza” de economía abierta. Cada caso son alrededor de 11 páginas. O sea, que 2o casos con la introducción sobre el sector, que es de otras 20 páginas, os dejará un buen tocho cuando se publique (la idea es que sea a finales de junio).
Escribir un caso supone, no cabe duda, profundizar en él. Ayer cuando concluí el de las Indias Electrónicas me sentí cansado… y sorprendido. Reconozco que la redacción me cansa. En mi caso, tan acostumbrado a soltar mi diarrea mental por aquí, pudiera parecer lo contrario. Pero no, de veras que supone un esfuerzo. Espero que pueda resultar útil a quienes luego lo leáis cuando lo publiquemos.
Los cinco casos que he redactado hasta la fecha son peculiares. De eso no me cabe duda. Y son interesantes porque aportan alternativas.
ZEMOS98 se mueve camaleónica alrededor de su festival, un complejo proyecto de proyectos que recrea su identidad, la estruja, la parte y reparte. Un colectivo que se hace empresa y que juega con la tensión de abrirse al procomún vía remezcla; ahí es nada.
TransAndalus es un proyecto construido en torno a una pasión que entremezcla disfrutar de la bici de montaña recorriendo un territorio que sirve para mantenerlo vivo, un buen ejemplo de comunidad… sin parafernalia 2.0, pero sin con mucha socialización vía web. Sí, una asociación sin ánimo de lucro.
Blobject encara el futuro desde una base tecnológica: están aquí para organizar información y extraer valor de ella, con un mirada fija en el territorio para convertir lo local en hiperlocal. Y, además, sabiendo evolucionar atentos a lo que parece que el futuro nos trae.
Xul es un pequeño grupo empresarial que nace para prestar servicios a la economía solidaria. Sin estridencia, rebosando sentido y humildad, actúa con el enfoque del radical tibio. Un conglomerado de servicios en torno a la comunicación donde la diferencia está en la sensibilidad con lo solidario.
El Grupo Cooperativo de las Indias Electrónicas es toda una verdadera construcción humana. Soportada en el potencial de estructuración de los mitos, construye un universo donde las empresas están al servicio de una forma de entender la vida, con una interpretación “democrática” de la economía realmente interesante.
Los leo y releo. Son sólo cinco casos. ¿Encuentro un hilo en común que me diga que representan a la economía abierta? Bueno, todavía hay que hurgar más. David está con sus casos y Esti con los suyos. Estamos en pleno fragor de esta batalla incruenta. Ilusionados porque “hay materia”. Trabajo impagable por cierto éste que estamos llevando a cabo. A mi edad, me conviene estrujar estas fuentes de aprendizaje que se me ofrecen.
Escrito el 16 de mayo, 2010 por Julen en Escapatoria
Inerte, vacía, abandonada por sus inquilinos, espera recuperar el esplendor de antaño. En las esquinas el polvo va ganando terreno. Se extiende poco a poco, constante, sereno, letal. El polvo ocupa el vacío. La estantería claudica, triste, empequeñecida y sin argumentos para volver a la vida.
Los libros caen, se alejan. Olvidan su hogar ocultos por el paso del tiempo. Días que son semanas y luego meses. Los años esconden las razones y los libros inician la huida. No hay armas para responder, los libros no quieren luchar. Se marchan, ajenos a argumentos. La estantería entristece.
Todavía se pregunta por las razones. Pero no las hay. Es el simple paso del tiempo. La estantería llegó un buen día, humilde. Ha mantenido su rincón. Se creía allí para siempre. Pero alguien de otro mundo decidió por ella. Sus días terminaban. Ni siquiera un sencillo sepelio. Nada después. Uso temporal que termina. Muerte sin sentido.
Las cuatro alturas lucen en gris. Vacías, a la espera del escarnio final. Apartada, queda sólo recrearse en otro rincón. La estantería muere. Sí, llegó a creerse humana.
¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo? Loable objetivo el de tener sexo. Por supuesto. Pero, claro, son dos cosas diferentes. Ambas relevantes pero ambas distintas.
Aintzane Ezenarro quiere ser mi amiga en Facebook. No lo entiendo. Creo que no me conoce, pero quiere ser mi amiga. ¿Esto cómo va? ¿Ha visto mi foto y le he gustado para ser amigo? Me imagino la escena. Como Aintzane está aburrida, va buscando amigas/os de amigas/os y hace click en los que mejor le caigan. También me puedo imaginar que no es Aintzane Ezenarro, sino gente que le “dirija” la comunicación. Cualquiera sabe. Por supuesto también Patxi López ha querido ser mi amigo. No hay distinción por sexo. Impresionante esto de ser objeto de consumo por parte de la política. Y yo a rechazar y rechazar, “haciendo amigos”, vaya. Seré capullo.
Las que se votan en los parlamentos y que en la medida en que nos jodan trataremos de escaquearnos de ellas. Dan la sensación de que regulan.
Las que provienen de empresas privadas que tienen nuestros datos y que nos dicen lo que podemos o no hacer. Claro que como esto va a través de código, no vas a poder escaquearte porque no hay opción al pataleo… a no ser que te incorpores a las hordas expertas en tecnología y pases a la clandestinidad. No “dan la sensación” de que regulan sino que “regulan”.
Digo esto porque mientras las leyes regulan el espacio; el código de redes sociales como Facebook determina el ciberespacio. Y allí aterrizan Aintzane Ezenarro o Patxi López. Que “dan la sensación” de que trabajan en un sitio donde se regula, pero que luego a lo mejor es que no.
Y mientras todo esto pasa, Facebook empieza a ser un objeto compulsivo. Un lugar donde consientes de forma expresa que tus datos vayan a los Estados Unidos de América para que se procesen como dios manda. Mira el punto 16.1 de lo que has firmado en las condiciones de uso, Aintzane. Bueno, tú también, Patxi. Y yo mismo, claro, que no me salvo.
Disculpas, porque esto es un post-pataleta. Como no sé qué hacer, mientras tanto, disculpas. Aintzane, no es que no me caigas bien. Será que estoy mosqueado con el mundo. Perdóname. Fíjate, que hasta no he ido al Nonick.